Lunes, 11 September 2017 00:00

De la fecha FIFA a la realidad doméstica

Escrito por  Horacio Reiba
Califica esta entrada
(0 votes)

La vuelta a casa nos devolvió a la realidad. Del decepcionante y no obstante invicto Tri, a ese tenue canto a la melancolía, (des)entonado por clubes y franquicias de la Primera División nuestra, más abundantes éstas que aquellos. Y reconcentrado, para colmo, en los dos de casa, Puebla y Lobos BUAP. Qué le vamos a hacer.

Preocupante

Duele decirlo, pero al parecer el encanto se rompió. Como si el ímpetu inicial de Lobos se estuviese diluyendo en la sucesión de lesiones –particularmente sensible la baja del guardameta Lucero–, reveses y hasta conflictos entre jugadores como el que determinó la expulsión de Palacios, justo cuando el grupo parecía más compacto y preparado para la empinada cuesta arriba de la permanencia. Porque, a partir de entonces, el grupo exprime su espíritu de lucha, pero no le está alcanzando para recaudar puntaje (un solo punto de los últimos 15 en disputa).

El sábado, en el estreno de las transmisiones por internet, la debilidad en portería y defensa se manifestó demasiado pronto ante un equipo canchero como el Morelia. Al que le bastó poco más de un cuarto de hora para poner a la manada contra la pared (Ruidíaz, a los 14’ y 17’). Remarcable el esfuerzo del segundo tiempo, luego de llegar al descanso con la loza del 0–3 encima (Valdés remachó a los 30’), pero francamente no hay equipo para quitarse de encima semejante carta. Plausible la voluntad, el empuje, la manifiesta inconformidad exhibida tras el golazo de Advíncula (47’), pero francamente no hubo recursos para superar la muralla tras la que se parapetó tan cómodamente el Morelia.

Vienen tiempos difíciles, y la única forma de afrontarlos consiste en corregir esos descuidos defensivos. Y persistir en la lucha, no desmayar nunca. Por el proyecto futbolístico y por la UAP.

Sin reacción

El viernes, en el Cuauhtémoc, ni público, ni goles ni futbol. Del Puebla ya sabemos que más no se puede esperar; pero el Cruz Azul resultó una completa decepción, faltos de luces al ataque y sin capacidad para inventar: todo se les va en tocar y tocar, sin rumbo ni plan fijo. Muchos mediocampistas y ningún delantero en condiciones. Y tantito peor la franja, con la relativa disculpa de un plantel de pacotilla. Para colmo, Micolta y Rojas se lesionaron de cierta gravedad (así: se lesionaron, porque no los tocó nadie). Pero justo entonces, y a raíz de la entrada del debutante Cavallini (¡un canadiense!), el Puebla consiguió quitarle el balón al de enfrente, que al menos dejó de pasearla por toda la cancha, aunque no se acercara ni por equivocación al arco de Muñoz.

Al final, el 0–0 retrata con fidelidad lo que el partido fue. Un ladrillazo por la espalda.

Concacaf: el parto de los montes

Se esperaba el encuentro entre ticos y aztecas como el no va más, la entrevista en la cumbre, el choque de colosos. Y todo quedó en agua de borrajas: falta de audacia, errores al por mayor y un empate que a nadie satisfizo. Ni siquiera el invicto del Tri ha servido para paliar tal dosis de miseria futbolística. Y ya podrá la publicrónica hacerse cruces acerca de las delicias del equilibrio táctico, el caso es que la afición se aburrió soberanamente con esos dos equipos disfuncionales y como pasmados, tan huérfanos de ideas ofensivas que, como pocas veces, cada oportunidad de gol surgida ante cualquiera de las dos porterías era resultado directo de algún grueso yerro defensivo.

Por ejemplo, antes del primer minuto, cuando el venenoso fogonazo de Ruiz lo facilitó un rechace cortito y al centro de Diego Reyes, y Ochoa tuvo que sofocarlo con la urgencia de un vuelo a lo Supermán para desviar a córner. Sería la única aportación de Bryan Ruiz en toda la noche, porque a partir de ahí, se ausentó del partido. Y como resulta que Carlos Vela –el que podría hacerle contrapeso en cuanto a talento– ni siquiera alineó de inicio, ambas escuadras quedaron al garete, atenidas a la esterilidad de luchas individuales y continuos desencuentros. Porque las bancas ninguna solución alumbraron. Ni Osorio detectó el agujero negro que representaba mantener a Reyes delante de los centrales, ni Ramírez supo qué hacer para aprovecharlo, mientras su equipo se debatía en la penumbra, y el encuentro se perdía en un laberinto sin chiste ni hoja de ruta.

