La problemática educativa es muy compleja y los actuales tiempos electorales tienden a simplificarla. Grilla mata análisis. Por eso, es importante cultivar espacios de discusión y debate abiertos y colectivos. Es nuestra elección ciudadana o dejarnos tragar por la intensa pugna política de estos días o incorporarla con sensatez a nuestros análisis y opiniones.

Aún pienso que las coyunturas electorales abren “ventanas de oportunidad” para el desarrollo de la política educativa, porque aunque ésta no termina ni empieza con una elección, sí se resaltan más recurrentemente, tanto los aciertos como los errores e incumplimientos del gobierno en turno e – idealmente – la oposición debería proponer caminos alternos para elevar la efectividad de las políticas y programas. Asimismo, la manera en que debatimos los asuntos públicos muestra nuestro nivel de civilidad. Las elecciones entonces ponen a prueba al ciudadano.

En este sentido, deseo comentar en esta segunda entrega dos temas que, a mi juicio, van a ocupar un espacio central en la discusión pública sobre la educación en 2018. En primer lugar, está la aplicación in situ de la educación ciudadana ante el comportamiento de los candidatos a un puesto de elección popular y en segundo, el ambiente donde se darán los cambios dentro de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

  1. Educación para la democracia. Ante el intenso bombardeo de spots políticos (spotiza), ¿qué pensar y cómo actuar? No pocos estamos ya cansados de las “precampañas” por su falta de significado, carencia de propuesta e imaginación publicitaria. Contrario a lo que piensan los “modernizadores”, algunos otros sostenemos que una educación de calidad es aquella que posibilita que la niña, niño o joven sea capaz de pensar por sí mismo, actuar de manera autónoma y responsable y sobretodo, de resolver las “incómodas” contradicciones que se le presentan cuando tiene que hacer una elección, sea ésta política, personal, profesional o cotidiana.

¿Formamos a los jóvenes para poder pensar el futuro de su país de manera inteligente y compleja o solamente les inculcamos creencias para autoafirmarse en sus “certezas”? La elección de 2018 está demostrando que las ideologías tradicionales (p.e. izquierda o derecha) han mutado para dar paso a otros valores como ser o no democrático. Además, hemos visto que por más que el viejo régimen político se quiera vestir de nuevo, viejo se queda.

En este ambiente de complejidad e incertidumbre es donde están tratando de ser puestos en práctica los “ámbitos” centrales del Nuevo Modelo Educativo como la “exploración y comprensión del mundo social”, el “pensamiento crítico” y las habilidades de “convivencia y ciudadanía”. Esperemos entonces que debatamos más a fondo cómo generar un cambio significativo en el terreno democrático porque llama la atención que los jóvenes mexicanos sean más proclives que otros a protestar “violentando la ley”, como lo mostró el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana (Cívica-INEE, 2017).

  1. La técnica como política. A más tardar en abril, el INEE va a enfrentar el proceso de renovación de su Junta de Gobierno. Dos de sus cinco miembros podrán reelegirse o ser reemplazados en los términos que establece la actual normatividad. En cualquiera de las dos opciones, el Ejecutivo Federal “someterá una terna a consideración de la Cámara de Senadores, la cual, con previa comparecencia de las personas propuestas, designará al integrante que deba cubrir la vacante”. La designación, prosigue la Ley del INEE, “se hará por el voto de las dos terceras partes de los integrantes de la Cámara de Senadores presentes o, durante los recesos de ésta, de la Comisión Permanente, dentro del improrrogable plazo de treinta días” (Ley del INEE, Art. 32).

En el inestable y enrarecido ambiente político que se prevé, la designación de los consejeros del INEE podría empantanarse y si la Cámara de Senadores “no resolviere dentro de dicho plazo, ocupará el cargo de integrante de la Junta de Gobierno aquel que, dentro de dicha terna, designe el Ejecutivo Federal”. Pero existe otro escenario. Dice la Ley que en caso de que “la Cámara de Senadores rechace la totalidad de la terna propuesta, el Ejecutivo Federal someterá una nueva” y si esta segunda terna fuera rechazada, “ocupará el cargo la persona que dentro de dicha terna designe el Ejecutivo Federal” (Ley del INEE, Art. 32).

En otros espacios he sostenido que el INEE ocupa un espacio institucional valioso por su capacidad e independencia técnica. Poner atención a la manera en como se constituyen sus órganos de gobierno es una responsabilidad de todos los que deseamos que el sector educativo cuente con los organismos autónomos necesarios para, por un lado, construir bases de información confiables y por otro, discutir cómo la evaluación puede en verdad estar ligada al desarrollo de la política educativa y a la mejora de la práctica escolar.

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