Opinión

Opinión (1862)

En los últimos años las opciones de educación superior no escolarizadas han tenido un notable desarrollo cuantitativo en el país. Los últimos datos disponibles, correspondientes al ciclo escolar 2015-2016, el total de inscritos en instituciones públicas y particulares se eleva a un total de 595,456 estudiantes. De ellos, la gran mayoría forman parte del nivel licenciatura (497,646), aunque una cantidad importante (90,813) participan en el posgrado. En cambio, la cifra de estudiantes en programas de técnico superior universitario o profesional asociado es marginal (6,997). Hasta aquí los números corresponden a la suma de programas de oferta pública y privada.

En esta modalidad, la oferta de licenciatura, de acuerdo al tipo de sostenimiento, se subdivide en 245,566 estudiantes en IES públicas y 259,077 en privadas. El segmento privado de licenciaturas no escolarizadas es ligeramente mayoritario, al representar 51.3 por ciento de la oferta total. Tanto en el segmento público como en el privado la proporción de hombres y mujeres es equilibrada, con una ligera ventaja para el sexo femenino. En programas públicos, la proporción de mujeres equivale al 51.1 por ciento y en privados al 53.2 por ciento.

Tal y como ocurre en la educación superior escolarizada, aunque con un perfil todavía más acusado, el colectivo femenino se caracteriza por una mayor persistencia y efectividad en la conclusión de estudios. En el subconjunto de egresados de programas públicos el 62.4 por ciento son mujeres, y en grupo de titulados la proporción se incrementa un punto porcentual. En programas públicos las proporciones correspondientes son 58.6 y 69.2 por ciento.

La matrícula de licenciatura no escolarizada absorbe, en la actualidad, el 12.9 por ciento de la oferta total, aunque también hay diferencias importantes por sector de sostenimiento. En el sistema público, la no escolarizada equivale al 9.1 por ciento de la matrícula total, mientras que, en el sistema privado, dicha población representa el 21.8 por ciento de la oferta. Esto significa, por lo pronto, que la iniciativa privada ha encontrado en la modalidad no escolarizada una veta renovada de crecimiento para romper la tendencia al estancamiento que se venía registrando desde mediados de la década pasada.

¿Cómo se estructura la educación superior no escolarizada por áreas de conocimiento? En el sector público, más de la mitad de la matrícula, el 56 por ciento se concentra el área de Ciencias Sociales, Administración y Derecho. Le sigue, en proporción, el área de Ingeniería, Manufactura y Construcción, con un 18.4 por ciento. Entre las dos áreas se cubren tres cuartas partes de la matrícula. En el sector privado también es predominante la primera de las áreas mencionadas, aunque su proporción en el conjunto es mucho mayor al contener un 63.6 por ciento del total. La segunda área en importancia en la oferta privada es la denominada Educación, que contiene a las carreras de pedagogía y a diversas especialidades orientadas a la práctica docente. En este caso la proporción es de 18.7 por ciento, muy por encima del 6.9 por ciento correspondiente al segmento público.

La distribución por áreas es expresiva de decisiones del lado de la oferta, es decir del tipo de profesiones que tanto el sector público como el privado están promoviendo a través de la educación no escolarizada. Pero, sobre todo, refleja dinámicas del lado de la demanda: cuáles son las áreas y carreras que más interesan a los aspirantes a la formación superior. El hecho de que persista una fuerte opción por las disciplinas de la gestión (administración, contaduría y derecho) es indicativo de la no coincidencia entre la visión gubernamental en favor del campo disciplinario tecnológico y las preferencias de la demanda. Es probable que aquellos estudiantes que no están interesados en ese tipo de formación y encuentran dificultades para acceder a los programas públicos escolarizados, encuentren una alternativa en la formación a distancia.

¿Cuáles son, por ciento, las IES públicas y particulares que concentran la modalidad no escolarizada de licenciatura? En el segmento público sobresalen, diríase que por obvias razones, dos casos: la Universidad Abierta y a Distancia de México (UNADM), que es una IES Federal dedicada exclusivamente a la modalidad, con un total de 86,181 estudiantes. Esta cifra representa el 36 por ciento de la oferta nacional y el 75 por ciento de la correspondiente a Ciudad de México. Le sigue, en importancia, la oferta no escolarizada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con un total de 28,528 inscritos y una representación nacional equivalente a 11.9 por ciento.

