Futbolísticamente, mayo es el mes de las finales. Finalizan y coronan a sus respectivos campeones prácticamente todas las ligas alrededor del mundo (en nuestro caso, la liga se quedó en liguilla). Por su parte, los más célebres torneos internacionales, hoy confinados en el continente europeo, celebran con enorme boato y rodeados de gran expectación sus finales a partido único. Todo lo que comienza por agosto culmina en mayo. Pero además, como cada cuatrienio, el universo futbolero se agita ante la inminencia de la Copa del Mundo, esta vez con sede en Rusia. Y mientras la actividad de los clubes toca a su fin, los preparativos mundialistas aceleran el paso, con su habitual caudal de promesas y presagios, de ilusiones y cálculos en choque con dudas y temores. Sensaciones que no por repetidas dejarán de reinventarse incesantemente aquí, allá y acullá..

Europa o la monotonía

A medida que el juego se industrializó, el mito del caballo negro ha perdido su antigua fuerza hasta casi desaparecer (tal vez el título del Liecester City en la liga Premier de 2015–16 haya sido su canto de cisne). Repasar la clasificación final de casi toda liga nacional importante significa hoy topar con unos cuantos nombres invariables: Barcelona o Real Madrid en España, los dos de Manchester y el Chelsea en Inglaterra, en tanto Italia, Francia o Alemania ya ni siquiera prevén disputa alguna: allí mandan sin que nadie les tosa Juventus, PSG y Bayern Múnich. Y en el siguiente escalón –Portugal, Grecia, Turquía, Rusia, Suiza…– más de lo mismo. La incertidumbre del ¿quién ganará?, la esperanza del modesto dispuesto a escalar las alturas, pasaron a mejor vida. Gana quien dispone de la cuenta corriente más alta. Punto. Y si son dos o tres, a esos se reduce la disputa del título, el dinero grande y los contratos estelares. Un perfecto círculo vicioso.

Alemania

La bundesliga se clausuró el sábado, y los nueve partidos se programaron a la misma hora porque allá importa más la equidad deportiva que los ingresos de la tele, cosa impensable en nuestro medio, donde eso mismo quedó desechado hace tiempo porque es un desperdicio de ganancias desde la perspectiva del pacto de gavilleros. Y además, no fuera a ser que con la simultaneidad ganará o descendiera el que no estaba en los planes de la cúpula.

Por sexta vez al hilo, Bayern barrió con la oposición, campeón de liga y copa, 21 puntos por encima del segundo de la tabla: Bayern 84, Schalke 63, Hoffenheim 55 van a la Champions; Dortmund, derrotado el sábado 3–1 por Hoffenheim, deberá buscar un lugar en la repesca; a la Europa Liga, Leverkusen y Leizpig. Y en la cola, el drama: Hamburgo, el célebre equipo de Uwe Seeler, descendió por primera vez desde que existe la bundesliga. Acompañará a Segunda al Colonia, otro histórico, en tanto el Wolfsburgo tendrá que enfrentarse al tercero de la división de ascenso, que por supuesto allá sí es efectivo –ni se compra ni se vende—. En venganza, la barra hamburguesa se puso violenta y el último encuentro terminó con el campo literalmente ardiendo y tomado por la Policía.

España

El interés radicaba en saber si el Barcelona, campeón por adelantado con 12 de ventaja sobre Atlético de Madrid, lograría coronarse invicto, hazaña inédita en la liga hispana. Pues bien, el Levante dijo no, derrotándolo ayer por 5–4 con final de infarto. Al Atlético podría rebasarlo el Real Madrid si en la última semana se conjugan una derrota colchonera y un triunfo merengue. De cualquier manera, los tres estarán en la próxima Champions junto con el Valencia, en tanto juegan Europa League los vecinos sevillanos Betis y Sevilla junto con el Villarreal. Otro andaluz, el Málaga, colero absoluto con apenas 20 puntos, será acompañado en el descenso por Deportivo La Coruña y por Las Palmas, el equipo donde recaló el polémico Paco Jémez.

Inglaterra

Como la bundesliga y la liga Santander, la Premier coronó al rey con gran anticipación, dado que el Manchester City arrasó desde el principio sin que nadie acertara a hacerle sombra (además, alcanzó ayer 100 puntos, marca absoluta para la Premier; lejos quedan los 81 de su vecino el United a una semana del cierre). Ambos, con el Tottenham, están ya clasificados para la Champions, el Liverpool, que podría ser quien la ganase este año, deberá ir a repechaje si quiere repetir. A la Europa League irán Chelsea y Arsenal, de mediocre desempeño en el torneo a punto de fenecer. Que será, conviene no olvidarlo, el último de Arsene Wenger luego de 22 años al frente de los cañoneros, con récord de 707 victorias en 828 encuentros al frente del legendario once londinense.

