Opinión

Opinión (1862)

  • José Luis Márquez, ¿mayor poder de convocatoria que Lastiri?
  • Asaltan dos residencias en el exclusivo fraccionamiento La Vista

A finales de julio se harán oficiales una serie de cambios en los altos mandos de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) pues habrá nuevo presidente de Junta de Gobierno, nuevo vicerrector de Investigación y Estudios de Posgrado y nuevo vicerrector Académico.

A partir del 1 de agosto el empresario Juan José Rodríguez Posada presidirá la Junta de Gobierno, el máximo órgano de dirección colegiada de la UPAEP, en sustitución del también empresario Francisco Emmelhainz Naveda.

Y el 31 de julio Herberto Rodríguez Regordosa se despedirá de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado para dedicarse a la docencia y la investigación en el Centro de Investigación e Inteligencia Económica, de la misma UPAEP, y a concluir su tesis de doctor en economía.

Herberto será sustituido por el vicerrector de Docencia Francisco Fernando Eugenio Urrutia Albisua, quien a su vez será reemplazado como vicerrector académico por el decano en Ciencias Biológicas, Mariano Sánchez Cuevas.

EN CORTO

Varios de los asistentes este sábado a la primera comunión de los hijos del dirigente estatal de la CNOP, José Luis Márquez Martínez, comentaron en broma y en serio que éste tuvo mayor convocatoria que su paisano Juan Carlos Lastiri Quirós, durante la presentación y lanzamiento de su Movimiento Decisión Puebla 2018.

Al festejo del ex presidente de Zacatlán y ex diputado federal por ese distrito acudieron unos 400 invitados, entre ellos los tres senadores priístas: Blanca Alcalá Ruiz, Lucero Saldaña Pérez y Ricardo Urzúa Rivera; los diputados federales Víctor Manuel Giorgana Jiménez y Jorge Estefan Chidiac, este último dirigente estatal del PRI; el titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), David Villanueva Lomelí y su esposa la notaria Verónica Morales Alfaro; el delegado del IMSS y aspirante a la gubernatura de Puebla, Enrique Doger Guerrero, y el ex diputado federal y ex candidato a gobernador Javier López Zavala.

Otros invitados a la comida por la primera comunión de los hijos del dirigente estatal cenopista, en el restaurante Palmira, de Atlixco, fueron el ex diputado federal Víctor Díaz Palacios, la regidora Karina Romero Alcalá y su esposo Édgar Chumacero Hernández, entre otros.

Sobra que decir que ninguno de estos se dejó ver en el acto de hace ocho días convocado por el subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri, en el Centro de Convenciones de Puebla.

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De la oficina del empresario Rafael Falín Posada Cueto, principal accionista de Lomas de Angelópolis, me informan que el sábado 8 de julio no podrá estar presente en la gira que ese día realizará por Puebla la aspirante presidencial del PAN, Margarita Zavala Gómez del Campo.

También me dicen que desconocen por qué su nombre fue incluido, cuando éste no ha recibido invitación alguna y cuando ese día tampoco estará en Puebla sino de viaje en Estados Unidos.

El empresario Rafael Posada Cueto es suegro del diputado federal Juan Pablo Piña Kurczyn, quien en la puja interna del PAN por la Presidencia de la República, se inclina más por Ricardo Anaya que por los otros dos aspirantes a ese cargo de elección popular: Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle.

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Este fin de semana dos residencias de La Vista Country Club fueron asaltadas, una se ubica en la avenida principal a 20 metros de la entrada del fraccionamiento y otra en la calle Vista Verde.

La primera residencia corresponde a Óscar Campos, quien este domingo denunció el robo, por lo que personal y peritos de la Fiscalía del estado se presentaron al mediodía en su domicilio para realizar las primeras investigaciones.

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El presidente Enrique Peña Nieto estará este martes de visita en Puebla para inaugurar una unidad habitacional dentro de las instalaciones de la XXV zona militar y grabar unos videos para su quinto informe de gobierno.

Peña Nieto arribará vía aérea y estará acompañado del secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos y el gobernador José Antonio Gali.

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El madruguete que dio la presidente nacional del PRD, Alejandra Barrales Magdaleno, para lograr que en fast track el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de su partido aprobara –este domingo– la conformación del Frente Amplio Democrático (FAD), que es una propuesta de hacer alianzas electorales con el PAN o cualquier fuerza política menos el PRI, tiene por ahora a dos damnificados: a Rafael Moreno Valle Rosas, ex gobernador de Puebla, y a Miguel Ángel Mancera Espinosa, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

La rapidez con que se presentó el proyecto del FAD ante el CEN perredista y se aprobó, trascendió a que obedeció a una exigencia de Ricardo Anaya Cortés, el presidente nacional del PAN, como condición para que avance una posible alianza electoral entre el instituto del sol azteca y el blanquiazul. Con ello Moreno Valle y Mancera resultaron afectados de la siguiente manera:

Primero: con este acuerdo Ricardo Anaya dio un paso gigante para desplazar a Rafael Moreno Valle Rosas del proceso de negociación de una alianza electoral entre el PAN y el PRD, el cual era un proyecto que en su inicio empujó el ex gobernador de Puebla y la corriente Nueva Izquierda, mejor conocida por Los Chuchos.

Ahora, las discusiones de un frente entre ambas fuerzas políticas, de izquierda y derecha, han sido tomadas a la brava por Alejandra Barrales y el líder nacional del albiazul.

Eso no quiere decir que Moreno Valle esté totalmente excluido de la posibilidad de intervenir en la construcción de una alianza entre el Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, pero por ahora parece que está con medio cuerpo fuera del que era su proyecto principal, con el que buscaba tener un papel protagónico en el proceso de sucesión presidencial.

Segundo: el FAD fue un duro golpe al proyecto de Miguel Ángel Mancera –respaldado por el PRI– de que el PRD se presentara solo en la elección de 2018, como parte de una estrategia de que dicho partido fuera un artífice de la división del voto de izquierda y ello sirviera para dañar las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador de ganar la presidencia de la República.

Mancera quería ser el candidato presidencial del PRD, sin ninguna alianza electoral, con el único propósito de quitarle votos al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Un acuerdo soluble

La convocatoria para la sesión del PRD para aprobar el FAD se notificó entre la tarde y la noche de este sábado, para que ayer, alrededor de las 10 de la mañana iniciara la reunión en que fue aprobado por mayoría el documento, con excepción de las corrientes de René Bejarano y Carlos Sotelo. El primero de ellos hizo una importante definición al indicar que dicho frente llevará al Partido de la Revolución Democrática a convertirse en “el partido verde” del PAN. Es decir, a ser una rémora de la derecha.

Sin embargo, algo que destacó es que Alejandra Barrales logró el apoyo a favor del FAD de Los Chuchos y de Héctor Bautista, el líder de la corriente Alterativa Democrática Nacional, la cual en la pasada elección del estado de México se mostró cercana a los intereses electorales del PRI. Ambas expresiones son las que tienen mayor fuerza hacia el interior del instituto del sol azteca.

Con ello el FAD nace con mucha fortaleza por el respaldo de las corrientes que podían poner mayores objeciones.

La única manera en que pueda ser echado abajo es que pudiera prosperar la impugnación que va a presentar el grupo de René Bejarano contra la sesión del CEN perredista, la cual –argumentarán– por no haber sido extraordinaria no podía haber sido convocada con tan poco tiempo, como fue que se organizara de sábado para domingo.

Más allá del futuro que tenga este acuerdo, habría que preguntarse: ¿por qué Rafael Moreno Valle Rosas está perdiendo la interlocución de ser el negociador de la alianza PAN–PRD?

Dicen los enterados que Ricardo Anaya logró convencer a Alejandra Barrales de que él era el personaje idóneo para negociar una posible alianza entre el PAN y el PRD, bajo dos argumentos:

Rafael Moreno Valle no tiene influencia en los núcleos más conservadores del PAN, a los que no les gustan los partidos de izquierda, y por tanto no era garantía para fraguar un frente electoral sólido entre el instituto del sol azteca y el blanquiazul.

