Júbilo excesivo luego del 3–1 sobre Trinidad y Tobago, partido que el Tri empezó en plan ranchero y terminó a todo tren, una vez restituida la obligada presencia de Vela, Oribe y Lozano, que habían visto los toros desde la barrera hasta bien entrado el segundo tiempo. Lo rescatable: que no haya quedado frustrado el entusiasta público de San Luis, visiblemente contrariado luego del infame primer tiempo, y que México esté por coronar su primera marcha invicta en una eliminatoria mundialista desde los años 50 del siglo anterior. Otro detalle táctico digno de agregarse a la presencia imprescindible de los tres futbolistas mencionados fue el retorno del Chicharito a su posición de “9” de toda la vida, en vez de mantenerlo entretenido en tareas de persecución de contrarios pegado a las bandas, incluso por detrás de la divisoria: su antológico gol para deshacer el empate a uno confirma que su lugar está allá arriba, y no sólo para mantener fijos a los centrales sino por ser el único capaz de explosiones goleadoras como la comentada.

Remembranzas. Que el partido contra TyT se llevara a San Luis Potosí transportó mi memoria a otros tiempos, cuando justamente una goleada –¡0–4!– ante el representativo de las dos islas le costó al Tri la dolorosa eliminación que impediría su presencia en el mundial Alemania 74. Aquel premundial se disputó íntegramente en la capital de Haití, cuya selección, vencedora del hexagonal de entonces, iba a representar a la Concacaf en la inminente Copa FIFA, con tristes resultados.

Lo curioso es que a raíz de esa derrota ante los trinitariotobaguenses, el San Luis Potosí, en Primera División por esos días, decidió reforzarse con tres de los verdugos de nuestra selección, liderados por un tal Cummins, que en Puerto Príncipe trajo loca a la zaga tricolor y contribuyó con dos a la goleada. Mal les salió la jugada a los sanluisinos, pues no los trinitarios resultaron aquí tan fieras, ni consiguieron evitar que el elenco potosino descendiera ese año a Segunda, todavía sin el eufemístico nombre de “Primera A”.

Visto desde esa perspectiva, no cabe duda que nuestro futbol ha avanzado, en la misma medida en que el de TyT ha retrocedido.

Tiembla la albiceleste. Supongo que, finalmente, Argentina logrará calificarse para el mundial ruso, aunque sea de carambola y más por intercesión de la Virgen de Luján que de Lionel Messi, un fantasma en cuanto se ciñe la albiceleste. Pero por ahora está fuera, aunque tenga los mismos 25 puntos que Perú, al que no fue capaz de doblegar en la Bombonera, escenario inusual y de emergencia –normalmente la selección juega de local en el Monumental de River–, al que ya había recurrido en 1969 en un partido decisivo ante el mismo incaico rival. Entonces, el empate a dos (goles ambos de Osvaldo “Cachito” Ramírez, que militaría más tarde en nuestro Atlético Español) eliminó a los ches y ubicó a Perú en el inolvidable mundial México 70, donde cumpliría papel muy destacado, porque aquellos Cubillas, Mifflin, Challe, Gallardo y “Perico” León, bajo la dirección técnica de Didí, jugaban deliciosamente. Recuerdos amargos aparte, Argentina, que cierra mañana su participación en la eliminatoria visitando en Quito al ya eliminado Ecuador, requiere del triunfo con urgencia. Para trepar al quinto puesto –queda derecho al repechaje contra Nueva Zelandia–, o escalar incluso al cuarto y con ello a la calificación directa. Pero tiene que ganar obligadamente, y favorecerse además con combinaciones de resultados ajenos. El empate no le sirve: salvo milagro, la eliminaría.

Otro que el jueves comprometió seriamente su calificación fue Colombia, que jugando en Bogotá lo tuvo todo para obtener el pase –incluido el gol de Falcao que le daba ventaja sobre Paraguay– y terminó cediéndoles los tres puntos a los guaraníes, galantería del arquero Ospina en los minutos finales del encuentro, que resultaron fatales para la confiada representación cafetalera. Ahora, con 26 unidades, está en Lima para medirse mañana con un Perú en alza, ansioso por retornar a la Copa FIFA luego de 36 años de forzada abstinencia.