Aparte de los dos casos mencionados (UNADM y UNAM), hay un tercero que sobresale por su volumen de matrícula, el de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), con una matrícula reportada de 20,612 estudiantes. La institución, de reciente creación por obra y gracia del exgobernador Duarte, ha sido fuertemente cuestionada, por el gobernador Yunes y por el mismísimo titular de la SEP, entre otras razones por la opacidad de sus cifras. Por ahora dejémoslo así, aunque volveremos, en otra entrega al caso de la UPAV, que tiene muchos ángulos de interés.

La educación no escolarizada de posgrado se distribuye en 5,937 estudiantes en especialidades (58.4 por ciento privado), 76,737 de maestría (58.1 por ciento privado), y 8,139 de doctorado (53.2 por ciento privado). En total, son 90,813 estudiantes con un cociente de absorción del sector privado igual a 57.6 por ciento. Esto quiere decir, simplemente, que la oferta de las IES particulares ha estado más atenta al desarrollo del segmento, lo que vale la pena observar con mayor atención.

Saturday, 10 June 2017 00:00

Contra la arrogancia de los que leen

Escrito por
Muchos lectores están convencidos de ser superiores a quienes no leen, y sienten por ellos una conmiseración que pronto se convierte en menosprecio. Pero no existe tal superioridad, y esos sentimientos son paradójicos, dado que, en teoría, la lectura promueve la empatía y la tolerancia.
 

1

 

Entre los numerosos motivos que suelen hacer que algunas personas se sientan superiores a las demás, uno bastante frecuente es el de haber leído. Hay gente que cree que, solo por haber leído unos cuantos libros a lo largo de su vida, tiene mayor autoridad ética o moral que la gente que no lo ha hecho. No solamente minusvaloran sus ideas y opiniones, sino que además a menudo convierten a esas personas en objeto de burlas.

 

Es curioso, porque el efecto debería ser justo el contrario. Se atribuye a Flaubert una frase que afirma que “viajar te hace modesto, porque te das cuenta del pequeño lugar que ocupas en el mundo”. Pues leer debería hacerte modesto también, ya que te permite advertir lo poco que sabes cuando hay tanto por saber. O te hace leer consejos como aquel con el que comienza El gran Gatsby, una de las mejores novelas del siglo XX: “Cada vez que sientas deseos de criticar a alguien, recuerda que no todo el mundo ha tenido tus ventajas”. Con solo hacer caso de esa recomendación, los lectores arrogantes ya reducirían a la mitad los méritos que hacen para recibir ese calificativo.

 

2

Los motivos por los cuales muchas personas no leen —la mayor parte de la humanidad, por cierto— son muy variados. En general se trata de una falta de gusto por la lectura, con frecuencia debido a que ese gusto no tuvo oportunidad de ser desarrollado, en muchísimos casos a causa de condiciones socioeconómicas (pobreza, marginalidad, instituciones educativas deficientes, empleos que demandan mucho tiempo y esfuerzo físico, etc.) que lo tornan muy dificultoso o virtualmente imposible, como bien lo sabía el padre del narrador de El gran Gatsby.

 

Sería deseable, desde luego, que esos obstáculos se eliminaran o se redujeran al máximo y que todo el mundo tuviera oportunidad de desarrollar el gusto por la lectura. Más allá de eso, en cualquier caso, es muy interesante en este sentido la mirada del escritor argentino César Aira, quien en un texto sobre literatura y best sellers afirma que a la gente que no lee ni quiere leer literatura “no hay que reprocharle nada, por supuesto; sería como reprocharle su abstención a gente que no quiere practicar caza submarina; además, entre la gente que no se interesa en la literatura se cuenta el noventa y nueve por ciento de los grandes hombres de la humanidad: héroes, santos, descubridores, estadistas, científicos, artistas; la literatura es una actividad muy minoritaria, aunque no lo parezca”.

 

3

 

Y, sin embargo, los reproches están ahí. Circulan todo el tiempo, y sin mayor cuestionamiento, en charlas, redes sociales y otros foros frecuentados por lectores. Para decirlo con Juan Domingo Argüelles:

 

“Una buena parte de la gente que lee libros de manera asidua y con hábito irreversible está convencida de que todo aquel que no tenga ese similar comportamiento […] está moral y culturalmente incompleto y carece de ciertos elementos definitivos y definitorios para comprender el mundo. A esta gente le ofende sobremanera que pueda cuestionarse o someterse a examen esa visión. Es natural: en dicho cuestionamiento, hay muchos que encuentran una impugnación y, más aún, una negación de ellos como modelos mejor acabados de la cultura escrita, los libros y la lectura. Se sienten ofendidos porque asumen que poseen una incuestionable superioridad sobre los que no leen”.

