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Wednesday, 01 March 2017 00:00

¿Qué significa ser humano en el siglo XXI?

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En sus escritos de los últimos años de la década de los sesenta, la teórica Hannah Arendt utilizó el término “tiempos oscuros” para referirse a las repercusiones de la guerra y el sufrimiento humano.

A Arendt no solo le preocupaba detallar las condiciones totalitarias a las que había descendido la humanidad. También estaba muy consciente de la importancia de las personas que desafían con integridad los abusos de poder en todas sus formas opresoras. Enfrentar a la violencia, como ella lo entendió, supone un compromiso intelectual constante: todos somos vigilantes, guiados por las lecciones y advertencias de siglos de devastación innecesaria.

El año pasado sostuvimos una serie de discusiones con intelectuales prominentes y comprometidos, todos ellos preocupados por las distintas maneras en que se debería generar una crítica de la violencia acorde con nuestra época.

Tristemente, muchas de las ideas que discutimos se han hecho más apremiantes que nunca. En todo el mundo es posible ser testigos de cómo se han desatado los prejuicios, alimentados por el surgimiento de una política del odio y la división que respalda a los miedos cotidianos de quienes son seducidos por las nuevas formas del fascismo.

La misión de esta serie de artículos es explorar estos asuntos de forma oportuna y atemporal. La violencia es un fenómeno que exige una reflexión profunda que tome en cuenta la historia. Sin embargo, nos topamos con un problema: si combatir la violencia exige nuevas formas de pensamiento ético que solo pueden desarrollarse con el paso del tiempo, ¿qué significa esto en el presente, cuando la historia avanza en una dirección peligrosa?

Tal vez una primera aproximación es entender que cualquier crítica viable de la violencia no provendrá de un solo académico que pueda explicar sus causas y proponga soluciones ortodoxas. Una postura así lleva a la domesticación del pensamiento, a menudo al servicio politizado de unos cuantos elegidos. En su lugar, necesitamos tener conversaciones serias entre pensadores, activistas, artistas y otras personas que nos conduzcan a una nueva frontera de investigación abierta, donde la poesía se cuele en las exigencias a favor de la dignidad humana y las conversaciones transdisciplinarias no solo se enfoquen en revelar las crisis del pensamiento político contemporáneo sino que nos inviten a pensar en lo que podría significar ser humano en el siglo XXI.

Con esto en mente, es útil revisar los artículos de esta serie para identificar algunos de los temas comunes más importantes, la comprensión y las preocupaciones compartidas. Aunque de ninguna manera conforman un acercamiento exhaustivo, nos brindan un marco plausible para comenzar un mejor análisis del problema de la violencia e imaginar relaciones más pacíficas entre los habitantes del planeta. Es por ello que hemos listado 11 lecciones que vale la pena tomar en cuenta:

1. Toda violencia tiene una historia: Simon Critchley comenzó la serie con un poderoso llamado a reconocer nuestras historias de violencia y a reflexionar cómo podemos usar el pasado para comprender mejor el presente. Entender la naturaleza cíclica de la violencia es crucial si queremos obtener una comprensión tangible de sus manifestaciones contemporáneas e involucrarnos en el difícil proceso de romper el ciclo.

En este sentido, nunca debe pensarse en la violencia como algo abstracto. Es “una realidad vivida”, como escribe Critchley, con una “historia concreta” unida a esa tradición que llamamos la tragedia humana. De hecho, los humanos somos capaces de imaginar un mundo más allá del sufrimiento y el abandono cuando proyectamos, precisamente, una luz trágica sobre la historia. Es por esto que las artes son cruciales para desarrollar una respuesta civil a la violencia.

2. La violencia consiste en las violaciones de los cuerpos y la destrucción de vidas humanas: La violencia nunca debe estudiarse de manera objetiva ni desapasionada. Apunta a una política de lo visceral que es inseparable de nuestras preocupaciones éticas y políticas. Percibimos esto en el testimonio personal de George Yancy. En respuesta directa a un artículo suyo en el que habla sobre la raza, recibió una gran cantidad de amenazas violentas que revelaron cómo la política de la persecución racial está unida a la vida psíquica de la violencia.

La violencia tiene que ver con las condiciones no intelectuales en las que la persecución del “otro” pueden normalizarse y volverse parte del tejido cotidiano de la existencia. En este sentido, las palabras pueden herir literalmente a una persona.

3. Para que la violencia prevalezca, es necesario suprimir el recuerdo de la persecución histórica: Esta visión de la ignorancia, como explica Henry Giroux, apunta a la violencia del olvido organizado. Estamos viendo cómo sucede esto actualmente. Las exigencias de regresar a una “grandeza” representan lo que Walter Benjamin habría identificado en su ensayo “Para una crítica de la violencia” como una descarada convocatoria a la violencia mítica, nacida del deseo de crear una falsa unidad entre la gente, lo cual en realidad provoca la más peligrosa de las divisiones.

En este contexto, la educación, como argumenta Giroux, es precisamente donde comienzan las estrategias para oponerse al terror. La educación siempre es una forma de intervención política, que en el mejor de los casos produce individuos con una mente crítica y el valor de expresarse ante los poderosos, así como para solidarizarse con los oprimidos del mundo, porque recuerdan la violencia que los opresores preferirían olvidar.

4. La violencia incluye la destrucción de las costumbres, los espacios y los ritmos que constituyen la vida cotidiana: Citando de nuevo a Arendt, se trata de crear una condición de “falta del mundo”. Como sugirió Zygmunt Bauman, la terrible situación de los refugiados que huyen de una devastación inimaginable, a menudo de la destrucción de todo aquello a lo que desearían regresar, es evidencia de eso.

Es cierto que las circunstancias de los refugiados revelan los límites de la compasión de otras sociedades hacia los extraños. Sin embargo, el momento actual muestra de manera clara la forma en que las poblaciones vulnerables son enfrentadas por oportunistas políticos a los trabajadores más pobres de sus lugares de destino, de manera que una condición política verdaderamente nociva se instala ahí donde el lenguaje de la seguridad, tanto física como económica, se presenta como un juego en el que lo que unos ganan es directamente proporcional a lo que otros pierden, por lo que despierta inquietudes éticas y humanitarias. Así, lo que se desperdicia es la oportunidad de establecer relaciones recíprocas y cooperativas basadas en la vulnerabilidad mutua.

5. La excesiva politización de la violencia puede presentar algunas de sus formas como algo racional y tolerable: Como sugirió Gayatri Chakravorty Spivak, ninguna de esas situaciones está separada de las políticas de identidad. De hecho, la violencia puede consistir en procesos degradantes dirigidos a invalidar la seguridad y los derechos que merecen ciertas vidas y estilos de vida.

También, con frecuencia, se da el caso de que la violencia suceda dentro de marcos legales, que en lugar de proteger los derechos las autoridades permitan la legalización de todas las formas de agresión en nombre del orden. Esto exige un mejor entendimiento de lo que llamamos justicia, en especial cuando intentamos proteger el frágil organismo que es la democracia.

6. La violencia no es ejercida simplemente por unos monstruos irracionales: Tristemente, la mayor parte de la violencia no es una excepción ni una desviación. Arendt ya señaló que la gente que obedece órdenes sin pensar y de manera banal a menudo también ejerce la violencia. Como argumentó Simona Forti en esta serie de discusiones, la violencia moderna no puede explicarse sencillamente en términos de la negación de la vida o un impulso de muerte subconsciente y freudiano.