¿Y qué hay del actual bicampeón de la Copa América? Pues que Chile tampoco está para anticipar vísperas, viaja a Brasil   –líder holgado (38), ya calificado– y es en este exclusivo dato donde cifra su última esperanza, luego de derrotar 2–1 el jueves en Santiago, con gol de Alexis Sánchez en tiempo de descuento, a un incómodo Ecuador. La Roja va tercera con 26 puntos, los mismos que tiene Colombia, y cualquier traspié la dejaría en la cuneta. Invictos en sus 16 últimas confrontaciones, los amazónicos distan de ser un rival a modo. Por más que el jueves hayan abandonado La Paz con apenas un puntito, producto del 0–0 que les impuso el seleccionado local. Mejor dicho, el arquero boliviano Carlos Lampe, que estuvo inconmensurable, anulando todos los intentos ofensivos de Neymar y socios. Y otro tanto vale para Uruguay, que marcha segundo, empató sin goles en casa del colero Venezuela y recibe el martes a Bolivia, penúltimo de la tabla, con el Centenario listo para festejar el boleto a Rusia por todo lo alto.

Este es el programa para mañana, con multitud de corazones a todo batir, como corresponde a la última y decisiva jornada (puntaje entre paréntesis): Brasil (38) vs Chile (26), Ecuador (29) vsArgentina (25), Perú (25) vs Colombia (26), Uruguay (28) vs Bolivia (14) y Paraguay (24) vsVenezuela (9). Conservan la oportunidad de calificarse para Rusia 2018 Uruguay (incluso empatando) y Chile, Colombia, Perú, Argentina y hasta Paraguay, que de ganar llegaría a 27.

Europa, otro río revuelto. Allí el suspenso también hará explosión mañana martes. El grupo “A” lo encabeza Francia (20), y Suecia (19) tiene asegurado el repechaje aunque perdiera en Holanda (16); en el D hay lío gordo entre Serbia (18), Gales (17) y Eire (16), que se jugarán la vida a cara de perro. Y entre los que se perfilan para el repechaje están Italia (20) –que no pudo con España (25) en el “G”–, Portugal –a menos que derrotara mañana al líder del “B” Suiza, en Lisboa–, Irlanda del Norte –lejos de Alemania pero también de Chequia, que será tercero en el “C”–, Dinamarca –detrás de Polonia, en el “E”–, Escocia (17) o Eslovaquia (15) en el “F” –ganado ya por Inglaterra (23)–, Bosnia (14) o Grecia (13) en el “F” –donde Bélgica (25) calificó con suma holgura– y Croacia o Ucrania, ambos con 17 puntos y rivales mañana en la capital ucraniana –en este grupo “I” Islandia (19) va líder aunque podría quedar segundo, si hay ganador en Kiev y los isleños perdieran en casa ante el colero Kosovo, cosa harto improbable.

Según esto, caerá la guillotina sobre varios equipos de prosapia, en ninguno tan notoria como en Holanda, finalista de cuatro mundiales y medalla de bronce en Brasil 2014.

Once calificados. Junto con Rusia y Brasil están ya del otro lado Alemania que no ha perdido un solo punto en la eliminatoria –¡Eso es saber ser y comportarse como campeón!–, Inglaterra, Bélgica, España –sobreponiéndose a la incertidumbre política interna–, Irán, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí y, por supuesto, México. Y además…

Euforia tica. El sábado en San José, un gol agónico de Watson (94’) significó para Costa Rica el 1–1 y el ansiado pase al mundial ruso, tras gran jugada y medido servicio aéreo del gran Bryan Ruiz. El juego, gobernado por la ruda Honduras, no valió tres cacahuates, pero el júbilo tico dio para fuegos artificiales y casi fiesta nacional. Mañana, en Tegucigalpa, los catrachos intentarán cazar el repechaje a costa de México, que procurará terminar invicto. EU (12) casi está dentro, pues recibe a TyT (3). Y Panamá (empatado a 10 puntos con Honduras), recibe a Costa Rica. Tiene la Concacaf tres puestos directos y un repechaje.

Saldrán chispas, seguro.

Enrique Meza. De su plácido y merecido retiro ha rescatado el Puebla al famoso “Ojitos”, uno de los escasos DT del país que en los últimos tiempos han sabido rendir culto al futbol de toque fino, movimientos armoniosamente coordinados y clara vocación ofensiva. Antes de hacerse entrenador, don Enrique hizo toda su carrera en el Cruz Azul –la célebre Máquina campeonísima de los años 70–, eterno guardameta suplente del histórico “Gato” Marín. Hoy, con la hiperkinética movilidad impuesta por la voracidad de agentes y dueños, habría sido titular en cualquier equipo de Primera. Lo que no es seguro es que su sabia conducción alcance para librar de las llamas del averno a una franja desarticulada al máximo y abandonada a su suerte por la impresentable directiva actual.

De cualquier modo, corresponde desearle mucha suerte. Por él mismo y por el equipo más representativo de nuestra ciudad. Al margen de dirigentes salitrosos, bien la merecen ambos.

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