Y que Moreno Valle Rosas va a enfrentar un duro cuestionamiento hacia el interior del PAN, por las acusaciones que pesan en su contra de que jugó a favor del candidato del PRI, Alfredo del Mazo Maza, en la reciente elección del estado de México.

Conclusión: el FAD, aprobado el fin de semana por el CEN perredista, fue un doble gancho al hígado contra el ex gobernador con puños del PRD y del PAN.

Monday, 26 June 2017 00:00

Los inmigrantes que nadie quiere

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Un miércoles reciente, cerca de 75 guatemaltecos descendieron de uno de los tres vuelos chárter programados para ese día. El grupo, conformado por personas deportadas de Estados Unidos, fue llevado a un hangar donde las autoridades les dieron una bienvenida indiferente: un saludo, algunos alimentos y un boleto de camión para llegar a su destino.

La relación del gobierno guatemalteco con los deportados terminó ahí. Al considerarlos una carga, e incluso una vergüenza, la sociedad y el Estado guatemaltecos no tienen ni la capacidad ni la voluntad de ayudar a los cientos de migrantes que han sido enviados de regreso a casa.

Sin duda, reintegrarlos es un desafío, pero también lo es no hacer nada. Tanto Guatemala como Estados Unidos tienen mucho más por ganar si aprovechan el capital económico, social y político con el que estos migrantes regresan a su país.

Una razón por la que Guatemala no hace mucho por los deportados es la creencia extendida de que no se quedarán por mucho tiempo.

En una visita reciente a ese país, escuché a hombres de negocios, funcionarios gubernamentales y activistas comunitarios insistir en que Donald Trump y su muro no intimidarán a quienes desean emigrar. De manera simultánea, los migrantes no están perdiendo el tiempo; como me dijo un líder comunitario: “todo el mundo dice que más les vale apurarse, antes de que Trump termine el muro”.

 

De hecho, muchos guatemaltecos quieren que los migrantes se vayan de nuevo. Su regreso a Guatemala anuncia el fin de las remesas que hoy en día constituyen cerca del diez por ciento del producto interno bruto. Además, los migrantes que han regresado están inundando un sector laboral de por sí deprimido, en el que tres cuartos de la fuerza laboral tienen empleos informales.

Como es de esperarse, los migrantes deportados no son bien recibidos. Los guatemaltecos se imaginan que los enviaron de vuelta por haber violado la ley; a quienes tienen tatuajes se les aplica el ostracismo, pues se cree que pertenecen a una pandilla callejera violenta. Los empleadores no los contratan y los transeúntes hacen como que no los ven.

Por supuesto, ese trato resulta en que sea una profecía autocumplida, y negar a los migrantes la ayuda para que se reintegren económica y socialmente solo empeorará los problemas de Guatemala. Los marginados a menudo se unen a las pandillas callejeras en busca de un sentido de pertenencia y los traficantes tanto de drogas como de personas reclutan a los migrantes deportados. Saben cómo pasar la frontera; muchos han vivido en comunidades donde abundan las pandillas y el crimen organizado, y son los guatemaltecos que mejor conocen Estados Unidos.

Si bien es cierto que algunos migrantes se dirigirán de nuevo al norte, a muchos ya no les interesa. Un hombre que conozco –cuyas remesas sirvieron para establecer una fábrica de camisetas en su pueblo, donde da empleo a sus diez hijos— regresó a casa para quedarse. Entre quienes han regresado, los de mayor edad –en especial aquellos que ahorraron lo suficiente para sobrevivir–, están cansados y ya les atrae Estados Unidos.

Calificar a todos los deportados como delincuentes también es erróneo. Aunque una minoría son criminales, muchos cometieron delitos menores y la mayoría son culpables solo de haber cruzado la frontera de manera ilegal y de trabajar sin permiso.

De hecho, muchos migrantes son recursos desaprovechados. La mayoría dejaron su país como campesinos no calificados, pero mediante su iniciativa y arduo trabajo en Estados Unidos adquirieron un nuevo y variado conjunto de habilidades profesionales.

Durante mi visita, me topé con albañiles y carpinteros que se encargaban de sofisticados proyectos de renovación de casas, paisajistas profesionales que trabajaban en campos de golf, un artesano en piel que supervisaba un negocio de fabricación de portafolios y un joven chef de sushi que hablaba inglés con fluidez e incluso un japonés rudimentario. Están ansiosos de utilizar sus habilidades en Guatemala, ya sea abriendo su propio negocio o asociándose con alguien del sector privado.

Para empezar, el gobierno debería otorgarles créditos y hacer más sencillos los engorrosos requisitos de certificación para quienes trabajan en las industrias de la construcción y el turismo, con el fin de que puedan ejercer su oficio de inmediato. Las autoridades, trabajando en conjunto con el sector privado, también podrían desarrollar un programa de vinculación laboral específico para los migrantes repatriados en el que puedan anunciar sus habilidades, y asociarlo a un esfuerzo adicional para vincularlos con miembros potenciales del sector privado comprometidos con la diversificación y modernización de la economía guatemalteca.

Estados Unidos también podría beneficiarse de las habilidades de los deportados. La Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, un plan al cual el gobierno estadounidense ha destinado 1400 millones de dólares, busca detener la migración al paliar la pobreza, la ilegalidad y la violencia. Entre otras cosas, promoverá inversiones internacionales públicas y privadas en educación, atención a la salud y capacitación vocacional, metas que los migrantes calificados que regresan pueden ayudar a alcanzar.

En mis conversaciones con migrantes recientemente retornados surgió un patrón. Dijeron que su sueño no es regresar a Estados Unidos sino, como me explicó un hombre, “hacer que Guatemala se parezca un poquito más a Estados Unidos”. Para algunos, eso significa comenzar su propio negocio; para otros, implica fomentar en sus comunidades y lugares de trabajo en Guatemala el tipo de habilidades que favorezcan un espíritu de equipo y el liderazgo que encontraron por medio de sus trabajos en Estados Unidos.

Un deportado hizo una analogía específica, con la convicción firme de que los migrantes que regresan pueden ser una parte central en la reforma de la sociedad guatemalteca: La gente se va a Estados Unidos para escapar de “una casa llena de cucarachas”, donde reinan la pobreza y la ilegalidad. La respuesta, dice, es “fumigar la casa, y hacernos parte del equipo de fumigación”.

 

Entre los documentos de la CIA donde figura Elena Garro hay una carta del 4 de noviembre de 1968 que, hasta donde sé, no ha sido divulgada. En esta ocasión, “la cantante del año” (como la llamó Monsiváis en esos días) hace responsable del movimiento estudiantil a Lázaro Cárdenas quien, según ella, buscaba perjudicar a Luis Echeverría. Versión distinta a la de un mes antes, cuando los responsables eran los intelectuales y los soviéticos que buscaban derrocar a Díaz Ordaz. La Garro è mobile.

(Mi general Cárdenas, por cierto, tampoco cantaba mal las rancheras: el 6 de octubre había enviado a la prensa una declaración –que no suelen recordar los evangelistas– en la que achacaba lo ocurrido a los

 

Elementos antinacionales y extranjeros que responden a intereses ajenos, bien caracterizados por sus métodos de infiltración y de descomposición, en momentos que consideran propicios emplean las armas y el terror con vista a la desintegración nacional aprovechando conflictos internos que sólo a los mexicanos corresponde solucionar… )

 

Se recordará que el 6 de octubre había aparecido en la prensa mexicana la denuncia de otro tenor, Sócrates Amado Campos Lemus, en el sentido de que el movimiento estudiantil había sido instigado y patrocinado por Carlos Madrazo, Humberto Romero y Elena Garro.

El día 7, Garro mandó llamar a la prensa para declararse inocente y culpar a un grupo de “más de quinientos intelectuales”, incluyendo al rector Barros Sierra, a los que trató de “cobardes”. Frente a los reporteros, Garro llamó a la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y exigió que, si la estaban buscando fueran a arrestarla de inmediato y que, si la creían culpable, que la mandaran fusilar.

Los agentes de la DFS se llevaron entonces a esconder a las Elenas al Hotel Casa Blanca, vecino de su central. Se ha dicho que iba en calidad de detenida, o que no, o que quién sabe. Como es habitual, ella aporta varias versiones, si bien prevalece la que dice que fue para su “protección”, pues la andaban buscando los “terroristas”, o los “comunistas” y hasta los “estudiantes”. Las Elenas vivieron unas semanas en ese hotel, escribiendo cartas (como la del 23 de octubre en la que Helena Paz denuncia a su padre) y otras de apoyo a Luis Echeverría.

