Todo mundo sabe que el fuerte de México no está en las individualidades sino en el conjunto. De ahí la desazón que provocan las rotaciones sin fin de Juan Carlos Osorio, aunque la tenaz campaña en su contra tenga además reprobables ingredientes extrafutbolísticos. En Santa Clara, el marcador volvió a ser benigno con las huestes del colombiano, al amparo de un Jesús Corona que bajó la cortina para frenar el arreón inicial de los islandeses. La alineación de Osorio parecía convocar al caos, pues Diego Reyes tiene de centro medio lo que un servidor de galán cinematográfico. Tampoco se entiende a Jiménez operando tan atrás cuando lo que hacía falta era un “9” clásico; además, sus posibilidades de entendimiento con Marco Fabián son nulas, sencillamente porque hablan idiomas futbolísticos distintos. Así que Islandia no tuvo inconveniente en apretar arriba al Tri, y una vez detectada su debilidad por el flanco derecho –ya sabemos que Layún ataca pero no defiende– no tardó en plantarse par de veces ante el arquero del Cruz Azul, culpable principal del 0–0 con que se llegó al minuto 37. Justo cuando, de tiro libre, Fabián puso a funcionar la pizarra. Admirable lanzamiento el suyo, pero la barrera ni siquiera saltó para impedir que la rebasara. Y así terminó el primer tiempo.

Mucho mejor. Hasta ahí, la ventaja mexicana no tenía más justificación que el marcador. Pero al moverse las bancas –sin ningún provecho la de los vikingos–, la entrada de Vela trajo otro aire al partido. Su acoplamiento con Fabián fue instantáneo, y entre ambos y el Chuky Lozano –otro ingreso crucial, por lo que aporta y por la bajísima forma del Tecatito, su reemplazado– armaron la jugada del segundo gol, concretado en buena manera por Layún, que entró solo y sesgó al poste contrario su remate rasante (64’). A todo esto, Reyes ya estaba de vuelta en su puesto natural al centro de la zaga, mientras el recién ingresado Molina se ocupaba de la contención con mejores resultados. Pizarro, en cambio, apenas tuvo tiempo para mostrarse. Y casi no se vio Oribe Peralta, desubicado y como a disgusto. Aunque bromeara con Miguel Layún luego del centro largo de éste que se coló hasta la red islandesa de pura casualidad (91’).

Señaladas las ventajas de contar con Vela, hay que aclarar que, fuera de dos o tres detalles exquisitos, enseñó las razones de su abandono de la liga española por la MLS: estuvo más intermitente que Marco Fabián, pese a que éste, tras dos complicadas operaciones de espalda, aún está batallando por recuperar su mejor forma. Con todo, fue de los sobresalientes, lo que dará una idea sobre las muchas dudas y deudas que a estas alturas arrastra el Tri. Nota con cargo al entrenador.

Titulares en Rusia. No sabemos qué alineación se le ocurrirá a Osorio para el juego de mañana, aunque sí que Croacia perdió el viernes con Perú (0–2), más o menos a la misma hora en que México les batía el chocolate a los semiprofesionales islandeses. Y también que los indiscutibles para una hipotética formación mundialista son, por ahora, Layún –y no solo por sus dos goles, típico churrazo el segundo–, Moreno, Guardado, Héctor Herrera, Hirving Lozano y cualquiera de los porteros convocados, confiables los tres. Se sabe asimismo quiénes son aquellos por los que Osorio siente añeja debilidad y de ninguna manera dejará fuera del primer equipo: Ochoa, Reyes y Chicharito, básicamente. También que confía ciegamente en los otros europeos, aunque jueguen poco y lo acusen a ojos vistas (Salcedo, Tecatito, Fabián, Jiménez… a lo mejor hasta a Govea lo convoca); están enseguida los de la MLS ­–Vela, Giovani y Jonathan–, no tan seguros como Carlitos los hermanos Dos Santos. Y por último los que juegan en México, sin goce de crédito por parte del DT y meciéndose en la cuerda floja de la convocatoria hasta el último momento; de ellos únicamente Araujo parece tener su lugar más o menos seguro; Oribe irá nada más por taparle el ojo al macho y solo jugar pocos minutos. El resto ya puede encender veladoras y prometerle alguna manda al santo de su devoción.

Como nosotros, porque Alemania es Alemania y Suecia no es Islandia.

Arrasó Sudamérica. En la primera parte de la fecha FIFA –la última, antes del mundial–, los seleccionados de América ejercieron llamativa superioridad sobre los europeos a los que se enfrentaron. Italia viajó a Manchester para perder 0–2 con una Argentina con Messi en la tribuna, Agüero lesionado y Banega y Lanzini como anotadores. Brasil exhibió la debilidad del anfitrión ruso con tres goles en nueve minutos (obra de Joao Miranda, Coutinho y Paulinho), y Uruguay venció categóricamente a República Checa con anotaciones de Luis Suárez (de penalti) y Cavani (de chilena: el gol de la semana).

