Al menos 10 millones de venezolanos serán migrantes en el extranjero para 2020

Los acontecimientos en Venezuela no hacen más que agravar una situación que no encuentra arreglo, lo que seguirá provocando la salida de millones de personas del país. Las Naciones Unidas estiman que hasta finales de 2019 unos 4,5 millones de venezolanos han marchado de Venezuela. Esa cifra puede doblarse en los próximos tres años de acuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). En su último informe sobre la región («Perspectivas Económicas: las Américas», octubre de 2019), el FMI estima que a finales de 2023 un total de diez millones de venezolanos pueden encontrarse en el exterior. En 2015, la nación caribeña contaba con 30 millones de habitantes.

Esa masiva migración está suponiendo un sobrecoste en los servicios sociales –alimentación, sanidad, escolarización– que ofrecen los países de acogida, cuyo gasto público se verá sometido a un notable estrés en los próximos años. Según el FMI, en el corto plazo se espera que la migración venezolana «ponga presión a la provisión de servicios públicos y a los mercados laborales».

Así, de acuerdo con los cálculos del FMI, en 2023 la migración venezolana tendrá un impacto en el gasto público de Colombia algo superior al 0,6% del PIB, y se situará por encima del 0,3% en el caso de Ecuador y Perú. Un impacto entre el 0,1% y el 0,2% ocurrirá en Panamá y Chile, mientras que por debajo del 0,1% se dará en Costa Rica, República Dominicana y Argentina. En los países de mayor acogida, la migración está suponiendo un incremento del sector económico informal, lo que se deriva en la falta de generación de impuestos, con menores ingresos para el Estado de los debidos, a pesar de que tiene que prestar mayores servicios. 

Oportunidad de crecimiento

El FMI también prevé, no obstante, que a medio plazo ese aumento de la población en los países de acogida genere también un aumento de la actividad económica, ya que debiera «subir el potencial de crecimiento al expandirse el tamaño y las habilidades de la fuerza laboral y al aumentar la inversión».

El país que más debiera notar ese mayor dinamismo es Colombia, que hasta la fecha ha recibido millón y medio de venezolanos; esa migración y la que aún debe llegar de la nación vecina podría suponer un potencial de crecimiento del PIB de casi un 0,3% de media entre 2017 y 2030. El siguiente país beneficiado sería Panamá, con un 0,25% del PIB, seguido de Perú y Chile, con valores próximos a ese cuarto de punto, y Perú, con algo más del 0,2%. Por detrás quedarían Costa Rica, cerca del 0,1%, y sin llegar a él estarían República Dominicana, Uruguay y Argentina.

De todos modos, el organismo internacional advierte que si esa migración no se integra «de manera ordenada» o lleva a «dislocaciones sociales» supondrá mayores riesgos para la economía que la oportunidad que representa.

Ayudas internacionales

Para hacer frente al gasto que supone la atención a los migrantes venezolanos que llegan, los gobiernos de la región están recibiendo algunas ayudas internacionales. La mayor cifra corresponde a Colombia, donde se está quedando de modo permanente un tercio de los venezolanos que marchan al exterior.

A lo largo de 2018 y 2019 el Gobierno colombiano ha recibido una ayuda internacional de 300 millones de dólares, de los cuales casi el 60% proceden de Estados Unidos y el resto de países de la Unión Europea. España ha donado hasta la fecha 14 millones de euros y se ha comprometido a aportar 50 millones de euros en los próximos tres años.

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