Una de esas cartas está dirigida a Arne Ekstrom, oficial de inteligencia (y escritor y marchante de arte) con quien Garro había tratado en la embajada de EUA. La carta se lee a partir de la página 12 de este documento que contiene parte del expediente Garro, el posterior al asunto Oswald en México que ya he comentado aquí.

La carta manuscrita está fechada el “Lunes 4 de octubre de 1968”, error notorio y no sólo porque el 4 de octubre fue viernes, sino por su contenido y por la fecha en que la recibió Ekstrom. La copio tal cual:  

 

Lunes 4 de octubre 1968

 

Querido Arne: te envío esta carta por mediación de un amigo extranjero. Más tarde te mandaré otra por medio de mis amigos mexicanos. Ya sabes que con los mexicanos nunca se sabe…

El complot se planeó desde el año pasado. El objetivo es la Presidencia de la República. El candidato viable era Luis Echeverría Ministro de Gobernación. Pero los comunistas lo odiaban, así como un fuerte núcleo de políticos locales encabezados por el hombre que expropió el petróleo.

Se organizó entonces el grupo fuerte de políticos y se organizaron las fuerzas de choque comunistas. Estas van desde líderes, escritores, el Rector de la Unam hasta los jóvenes entrenados en Cuba y traídos a Mex para ser inscritos en la Universidad y agitar entre los estudiantes.

Escogieron al candidato. Compraron 3 periódicos. Colocaron a Todos los columnistas comunistas en revistas y periódicos y empezó una ¡sutil! campaña de prensa.

Buscaron oficiales en el Ejército, ya que el organizador es el expropiador. De pronto, estallaron los motines estudiantiles el 26 de julio, provocados expresamente. Surgieron los 6 puntos totalmente estúpidos y aparentemente sin ideología ni programa. La campaña de calumnias gigantescas aparecieron en todos los diarios: incineración de cadáveres, muertos, desaparecidos etc.

Se trataba de demostrar que Echeverría no tenía ningún control político y que además era un nazi.

Varios líderes secretos del Consejo de Huelga vinieron a verme. Los jóvenes me quieren bien, para que fuera yo a reclamar a los incinerados a Gobernación. Fui. Hice la investigación y resultó falso. No había muertos. Los motines continuaron. Escondí a varios líderes jóvenes en la casa y los amonesté para que dejaran el movimiento. Inútil. Tenían miedo de que los de arriba los asesinaran.

Los grupos de agitadores extranjeros, que empezaron a llegar a Mex desde noviembre del año pasado, me habían buscado y ofrecido dinero (mucho) para que yo también participara en el movimiento. Yo les saqué el bulto con evasivas, pero sin romper los contactos.

Hasta el 28 de septiembre a pesar de que ya me habían destrozado los muebles y me habían amenazado de muerte porque me negaba a firmar los manifiestos tuve un contacto directo con los dirigentes y los líderes jóvenes secretos. El 28 me llamó alguien muy importante para decirme que me iban a poner una bomba en la casa. Salimos inmediatamente de la casa. Nos escondimos una semana. Sucedió el 2 de octubre. Yo sabía que tenían órdenes de tirar contra el Ejército y la policía para excitar al pueblo. Como me desaparecí, me creyeron muerta o pensaron hacerme la culpable para que la policía me buscara y condenara como una de las organizadoras del Complot. Sócrates, el líder joven a quien ya habían utilizado públicamente y a quien ya les convenía entregar, fue el encargado de la batalla del 2 de octubre, con el fin de entregarlo y de que me acusara a mí así como a Madrazo. (Cuidado con Madrazo.)

Tan pronto como la noticia escandalosa salió en los periódicos, llamé a la prensa y declaré algo de lo que sabía. Sólo algo…

Una lluvia de injurias me llovió. Me presenté en la Policía Federal y ésta me dio protección. Ahora me tienen en un hotel. No salgo y estoy bajo otro nombre, pero los terroristas me buscan. Van a continuar con el movimiento. Hay guerrillas, armas y mucho dinero. A toda costa quieren dar un golpe y derribar a Echeverría. Este es un buen hombre. Pero tengo la impresión de que no tiene muchas ganas de que me vaya de México, ya que soy la única intelectual que me he puesto de su lado y he dado la batalla por la democracia. Por eso te pido que me ayudes a salir de aquí. Si hay un golpe comunista antes de Nixon yo soy gente muerta.

Están muy fuertes. Si me fuera de aquí escribiría en un mes un libro sensacional! para advertir a todos los jóvenes latinoamericanos cómo los utilizan. Me adentraron y yo lo permití, demasiado, en su complot que es internacional.

Por eso te pedía el telegrama de adhesión al gobierno y a Luis. En la otra carta te diré cómo debe ir redactado. Ésta es privada. Estoy inmovilizada por falta de dinero, casa, papeles y terroristas. Creo que Luis quiere que yo dé la batalla hasta el final… ¡pero tengo pavor!

Te ruego que me ayudes a salir. Tu amiga

 

E

 

[Al margen en la primera página: Habla con Roberto … o envíame su dirección a través del amigo que te manda esta carta. Perdí la dirección de … . He llamado a Madrid y no doy con ella.]

 

Hasta ahí la promoción de libros sensacionales a gusto del cliente y a domicilio; hasta ahí de nuevas denuncias a nuevos culpables, y del traslado de la admiración a Madrazo hacia un nuevo “buen hombre”, para quien Garro pide telegramas de apoyo. El más tristemente célebre de esos telegramas, el que enviaron a Echeverría el 23 de octubre Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Manuel Peyrou, decía:

ROGAMOS HAGA LLEGAR NUESTRA ADHESIÓN

AL GOBIERNO DE MÉXICO

Garro les pidió el telegrama, pero ¿les habrá enviado también la redacción? En todo caso, no es la mejor prosa de los argentinos…

(Aquí es donde los apologistas, aplicando rigurosamente el recurso del método Garro, pueden subrayar su reacción preferida: a) es que su buena fe fue manipulada, b) es que obró bajo amenaza, y c) es que era víctima de la patriarcal falocracia occidental imperialista….) 

 

 

¿Y qué hizo la CIA?

Ekstrom recibió la carta de Garro y, como además ha estado recibiendo sus llamadas telefónicas, decide avisar a su gobierno. El 13 de noviembre le escribe a Emmons B. Brown, agente en México, y le anexa copia de la carta. Luego de definirla como esposa de Octavio Paz, “un típico intelectual izquierdista, pro-castrista”, y de encomiar a Garro por ser “pro-norteamericana y pro-Gobierno, en particular pro-Echeverría”, Ekstrom deduce de la carta que Garro

está en problemas serios y pide ayuda para salir de México. Dejó su casa y vive con su joven hija bajo protección policiaca en algún lado, por lo que la única forma de contactarla sería por medio de Echeverría. Espero que esto pueda investigarse más o menos rápidamente y que algo pueda hacerse. De varias fuentes extraigo la impresión de que cosas muy extrañas se están cocinando en ese país.

El agente Brown, a su vez, pregunta qué hacer a sus superiores, avisando que por lo pronto le dirá a Ekstrom que ha enviado la carta “a los expertos”. En el expediente consta que la CIA mandó investigar el asunto, pues reúnen las entradas más recientes del fichero Garro:

6 de octubre: Involucrada en la rebelión estudiantil de México (p. 22).

7 de octubre: Cargos y contracargos sobre involucramiento de políticos prominentes en los levantamientos estudiantiles (p. 23).

7 de octubre: Acusaciones contra personalidades mexicanas por haber promovido la agitación estudiantil (p. 25).

8 de octubre: Acusada de involucramiento en los desmanes estudiantiles (p. 23).

24 octubre: Sujeto es exesposa de Octavio Paz quien es intelectual bien conocido y que alguna vez fue profesor en la Univ Nac de México (p. 20). [Lo que no es cierto.]