Una y otra vez, ha demostrado estar integrada a las declaraciones conceptuales de las civilizaciones sobre la verdad, basándose en el poder discursivo de la idea del progreso de la humanidad, apelando a la seguridad y el orden e incluso perpetrándose en nombre de la libertad y la justicia. A menudo esa violencia desdibuja las distinciones claras entre lo que está bien y lo que está mal. De hecho, la tendencia a justificar o condenar la violencia basándose en términos absolutos como el bien o el mal enmascara relaciones más complejas y evita las difíciles pero necesarias preguntas sobre nuestras vergonzosas concesiones.

7. La violencia nos lleva directamente a las relaciones éticas: Podemos ver esto hoy en día, como sugirió Cary Wolfe, en las maniobras intelectuales hacia el posthumanismo y el otorgamiento de derechos tanto a los humanos como a otros animales. Aquí la clave consiste en identificar y trastocar formas de jerarquías éticas que permiten que se ejerza la violencia sobre un determinado animal, humano u otro, conforme se naturaliza mediante la autentificación de marcos de designación biológica.

Así, una crítica viable de la violencia se pregunta cuáles formas de vida pueden eliminarse según la ideología dominante y cuáles deben protegerse dentro de este orden de las cosas. Combatir eso requiere abordar las taxonomías biológicas y raciales que permiten asesinar sin cometer un crimen. Este es un asunto de conciencia, como cualquier otro.

8. La violencia se origina en las mentes de las personas, en especial de los hombres: El problema seguirá siendo poco comprendido si solo se explica en términos de cómo y a quién se mata, la escala de su poder destructivo o cualquier otra medida cuantitativa. Como argumentó Richard Bernstein, aunque no debemos perder de vista el hecho de que la violencia tiene que ver con la violación de las vidas humanas, también puede incluir el ataque a la dignidad de las personas, a sus sistemas de creencias y a las condiciones intelectuales de un orden social creíble.

En consiguiente, comprender la vida intelectual de la violencia es crucial si queremos desarrollar las herramientas intelectuales necesarias para romper las cadenas de la violencia. De hecho, si las formas nihilistas de la violencia son obra de una mente reaccionaria, parte de lo que se requiere es vencer la pasividad de pensamiento.

9. A pesar de la naturaleza trágica de la condición humana, hay una resistencia a la violencia: El problema, sin embargo, es transmitir el poder de esa resistencia o la barbarie de la violencia a la que se opone, de manera que motive acciones en lugar de aprobar el statu quo. Como explicó Nicholas Mirzoeff, la saturación mediática es tal que incluso las formas más intolerables de violencia apenas tienen impacto en la conciencia pública. Además, son presentadas de tal forma que justifican la violencia del Estado en contra de las minorías oprimidas o glorifican el sufrimiento individual por encima del masivo.

Es importante comprender el poder de la imagen y la mediación estética del sufrimiento. No es suficiente solo llamar la atención sobre la violencia. Lo que se requiere es un entendimiento mucho más asertivo de la resistencia que sea capaz de producir una imagen creativa de pensamiento para aquellos que continúan aniquilando a la gente de manera cotidiana.

10. Con ese fin, como explicó Bracha Ettinger, hay mucho que ganar al reconocer el humanismo de las artes: El arte es el espacio ético donde nos encontramos con el dolor de los otros y realmente reflexionamos sobre su importancia para una comunidad humana. El arte es una respuesta directa e imaginativa a los traumas del sufrimiento; niega una imagen del mundo que se nos presenta como un destino catastrófico.

Así, el arte se ubica del lado de la vida, al resistir directamente los rituales de la muerte y la destrucción. De hecho, mientras enfrentamos espectáculos cada vez más devastadores de la violencia todos los días, es con el arte como en verdad nos adentramos a esos preciados y frágiles vínculos éticos que resaltan la importancia del amor, la compasión y el compañerismo.

No hay duda de que la humanidad está enfrentando una peligrosa disyuntiva. Estamos forzados a preguntarnos si tenemos la fortaleza ética para salvarnos de nuestra propia y genuina extinción.

Ahora más que nunca necesitamos encontrar razones para creer en este mundo, puesto que es el único que tenemos. Así que, al ver hacia el futuro, reconozcamos a quienes se niegan a aceptar el sofocante peso de la historia, a los escritores que nos hacen llorar, a los artistas que ofrecen resistencia al lado gris de la vida, a los poetas que se atreven a escribir sobre un amor que no puede expresarse con palabras, a los músicos que sacuden nuestras almas y a los niños que nunca se rinden ante los límites del presente.

 

José Alarcón Hernández, presidente del Colegio de Puebla, y ahora representante del partido estatal Compromiso por Puebla (CPP) ante el Instituto Electoral del Estado (IEE), está por publicar otro libro que tentativamente se titulará “Los hijos de Plutarco Elías Calles en Puebla”, que tendrá como protagonistas a los diferentes dirigentes estatales del PRI, uno de los cuales fue él, en el sexenio del gobernador Melquiades Morales Flores.

A decir de él mismo, se trata de una historiografía de quienes han dirigido al PRI poblano desde su fundación —en 1929— hasta el año 2017, que se publicará a finales del mes de abril por la editorial Porrúa, que le ha editado otros libros, entre los que destacan “Las normas del poder”, “Puebla, la contienda de 1998”, “Código de Instituciones y Procesos Electorales del Estado de Puebla. Correlacionado, comparado, comentado e ilustrado”, “Palabra de conciencia. La naturaleza del poder” y el más reciente “Los encantos del poder. Los Secretarios de Gobierno y de Gobernación de Puebla 1917-2011”.

José Alarcón, quien según él sigue siendo priísta, a pesar de representar a CPP ante el IEE, fue invitado por su ex compañera diputada en la LIX Legislatura del Congreso de la Unión, Ivonne Ortega Pacheco, a participar este martes en un acto público en Atlixco en el cual presentará su proyecto Hazlo por México, plataforma con la que aspira a posicionarse como candidata a la presidencia de la República en las elecciones del 2018.

Después de ese evento, en el zócalo de Atlixco, la ex secretaria general del PRI se trasladará a la capital del estado, donde tendrá varias reuniones públicas y privadas con cuadros y dirigentes de su partido, así como con empresarios, columnistas y directivos de medios de comunicación.

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A propósito.

Hojeando el último libro de José Alarcón me tropecé con estas líneas que dan una clara idea de las relaciones y complicidades entre los dos últimos ex gobernadores de Puebla, Mario Marín Torres y Rafael Moreno Valle, y de cómo el primero trató de imponer al que fuera su secretario de Gobernación y de Desarrollo Social, Javier López Zavala, quien después de perder los comicios locales de 2010 se alejó y distanció del llamado góber precioso, al grado que hoy hasta evita saludarlo o encontrárselo en alguna fiesta privada.

(…)

“A pesar de los grandes riesgos de ruptura que existieron, el gobernador de Puebla impuso a sus más cercanos colaboradores como candidatos: Javier López Zavala y Mario Montero Serrano, secretarios de desarrollo social y gobernación, respectivamente. Así fueron ungidos para asegurar los intereses marinistas.