Autogol y golazo

Ya había salvado Navas un casual remate a bocajarro de Reyes (29’) cuando Jiménez –el mejor de un opaco Tri– escapó de Calvo por derecha y centró desde la raya, para que Giovani rematara de pecho –si lo hace con la frente era gol inevitable– facilitando la desviada de Keylor Navas, solo que el balón dio en su defensa Gamboa, que cerraba, y se fue a la red pese a los esfuerzos de ambos por impedirlo (42’).

Fortuito y todo, ese tanto le permitió a México plantear un segundo lapso muy confortable, de aguantar atrás y contragolpear furtivamente: en una de ésas tres mexicanos se encontraron de pronto contra un solo defensor tico, y Corona pudo entrar solo y fusilar impunemente a Navas… pero tiró al bulto y el arquero del Madrid, en valiente salida, hizo el resto. Sacó Osorio a Guardado, metió a Vela –que anduvo tan sonámbulo como Bryan– y Costa Rica, libre del dique que era el tapatío, adelantó líneas. Sin orden pero con determinación. Y con tiempo y espacio suficientes para ir en busca del empate. Llegó éste –tenía que llegar– luego que Ochoa se luciera desviando en gran forma un riflazo de Bolaños (77’); y fue la jugada del partido, una hermosa volea de medio sesgo prendida por Marco Ureña desde el borde del área para colocar el balón al lado del vertical derecho (82’). Y pudo ser peor, porque en la última jugada del encuentro, el remate cruzado y raso de Venegas rebotó en el mismo palo.

Si alguien debió ganar fue México. Si alguien estuvo a punto de conseguirlo fue Costa Rica. Ninguno de los dos lo merecía. Justo el empate. Y lamentable el partido.

La tabla

Invicto y dueño de la punta con 18 puntos, el Tri se dará el lujo de llevar su encuentro contra Trinidad y Tobago al estadio Alfonso Lastras de San Luis, lejos del Azteca y el persistente “grito homofóbico”. Costa Rica, que llegó a 14, prácticamente tiene segura la calificación, algo de lo que no pueden presumir ni Panamá –nueve puntitos, con visita pendiente a USA–, ni norteamericanos y hondureños, varados en ocho tras su igualada a uno en Tegucigalpa. T y T (3) llevaba ya un buen rato fuera de la conversación.

Conmebol

Brasil ha agregado su nombre a la lista de clasificados para el mundial porque sus 36 puntos lo hacen inalcanzable. El martes empató a uno en Bogotá (Willian a los 45’ y Falcao de los 56’), empate que le costó a Colombia el subliderato, por ahora en poder de Uruguay, que solventó exitosamente su visita al Defensores del Chaco (el único tanto guaraní lo marcó Romero casi al final, los de Valverde y Gómez –autogol– cayeron a los 75’y 79’); Colombia navega tercero con 26, dos por delante de Argentina, que jugando en casa no pasó del empate con el colero Venezuela (Murillo por la vinotinto a los 50’ e Icardi por la albiceleste a los 54’) y de Perú, que, por el contrario, está en pleno repunte y viajó a Quito para dar cuenta 1–2 de los ecuatorianos, que parecen tener prisa en autodescartarse, estancados hace siglos en 20 puntos.

Todo este enredo anuncia una lucha feroz por el cuarto puesto, que califica directo, e incluso por el quinto, que va a repechaje. La sorpresa es que Chile, bicampeón de América, haya caído al sexto tras perder en La Paz, gol de Roldán por manos en el área de Marcelo Díaz, flamante puma y responsable asimismo del gol con que Alemania resolvió en su favor la final de la Copa Confederaciones. Abundando en la ironía, los dos ya eliminados –Bolivia con 13 y Venezuela con ocho– dieron las dos sorpresas mayúsculas de esta fecha FIFA.

Una más

Se suspendió el Atlas–Tigres porque a la directiva atlista se le ocurrió a última hora instalar una pantalla inmensa sobre la cancha del Jalisco, a no más de ocho metros del césped. Naturalmente, las autoridades encontraron inaceptable el engendro –peligroso para los jugadores, obstruccionista del juego y lesivo para la tribuna, tapada su visibilidad por el armatoste– y suspendieron el partido. Vino entonces un forcejeo, porque Atlas y la Femexfut lo pospusieron para noviembre, pero Tigres se inconformó, reclamando los puntos en disputa.

Al final, el acuerdo fue jugarlo en la próxima fecha FIFA. Todo un presente para la organización rojinegra (TV Azteca), que se encontrará con un rival privado de sus internacionales de diversas nacionalidades. Pero así se las gastan los del pacto gavillero.

Leído 8 Veces

Media

We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…