El 6 de diciembre (p. 21), Washington reporta que “la última información al parecer disponible aquí sobre las actividades de la Sujeto Garro está en la prensa, luego de que el líder estudiantil dijo que ella había intentado servir como intermediaria entre los estudiantes y la Identidad 4” [que es o Madrazo, o el gobierno de México] y y recomienda que “la Estación [México] pudiera informar sobre el paradero actual de la Sujeto y si está bajo protección policiaca.”

La “Estación México” llama entonces a uno de sus principales contactos, Miguel Nazar Haro (cuyo criptónimo es LITEMPO-12), y el 16 de diciembre manda a Washington este documento

1. El 6 de noviembre de 1968 se pidió a LITEMPO-12 información sobre el paradero y la situación actual de la Sujeto. El 11 de noviembre, LITEMPO-12 reportó que la Sujeto vive en IDEN D. Ella es “contacto” personal de LITEMPO-4 y las cuentas del hotel las está cubriendo la DFS. Ella fue utilizada como “contacto” entre IDEN C y los estudiantes y aparentemente sigue teniendo una relación cercana con IDEN C, en quien el gobierno de México tiene un sostenido interés.

2. La información anotada arriba es la más reciente que tiene la Estación sobre la Sujeto. Dada la sensibilidad del caso, en este momento la Estación prefiere no acercarse a los LITEMPOS a menos que así lo ordene la Oficina Central. La Estación se mantendrá atenta al asunto y avisará de cualquier cambio.

3. La Estación solicita que a IDEN B se le den solamente datos públicos tomados de la prensa sobre lo que atañe a la Sujeto.

Un anexo a este documento señala que IDEN D es el cuarto 715 del Hotel Casa Blanca; IDEN C es Carlos Madrazo e IDEN B es Arne Ekstrom.

El proyecto LITEMPO es el más fructífero de la CIA en México. Entre sus activos están LITEMPO-1, Emilio Bolaños, sobrino y operador de LITEMPO-2 que es su tío, Gustavo Díaz Ordaz; Gutiérrez Barrios (a quien Garro apodaba “mi D’Artagnan”) era LITEMPO-4 y Luis Echeverría es LITEMPO-8, como ya vimos antes.

Aquí pueden leerse (en inglés) el artículo de Jefferson Morley sobre el programa LITEMPO, la CIA y Tlatelolco; y acá el de Kate Doyle sobre lo mismo. 

 

(La semana próxima, más de este expediente…)

Monday, 26 June 2017 00:00

‘Fake world’

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A Donald Trump y a los suyos les debemos la propagación de una extraña tendencia, vieja pero con nueva denominación: las “noticias alternativas” (fake news), también conocidas como posverdad; en resumen, todo aquello que al magnate no le gusta o no le encaja. Su negación o tergiversación de la realidad empezó a ser una constante desde su misma toma de posesión, que convocó, como demostraron las fotografías, a menos asistentes que las de Obama en 2009 y 2013, aunque él afirmó que las imágenes habían sido manipuladas. Entonces, debimos aprender que eso solo era el comienzo y sería la marca de la casa.

Goebbels nos enseñó que una mentira repetida mil veces termina por convertirse en una verdad. Los medios de comunicación viven hoy una situación esquizoide y son un poco como el paranoico al que persiguen: ya no cuentan como antes, todo es relativo, la verdad depende del punto de vista o de la ideología de cada cual y lo que consideran negativo tiene mejor prensa entre la gente que los valores democráticos.

¿Estamos acaso ante una crisis generacional? ¿O ante una crisis entre la realidad y la ficción? ¿En un nuevo mundo o en uno falso? Me asombra la desfachatez de los que se atreven a negar la realidad porque, a fin de cuentas, pertenezco a una generación que alguna vez se atrevió y fue capaz de romper lo inimaginable. Por esa razón, siempre he mantenido que cada generación tiene derecho a equivocarse.

La herencia que está dejando Trump al mundo, esta nueva manera de vivir al margen de la realidad, ajustándola o negándola, hubiera dado en tiempos de Freud abundante material para el análisis y varios miles de libros. Sin embargo, en este siglo XXI donde impera la tecnología, el reino de Twitter y el universo de Facebook, solo es una expresión de los profundos cambios que se están gestando en estos tiempos.

Goebbels nos enseñó que una mentira repetida mil veces termina por convertirse en una verdad

Trump utiliza las armas de generaciones anteriores para atacar la realidad y llamar mentirosos y falsos a todos aquellos que presentan datos o informaciones que no le convienen. Y luego está una nueva generación que salta por encima de todo eso y vive rompiendo los límites.

Al final, tanto los que se van como los que llegan son esclavos de la tecnología. Ya no hay un mundo en The New York Times o en EL PAÍS, ya no hay un mundo en otros periódicos porque nadie pudo imaginar, ni en sus más increíbles sueños, que los medios de comunicación perderían el dominio y la distribución de la información en favor de Facebook.

Mientras tanto, sí hay una verdad indiscutible. La prensa y quienes vivimos observando lo que pasa a nuestro alrededor ya no tenemos el monopolio de la autoridad, de dictar lo que está bien y lo que está mal. Se puede discrepar del comportamiento de un político o del programa de un partido, pero lo que no debe hacerse es negarle su derecho al error y condenarle porque no coincide con lo que pensamos.

No podemos negar a los demás el derecho que nosotros algún día ejercimos al romper las barreras y los límites e ir más allá del horizonte. Y, aunque no se logre ir tan lejos como se esperaba, habrá valido la pena intentarlo porque es un derecho generacional inapelable.

El problema es que la transición entre lo viejo y lo nuevo se está haciendo con descalificaciones y no con consensos. La verdad es la verdad, como la física es la física y la ley de la gravedad establece que la manzana cae al suelo, aunque hay brujos que aseguran que también puede ir hacia arriba. Sin embargo, muchos —dejando de lado las brechas generacionales— sabemos que las manzanas siempre nos han caído en la cabeza.

En estos tiempos, la política y la sociología nadan en un mar de confusiones, la más importante la del sentido común. Por una parte, hay medios que creen encarnar la verdad y se atreven a ir en contra de la nueva realidad y, por otra, hay políticos que son capaces de asegurar que son mentiras hasta las verdades demostrables.

En este ocaso de los sistemas de expresión tradicionales, no hay que olvidar que la sensatez de un editorial no puede competir con la dictadura de los 140 caracteres y que siempre hemos mantenido que los pueblos, como las ballenas, tienen derecho al suicidio.

Monday, 26 June 2017 00:00

Metódicamente

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Les disparan gases lacrimógenos al cuerpo, o bien cápsulas que explotan después de ser lanzadas. Los arrollan con tanquetas blindadas; imagínese el crujir de los huesos bajo 9 toneladas. Les disparan perdigones a corta distancia o bien un balazo preciso, generalmente a la cabeza, desde las motocicletas de los paramilitares. Y últimamente también ha sido la Guardia Nacional con pistola de 9 milímetros, "la reglamentaria". 

Es la represión estatal en Venezuela, aquella que el presidente Nicolás Maduro describió como "agua y gasecito lacrimógeno". En castellano es habitual el uso del diminutivo en sentido figurativo, irónicamente para significar lo contrario. Maduro tal vez no sepa que está abandonando su acostumbrada literalidad.

Y sin embargo la palabra que olvidó pronunciar es "metódicamente". En 79 días de revuelta popular, son 75 las víctimas fatales directas de la represión, ello sin contar las víctimas colaterales. Arroja un promedio de un muerto por día, 0.95 para ser exacto.

Metódicamente, que responde a un método, se lee en el diccionario. Rara vez ha habido un día en que hayan muerto más de dos personas. La mayoría de los caídos son jóvenes. El más reciente fue David Valenilla, estudiante de 22 años ejecutado por guardias protegidos detrás de una reja.

Así como antes fue Neomar Lander, de 17 años, y antes Brayan Principal, un niño de 14 años, y tantos más hasta llegar a 75. Nada de esto podría ser aleatorio, incluyendo el sadismo de "agua y gasecito".

Metódica y sistemáticamente significa que es política de Estado. Sus componentes son un proceso decisorio centralizado, una disciplinada cadena de mando y, en consecuencia, una cohesionada fuerza ejecutora. No hay manera de escaparle a la responsabilidad, que llega hasta lo más alto.