“Empero desde la campaña electoral de 2006, el candidato del PAN Felipe Calderón Hinojosa amenazó que de llegar a la presidencia de la república haría todo lo que estuviera en su potestad para acabar con la impunidad, ejemplificando el caso de Mario Marín.

“Después de una elección muy cerrada el presidente Calderón se olvidó de su promesa. El apoyo de la maestra Elba Esther Gordillo a la campaña de Calderón, fue para lograr gubernatura de Puebla.

“Los conocedores de los secretos del poder, imaginan, que el gobernador Mario Marín cedió la gubernatura a cambio de la impunidad total. Esto no lo creo.

“La última reunión del marinismo se dio en un rancho de Atlixco, cuando Mario convocó a lo más selecto de su grupo político para festejar su cumpleaños número 57.

El ex gobernador de Puebla estuvo tranquilo como en sus mejores tiempos: impune y feliz, que es lo que importa para efectos prácticos.

“Según cuentan algunos de los asistentes, en ningún momento dio muestras de nerviosismo o de temor para que fueran por él para meterlo a la cárcel -como es el deseo de muchos poblanos a los que agravió-.

“Entre otros 50 invitados a la pachanga, estuvieron Javier López Zavala (una hora estuvo), Javier García Ramírez y su compadre “El Vale” Meneses.

Veamos: los nuevos y súper poderosos millonarios, los que se enriquecieron a manos llenas, los que perdieron, sí, el 4 de julio, pero que viven sin problemas ni angustias, e incluso algunos de ellos, siguen recibiendo obra y otros beneficios del gobierno.

“En esa fiesta de cumpleaños Mario, se deslindó de la derrota que sufrió su partido en las elecciones de julio de 2010, al sostener que él no estuvo al frente de la campaña, ya que si lo hubiera hecho, habría derrotado a la Coalición Compromiso por Puebla y a su candidato Rafael Moreno Valle Rosas.

“Yo no competí. Cuando yo compito, yo gano, pero no todos son Mario Marín”, así responde el mandatario saliente a los señalamientos que lo ubican como responsable de la derrota del PRI en el proceso electoral de 2010.

Las veces que he competido, como presidente municipal, como gobernador, cuando estuve al frente del PRI, gané. Siempre he sido ganador, pero tampoco puedo hacer milagros”.

“Finalmente, Mario rechazó la idea de que su gobierno fue la debacle electoral del tricolor frente a los candidatos de la coalición Compromiso por Puebla, hecho que lo marcará por entregar el estado a la oposición después de ocho décadas de hegemonía priísta.

“Mario defiende, a “toro pasado”, como dice él, las nominaciones de Javier López Zavala y Mario Montero Serrano como candidatos de la Alianza Puebla Avanza, afirmando que eran las mejores cartas del priísmo e insistió en que fueron seleccionados por el PRI, mas no por él.

“De Rafael Moreno Valle Rosas, gobernador electo, sólo reiteró sus buenos deseos y niega haberle comprado impunidad.

“¿Usted le cree?”.

Hasta aquí la picaresca cita. Ahora entiende por qué el próximo libro de José Alarcón “Los hijos de Plutarco Elías Calles en Puebla” se vislumbra interesante y hasta morboso.

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El próximo viernes 3 de marzo en el marco de la cátedra José Ramón Cossío Díaz de la Universidad Iberoamericana de Puebla, constitucionalistas y expertos en el sistema presidencialista debatirán sobre el centenario de la Constitución de 1917 en tres mesas, que tendrán como sede el auditorio Manuel Acévez de esta institución jesuita.

Las mesas se desarrollarán de las 9:30 a 14 horas. En la primera “La efectividad de los derechos sociales” participarán los doctores en derecho José María Soberanes Díez, Salvador Olimpo Nava Gomar y César García Razo. En la segunda “El presidencialismo en México” los doctores David Cienfuegos Salgado, Juan Manuel Crisanto Campos y José Antonio Bretón Betanzos, así como Valeria Blanco Gaytán, Jesús Enrique Fuentes de la Torre, Ismael Baltazar Tapia, Juan Fernando Espino Rubio y Luis Francisco Gutiérrez de la Mora.

En la última mesa “Poder Judicial de la Federación” estarán el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío; el director del Centro de Estudios Constitucionales de la SCJN, Roberto Lara Chagoyán y el doctor del ITAM experto en asuntos de derecho constitucional y democracia, Saúl López Noriega.

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Ivonne Ortega Pacheco estará este día en Puebla como parte de un esfuerzo del PRI –o mejor dicho del gobierno federal– de posicionar a la ex gobernadora de Yucatán como una posible alternativa para ser candidata presidencial. Un asunto que ha pasado desapercibido de la ex mandataria es que ella desde la cúpula nacional del tricolor fue una operadora clave a favor de los intereses políticos de Rafael Moreno Valle, ya que fue la encargada de desactivar al PRI como una fuerza opositora en el estado.

Cuando Ortega fue secretaria general del PRI nacional siempre jugó un doble papel, por un lado supuestamente alentaba que hubiera en Puebla un Partido Revolucionario Institucional combativo y por otro, fue quien paró en varias ocasiones a legisladores, dirigentes partidistas y sobre todo candidatos a puesto de elección popular para que no enfrentaran al gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.

La priista ahora recorre el país escudándose en una fundación llamada Hazlo por México y promoviendo un discurso de que debe haber un PRI democrático, incluyente, que sea confiable. Sin embargo ella, por lo menos para el caso de Puebla, nunca cumplió con los compromisos de combatir los abusos de poder ocurridos en el sexenio pasado.

En una ocasión, el ahora diputado federal Víctor Manuel Giorgana Jiménez citó a un grupo de directivos de medios de comunicación excluidos por el gobierno morenovallista para que se entrevistaran con Ivonne Ortega, pues se había planteado que ante el bloqueo económico que el Poder Ejecutivo ejercía contra la prensa incomoda, el tricolor podía gestionar la contratación de publicidad del gobierno federal.

La cita del encuentro fue en el restaurante “El Mural”, del Centro Histórico de la capital, y luego de escuchar un largo discurso de Ortega de que el PRI se preparaba para dar la pelea por la gubernatura de Puebla –algo que no ocurrió–, el subdirector de un importante diario, en tono molesto y mostrando hartazgo de la prolongada intervención de la priista, le preguntó, palabras más, palabras menos: “Ya díganos si el PRI nos va a ayudar, porque siempre nos deja colgados”.

Ortega –molesta– respondió que ella tenía palabra y su compromiso era luchar para que el PRI regresara al poder en Puebla, para no dejar impunes los abusos de poder, y un largo etcétera. Luego de esa reunión, la entonces secretaria general del tricolor nunca retornó al estado.

Se sabe también que una larga lista de priistas llevaron a las oficinas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI decenas de carpetas con información acerca de costos excesivos de las obras del gobierno morenovallistas, de violaciones constitucionales; del tema del despido de miles de burócratas, muchos de ellos con militancia priista; del maltrato que sufrían alcaldes y legisladores, de los asuntos de presos políticos. Todos esos documentos fueron recibidos, se prometió que se analizarían y al final los acabaron desechando.

