Mala para el Puebla y peor para Lobos, derrotados ambos. La franja dejó más sensación de equipo pero sufrirá para anotar, pues carece por completo de poder realizador. Y a Lobos parece que le costará repetir la buena primera vuelta. No basta con el corazón, sobre todo cuando éste se queda sin argumentos. Y la tabla de cocientes es implacable con el recién ascendido: para ése todo, lo bueno y lo malo, viene multiplicado por tres.

Morelia, viernes. Dos compañeros de corral frente a frente –olvide usted las promesas de la Femexfut de dar por terminada la multipropiedad: son tan confiables como los tuits de Donald Trump: Morelia y Puebla pertenecen a TV Azteca. El visitante no se arredró y de salida buscó el partido. Tanto que, a cambio de un remate apenas alto de Ruidíaz, Arias le ganó un mano mano decisivo a Acuña a la media hora de juego. Pero a los 35’ llegó el único gol  –Diego Valdés, en una jugada enorme dentro del área, se lo dejó servido al goleador peruano, que no iba a desperdiciar el obsequio. Y el partido cambió, se hizo enredado, al Puebla le fueron ganando las urgencias, el local se dedicó a esperar y las emociones escasearon. Quedan como consuelo los 15 puntos que lo separan del colero Veracruz: son demasiados, y con Enrique Meza en la DT lo más probable es que los seguidores de la franja no tengan que vivir esta vez los sobresaltos de otros años.

CU, sábadoLa historia se vuelve monótona: Lobos BUAP rinde mejor fuera que ante los suyos. Y la gente desespera, claro. Si en el Apertura 2017 los descalabros más estrepitosos los sufrió en casa, lo visto frente al Querétaro pinta para reiteración de lo visto y vivido entonces. Y los visitantes ya conocen la fórmula: aquí conviene hacerse fuerte atrás, cerrar espacios a la gula más bien atolondrada de la manada universitaria… y esperar a que la fruta se caiga de madura. Los queretanos –comandados por el experimentado Luis Fernando Tena– se agruparon bien y sorprendieron a la lenta defensiva lobezna en un par de ocasiones (Sanvezzo, 43’, y Erbin Trejo, 88’); Lobos hizo llover centros inocuos sobre el área de Volpi, solamente requerido para salvar un remate de Pedro Aquino. En los dos tantos de Gallos Blancos, el autor se aproximó en diagonal al área de Lucero sin que nadie le saliera al paso, y no tuvo inconveniente en fusilar a un arquero que, en los dos casos, se lanzó extrañamente hacia el lado contrario, engañado por Sanvezzo y Trejo como si lo fusilaran de penalti.

Preocupa de Lobos, además de la falta de ideas para crear juego ofensivo, la débil contención a medio campo y la descoordinación y lentitud de sus centrales, en nada remediada por la presencia de Erpen, muy fuera de forma.

Pumas líder. El futbol mexicano tiene estas cosas. A un equipo que en el reciente torneo Apertura dio pena le han bastado dos jornadas para hacer seis goles (tres de ellos del chileno Castillo) y cosechar otros tantos puntos para colocarse a la cabeza de la tabla general, un gol por encima del León, el otro que no ha perdido ningún punto. De los cuadros con más expectación y seguidores, Chivas –un punto solitario– continúa decepcionando; es cierto que le marcaron un penal más que discutible, y que Fierro estaba fuera de juego cuando recibió el pase de Baca (que había clavado un golazo) para asistir al chileno Mora en el tercer tanto del Cruz Azul. Pero perder 1–3 en casa haciendo muy poco para impedirlo representa un fracaso con todas sus letras. En la misma medida, los cementeros (4 puntos) dejaron buenas sensaciones, aunque es claro que sin ayuda arbitral no habrían pasado del empate, como en la jornada inicial.

Al América, que ya saboreaba su segunda victoria al hilo, el pachuqueño Víctor Guzmán le echó a perder la fiesta al filo del silbatazo. Y aún tuvo que prodigarse Marchesín para impedir que posterior fusilamiento del novato De la Rosa acabara de estropearles la fiesta. Los cambios del “Piojo” Herrera en cuanto su equipo se puso 2–1, descaradamente defensivos, facilitaron el envión tuzo que casi le cuesta al América un partido que había empezado con el penal que el arquerito Blanco le desvió en gran forma a Oribe Peralta, aunque a poco de eso, Peralta se desquitó abriendo el marcador (13’). El central colombiano Murillo (47’) y Henry Martín (75’) hicieron los otros dos tantos de un partido movido, discretamente jugado por ambos.