¿Cómo se mantiene, de otro modo, la rigurosidad del promedio en un país con millones en la calle y varias fuerzas represivas involucradas? Un método frío, calculado, atroz. El plan es en cámara lenta: un muerto por día.

Se trata de un ataque sistemático, con conocimiento del mismo, contra una población civil, jóvenes desarmados, incluso menores de edad. Además del asesinato, comprende la encarcelación y la tortura de un grupo o colectividad con identidad propia, en este caso una identidad fundada en ideales políticos contrarios a los del partido oficialista.

Sepa el lector que el párrafo anterior es extraído, casi textual, del Estatuto de Roma de 1998, por el cual se establece la Corte Penal Internacional, y cuyo artículo 7 define los crímenes de lesa humanidad. A posteriori especifica que la responsabilidad por dichos crímenes es individual, no de los Estados, y que los mismos no prescriben una vez que la Corte haya establecido su competencia.

América Latina ha presenciado estos crímenes en el pasado. El gobierno de Videla secuestraba opositores, los hacia desaparecer y los ejecutaba clandestinamente, para luego enterrarlos en fosas colectivas. La vasta mayoría de ellos eran jóvenes, muchos eran menores de edad. Son las lecciones de crímenes como aquellos que explican la existencia del Estatuto de Roma.

El paralelo es inevitable. Esta Venezuela de Maduro se parece a aquella Argentina de Videla, incluyendo el infanticidio como método, como política de Estado. Los niños asesinados hoy en Venezuela evocan a aquellos otros en el recuerdo y la conciencia moral de quien aquí escribe. También porque aquellos fueron crímenes de lesa humanidad.

@hectorschamis

Monday, 26 June 2017 00:00

Zombis, vampiros y republicanos

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Los zombis han dirigido el Partido Republicano durante mucho tiempo. La buena noticia es que puede que hayan perdido por fin el control, aunque todavía es posible que regresen y vuelvan a comerse el cerebro de los conservadores. La mala es que, aunque los zombis estén retrocediendo, los vampiros están ocupando su lugar. 

¿Qué son estos zombis de los que hablo? Entre los especialistas, el término se refiere a las ideas políticas que deberían haber sido abandonadas hace mucho tiempo ante las pruebas y la experiencia, pero que simplemente siguen arrastrando los pies. 

El jefe de los zombis de la derecha es la insistencia en que bajarles los impuestos a los ricos es la clave de la prosperidad. Esta doctrina debería haber muerto cuando la subida de impuestos de Bill Clinton no provocó la recesión prevista y, por el contrario, vino seguida de una expansión económica. Debería haber muerto otra vez cuando las bajadas de impuestos de George W. Bush vinieron seguidas de un crecimiento mediocre, y luego, de una crisis. Y debería haber muerto una vez más tras la subida de impuestos de Obama de 2013 —para pagar su reforma sanitaria, aunque también se dejaron caducar algunas bajadas fiscales del Gobierno de Bush cuando la economía siguió creciendo a buena marcha, creando 200.000 nuevos empleos al mes.

Sin embargo, los fanáticos de las bajadas de impuestos, a pesar de haberse equivocado constantemente en sus predicciones, siguieron incrementando su influencia en el Partido Republicano, hasta el desastre en Kansas, donde el gobernador Sam Brownback prometió que las profundas bajadas de impuestos darían pie a un milagro económico. En cambio, el estado registró un crecimiento débil y sufrió una crisis fiscal, que finalmente hizo que hasta los republicanos votasen a favor de las subidas de impuestos, rechazando el veto de Brownback.

¿Acabará esto con el zombi de la bajada de impuestos? A lo mejor, aunque por lo visto los economistas que estuvieron detrás de la debacle de Kansas, y que, naturalmente, no han aprendido nada, son los principales promotores del plan fiscal de Trump, como tiene que ser.

Pero a medida que los zombis desaparecen de la escena, las políticas “vampiro”llamadas así no tanto porque chupen la sangre (aunque también por eso) sino porque no pueden soportar la luz del día han ocupado su lugar.

Piensen, por ejemplo, en lo que está pasando ahora mismo con la atención sanitaria.

El mes pasado, los republicanos de la Cámara de Representantes obligaron a que se aprobase una de las peores y más crueles legislaciones de la historia. Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, la Ley de Atención Sanitaria Estadounidense (AHCA, por sus siglas en inglés) dejaría sin cobertura a 23 millones de estadounidenses y haría que las primas de muchos millones más, especialmente de trabajadores mayores con ingresos relativamente bajos, se disparasen.

Como tenía que ser, este proyecto de ley es sumamente impopular. No obstante, los líderes republicanos del Senado intentan ahora que se apruebe su propia versión de la AHCA que, como indican todas las informaciones, difiere de ella muy poco y de manera superficial. Y están intentando hacerlo en el más absoluto de los secretos. Parece que no habrá ninguna vista de ningún comité antes de que el proyecto de ley se someta a votación, y los senadores tampoco van a recibir ningún borrador del texto o algo que no sea un resumen esquemático. Según se dice, algunos han visto presentaciones de PowerPoint, pero las “diapositivas se pasan tan rápido por las pantallas que apenas se pueden memorizar”.

Es evidente que el objetivo es aprobar una legislación que tendrá efectos devastadores para decenas de millones de estadounidenses sin dar a los que se supone que tienen que aprobarla, por no hablar de la gente en general, ninguna oportunidad real de entender lo que están votando. Se insinúa incluso que Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana, podría aprovechar las lagunas legales para evitar cualquier debate en el Senado.

¿A qué se debe esta mezcla de secretismo y de rapidez? Evidentemente, esta legislación no puede soportar la luz del día, y no soy, ni mucho menos, el primero que hace esta analogía con los vampiros.

Es algo sin precedentes. No hagan caso de las mentiras republicanas sobre cómo se aprobó el Obamacare: la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible se aprobó después de un amplio debate, y los demócratas siempre fueron muy claros sobre lo que estaban intentando hacer y sobre cómo estaban intentando hacerlo.

Sin embargo, en lo que se refiere a la sustitución republicana del Obamacare, no solo el proceso es secreto; también lo es la finalidad. Vox.com preguntó a ocho senadores republicanos cuál era el problema que se supone que tiene que solucionar la legislación, y cómo se supone que va a resolverlo. Ninguno dio una respuesta coherente.

Naturalmente, ninguno sacó a colación la ventaja evidente de dejar sin cobertura a millones de personas: una importante bajada de impuestos para los ricos. Como he dicho, aunque chupar la sangre no sea la principal razón para llamarla política “vampiro”, es una de ellas.

Ah, y un argumento más: lo que está pasando no solo es algo sin precedentes, sino que no ha ocurrido nunca con ningún presidente. Se puede culpar a Donald Trump de muchas cosas, incluido el hecho de que seguramente firmará cualquier mal proyecto de ley que le pongan delante. Pero en lo que se refiere a la atención sanitaria, no es más que un espectador ignorante que, como todo parece indicar, desconoce en gran parte, o totalmente, lo que hay realmente en el Trumpcare. Puede que esté demasiado ocupado gritándole a su televisor para saberlo.

Por tanto, esta historia no es sobre Trump; es sobre el cinismo y la corrupción de todo el Partido Republicano en el Congreso. Recuerden, solo harían falta unos pocos conservadores con conciencia concretamente, tres senadores republicanos para parar en seco esta atrocidad. Pero, ahora mismo, parece como si esos republicanos con principios no existiesen.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.
© The New York Times Company, 2017.
Traducción de News Clips.

Monday, 26 June 2017 00:00

Toros a muerte

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En los carteles de mano de hace tiempo, cuando las empresas procuraban informar al cliente los pormenores del espectáculo al que buscaban atraerlo (incluyendo los nombres de cada integrante de las cuadrillas, del juez de plaza, de la banda de música y su director, de la ganadería anunciada, con su propietario, ubicación y divisa, incluso fotografías de los toros a correrse, con sus números, pesos y pelajes) podía leerse algo como lo siguiente: “… se lidiarán a muerte a la usanza española arrogantes toros de la famosa ganadería de…” A muerte, claro. Y nadie se daba por ofendido en nombre de la crueldad contra los animales. Se asumía la muerte con todas sus consecuencias. Y una de ellas, nunca mencionada pero siempre latente, era la improbable muerte del torero.