Un priista narra que dejó de quejarse en el CEN priista, en la época de Ivonne Ortega como secretaria general, cuando descubrió que más tardaba en regresar de la Ciudad de México a Puebla en que alguien desde el tricolor informara al gobierno morenovallista que habían llevado una denuncia en su contra.

El papel más ominoso que jugó Ivonne Ortega ocurrió en el proceso electoral de 2013, cuando hizo creer a un grupo de candidatos a alcaldes y diputados locales, entre ellos Enrique Agüera Ibáñez, que el PRI daría una fuerte pelea contra el morenovallismo, y al final desde el CEN del tricolor se ayudó al grupo político de Rafael Moreno Valle a arrasar en los comicios de ese año.

La entonces dirigente priista tenía la encomienda de organizar la estrategia electoral de Puebla y como parte de ese proceso se envió como delegado del CEN del PRI al ex gobernador de Colima, Fernando Moreno Peña, quien resultó ser saboteador.

Moreno Peña asumió un discurso agresivo, por momentos insolente, contra el morenovallismo, por lo que se ganó la confianza de los priistas poblanos. El funcionario partidista se dedicó a entrevistarse con los principales candidatos a alcaldes y diputados locales, a quienes les exigió que le entregaran toda la información de sus estructuras electorales.

Todos los candidatos siempre salían de las reuniones regañados por Moreno Peña, pues le decía que eran obsoletas sus estructuras de cuidadores de casillas y de movilizadores de votantes. Los hacía organizar nuevos equipos de trabajo, supuestamente mediante una técnica para que el gobierno del estado no pudiera comprar a los miembros de las campañas electorales.

Al final Moreno Peña, por órdenes de Ivonne Ortega, no otorgó recursos económicos a los candidatos para que funcionarán las estructuras electorales. O dicho de otra manera: no hubo fondos para que movilizaran a los votantes el día de los comicios. Esa situación llevó a la derrota a la mayoría de los aspirantes a ediles.

El caso más grave fue el de Enrique Agüera, el ex rector de la UAP y entonces candidato del PRI a edil de la capital, quien recibió promesas de Ivonne Ortega de que habría fondos económicos suficientes para movilizar a los simpatizantes priistas el día de la elección, que se montarían brigadas para detectar la compra de votos de parte de los morenovallistas y que llegaría a Puebla más de 400 policías federales a evitar un fraude electoral.

El día de los comicios no hubo dinero, ni aparecieron las brigadas “caza mapaches” y sí llegaron policías federales, quienes se pusieron a las órdenes del gobierno morenovallista.

Luego de la derrota, todavía Ivonne Ortega le hizo creer a Enrique Agüera que lo haría presidente del PRI poblano. Ese intento fue un fiasco. Por eso mejor el ex rector de la UAP acabó autoexiliándose de Puebla.

Al final queda una duda: ¿Ivonne Ortega actuó de esa manera por contubernio con el morenovallismo o por órdenes de Los Pinos? ¿O por un acuerdo con ambas partes?

Tuesday, 28 February 2017 00:00

La crisis de la civilización moderna

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Crisis de civilización. El mundo moderno es un invento social de hace apenas unos 300 años. Un origen difícil de precisar, pero que se ubica en algún punto donde confluyen industrialismo, pensamiento científico, mercado dominado por el capital y uso predominante de petróleo. El inicio de la ciencia puede fecharse de manera oficial en 1662 y 1666, años en que se fundaron las primeras sociedades científicas en Inglaterra y Francia. El estreno de un pozo petrolero regurgitando oro negro tuvo lugar el 17 de agosto de 1859 en el sureste estadunidense. La industrialización y el capitalismo son procesos difíciles de datar, pero ambos no van más allá de los tres siglos.

En la perspectiva de la historia de la especie, de unos 200 mil años, la aparición de la era moderna ocurrió en apenas un abrir y cerrar de ojos. En unas cuantas décadas se pasó de un metabolismo orgánico a un metabolismo industrial. La crispación que hoy se vive se debe, fundamentalmente, a lo ocurrido en los recientes 100 años, lapso que equivale solamente a 0.05 por ciento de la historia de la especie humana. En el parpadeo del último siglo, todos los procesos ligados al fenómeno humano se aceleraron, incrementando sus ritmos a niveles nunca vistos y generando fenómenos de tal complejidad que la propia capacidad del conocimiento humano ha quedado desbordada. El siglo XX ha sido entonces la era del vértigo, la época de la consolidación del mundo moderno, industrial, capitalista, racional, tecnocrático y de su expansión por todo el planeta.

Vivimos una crisis de la civilización industrial cuyo rasgo primordial es ser multidimensional, pues reúne en una sola trinidad la crisis ecológica, la crisis social y la crisis individual, y dentro de cada una de éstas a toda una gama de (sub) dimensiones. Esto obliga a orquestar diferentes conocimientos y criterios dentro de un solo análisis, y a considerar sus ámbitos visibles e invisibles. Se equivocan quienes piensan que la crisis es solamente económica o tecnológica o ecológica. La crisis de civilización requiere de nuevos paradigmas civilizatorios y no solamente de soluciones parciales o sectoriales. Buena parte de los marcos teóricos y de los modelos existentes en las ciencias sociales y políticas están hoy rebasados, incluidos los más críticos. Además, no hay solución moderna a la crisis de la modernidad. Todo debe re-inventarse.

Estamos entonces en un fin de época, en la fase terminal de la civilización industrial, en la que las contradicciones individuales, sociales y ecológicas se agudizan y en la que la norma son cada vez más los escenarios sorpresivos y la ausencia de modelos alternativos. Vista así, la crisis requiere de un esfuerzo especial, pues se trata de remontar una época que ha afectado severamente un proceso histórico iniciado hace miles de años, de relaciones visibles e invisibles: el metabolismo entre la especie humana y el universo natural.

2. La mirada histórica. Resulta imposible una visión acertada de la crisis actual si se carece de perspectiva histórica. Pero no solamente de la historia de los historiadores, sino la historia de los arqueólogos, de los paleontólogos, de los biólogos, de los geólogos y de los astrofísicos. El panorama revelado por la investigación científica, es decir, por el pensamiento racional, ofrece datos concretos acerca del devenir humano y social, del mundo vivo, del planeta y del universo. Comprender la vida o el devenir del planeta o la evolución de los homínidos resulta necesario para entender los procesos sociales. Buena parte de la tozudez humana proviene de la estrechísima mirada de los analistas y estudiosos, de su ausencia de memoria, de su visión casi instantánea, rasgo inequívoco de la propia crisis. El mundo moderno es un mundo de amnésicos.

3. El papel crucial de la ciencia y la tecnología. Estos últimos tres siglos han sido una sucesión continua de transformaciones vertiginosas, inusitadas y hasta compulsivas. La ciencia apuntaló a través de la tecnología el desarrollo del capitalismo y éste impulsó a niveles inimaginables el desarrollo de la ciencia. El conocimiento permitió la construcción de máquinas cada vez más sofisticadas, de edificios, puentes, aparatos, carreteras, sustancias artificiales, fuentes de energía, materiales diversos, medicamentos, organismos manipulados, medios de comunicación y de transporte. El poder de la especie humana se multiplicó a niveles sin precedentes, tanto para construir como para destruir. El mundo moderno, profano y pragmático, que fue y sigue siendo un producto del conocimiento racional, modificó radicalmente visiones, instituciones, reglas, costumbres, comportamientos y relaciones sociales. El conocimiento, en íntima relación con la empresa, triunfó sobre todas las cosas y transformó como nunca.

