Jorge Estefan Chidiac no solamente se ha dedicado a administrar las finanzas del gobierno estatal interino, sino ha sido el autor de una larga lista de controvertidos nombramientos de funcionarios en todas las áreas del Poder Ejecutivo. Esa situación está a punto de desbordar la paciencia de la mayor parte de los diputados locales lopezobradoristas, que no están de acuerdo con el regreso –a la gestión pública– de cuestionados personajes del ámbito priista. Por si fuera poco, hacia el interior del gabinete ha sido motivo de intensas fricciones entre algunos de los secretarios de más alto rango.

A lo anterior se debe sumar –lo narrado la semana pasada en esta columna– el creciente clima de disgusto de los ediles de Morena que se sienten ignorados, excluidos, agraviados, por el actual gobierno estatal, que no ha tenido la sensibilidad de evitar el nombramiento de personajes que lejos de abonar a un gobierno de transición, que busca generar equilibrios políticos, lo único que provocan es enojo y descontento.

Aunque no todos los nombramientos son una influencia directa de Jorge Estefan Chidiac, si los de mayor controversia han surgido de la mano del poderoso secretario de Finanzas y Administración, que está viviendo una etapa de mucha acumulación de poder, que es en un grado superior a las dos ocasiones en que ya había sido parte del gabinete en las gestiones de los exgobernadores Manuel Bartlett Díaz y Mario Marín Torres.

Estos son algunos ejemplos de los nombramientos cuestionados:

Al inicio del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas uno de los funcionarios que sufrió auditorias y largos procesos administrativos por presuntos malos manejos fue Alfonso Abascal Serrano, quien durante la administración de Mario Marín Torres fue designado director del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Puebla (ICATEP). En esa dependencia, este hombre tenía como “mano derecha” a María Beatriz Aguirre, de quien se le considera que habría sido una parte fundamental para los asuntos que le observaron al entonces titular del ICATEP.

Ahora María Beatriz Aguirre es subsecretaria de Salud, sin importar el oscuro antecedente –del ICATEP– que le persigue.

Lo que más ha desconcertado en la Secretaría de Salud (Ssa) es que se ha decidido que la Dirección de Atención a la Salud, que es un área prioritaria, recayó o va a recaer, en Roberto Morales, el hermano del exgobernador Melquiades Morales Flores.

Roberto Morales ya fue titular de esa dependencia, al inicio del gobierno de Mario Marín, y se recuerda que su paso por esa secretaría provocó una de las etapas de mayores deficiencias en los servicios que presta la Ssa.

Otro ejemplo es el de Antonio Hernández y Genis, quien fue propuesto al inicio del actual gobierno como rector de la Universidad Tecnológica de Puebla (UTP). Durante el sexenio de Rafael Moreno Valle Rosas se tuvo que ir del país ante el miedo de ser encarcelado porque su gestión como funcionario de la administración de Mario Marín Torres no pasaba las auditorías.

Se cuenta que la propuesta de ser rector de la UTP dos veces fue rechazado por la SEP, ya que Hernández y Genis no reunía el perfil académico.

Finalmente lo colocaron como titular del Colegio de Puebla, sin que nadie recordara que este priista siempre enfrenta graves problemas personales en todos los cargos públicos que ocupa.

Una designación que también ha generado mucho enojo es que en los próximos días Karina Romero sería nombrada funcionaria de la Secretaría de Finanzas.

La ex regidora y ex candidata a legisladora federal ha logrado cosechar una carrera pública por el único mérito de ser hija de la ex edil Blanca Alcalá Ruiz, sin importar su nula experiencia.

“Yo pongo a los pendejos”

Hace algunos días, en “Cuitlatlán” se dio a conocer que por influencia de Jorge Estefan Chidiac se nombró a Carlos Barragán Amador como coordinador de los delegados de la Secretaría General de Gobierno, como una estrategia del primero de ellos de tener operadores que presionen a los alcaldes en el manejo de la obra pública.

Esa designación ya desató un fuerte enfrentamiento entre funcionarios de Finanzas y de Gobierno.

Se dice que alguien con mucho poder en la Secretaría General de Gobierno le reclamó a su homologo de Finanzas con la siguiente expresión, palabras más, palabras menos: “Yo no dejo que nadie ponga pendejos en mi área, yo soy el que pone a los pendejos en mi secretaría”.

Más allá de las fricciones internas del gobierno, en el bloque de diputados de Morena se está acabando la paciencia por la presencia de priista de con un oscuro pasado.

Un nombramiento que tiene agraviados a varios legisladores es el de José Luis Márquez como subsecretario de Gobierno. No solamente por su pasado priista, sino porque para nadie era desconocido que, desde el PRI, era un operador políticoelectoral al servicio del extinto senador Rafael Moreno Valle Rosas.

También ha lastimado que nadie midió que Manuel Alonso, el actual secretario de Seguridad Pública, es quien desató una cacería policiaca contra la edil de San Andrés Cholula, Karina Pérez Popoca, y varios líderes de Morena de ese municipio.

Alonso era el secretario de Seguridad Pública de San Andrés Cholula cuando –en el sexenio morenovallista– se desató la represión contra los opositores de las obras que dañaron la zona arqueológica de ese municipio.

¿En serio nadie se dio cuenta de ese grave detalle?

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