Atrás del movimiento que busca echar del cargo al dirigente sindical de Audi, Álvaro López Vázquez, se percibe la mano de dos actores claves: Leobardo Soto Martínez, el líder de la CTM, quien buscaría controlar el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) de la armadora, y de los directivos de la empresa, que estarían intentando aprovechar el conflicto para imponer nuevas condiciones laborales, que implica pagar menos días de salario a sus obreros y que serían similares a las que recientemente pactó la compañía BMW, que próximamente se instalará en el país.

Sin duda son legítimos y válidos los argumentos que han esgrimido los miembros del llamado Comité de Destitución Pacífica en contra de Álvaro López Vázquez, quien tiene fama de ser un dirigente sindical déspota y que no se supo legitimar ante sus representados –ya que la mayoría de las bases no lo eligió–, pero al mismo tiempo se sabe que ha dejado de servir a los intereses de Audi, por lo cual desde la empresa se le estaría dando un empujón para que caiga del cargo de secretario general.

La prueba de que es la mano de Leobardo Soto la que mece la cuna del conflicto de Audi, es la presencia en la empresa y en la disidencia sindical de un personaje clave: Juan Aarón Carmona Sánchez. Esta es su historia:

En el año 2012, luego de un largo conflicto sindical, se creó el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria de Autopartes Flex–N–Gate, la cual es una empresa asentada en el Parque Finsa de la planta de Volkswagen de Puebla. Esta organización a los pocos meses de su surgimiento, su entonces dirigente Juan Aarón Carmona Sánchez, traicionó el espíritu de agrupación independiente y se acabó adhiriendo a la CTM.

La vinculación de Juan Aarón Carmona con Leobardo Soto, el dirigente en Puebla de la Confederación de Trabajadores de México, en un principio fue discreta, pero con el paso de los años se volvió tan evidente, a tal grado que algunos trabajadores tienen fotos en que se ve a ambos personajes sonrientes y mostrando mucha cercanía.

Juan Aarón Carmona ya no labora en Flex–N–Gate, sino ahora es parte de la planta laboral de Audi, con una característica fundamental: no es un secreto que entró sin pasar por los llamados filtros laborales que la armadora sometió al grueso de sus 4 mil 500 trabajadores.

Se dice que ese trato privilegiado se debe a que llegó a ese puesto con una recomendación de la dirigencia cetemista en el estado.

Ahora Carmona Sánchez está del lado de la disidencia del sindicato de Audi. Es uno de los motores del movimiento que busca destituir a Álvaro López Vázquez, como parte de una estrategia en la cual es la CTM la que está atrás del movimiento, pero se busca que no se perciba la presencia de Leobardo Soto, por la mala fama que tiene la Confederación de Trabajadores de México de beneficiar los intereses empresariales de la industria automotriz.

Leobardo Soto fue un beneficiario de la construcción de la planta de Audi y ahora lo es de la llamada Ciudad Modelo, que es un centro urbano que se edifica junto a la armadora. Su siguiente propósito es controlar el CCT de la compañía alemana. Su objetivo general es convertir esa zona del estado en un feudo del dirigente de la CTM.

En todo este conflicto, no solamente es la CTM la que está interviniendo, sino también la empresa, aunque se quiera mostrar neutral y ajena a los problemas sindicales.

Fuentes bien informadas sostienen que habría sido desde alguna instancia de la empresa de donde se filtró los comprobantes de pagos de los dirigentes del Sindicato Independiente de Trabajadores de Audi, en los cuales se comprueba que cobran mucho más que el resto de la base trabajadora, lo que acabó detonando el conflicto para exigir la destitución de Álvaro López Vázquez.

¿Por qué el actual dirigente le dejó de servir a la empresa? Porque Álvaro López al ya no tener legitimidad no es un instrumento para imponer nuevas condiciones laborales favorables a la empresa.

Cuando surgió Audi, se sabe que el sindicato de trabajadores alemanes de esta compañía presionó para que el CCT no le fuera otorgado a la CTM, por ser una central que avala contratos leoninos a favor de la parte patronal.

Bajo esa condición, se sabe que los directivos de la empresa presionaron a los dirigentes del Sindicato de Volkswagen para que les ayudaran a imponer a Álvaro López como dirigente gremial y a su vez, condicionaron un CCT desventajoso para los trabajadores, bajo la presión de que si no lo hacían entonces se firmaba una relación laboral con la CTM.

De esa forma se impuso un CCT que es similar al que se tiene en la planta de motores de Volkswagen en Silao, Guanajuato, y que se aleja mucho del contenido del CCT de la armadora de Volkswagen de Puebla.

Eso explica porque en Audi se impuso la modalidad del banco de horas, la cual ha sido rechazada por la base trabajadora de Volkswagen, de la planta ubicada en el municipio poblano de Cuautlancingo.

Ahora se sabe que BMW ya anunció la instalación de una planta en México, que ya pactó con la CTM un CCT y que tiene mucho menos prestaciones que el contrato de Audi de Puebla, por lo cual los directivos de esta última compañía quieren que las condiciones laborales se uniformen con las que tendrá BMW, que implica un ahorro millonario en pago de salarios.

Por ejemplo se quiere que no se considere al domingo como jornada de descanso, para evitar triples pagos de salarios cuando a los obreros se les obligue a laborar ese día y se tenga que erogar aparte una prima dominical y otra cantidad similar si cae en festividad.

Dicho de otro modo, los empresarios alemanes quieren ahorrarse muchos millones de pesos y para eso necesitan de la CTM, de Leobardo Soto, de un sindicato más charro que la actual organización gremial de Audi.

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