La ciencia (y sus tecnologías) al servicio del capital (las tecnociencias) es por fortuna dominante, pero no hegemónica. Contrariamente a lo que se pregona y sostiene, no hay una sola ciencia (la Ciencia), sino muchas maneras de concebir y de hacer ciencia y de producir tecnologías. Dentro de la gigantesca comunidad científica existen minorías críticas de contracorriente que buscan un cambio radical del quehacer científico y la democratización del conocimiento. Por ello, toda superación de la crisis actual supone un cambio radical en la manera de generar y aplicar ciencia y tecnología. Mientras no existan propuestas alternativas de producir, trasmitir y aplicar conocimiento científico no podrá remontarse la crisis; el conocimiento seguirá encadenado al capital.

Tuesday, 28 February 2017 00:00

A bloquear las armas

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El negocio de las armas ha sido para México un inmenso flagelo desde que en 2006 Felipe Calderón decidió, contra todo sentido de la realidad o con toda la lógica de la perversidad, declararle la guerra al narcotráfico. Ese negocio atroz, que ha costado cientos de miles de asesinatos y desapariciones, y ha sumido a México en el terror y la desconfianza, amenaza con crecer exponencialmente y ser mucho más letal y destructivo con el ascenso de Donald Trump a la presidencia estadunidense y el sometimiento bovino de Enrique Peña Nieto y los encargados de la política exterior a su lógica persecutoria.

En abril de 2015 –todavía en la época de Obama– Sig Sauer, una empresa de armas de origen alemán cuya fabricación y exportación se realiza en el estado de New Hampshire, en la región de Nueva Inglaterra, firmó un acuerdo con México para venderle a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) rifles, pistolas y armas militares por un valor de 265 millones de dólares.

Entre los grandes financiadores de la campaña de Donald Trump se encuentran las empresas armamentistas, que aprovecharán su triunfo para cobrarle el favor y vender más armas. Entre ellas está Sig Sauer, que aportó a gunvote.org al menos 100 mil dólares y acaba de contratar a un socio de Mike Pence, el vicepresidente de Estados Unidos, para cabildear a favor de que se incremente la exportación de armas.

En esas circunstancias, y en el marco de la búsqueda de que se apruebe la Ley de Seguridad Interna –que al darle un marco legal a las Fuerzas Armadas para estar en las calles legalizará el estado de excepción que vivimos desde 2006–, el compromiso millonario con Sig Sauer parece dirigirse a una destrucción más grave de la vida de la gente.

A menos de que nuestros gobernantes sean verdaderamente imbéciles y carentes de cualquier sentido de lo político, detrás de esa inversión y del desprecio de Trump y de parte de nuestras élites políticas por México, la compra de esas armas –además de acrecentar la corrupción de aquellos que tienen intereses económicos en ese negocio y en el de las drogas– no tendrá otro objeto que aumentar el estado de terror, controlar los movimientos disidentes que buscan refundar a la nación y, so pretexto de terminar con el crimen organizado, hacer, en favor de la política de Trump, un trabajo de limpieza social con los migrantes que nos devolverá y con los centroamericanos que quedarán varados en nuestro territorio. No hay otra manera de interpretar el aumento tan brutal de importación de armas que desde 2006 no ha dejado de realizar México con los empresarios de la muerte de los Estados Unidos y ese inmoral e ignominioso convenio que la Sedena suscribió en 2015 con Sig Sauer.

Frente a ello, la reserva moral del país tiene, además del compromiso de refundar a la nación, el de exigirle al gobierno mexicano que rescinda el convenio, cuya licencia tiene una duración de cuatro años.

Hasta finales de 2015, el gobierno de México sólo había comprado en armas el equivalente de 10 millones de dólares –no tengo todavía el dato de lo que invirtió en 2016. Si obligamos al gobierno a cancelar el resto de la compra y exigimos que ese dinero se invierta en lo que realmente necesita el país –educación, cultura y fortalecimiento de la producción interna–, no sólo habremos recuperado algo de la dignidad que nos han quitado, sino que le habremos dado un fuerte golpe a la política y a la economía bélica de Donald Trump.

Aun cuando los daños provocados al país por la guerra antidrogas de Calderón y Peña Nieto, bajo el auspicio de Estados Unidos, son inmensos y no podrán resolverse en mucho tiempo, hay pasos, como la de rescindir un convenio de compra de armas, que pueden realizarse de manera inmediata. Esto no impedirá que se siga asesinando y desapareciendo gente, y que la imbecilidad continúe invirtiendo en negocios contraproductivos que, como el de las armas y el de los videojuegos de guerra, están al servicio de la muerte y de la destrucción del esqueleto moral de las sociedades.

Pero el hecho de hacerlo es ya en sí mismo una pedagogía que, al desafiar a la barbarie, traza un camino hacia la disminución de la imbecilidad y el horror. La paz pasa, entre otras cosas, no por acabar con la producción de armas –cosa imposible– sino por detener parte de su flujo. En las actuales circunstancias, el mayor esfuerzo de la reserva moral del país sólo puede disminuir de manera aritmética el sufrimiento que padecemos, y eso sólo se logra con pasos tan concretos como exactos y posibles. Luchar por rescindir un contrato millonario de compra de armas, detener la Ley de Seguridad Interior y buscar crear un gobierno ciudadano de refundación nacional, son tres de ellos a los que estamos obligados.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a José Manuel Mireles, a sus autodefensas y a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales y abrir las fosas de Jojutla.

Este análisis se publicó en la edición 2103 de la revista Proceso del 19 de febrero de 2017.

 
Tuesday, 28 February 2017 00:00

¿Sin migrantes? Trump la tiene difícil

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Donald Trump lleva poco más de un mes de presidente de Estados Unidos, y lo que planteó en campaña en relación con México lo ha seguido machacando todo el tiempo; no hay sorpresas, es decir, México es el chivo expiatorio. Afirma que la renegociación del TLCAN (NAFTA, por sus siglas en inglés) se hará a toda velocidad y será un acuerdo justo (fair) para los trabajadores estadunidenses o lo cancela. Es decir, una negociación suma cero que explicaría el cambio de acrónimo por el de NAFTA, y como puede esperarse, México tendrá enormes dificultades para negociar buenas condiciones para los trabajadores mexicanos, pues el vecino del norte siente que tiene toda la fuerza y los instrumentos para imponer sus términos. Por eso presiona a las empresas que se encuentran en México para que regresen a Estados Unidos, con la amenaza que, de no hacerlo, aplicará un impuesto de 35 por ciento a la importación de sus productos. Y empieza a darle resultado, pues, por lo pronto, General Motors, Carrier y Chrysler aceptaron el chantaje y decidieron cancelar las inversiones que habían propuesto para México y regresar a Estados Unidos. Al mismo tiempo, está cumpliendo con deportar, según él, a los que considera “ bad hombres”, es decir, criminales, pandilleros, etcétera, y ha puesto en marcha, más bien ha continuado, la estrategia de deportaciones. Por supuesto, la gran mayoría no cae en esa denominación, son trabajadores que han entregado muchos años a labores duras y honestas, y ahora se les está destrozando la vida, violando los más elementales derechos humanos y laborales.