Con el perdón del aficionado curtido y leído, traigo a colación la conocida anécdota de Ramón del Valle Inclán, literato en auge y amigo cercano de Juan Belmonte, señalándole con tanta cordialidad como jiribilla aquello de “Juanillo, para hacerte inmortal ya sólo te faltaría morir en la plaza”, a lo que el trianero replica, sin pensarlo casi: “Se hará lo que se pu´ea, don Ramón”. A la crudeza de la aseveración valleinclaniana, la naturalidad de la respuesta belmontina. Tal para cual. Diálogo que pasó a la historia por ingenioso, no por inverosímil: que un torero, famoso o no, perdiera la vida en el ejercicio de su profesión no era sino el revés de la trama. Doloroso pero inevitable. 

Reflexiones a raíz de la tragedia de Fandiño. Con motivo de la cogida y muerte de Iván Fandiño se han registrado diversas reacciones, previsibles unas y otra son tanto. Previsibles fueron los sentidos obituarios, el dolor de deudos y allegados, los pésames oficiales, los insultos de antitaurinos empeñados en delatar su verdadera calaña (incluida una sueca experta en golf); pero las hubo menos esperadas también: cierto mutismo en los medios –sobre todo mexicanos pero también iberos–, como si la muerte de Víctor Barrio, hace poco menos de un año, hubiera vaciado de interés, de cara al público, el tópico de la muerte del torero. Y conste que Fandiño tenía mucha mayor antigüedad y relevancia como matador que el infortunado muchacho de Segovia. Pero fue como si la abierta deserción mediática del tema taurino hubiese decidido ponerle sordina a la tragedia de ahora. Lo único bueno: que la sensiblería barata, a nivel vida privada, también bajó. Creo que Iván lo habría agradecido, reconcentradamente sobrio como era, en su arte y en su vida personal.

Hablando del deplorable sucedido del sábado 17 en Aire–sur–l’Dour con un aficionado amigo, en el extranjero por motivos académicos, me sorprendió no que lamentara el hecho con absoluta sinceridad, sino que agregara como para sí mismo… “pero la fiesta tiene que ser así”. Sin necesidad de más apalabras, él y yo entendimos perfectamente de qué hablaba. Porque, en efecto, la Fiesta tiene que ser así y no de otra manera. Así –dura, severa, auténtica, con el riesgo a flor de piel–, y no edulcorada, rebajada, adulterada, desnaturalizada.

Para sobrevivir en medio de los laberintos deshumanizantes del siglo XXI, muertes como la de Iván Fandiño, como la de El Pana, como la de Víctor Barrio, como la de cerca de 500 valientes, famosos o innominados, que cayeron en las astas de los toros en dos siglos y medio de tauromaquia, son para la Fiesta y su afición una paradójica inyección de vitalidad y certeza. Porque la sangre torera, incluso cuando conduce a un final trágico –indeseable pero presente, como un haz oscuro en el fondo de un cuadro animado y colorido–, certifican la actualidad del único sacrificio ritual que, sobre la marcha, puede elegir la víctima equivocada. Porque en ello reside el alto precio de su grandeza. 

Vaivenes de la estadística. No estaría de más trazar una gráfica de los decesos que esporádicamente reivindican la de toros como una fiesta potencialmente letal. Mostraría, por ejemplo, que en la antigüedad –siglos XVIII, XIX y principios del XX–, la suerte de matar era la más peligrosa, si bien los decesos de la época se debieron en numerosos casos al atraso de los recursos médicos. Como la lidia era sobre piernas y con mucho alivio, hasta el XIX no se registraron tantas tragedias en los ruedos como a partir de la segunda década del XX, que coincide con la paulatina evolución hacia un toreo de brazos, con las plantas más asentadas en la arena y la obligación dar mayor extensión, temple y exposición al toreo. En este sentido, la década más cargada de toreros muertos es la de los años 20, con nada menos que ¡66!, divididos de esta manera: 10 matadores, 32 novilleros y 24 subalternos, entre banderilleros (16) y picadores (8). Cifras terroríficas, que amainaron al concluir la guerra civil española (no antes, porque entre 1931 y 36 ocurren otros 34 decesos, con predominio siempre del elemento novilleril, forzosamente el menos experimentado para hacer frente a bureles cuya casta superaba a menudo su capacidad lidiadora). Como es bien sabido, el conflicto armado arrasó con muchas ganaderías y, al reanudarse las corridas, la afición se tuvo que conformar con ver lidiar muchos novillos por matadores de toros, y abundantes becerros por novilleros. Y como los males nunca vienen solos, fueron asimismo los años en que cobró auge el afeitado.

Sobreviene un impasse en que, sin dejar de registrarse puntuales tragedias, la muerte del torero aparece como una posibilidad más bien lejana. A los factores de contención señalados hay que sumar el descubrimiento de la penicilina –no es casualidad que el doctor Fleming tenga una estatua en las afueras de la plaza de Las Ventas, donde una tarde de corrida se le homenajeo en persona–, de modo que entre la muerte de Carnicerito de México en Vilavicosa (1947) y la del modesto José Mata en Villanueva de los Infantes (1971), transcurren 24 años sin decesos de matadores en cosos europeos aunque en ese lapso, la parca trasladó actividades a la América del Sur, donde sucumbieron el peruano El Sargento en Cuzco (1951) y Morenito de Valencia en Guayaquil (1953); como siempre, hubo más víctimas, aunque no tantas como antes, en las filas novilleriles y entre los subalternos.

A partir de 1970, se vuelve a imponer el toro con edad y pitones –hablo, por supuesto, de España y Francia–, y crece el número de percances; la medicina taurina ha alcanzado la especialización, y eso contribuye a reducir los decesos, que, sin embargo, se siguen presentando. En una entrevista para mí inolvidable, Paco Camino me señalaba que él presencio tres percances mortales en corridas donde participaba: el del banderillero Antonio Rizo (Bilbao, 1966), el del rejoneador portugués Joaquim Correia (Lisboa, 1967), y el de su propio hermano y peón de confianza Joaquín Camino (Barcelona, 1973). Hablando de matadores muertos por cornada, un decenio separa la muerte del lusitano José Falcón (Barcelona, 1974) de la de Francisco Rivera “Paquirri” (Pozoblanco, 1984), cuando parecía que la última figura grande en sucumbir habría sido Manolete, casi cuatro décadas atrás. Y al año siguiente caía en Colmenar Viejo José Cubero “Yiyo”, que once meses antes había estoqueado a “Avispado”, el toro de Sayalero y Bandrés que mató a Paquirri. 1987 es el año del deceso, en Bogotá, del gran torero colombiano Pepe Cáceres, gravísimamente herido un mes antes en la plaza de Sogamoso.

Se abre un paréntesis, durante el cual sucumben varios subalternos españoles, como Manolo Montoliú (Sevilla, 1992). Y el siglo XXI, cuya primera víctima fue, en Vic Fezenzac –otra plaza del país galo– el picador Manuel Muñoz, parece curado de espanto, hasy¿ta el año pasado, en que la parca estuvo muy activa, llevándose a nuestro Rodolfo Rodríguez El Pana (cogido en Ciudad Lerdo el 1 de mayo de 2016, fallecía en un hospital de Guadalajara el 2 de junio siguiente), poco antes de que Víctor Barrio tuviera una muerte casi instantánea en el coso aragonés de Teruel, el 9 de julio.

Madrid y México. La ciudad que registra el mayor número de víctimas mortales es, sin disputa, Madrid, con 41 (una lista que empezó en 1793 e incluye a 11 matadores, de Pepe–Hillo (1801) a Pascual Márquez (1941). Pero la segunda no es ni Sevilla ni Barcelona ni Valencia ni Bilbao sino la ciudad de México, que, conurbaciones incluidas, ha visto caer a 20 toreros, entre ellos tres matadores (Antonio Montes, 1907; Carmelo Pérez, 1929 y Alberto Balderas, 1940), nueve novilleros (entre ellos Félix Guzmán, Joselillo y Pancho Pavón), cinco subalternos y hasta un torero cómico y un becerrista, éstos en la placita de Vista Alegre, de corta y trágica vida allá por los años 30 del siglo pasado. El último de la fúnebre lista fue el malogrado rejoneador Eduardo Funtanet (1997, en la Plaza México).

