Hace unos días el edil de Tehuacán, Felipe Patjane Martínez, dio un supuesto golpe de timón y sustituyó a los seis principales funcionarios encargados del tema de la seguridad pública. Con ello, busca replantear toda su estrategia en contra del creciente índice delictivo en el municipio. Sin embargo su propuesta sigue despertando serias dudas de que vaya a funcionar, sobre todo si se parte que el nuevo director del penal, Enrique MacDonald Mejía, enfrenta acusaciones de haber permitido un autogobierno en uno de los principales centros de readaptación social de Morelos, en donde un grupo de peligrosos delincuentes desarrollaron una poderosa maquinaria de extorsiones.

El origen de estos cambios es que el empresario Felipe Patjane, cuando el año pasado fue candidato de Morena a la alcaldía de Tehuacán, de manera temeraria ofreció que en los primeros 100 días de su gobierno él frenaría  los elevados índices delictivos y transformaría el funcionamiento de la Policía Municipal. Ya pasaron más de 190 días y la seguridad pública en la segunda ciudad más importante del estado se encuentra en franco deterioro.

Lo que se ha puesto en evidencia en los últimos seis meses es que Felipe Patjane no tenía la más mínima noción de cómo atender el problema de la inseguridad. Su experiencia en el tema se reducía a que había sido presidente de un Consejo Ciudadano de Seguridad Pública en el cual sólo se hacían labores de observación en el tema en cuestión, pero ni se diseñaban ni se ejecutaban políticas públicas destinadas a garantizar la paz social.

Una muestra de lo bisoño que resultó el edil Patjane es que al arranque de su administración nombró al empresario Amin Farjat como secretario de Seguridad Pública, sin que esta persona tuviera un día de experiencia en el manejo de cuerpos de seguridad pública.

Por si fuera poco, Amin Farjat era un empresario textil que en el año 2006 apareció estrechamente ligado a Kamel Nacif, quien era llamado “el rey de la mezclilla” y detonó el Lydiagate, el escándalo político más grave en el estado de Puebla, a tal grado que ahora el segundo de ellos se encuentra prófugo de la justicia –al igual que el exgobernador Mario Marín Torres– para evitar ser aprehendido por el delito de tortura contra la periodista Lydia Cacho.

Amin Farjat pasó por el cargo sin pena ni gloria. Lo único por lo que llamó la atención es que su nombre apareció en la prensa local por haber sido victima de la delincuencia.

Frente al rotundo fracaso que Patjane encara en el tema más sensible de la opinión pública de Tehuacán, decidió hace unos días sustituir al secretario y al director de Seguridad Pública, al director general de Gobierno, al director del penal regional, así como a los responsables de Protección Civil y de Tránsito Municipal.

Supuestamente ahora se han nombrado en esas áreas a personajes con una larga experiencia en materia de seguridad pública y de protección civil, algo que se debió haber realizado desde octubre del año pasado, cuando arrancó la administración municipal.

Sin embargo, esos cambios no acaban de convencer. Sobre todo porque el edil sustituyó a María Consuelo Reyes Rojas como directora del penal regional de Tehuacán y en su lugar, se nombró a Enrique MacDonald Mejía, quien enfrenta un negro pasado en el estado de Morelos.

En el año 2012, el periódico El Sol de Cuernavaca recibió un documento de 14 páginas en el cual había más de 350 firmas de internos del penal de Atlacholoaya, Morelos, en donde se acusaba a Enrique MacDonald de proteger un autogobierno en ese centro de readaptación social.

Se narraba en esa denuncia, que un comandante de los custodios de dicho penal, de nombre Mario Ortiz, dirigía a un grupo de internos sentenciados, catalogados de alta peligrosidad y que habitaban en el dormitorio 3, que se dedicaba a extorsionar a la población carcelaria y a sus familiares.

Quienes se negaban a pagar las extorsiones, se denunciaba en el documento, eran objeto de golpizas o de ser agredidos con armas punzocortantes.

En septiembre de 2012, dos altos funcionarios del sistema penitenciario de Morelos, entre ellos Enrique MacDonald, fueron destituidos oficialmente por no aprobar los exámenes de control y confianza de la Secretaría de Seguridad Pública de ese estado.

Aunque en realidad esas remociones obedecieron a las denuncias por la red de extorsiones que había en los penales de Morelos.

Y sobre todo por los actos de corrupción que dominaban en los penales, pues en ese tiempo se habían registrado 11 fugas de presos de alta peligrosidad en un periodo de 2 años.

Tal parece que Felipe Patjane sigue dando “palos de ciego” al designar  como director del penal regional a un personaje que no solamente despierta desconfianza, sino genera mucho miedo.

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