La realidad es que el TLCAN ha sido altamente benéfico para Estados Unidos, sobre todo en relación con el capítulo agrícola, que le ha permitido incrementar su importancia agroexportadora alimentaria. Para México supuso, por un lado, perder autosuficiencia alimentaria, pues ahora importa una parte sustancial de los productos de la dieta básica del mexicano. Pero, por otro lado, se produjo una creciente migración de campesinos en forma de trabajador indocumentado; 70 por ciento de los trabajadores del campo son migrantes indocumentados, personas que, además de cultivar las granjas estadunidenses, los viveros, laboran en industrias de alto riesgo, como las de pollo, cerdo, pavo, en las despulpadoras de cangrejo y, por supuesto, son también numerosos en el sector servicios, restaurantes, trabajo doméstico, etcétera. Negocio redondo porque Walmart es el introductor en México de todos esos productos, eliminando prácticamente a los supermercados mexicanos, a las pequeñas misceláneas, tiendas de abarrotes y, lo peor, a los productos y productores mexicanos. Importante es señalar que se trata de sectores que no pueden ser más tecnificados, de lo contrario pierden competitividad. En Alemania se intentó tecnificar esos sectores y tuvieron que abandonar esa posibilidad porque no era costeable. Son industrias claramente intensivas en trabajo.

La gran tragedia del campo mexicano es que los gobiernos no lo han considerado prioritario para el desarrollo del país, política nefasta que explica su devastación con la firma del TLCAN. Campesinos enfrentados a la falta de créditos, de seguros de futuros, sin apoyo para la comercialización de sus productos y, para colmo, prácticamente sin subsidios, cuando Estados Unidos los elevó. Por eso los campesinos se vieron forzados a emigrar sin documentos, porque las visas no se incrementaron en función de las necesidades de la economía, que estaba en una fase expansiva. Enorme renuencia para legalizarlos como una estrategia para evitar que estos trabajadores pudieran reclamar derechos y exigir pago justo por sus servicios, estrategia que favorecía la ganancia empresarial.

Pero la economía de Estados Unidos, de concretarse la estrategia de Trump, tampoco la tendrá fácil, pues ¿cómo cubrir las vacantes tanto de los migrantes deportados como de los empleos que las empresas generarán, tomando en cuenta que la tasa de desempleo es de 4.6 por ciento, es decir, pleno empleo? A esta situación hay que añadir que la tasa de fecundidad está por debajo del nivel de remplazo, lo que está generando escasez de población económicamente activa. Problemas que no se resuelven ni con elevar la productividad, ni con retrasar la edad de la jubilación. La alternativa, guste o no, son los trabajadores migrantes.

México tiene que aprovechar este nuevo escenario para revertir las condiciones que lo han mantenido alejado del desarrollo, y el TLCAN ha sido uno de sus obstáculos, proyecto neoliberal depredador, que disparó la migración forzada desde 1994. Por eso es fundamental que las posibles negociaciones se hagan en un marco de transparencia, para evitar que los funcionarios públicos caigan en la tentación de volver a subordinar el país a los designios del vecino del norte.

Pero lo que resulta absolutamente imperativo, no importando lo que pueda suceder con el TLCAN, es plantear una política agraria que permita recuperar la autosuficiencia y seguridad alimentaria, un campo productivo que absorba a su población en condiciones dignas, generar una planta industrial independiente, innovadora, con apoyos fiscales, pactando con los trabajadores las condiciones de trabajo decente y con ocupaciones bien remuneradas, ampliar la cobertura educativa y de las universidades, apoyando desarrollos científicos y tecnológicos. Toma tiempo, pero es ahora o nunca. De lo contrario, la desigualdad y las asimetrías económicas se mantendrán y la migración seguirá, no sólo porque es un derecho, sino porque el país expulsa a sus trabajadores.

Hoy más que nunca, es inaplazable hacer realidad el derecho a no emigrar.

Tuesday, 28 February 2017 00:00

Colombia, víctima de su éxito

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Colombia por fin emprende su difícil transición hacia la normalidad. El viejo país cerrado, aislado y huraño intenta dar paso a uno nuevo: abierto, pacífico y seguro. Esta antigua casa en llamas, que desterró, según el Ministerio de Relaciones Exteriores, al diez por ciento de su población, ahora quiere volver a ser un hogar. La oportunidad palpita en el Acuerdo de Paz recién firmado entre el gobierno y las Farc. Pero este proceso encierra también un inmenso desafío. Si el país consolida la justicia y la convivencia tan anheladas, es probable que esos millones de emigrados, ausentes durante décadas, súbitamente inunden su lugar de origen.

La causa principal del éxodo colombiano fue siempre la violencia: el miedo de muchos a morir por las balas. El Centro Nacional de Memoria Histórica calcula que el conflicto armado produjo 218.094 asesinatos entre 1958 y 2012. De esos, el 81 por ciento corresponde a víctimas civiles. Los colombianos éramos pura carne de cañón.

Para responder al nuevo fenómeno de los retornados nació Colombia Nos Une, un programa oficial que brinda acompañamiento a los peregrinos durante el regreso. Según sus datos, desde Venezuela cruzaron 374.462 colombianos en 2015; 113.356 en 2016, y 22.705 en lo que va de 2017. Pero en los últimos tres años solo 7616 hicieron una solicitud formal a través del Registro Único de Retornados. Las cifras no cuentan a la mayoría de los recién llegados, que cada día hacen sus viajes al margen de las instituciones. Y ante este alud reciente, la pregunta es obvia: ¿está el país preparado para recibir a los millones de ciudadanos que un día dejó ir? 

“No”, dice Ana Paola Agudelo, la congresista que representa en el congreso a los colombianos en el exterior. “Colombia no tiene una infraestructura diseñada para recibir a las personas que están regresando al país. La Cancillería está trabajando, pero hace falta sensibilizar y capacitar a otras instituciones del Estado. Porque a las personas que vuelven debemos garantizarles el derecho a la salud; debemos pensar cómo vamos a escolarizar a sus hijos para que esto, como ocurre ahora, no se les vuelva un problema. Y además está el empleo: tenemos que formar a los que vuelven para que puedan conseguir buenos trabajos”.

Lo que parece animar a muchos para hacer el camino de vuelta es el cambio que ya empieza a vislumbrarse en Colombia. Aún hay problemas de seguridad muy serios, pero en 2016, la tasa de homicidios fue la más baja de los últimos cuarenta años: 25,9 por cada cien mil habitantes. El Acuerdo de Paz detuvo los enfrentamientos entre la guerrilla y la fuerza pública; y con ellos cesaron la mayoría de las muertes. Según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), el último semestre ha sido el menos violento en medio siglo. Los colombianos vivimos, al fin, el periodo más largo sin víctimas producidas por la guerra.

A esto debemos sumar un relativo bienestar, que ubica al país entre los pujantes de la región. La economía crecerá este año un 2,6 por ciento, la inflación rondará el 3,7 por ciento, y el desempleo cerró el año pasado en un 9,2 por ciento, ligeramente por encima del año anterior. Colombia, además, realiza grandes obras de infraestructura para superar la antigua carencia de vías de comunicación, que ha sido el catalizador de muchas injusticias. Lo que sigue faltando, más allá de los indicadores, es resolver la inequidad monstruosa y la restricción de oportunidades para la mayoría.