En total, la república mexicana registra 63 víctimas mortales, a contar de Bernardo Gaviño (Texcoco, 31.01.1886), al forcado Eduardo del Villar (Seybaplaya, Campeche, 18.05.2014).

Monday, 26 June 2017 00:00

Los conversos y el VAR

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De pronto, la siempre acomodaticia y anodina prensa futbolera del país se tornó suspicaz, analítica y severa. Entrenadores famosamente conservadores cobraron ímpetus renovados para criticar el mal funcionamiento del Tri; santones de la pantalla lanzaron anatemas contra el juego de la Selección; resultadistas de abolengo, profetas del “ganar como sea”, pasaron a manifestar escrupulosa preocupación por la calidad del juego; publicronistas usualmente incapaces de aventurar la mínima censura al “equipo de todos” se atrevieron a señalar fallas de funcionamiento, errores mentales, crasas equivocaciones del DT.

¡Apareció el peine! Si buscamos el motivo de esta vertiginosa transformación –que alcanzó el sábado categoría de conversión al realismo crítico–, la variable independiente, el eslabón perdido, se llama Juan Carlos Osorio. O Juan cambios Osorio, como algún ocurrente le llamó. Porque al colombiano, desde el miércoles neozelandés le llovió en su milpa chahuixtle del grueso. Seguramente no faltaban motivos. Pero una cosa es la crítica y otra el ensañamiento. Ya hubiéramos querido similar agudeza analítica cuando el Vasco Aguirre alineó a sus cuates en los octavos de final contra EU en Corea–Japón 2002; o cuando al “Ojitos” Meza o al Chepo de la Torre se les escurrían entre las manos sendos hexagonales premundialistas, o cuando cualquiera de nuestros múltiples campeones de liguilla gana de churro (como Tigres al América, pongamos por caso navideño reciente), y ellos se lanzan a un desaforado concurso de alabanzas al eventual vencedor, pues no existe campeón feo en su limitado repertorio. Repertorio que esta vez se abrió como abanico para convencernos de que el Tri jugó basura en Kazán, por más que haya noqueado categóricamente al anfitrión.

Y es el caso que alguna razón tienen. Que México ofrece irritantes altibajos en su juego. Que la defensa es un tembladeral en cuanto la atacan. Que la contención hace agua con facilidad. Que las ocasiones de gol bien fabricadas escasean. Todo eso es cierto, aunque lo sea a ratos. Pero ya quisiéramos ver y oír a los conversos refiriéndose con idéntico filo a la multipropiedad, al draft, a la supuesta Comisión (¿Sumisión?) del Jugador, a las barras pagadas, a los equipos carrusel, a la “inteligencia” de los directivos, a su irrefrenable sed de divisas, al paraíso de los agentes, a los dobles contratos, a los pactos de gavilleros, y a un etcétera que ya se nos volvió interminable.

Si el mismo rigor crítico empleado contra Juan Carlos Osorio lo aplicaran habitualmente a cuanto aquí sucede, otro gallo le cantaría a nuestro futbol.

Toscos preliminaristas. Realmente, por mucho que se busque y rebusque, la victoria de Kazán sobre Rusia ofrece poca tela de dónde cortar. Se ganó y basta. Mejor no indagar a quién –a un conjunto de burdos luchadores, incapaces de enmascarar en mínimas dosis de ingenio la inoperancia y bastedad de su juego. Aun así, le complicaron la vida a nuestra zaga las contadas veces que se acercaron al área, porque Osorio no sólo ensaya cambios de jugadores sino también de posiciones. Y lo que alguna vez fue una dupla central más o menos confiable –Moreno–Diego Reyes– hoy es un baile de relevos donde nadie se entiende con nadie. Eso por no hablar de la insistencia en Layún, cuya apurada técnica individual apenas daría para una cáscara de solteros contra casados, con su ausentismo de labores defensivas por añadidura; y en la otra banda –cualquiera que sea la que Layún ocupe– más de lo mismo; a medio campo, la recuperación funciona mientras Jonathan está fresco y Herrera en el campo; y Vela, que sería el organizador idóneo, rinde poco escorado a derecha, mientras el Chicharito opera lejos del área, en una desgastante labor de marca que, si bien oxigena al equipo, también lo deja sin referente de área.

¿Casualidades? Pareciera que una oncena así no tendría posibilidades de nada. Pero resulta que las pocas que encuentra no las desperdicia (¿De dónde saca Lozano esa espartana valentía?). Y que tiene carácter (¿Le echaremos la culpa a Osorio?); y que la fortuna lo acompaña (pero, ¿será exclusivamente fortuna, suerte, puro azar?); y que los defensas, fallones atrás, cuando se descuelgan es para desnivelar y hacer daño enfrente (así Moreno contra Portugal o Araujo a los rusos). Y que al vencer 1–2 a Rusia, México le ganaba por primera vez en Europa un partido oficial a una selección europea, local además. Solo que esta otra cara de la moneda les pasó de noche a los conversos. Ellos duro y dale sobre Osorio. Por si, en una de esas alguno de sus críticos más feroces logra sentarse en la banca que hoy ocupa el denostado. Quien, por lo visto, a puro golpe de suerte ya instaló al Tri en semifinales. Donde lo espera un rival superior en individualidades y rodaje, lo que hace improbable que pasemos de ahí.

Algo que esperan con ansia los conversos, porque les daría parque de sobra para la crítica.

Caos de media semana. Nueva Zelanda exhibió a México y costó dios y ayuda ponerla en su lugar. Unánime repulsa a las rotaciones, que fueron ocho, como si Osorio estuviera convencido de que nuestro país es un vivero de cracks. O como si considerara que los oceánicos eran pan comido así alineara al combinado de Xonaca. La verdad es que, sin Aquino, el Tri nunca hubiera ganado. Y sin Talavera, seguro perdía. Para poner coto al desastre del primer tiempo –Nueva Zelanda 1–0 arriba… y por milagro no hubo más–, hizo ingresar a Herrera y a Márquez, y durante media hora la Selección apretó y bailó a los all whites, con el inconveniente de costumbre: la falta de gol. Tuvo que emerger Raúl Jiménez casi de la nada para marcar un auténtico golazo –media vuelta al ángulo, dibujada– y tuvo Peralta que apelar a toda su fuerza y su colmillo al rematar la enésima escapada de Aquino y su preciso centro atrás para salvar el partido, faltando menos de diez minutos.

Paupérrimo nivel. La Copa Confederaciones, simple torneo de ensayo, nunca se ha distinguido por ofrecer juegos de calidad elevada; la actual, sin embargo, debe ser de las más bajitas. Única excepción, los primeros 45 minutos del Alemania–Chile. Allí sí se vieron acciones bien hilvanadas y a futbolistas de clase mundial ganosos de triunfo. Al temprano gol chileno (Alexis, 5’) replicó el germano Stindl lanzándose en tromba sobre la meta de Herrera en pos de un servicio desde la izquierda de Hector (40’). Y eso fue todo, porque en el segundo tiempo, ambos se refugiaron en un juego especulativo y aburridón que dejó las espadas en alto, quieto el 1–1 y dudas sobre el verdadero potencial de ambos campeones: el mundial, en versión “B”, y el de América. Para la cátedra, uno de esos dos levantará la Copa. A menos que Portugal o México mejoren mucho su rendimiento.

VAR. El cuarto de los videojuegos ha dado bastante que hablar. Y que interrumpir, porque cada vez que el árbitro traza el cuadrito en el aire hay que contar con 2–3 minutos de suspensión obligada. Eso sí, aun impartiendo justicia con acierto, no lograron evitar que el gambiano Bakary Gassama hiciera un trabajo nefasto en el México–Nueva Zelanda, y sobraron las interrupciones al árabe Fahad Al Mirdasi, a cargo del Rusia–México, que tuvo un desempeño ejemplar. Ergo, si el árbitro es bueno, el VAR está por demás. Y algo más: los varistas de arriba tienen ahora la capacidad de destrozar juegos y equipos como ocurrió ayer con la absurda rueda de expulsiones que diezmó a Cmerún. Si de por sí, eran pocas sus posibilidades ante Alemania, con la roja al hombre que se inconformó por la expulsión de un compañero al que posteriormente perdonó el palquito –porque no procedía echarlo, como en un primer momento hicieron– se demostró que el dichoso VAR puede llegar a ser veneno puro.