En la zona baja, todo parece definido: descienden Stoke City, West Bromswich Albion y los galeses del Swansea. El West Ham del Chicharito se puso a salvo derrotando 2–0 al Leicester, el sábado. Pero Javier ni a la banca salió.

Francia

Ni chiste. PSG se robó todo lo robable, coronándose –otro más– con gran anticipación. Hasta ayer sumaba 92 unidades, lejísimos de las 77 del Mónaco, que tiene dos más que el Lyon. Los tres irán a la Champions y el Marsella a Europa, escoltado casi seguramente por el Rennes, con Niza y Burdeos disputándose la tercera plaza hasta el último pitazo de la jornada final, que se juega este fin de semana. Tampoco hay dudas sobre el descenso de Metz y Troyes, mientras Caen se defiende como gato panza arriba.

Italia

Juventus campeón, naturalmente –y van siete al hilo, lo que nadie había logrado nunca–. Y el caso es que hasta hace tres semanas no tenía nada claro el panorama debido a su derrota en cancha propia ante el Nápoles, que se colocaba así a un punto de la punta. Pero a partir de ahí, el sorprendente y baratón cuadro al que Sarri convirtió al virtuosismo en un medio dominado por el futbol físico y contragolpista –el modelo Juve, para entendernos mejor– se dedicó a tirarlo todo por la borda, allanándole el camino a la cebra turinesa. El heptacampeonato lo selló ayer en su visita a la Roma (0–0) y de nada les sirvió a los napolitanos derrotar 0–2 a la Sampdoria bajo una verdadera tempestad. Roma, por su parte, aseguró lugar en la Champions, quedando el puesto restante entre Lazio e Inter –que dilapidó el sábado buena parte de sus posibilidades al perder en 1–2 con Sassuolo, bajo imponente bronca en el Giussepe Meazza. Con Benevento y Hellas Verona oficialmente descendidos, el otro quemado saldrá de entre Cagliari y Udinese, que ayer ganaron por la mínima sus partidos respectivos.

Lobos BUAP

Mientras sigue en suspenso la permanencia en Primera División del cuadro canino, dependiendo de algo tan penosamente mezquino como los 120 millones –de dólares, ni siquiera de pesos– que la gavilla que domina nuestro futbol exige, estirando una mano para recibirlos mientras con la otra le niega el ingreso al campeón de esa otra División a la que de ascenso solo le quedó el nombre, este columnista se ve obligado a manifestar su inconformidad con ese jueguito del que, por elemental dignidad y respeto hacia la institución que representa, Lobos tendría que apartarse sin pensárselo mucho.

Quiero decir que sería un injustificable desperdicio destinar a las arcas de la gavilla de dueños tan crecida suma, mucho más necesaria para solventar las actividades académicas, científicas y sociales que la BUAP requiere en estos tiempos de drásticas reducciones por parte del Estado a los presupuestos públicos para educación y cultura. Después de todo, el elenco lobuno llegó a Primera División cuando nadie lo esperaba –memorable gesta que nada ni nadie podrá ya borrar–, y desde sus muchas limitaciones aportó a los poblanos alegrías tan sinceras como el sentimiento de tristeza que nos causó su irremediable retorno a Primera A. Mérito tendría rehacerse desde abajo –una refundación como equipo auténticamente universitario, con organización, proyecto y seguidores propios– en vez de contemporizar con los irredentos centaveros tan afectos a pactos con olor a podrido.

Hablando de finales

En el cierre de las semifinales de la liguilla de Primera División, el superlíder Toluca se deshizo de Xolos sin grandes apuros con global de 5–3 (4–1 en la Bombonera con triplete del peruano Uribe), y solamente falta saber quién le discutirá el efímero cetro del futbol mexicano: si un Santos en busca de confirmación o el América, que soñaba con la hazaña. Porque eso representaba revertir, anoche en el Azteca, el 4–1 de la ida en el estadio Corona.

A las de la liguilla nuestra se sumará esta semana la de la Europa League, trofeo que el miércoles van a disputarse en Lyon Atlético de Madrid y Olympique de Marsella.

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