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Sin duda alguna, Fernando Manzanilla Prieto es el rostro conciliador y el hombre que genera los equilibrios, junto con un ambiente de tolerancia, en el Poder Ejecutivo estatal. Sin embargo, esa condición podría trastocarse severamente en caso de que en estos días se confirme el nombramiento de Carlos Barragán Amador como nuevo coordinador de delegados de la Secretaría General de Gobierno, pues se trata de un priista que es la antítesis de los valores que pregona el titular de esa dependencia.

Carlos Barragán intentó ser nombrado en días pasados como subsecretario de Finanzas, pero esa propuesta no fue admitida desde la cúpula del Poder Ejecutivo por la mala fama de este priista que se ha visto involucrado en una larga lista de escándalos.

Ahora, de la mano de Jorge Estefan Chidiac, el titular de la Secretaría de Finanzas y Administración, habrá un segundo intento de colocar en algún puesto clave del gobierno estatal a Barragán, quien ya dos veces ha sido edil de Xicotepec de Juárez y un par de ocasiones ha sido legislador.

La insistencia, o mejor dicho la necedad, de Jorge Estefan de incorporar a la administración estatal al ex alcalde de Xicotepec es que lo quiere como operador político con la misión de conseguir que, desde la Secretaría de Finanzas y Administración, se controle la ejecución –o visto de otra manera, se controle “el negocio”– de la obra en los ayuntamientos.

De ahí parte el interés de colocar a Barragán en la Secretaría de Gobierno, para que utilizando la red de delegados regionales que tiene esa dependencia, se convenza, se conmine, se presione, se intimide, a varios alcaldes para que se sujeten a las reglas de obra pública que se quieren dictar desde la oficina de Jorge Estefan.

¿En qué consiste tales reglas? Dicen los conocedores que se trataría de un intento de que se negociaría con los ediles la liberación de recursos económicos a cambio de que la obra pública se haga con cierta constructora, con determinados costos –por supuesto más elevados de lo normal– y en plazos acotados, que serían antes de que concluya el actual gobierno interino.

El esquema global sería: Jorge Estefan libera los fondos para la obra y Carlos Barragán presiona a los alcaldes para que acepten las condiciones impuestas.

Carlos Barragán en todos los cargos públicos o partidistas que lo colocan siempre acaba envuelto en escándalos, ya sea por que no le salen las cuentas, por su carácter pendenciero o por su intolerancia.

Frente a este esquema sólo queda preguntarse: ¿Fernando Manzanilla va a tolerar que su gestión se vea empañada por un personaje con esos antecedentes?

 
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