Pero la sorpresa mayúscula tuvo lugar en el Stade de France por cuenta de la Colombia de José Pékerman. Acababa de saberse que selección más cara entre los favoritos para Rusia 2018 es la francesa –sumados costos de compra–venta últimos, salarios vigentes y cláusulas de recesión–, y Deschamps puso su alineación estelar. El gol abridor de Giroud (11’) es atribuible en buena parte al siempre irregular Ospina, pero pronto, el abrumador dominio galo desembocó en la gran jugada asociada del 2–0 (Lemar, 26’); Colombia respiró gracias a una anotación de lo más extraña, cuando el centro de Muriel entró limpiamente a portería luego que Loris se comiera la finta a bocajarro de MIna, que no llegó a tocar ese balón (28’). Pero Francia siguió arrimando peligro a la meta cafetalera y de milagro no cayeron más goles en lo restante de un primer tiempo que fue todo del local.

¿Qué les diría Pékerman a los suyos en el intermedio? Imposible saberlo. Lo que sí consta es que, en el complementario, Colombia les dio un baño a los tricolores y terminó por voltearles el marcador. Dirigida por un James Rodríguez en plenitud, Colombia empató mediante un toque maestro de Falcao, servido por James (62’), y tras derribo en el área de Umtiti a Izquierdo, el reaparecido Quintero batió impecablemente a Loris desde el punto de penalti (85’). Por cierto, el americanista Mateus Uribe jugó y confirmó su buen momento. Al final, el estadio entero rindió tributo al gran futbol de Colombia.

Concacaf, buen balance. Aparte la engañosa goleada de México, Costa Rica batió a Escocia en el mismísimo Hampden Park de Glasgow, defendiendo con posesión y toque el tempranero gol de Ureña (14’). Y aun derrotado, Panamá no hizo mal papel en Copenhague, donde, bajo un frío polar, la temible selección local ganó apenas por 10 (Pione Sisto, 69’). Para tratarse de la modesta Concacaf no está nada mal.

Choque en la cumbre. En Dusseldorf se medían los dos últimos campeones mundiales: Alemania (Brasil 2014), y España (Sudáfrica 2010). La Roja se adelantó pronto (6’: Rodrigo, hispanobrasileño, a gran pase de Iniesta), y le recetó al monarca actual un baile en toda forma durante algo más de media hora. Pero a los 35’ igualó Thomas Müller, culminando desde el borde del área una larga sesión de toque de todo el equipo, y le resto de la contienda tuvo por figura estelar a De Gea, que le detuvo todo a la artillería teutona, sin que faltara alguna oportunidad para los españoles, desaprovechada por Diego Costa. Empero, la sensación fue de partido grande, como ya se esperaba.

Otro mundialista –Inglaterra– de visita a uno de los grandes sorpresivamente eliminados –Holanda–, resolvió favorablemente, en el Amsterdam Arena, una pugna simplemente discreta (Lingard, a los 59’, hizo el único gol). Y Portugal, en la neutral Zúrich, casi pierde con Egipto, que se adelantó con diana de Salah (56’) y vio con estupefacción como Cristiano Ronaldo, ya en tiempo de descuento, empataba el partido y, en la última jugada, repetía la gracia para dar a los lusos una victoria con la que ya nadie contaba. Y Suiza, en Atenas, liquidó a domicilio y por la mínima a la decaída Grecia (Dzemaili, 59’).

Rivales de México. El sábado, Suecia cayó ante Chile en Estocolmo (1–2; jugaron los Pumas Díaz y Castillo y anotaron por los andinos Vidal y el joven Bolados), mostrando los nórdicos su reconocida dureza, poca calidad y escasa iniciativa. Y Corea del Sur tampoco vio la suya en Belfast, aunque abriera un marcador que la República de Irlanda no tardaría en voltearle. Equipo correlón el coreano y notoriamente descuidado atrás (un autogol y un regalito a las puertas del área hicieron el 2–1 final).

Es decir, que el Tri fue el único del Grupo F mundialista que, mal o bien, consiguió en el fin de semana la victoria. Lo cual no avala en absoluto las ridículas declaraciones de Javier Hernández y Andrés Guardado en el sentido de que su meta en Rusia 2018 es ir por el título mundial. Parecen afirmaciones dictadas por algún gurú del pensamiento positivo de quinta categoría, o simplemente ganas de hacerse tontos solos y provocar las carcajadas de la gente sensata. Si así fuera, se les agradece la amenidad.

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