Si realmente se trata de mejorar la impartición de justicia, habrá que buscar que no llene de lagunas los partidos, para lo cual urge encontrar el método idóneo. Hasta ahora, casi siempre la iniciativa fue de los del palquito, y solo sirvió para corroborar lo señalado por el árbitro… o para cargarse el juego. Pensándolo mejor, ¿por qué no conceder a los DT la potestad de solicitar la revisión de jugadas, pero limitándolos a 2–3 por juego, como se hace en el tenis? Cualquier cosa, con tal de impedir tanto tiempo muerto, porque así se desnaturaliza la esencia del futbol, donde ritmo y concentración son elementos clave.

Lo que sigue. Como segundo de su grupo detrás de Portugal, México se medirá el jueves, en Sochi, con Alemania. A la misma le falta rodaje, pero le sobra juventud y no le falta calidad: temible rival será. México no va a contar con Guardado, por acumulación de tarjetas, ni al parecer con Diego Reyes, lesionado el sábado. Los conversos seguirán con Osorio en la mira, y el Tri tendrá que apelar a su reconocido espíritu de lucha para sobrevivir a un adversario de verdad. Reto difícil pero interesante. Como también lo es el de la otra semifinal, Chile–Portugal: bicampeón de América contra campeón de Europa.

Las Normales Rurales, concebidas como parte del proyecto revolucionario mexicano “son una de las pocas vías de ascenso social que tienen los jóvenes en el mundo campesino. En ellas se tiene acceso a educación, hospedaje, alimentación y, posteriormente, con suerte, trabajo calificado” (Hernández, 2011, p. 367). Si bien la importancia de estas instituciones es mayúscula, pues a ella acuden precisamente quienes más necesitados están de ejercer la movilidad social que debiera brindar la educación, es evidente que esto no tiene gran valor para las autoridades. En cambio, éstas manifiestan su desprecio hacia las Normales Rurales de muchas maneras, entre las que destacan la disminución del presupuesto para las mismas, acción que se ve reflejada en la escasez de material bibliográfico, el hacinamiento de los estudiantes, las porciones raquíticas de alimentos que se ofrecen en los internados, la reducción de la matrícula y el envejecimiento del mobiliario. En los últimos años, las escuelas normales rurales han sufrido no sólo el abandono del gobierno, sino el desprestigio por parte de un gran sector de la opinión pública.

Las dos figuras más importantes del gobierno federal, el Presidente de la República y el Secretario de Gobernación, tienen  en sus carreras políticas capítulos que han lastimado a la Escuelas Normales Rurales.  En el caso de Enrique Peña Nieto, durante su periodo como gobernador del Estado de México, además de reducir significativamente la matrícula de ingreso de las Escuelas Normales de su entidad, tuvo un conflicto con la Normal Rural de Tenería. Entre los deseos del entonces gobernador destacaban el reducir el número de estudiantes de esa institución, así como el presupuesto que se le asignaba, además de cerrar el internado.  Los alumnos de la normal rural resistieron los actos intimidatorios del gobierno (negociaciones cercadas por granaderos y amenazas de desalojo de la escuela, entre otros) y finalmente no permitieron que el futuro presidente concretara sus intenciones. Por su parte, a Miguel Ángel Osorio Chong, cuando fue gobernador de Hidalgo, le tocó dar el tiro de gracia a una normal rural que había sido poco a poco golpeada y desmantelada: El Mexe; después de años de mermar su matrícula y reducir su presupuesto, la normal rural finalmente fue sentenciada a su desaparición.

De 2000 a 2014, la investigadora Tatiana Coll (2015) ha documentado varios conflictos graves que involucran a las Escuelas Normales Rurales: Ayotzinapa en 2014, Tiripetío, Cherán y Arteaga en 2012, Tenería y Mexe en 2008 y Mactumatzá en 2003. En 2017, ha saltado a la luz pública el conflicto de la Normal Rural de Cañada Honda. En la mayoría de estos episodios, destaca la intención de las autoridades de mermar la matrícula y la infraestructura de las Normales Rurales; asimismo, prevalecen los métodos represores (agresiones físicas, encarcelamientos, desalojos, intimidaciones, etc.) por parte del gobierno para “solucionar” los conflictos. Si bien los estudiantes normalistas han incurrido en acciones radicales para la defensa de sus instituciones y han llegado a afectar a terceros, es alarmante que sólo mediante estos actos el gobierno esté dispuesto a escuchar, negociar y en algunos casos frenar su embestida. Asimismo, es lamentable que la realidad se haya distorsionado tanto que, para gran parte de la opinión pública, sea más grave la toma de un autobús, que la omisión del gobierno por preservar dignamente estas instituciones de vital importancia para los más desfavorecidos.

Las acciones contra las Escuelas Normales Rurales no son recientes, pues datan incluso desde el sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz, cuando se cerraron múltiples planteles de este tipo. Al contemplar los abundantes conflictos, surge entonces la duda de por qué estas escuelas resultan tan incómodas para las autoridades. Una de las primeras razones pudiera ser que las Normales Rurales simbolizan la defensa de la escuela pública. Como muestra, recientemente las normalistas de Cañada Honda no han permitido que el gobierno reduzca la matrícula de ingreso a su institución, dejando así intactas las oportunidades de superación para quienes sólo tiene acceso a las escuelas de gobierno. Además, las Escuelas Normales Rurales, al nutrirse principalmente de alumnos provenientes de los estratos sociales más bajos, no encajan en un sistema educativo que tiende a favorecer la inequidad y a acrecentar las diferencias sociales, negando oportunidades de superación precisamente a quienes más las requieren.

También es posible entender el desprecio hacia las Escuelas Normales Rurales simplemente al observar el escudo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE): tres de los cuatro rostros presentes en él son de egresados de este tipo de instituciones. Genaro Vázquez, Lucio Cabañas y Misael Núñez son considerados como pilares del movimiento magisterial de mayor oposición al gobierno en materia educativa. Los ideales de estos personajes han servido de inspiración a los estudiantes normalistas rurales y han sido tomados como referencia para asumir un papel docente que traspasa las aulas y se preocupa por la transformación social. Producto de lo anterior, se ha acusado a las Normales Rurales de ser semillero de guerrilleros, sin embargo, habría que acotar tal aseveración: si bien pudieran mencionarse posturas y acciones radicales, el espíritu de lucha que predomina en estos planteles no es una casualidad, sino que es una muestra de lo que sucede cuando los pobres y oprimidos se iluminan y se organizan.

Sería una ingenuidad entonces pensar que los ataques a las Escuelas Normales Rurales sean motivados para destruir “los nidos de grillos” o sean respuestas justificadas ante acciones radicales de sus integrantes. Sin duda, el fondo del rechazo a estas instituciones va más allá: se trata de combatir la idea de la defensa de la escuela pública, de borrar el principio de la equidad que debe estar presente en cualquier hecho educativo, de criminalizar a quienes no comparten la visión tecnócrata y mercantil que prevalece en las orientaciones educativas actuales y de eliminar las escuelas afines a los grupos de oposición más férreos a las políticas gubernamentales. Por eso, es digno de celebrarse que jóvenes normalistas, como las de Cañada Honda, hayan demostrado tenacidad y valentía para evitar que las autoridades asestaran un duro golpe a la educación pública y a las aspiraciones de las generaciones venideras de los más desfavorecidos.

Twitter: @proferoger85

 

REFERENCIAS

 

COLL, Tatiana. Las Normales Rurales: noventa años de lucha y resistencia. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2015. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/325/32533819012.pdf

 

 

HERNÁNDEZ, Luis. Cero en conducta. Crónica de la resistencia magisterial. México: Brigada para leer en libertad, 2011. Disponible en: http://brigadaparaleerenlibertad.com/programas/cero-en-conducta/

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