A pesar de todo, el nuevo escenario ya empieza a influir en la percepción de los colombianos, dondequiera que se encuentren. Y muchos de ellos, emigrados casi todos a Venezuela, Estados Unidos y España, continúan regresando. Los retornados llegan con ganas de recuperar sus antiguas zonas de origen, pero muchos de esos lugares no están aún en capacidad de recibirlos. Hace poco, el diario El Heraldo, de Barranquilla (un puerto importante al norte del país), reveló el impacto de esos viajeros en el pequeño municipio de Sabanalarga, donde viven ahora más de diez mil retornados. Varios alcaldes y gobernadores han pedido apoyo al gobierno nacional para asumir esta carga inesperada.

En 2012 se promulgó en Colombia la Ley 1565, cuyo objetivo principal es “crear incentivos de carácter aduanero, tributario y financiero concernientes al retorno de los colombianos, y brindar un acompañamiento integral a aquellos colombianos que voluntariamente desean retornar al país”. La migración aquí, como en muchos otros países, siempre fluctuó según el estado de su situación interna. Pero fue estimulada, además, por los intervalos de bonanza y de crisis de sus vecinos, especialmente de Venezuela. A mediados de los sesenta, en los ochenta y en la primera década del nuevo siglo, salieron oleadas importantes de colombianos hacia el país petrolero. Gente que perseguía la estabilidad política, la educación y la salud gratuitas, la alta demanda de mano de obra y, sobre todo, la moneda solvente que Venezuela disfrutó durante décadas.

Hasta que colapsó el chavismo. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones confirma lo evidente: “Una vez que la economía venezolana empezó a declinar, la emigración también mostró un descenso”. Cuanto más crecen la inflación, el desempleo, la delincuencia y la escasez de alimentos del lado venezolano, mayor es el número de emigrados que deciden ahora volver a Colombia.

Corina Álvarez, una de tantas, se fue a Venezuela en 1974 y volvió a su país en 2016. Una de las razones que motivó su primera migración fue la enconada violencia del narcotráfico. Con la crisis reciente en aquel país, decidió que era hora de recuperar su tierra. “Venezuela da tristeza; es una tragedia para todo. Colombia, en cambio, es hoy un país próspero, pujante, mucho más tranquilo para vivir. Varios en mi familia han vuelto, todos por las mismas razones”. Álvarez reconoce que el retorno no ha sido fácil: “Uno no llega a un territorio desconocido, pero sí es como empezar de cero otra vez”. 

El éxodo inverso es un reto mayúsculo para el Estado, pero lo es también para la empresa privada y para la sociedad colombiana. La nación entera, por primera vez en mucho tiempo, debe tratar a sus pobladores como ciudadanos, y no como parias. Así como el gobierno ha diseñado planes para reinsertar a los guerrilleros en la vida civil, también debe estructurar medidas para acoger a todos los que decidan regresar.

Cuando lleguen, quizá muchos profesionales acudan al programa Colombia Nos Une, que presta asesoría para facilitar la convalidación de títulos y el acceso efectivo al mercado laboral. Otros irán al SENA, una entidad oficial que dicta cursos de formación técnica para el trabajo y el emprendimiento, y ofrece cupos a los migrantes que ahora llegan. Sin embargo, estas son capacidades que luego, para realizarse, necesitarán oportunidades concretas. Será necesaria la actuación del Estado en varios frentes, para asistir a tantas familias históricamente ignoradas. De ese tamaño es el reto.

 
Tuesday, 28 February 2017 00:00

Baja el dólar en la frontera a $18.48

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Calderón, Iberdrola y su pensión

Mexicanos insatisfechos

Según la bola de cristal de algunos analistas, el dólar iba a dispararse a 23 pesos con el triunfo de Trump; ya había subido a 21. Sin embargo, el dólar callejero en la frontera norte –el de las casas de cambio– abrió ayer a $18.48. En cambio, en las ventanillas de los bancos de la capital subió a $20.25. ¿Cómo explicarlo? Tal vez una de las claves se encuentra en los 20 mil millones de dólares que el Banco de México puso sobre la mesa, en forma de coberturas, para calmar a los especuladores. Por otro lado, el precio de la gasolina en Estados Unidos permanece estable, con ligeras variaciones a lo largo de los últimos 27 días. El promedio nacional es de 2.29 dólares el galón de gasolina regular –equivalente a la Magna. La Comisión Reguladora de Energía informó que este martes el precio máximo de las gasolinas se mantendrá sin cambio, en 16.54 pesos por litro para la Magna, de 18.36 para la Premium y de 17.62 para el diésel en las 83 zonas en que se dividió el país. El diésel baja un centavo.

Deja la pensión el consejero de Iberdrola

Felipe Calderón anunció a través de Twitter que donará su pensión a Aquí Nadie se Rinde (@ANSeRiap), asociación para niños con cáncer ubicada en la Ciudad de México. En una carta que también compartió en la red social, explicó que gracias a que su pensión no es el eje fundamental de sus finanzas, debido a que recibe otros ingresos, le es posible donarlo. En lo personal, la he recibido porque nunca robé ni tenía otro ingreso distinto al de servidor público y la necesitaba, dice. El ex presidente dejará de percibir 200 mil pesos mensuales aproximadamente, mas no se privará del equipo administrativo y de seguridad que cuesta a los contribuyentes alrededor de 5 millones de pesos al mes. En julio de 2016 trascendió que Calderón se había integrado como miembro independiente al consejo de administración de la estadunidense Avangrid (filial de la española Iberdrola). Iberdrola México empezó a recibir contratos por el gobierno desde que Felipe Calderón era secretario de Energía en el sexenio de Vicente Fox y nombró en puestos claves de esa dependencia a gente de su absoluta confianza, como César Nava Vázquez, de director jurídico; el fallecido Juan Camilo Mouriño Terrazo como subsecretario, y Dionisio Pérez Jácome como titular de la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Este grupo compacto otorgó al corporativo ibérico permisos para generar, transmitir, distribuir y comercializar energía eléctrica.

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DESAFÍA EL PESO A TRUMP. En las casas de cambio de Tijuana y Mexicali bajó ayer el dólar a 18.48 pesos, aunque en los bancos de la Ciudad de México se mantuvo por encima de 20 pesos. Los analistas anticipaban que llegaría a $23 con el arribo de Donald Trump

Insatisfechos

En contraste con el bienestar de Calderón, el nivel de satisfacción de los mexicanos bajó al comenzar el nuevo año, como resultado de una perspectiva desalentadora sobre su futuro, de acuerdo con la información recabada a través de los Indicadores de Bienestar Autoreportado de la Población Urbana, a cargo del Inegi. El estudio recoge la percepción de satisfacción, el estado anímico y el sentido de la vida de los adultos. Los resultados muestran que la seguridad ciudadana y la mala situación económica del país fueron los aspectos que más influyeron; en contraparte, las relaciones personales y aspectos referentes a la esfera privada presentan el mayor promedio.