Tigres consiguió su primera victoria a expensas de Santos (2–1), Xolos dispuso 1–0 del Necaxa y tiene 4 unidades, y León comparte el liderato con Pumas al sumar su segundo victoria, esta vez en casa y sobre el Toluca (3–1), que sigue a años luz d ela imagen dejada por aquel gran equipo de Cardozo, Estay y Cristante, entrenado por cierto por el “Ojitos” Meza.

Urge el VAR. Entre los múltiples temas y preocupaciones y pareceres de los múltiples comentaristas, mujeres y hombres, que a cualquier hora del día llenan de futbol –preponderantemente “mexicano”– los canales de paga, no figura para nada la posible adopción del VAR por los dueños del balón. Aunque debiera, como bien señalaba Matías Almeyda al terminar el Guadalajara–Cruz Azul del sábado. Pero los primeros en alzar la voz tendrían que ser los responsables de equipos chicos, que son los que, quién sabe por qué ocultas razones, con más frecuencia pagan el costo de los silbatos desafinados, que la publicrónica en pleno hace tiempo acordó atribuir a comprensibles e imparciales “fallas humanas”, lo que automáticamente condenó a la obsolescencia viejas frases como “robo arbitral”, “arbitraje localista”, “jugador número doce” o otras similares, que el buen decir actual fue convirtiendo poco a poco en políticamente incorrectas. Nada de insinuar nada indebido, la vida es como es y la justicia es ciega. Y si a veces asoma un ojito, mejor disimular.

El tema viene al caso porque, ya lo ven, nada más arrancar el torneo y ya los dos equipos de Puebla empezaron a pagar los costos de los “errores humanos” de los jueces de turno. Y si Fernando Guerrero le pasó de noche el gol de la franja que Nahuel guzmán rescató de dentro de su portería, a Lobos le fue bastante peor, ya que, en Torreón, el cuerpo arbitral encabezado por el señor Santander se equivocó por partida doble. Y entre el gol que les quitó a los universitarios por un falso fuera de juego, y el que le convalidó al santista Izquierdoz ignorando que, al partir el cobro de una falta sobre la entreala derecha, tenía más de un cuerpo de ventaja sobre el último defensor lobezno, las cuentas indican que el 4–2 en favor del Santos debió ser un 3–3, de haber justicia en este mundo. Al Puebla le robaron un gol pero, menos mal, sacó los tres puntos frente a Tigres. Pero a Lobos le escamotearon un guarismo que a la larga puede ser definitorio –como ya vimos el sábado–, habida cuenta la desventaja que, por diseño a medida de nuestra Primera División “profesional”, afronta el recién ascendido.

Bien sabemos que con VAR o sin VAR las decisiones erróneas de quienes aplican el reglamento de juego seguirán influyendo en el resultado de muchos partidos. Pero es igual de cierto que determinados “errores humanos” sí pueden corregirse mediante el uso de la tecnología de aplicación instantánea. Y que, justamente, fallas como las registradas en la jornada inicial en perjuicio del Puebla y los Lobos corresponden al género de equivocaciones que una buena aplicación del VAR ayudaría a corregir sobre la marcha.

Sabemos también que, por extraño que parezca, serán los equipos de la parte baja de la tabla de cocientes los más expuestos a los pestañeos y los malos días o las malas digestiones de los árbitros. Y si esto es así, el VAR es lo único que puede paliarlo, ya que no remediarlo por completo.

Cae el ManCity y pierde el invicto. Los de Guardiola, que están robando la liga Premier, cayeron por fin, en Anfield, donde el Liverpool, en tarde inspirada, los sorprendió y venció por 4–3. Fue un partidazo, porque el local llegó a ponerse 4–1, con tres goles producto de una ráfaga de inspiración, entre los minutos 59 y 68; pero el City no se resignó y por poco iguala el registro, porque, a última hora Silva (84’) y Gündogan (90+1’) lo acercaron peligrosamente, y el silbatazo final llegó con los celestes arrinconando a los reds. Lo que se llama caer con grandeza.

El que no cede es el Barça, que regresó invicto y goleador de San Sebastián (2–4 a la Real Sociedad, con dos de Suárez y uno de Messi y Paulinho). Y el que no ve la suya es el Madrid, vencido en casa por el Villarreal (0–1) y distante ya 19 puntos del Barcelona. Despedida cualquier posibilidad de repetir como campeón, el conjunto merengue tendrá que pelear ahora por un lugar en la Champions, a la que acceden los cuatro primeros.

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