Un aumento en el gasto público reabrió la administración de Estados Unidos

¿Debían los funcionarios estadounidenses programar el despertador a la hora habitual? ¿O podían contar con que el viernes iban a poder dormir por la mañana? Nadie sabía la respuesta. Porque la Administración Pública estadounidense se preparaba para otro cierre como el de hace dos semanas, aunque, en esta ocasión, duró sólo unas horas, y todo estaba arreglado a las 9 de la mañana de Washington, que es cuando las oficinas comienzan su jornada laboral y su horario de atención al público. En otras palabras: fue un cierre de la Administración que prácticamente nadie notó. Pero también podría haber sido un cierre más largo. Hace dos semanas, la Administración cerró durante tres días aunque, como dos de ellos fueron en fin de semana, mucha gente sólo se dio cuenta porque salió en las noticias.

De hecho, la Casa Blanca había emitido una instrucción a toda la Administración Pública para que se preparase para otro cierre parcial que había comenzado a las 12 y un minuto de la noche de Washington (las 6 y un minuto hora peninsular española). El equipo de Donald Trump insistía en que el cierre solo duraría unas horas. Y así fue: todo volvió a la normalidad cuando, con el voto de ambas Cámaras, se hizo efectiva la reapertura administrativa.

La razón inicial del cierre tuvo un nombre: Rand Paul. Se trata de un senador republicano que aprovechó las normas de esa Cámara para exigir un voto que simplemente pusiera de manifiesto lo que era evidente: que su partido había roto todas las promesas de rigor fiscal que hizo cuando estaba en la oposición al pactar el miércoles con la oposición demócrata un aumento del gasto público de 265.000 millones de dólares (216.000 millones de euros) en los próximos 21 meses. El acuerdo también incluye un presupuesto que permitirá a la Administración seguir funcionando hasta el 23 de marzo.

Ese incremento del gasto público se va a sumar al efecto de la bajada de los impuestos aprobada por el Partido Republicano en diciembre para incrementar de forma dramática el déficit público de EEUU y, además, recalentar una economía que ya está a pleno rendimiento. La bajada de los impuestos no molestaba a Paul, pero sí el aumento del gasto público. Por eso tomó la decisión de exigir una votación sobre su resolución.

Un cierre de la Administración habría sido utilizado por Trump para atacar a los demócratas. Pero era también una muestra de la desintegración del Partido Republicano. Hasta el 20 de enero, en la Historia de EEUU, nunca había habido un cierre de la Administración cuando el mismo partido controlaba la Casa Blanca y el Congreso. Ahora, hemos estado a las puertas del segundo.

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