Ombudsman social

Asunto: Wal-Pemex

También Walmart quiere entrarle al negociazo de las gasolineras. De eso se trata la reforma. Darle el mercado a particulares, mismos que para obtenerlo seguramente repartieron miles de millones de pesos en sobornos. Así de simples son los intereses que motivan a la corrupta clase política mexicana.

Ruy Girard/Ciudad de México

R: Y está entregando Pemex un mercado del cual fue el proveedor único y exclusivo sin cobrar un solo centavo. De cuates. ¿Será?

Twitteratti

La la la regaron.

Cris @Csam8

Dado el perfil de los que convocan a la candidatura independiente #AhoraONunca, le van a quitar más votos al PAN que a Morena.

Maribel Núñez Cruz @maribelnucruz

Miguel Barbosa no debe estar en Morena; él se la pasó aplaudiendo a Peña Nieto y es de los pactistas; es sólo un oportunista.

Gatopardo @Nibelungo33

Twitter: @galvanochoa

FaceBook: galvanochoa

 

 

Tuesday, 28 February 2017 00:00

Hasta el perdón tiene límites

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Releo el libro de mi amigo Francisco Ugarte Corcuera (por lo demás, vicario del Opus Dei en México), Del resentimiento al perdón (Panorama Editorial, 2003), donde hace la distinción entre, por un lado, el que es inocente y puede ser disculpado y, por el otro, el que es culpable y puede ser perdonado. Cito: “No cabe duda que resulta más fácil disculpar que perdonar. Cuando me doy cuenta de que alguien no tiene la culpa, no encuentro en mí ninguna resistencia para disculparlo, porque lo natural es precisamente reconocer su inculpabilidad. En cambio, cuando descubro que el ofensor es culpable de su acción, de ordinario surge naturalmente una reacción, inspirada en el sentido de justicia, que inclina a exigir que el agresor cargue con las consecuencias de su acción, que pague por los daños cometidos. El perdón, entonces, implica ir en contra de esa primera reacción espontánea, sobreponerse a la inclinación de exigir lo que parece dictar la justicia, pero que es superado por la misericordia”. En suma, el perdón, por lo menos el perdón cristiano, no necesariamente va acoplado con la justicia terrenal.

El tema resurgió con fuerza debido a una reducción de sanciones que el papa Francisco le otorgó a una serie de sacerdotes pederastas, pues en lugar de apartarlos del sacerdocio, los ha condenado a una vida de penitencia y oración, así como a la prohibición de ejercer públicamente su ministerio (misma condena que, por cierto, tuvo Marcial Maciel). Para las víctimas y para no pocos funcionarios de la propia Congregación de la Doctrina de la Fe, la condena parece poca y el perdón, tan relativo como innecesario. Pero la verdad de las cosas es que hay que concederle a este papa que por lo menos ha sido coherente: el perdón tiene que ser parejo y sin mirar a quién, pues de otra manera la misericordia se distribuiría irregularmente. Y así como ha pedido que se perdone a las mujeres que han abortado, ahora lo hace con los pederastas. Puede no gustarnos, mucho menos a sus víctimas, pero así funcionan las enseñanzas de los evangelios, o cierta comprensión de los mismos.

Por suerte, para quienes creemos en la justicia terrenal, existen los tribunales y las penas que la sociedad les impone a quienes delinquen. Podemos entender la misericordia cristiana, pero seguir exigiendo justicia. Porque en nuestra sociedad, donde pululan los corruptos, criminales y perversos, el perdón tiene que tener límites.

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Tuesday, 28 February 2017 00:00

Nuestra profesora

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Ahora que hace tanta falta claridad, Estela, hija de Jacinta, nos llama a pelear por que la dignidad sea patrimonio de todos.

Desde la sencillez que no mengua su aplomo, Estela Hernández indicó, en pocas palabras, el rumbo de la transformación educativa que necesitamos con urgencia. Expresó lo que ha sido incapaz, no digamos de enunciar, ni siquiera imaginar, este gobierno: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”. Vaya claridad y contundencia.

Ese es, sí, un proyecto humano y educativo —político— que nos convoca y une. Lo dijo una profesora, una de tantas acusadas de ser causantes, así, en bola, de todos los males en el sistema escolar mexicano; colega de otros miles, a su vez indiciados, sin distingo, por los magros resultados en las mediciones, tan malas como de moda, de lo que se sabe y se es.

Hija de Jacinta, apresada tres años junto a Teresa y Alberta, es maestra. Lejos de su salón y escuela, en el auditorio del Museo de Antropología, cuando se les reconocía, casi 11 años después, inocentes del delito imputado de secuestrar policías y el vergonzoso “ustedes perdonen”, construyó, con sus palabras, un aula enorme: pupitres para todos.

Fragmentos de su voz: “El caso (de mi madre) es un simple ejemplo de tantas de las muchas arbitrariedades ilegales que cometen las autoridades. Hoy se sabe que en la cárcel no necesariamente están los delincuentes, están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento, los que los poderosos someten a su voluntad. Los delincuentes de mayor poder, de cuello blanco, no pisan la cárcel. A los que sólo piensan en el dinero de reparación de daños, no se preocupen: no nacimos con él ni moriremos con él.

Nuestra existencia hoy tiene que ver con nuestra solidaridad con los 43 estudiantes normalistas que nos faltan, con los miles de muertos, desaparecidos y perseguidos, con nuestros presos políticos, con mis compañeros maestros caídos, con mis compañeros cazados por defender lo que por derecho nos corresponde. Pido por ellos, porque por buscar mejores condiciones de vida y trabajo, es el trato que recibimos.

La ignorancia, el miedo no puede estar encima de nadie. Hoy queda demostrado que ser pobre, mujer e indígena, no es motivo de vergüenza. Hoy sabemos que no es necesario cometer un delito para ser desaparecido, perseguido o estar en la cárcel. Gracias a los abogados y compañeros del Centro Pro y todos los que metieron el hombro en esta causa. Hoy nos queda solidarizarnos con otras víctimas, nos queda saber que la identidad, la cultura, la conciencia, la sabiduría, la razón, la vida y la libertad, no se venden, no se negocian ni tienen precio”.

Y su discurso termina con esa frase que es, sin paradoja, el principio en que se finca: “Por los que seguimos en pie de lucha por la justicia, la libertad, la democracia y la soberanía de México, para nuestra patria, por la vida, para la humanidad, quedamos de ustedes, por siempre y para siempre, la familia Jacinta. Hasta que la dignidad se haga costumbre. Gracias”.

En nuestros tiempos, cuando un tirano amenaza al mundo y en especial a los otros que resultamos ser nosotros; en estos días, en que a la solidez de las instituciones del país la erosiona el pasmo derivado de la carencia de decoro, legitimidad y visión de Estado de quienes las ocupan; hoy, cuando amanece tan gris y las ofensas no amainan; a unos días que se presente el enésimo modelo educativo, y fluya la consabida cauda de propaganda y discursos engolados que, como salud, ya se preparan en los escritorios del poder; ahora que hace tanta falta claridad en lo que nos puede unir para salir a la calle, ha sido Estela, hija de Jacinta, de ocio profesora, la que nos llama a pelear por un espacio compartido en que la dignidad, en lugar de costar y tardar tanto en ser reconocida, sea patrimonio —costumbre— heredado de todos. No más: moneda abundante de curso común.

Aire y agua, sol de hoy y porvenir.

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