 

En su libro de ensayos Ustedes que leen, publicado en 2006, Argüelles sigue diciendo que esos lectores “de la conmiseración por los que no leen pasan, con mucha facilidad, a una arrogancia parecida al desprecio”. Y destaca lo “absurdamente paradójico” del asunto, ya que una persona que lee debería ser más tolerante con los demás. Y luego da un argumento muy parecido al de Aira:

 

“Una actitud así es tan incomprensible como sentir lástima y menosprecio por los que no gustan de la danza, el cine, la música, la pintura, el teatro, el fútbol, el golf, el tenis, el críquet, etcétera. La gente lee o no lee, y leer es mejor que no leer, como también saber jugar fútbol es mejor que no saber hacerlo…”

 

En la misma línea, el francés Albert Béguin, en un ensayo de su libro Creación y destino (publicado de manera póstuma en 1973), sostiene que la vocación de leer “no confiere ningún tipo de superioridad: hay gente que tiene otras vocaciones; hay gente que no leerá jamás y que no vale menos que los que son ‘leedores’ casi de nacimiento”.

 

4

 

Desde estas páginas hemos ensalzado —y lo seguiremos haciendo— el valor de la lectura, la fuente de gozo que son los libros. La lista de beneficios de la lectura es extensa: favorece la concentración, la inteligencia, la empatía, el intercambio de información, hasta el desarrollo neuronal es diferente en una persona que lee. Leer es mejor que no leer. Lo digo y lo repito para que nadie vaya siquiera a sospechar en este texto un asomo de diatriba contra la lectura, los lectores o los libros.

 

Todo lo contrario: este es un intento, también, de contribuir con la difusión de la lectura. Porque si alguien que lee menosprecia a otros debido a que no leen, es probable que esos otros también rechacen y desdeñen al lector y, por añadidura, a los libros. Por eso los trabajadores argentinos coreaban “alpargatas sí, libros no” en 1945. Por eso John Carey, catedrático de literatura en la Universidad de Oxford, escribió en el prólogo a su libro Puro placer (2010), una recopilación de ensayos sobre clásicos, que “los no lectores encuentran a los lectores engreídos. Los lectores no llegan a comprender con qué llenan la cabeza los no lectores […] La distancia entre la gente que lee libros y la que no los lee es la mayor de todas las divisiones culturales; trasciende las diferencias de edad, clase y género”.

 

Si, en cambio, los que leemos somos capaces de aprender —de los libros o de donde sea— a ser humildes y dejar de lado esa arrogancia y cualquier arrebato de argumento ad hominem (“qué va a tener razón, si no leyó un libro en su vida”), sin duda servirá, como mínimo, para evitar esa repulsión natural por parte de los no lectores. En el mejor de los casos, será una recomendación; no de un libro en particular, sino de la lectura. Porque resultará una forma de aplicar eso que sabemos de manera intelectual y racional: una demostración práctica de que leer nos hace mejores personas.

Saturday, 10 June 2017 00:00

La pobreza, otra mirada

Escrito por

 

                                                                                                                                 “ La pobreza propicia una mengua

                                                                                                                                  de la dignidad, de la visión que

                                                                                                                                      el individuo tiene de sí mismo y de

                                                                                                                            la que el resto de la sociedad

                                                                                                     tiene sobre él”

Lorenzo Meyer

Acaban de pasar las elecciones en algunos estados del país y se avecina los tiempos electorales para el 2018 en donde, así como se ha venido haciendo  hasta ahora, la pobreza  se convierte en el tema central de los discursos.

Los términos pobre, pobreza o empobrecimiento no han sido nunca uniformes. Dependiendo de los períodos históricos es como se van tomando en cuenta ciertas   variables económicas, sociales, políticas, militares e incluso morales y religiosas para denominarla; de ahí  la amplitud y diversidad del concepto que básicamente refleja un estado de diversos tipos de carencias  de alguna clase de bienes importantes para la vida social e individual (Checa, 1995)

Desde la Revolución, el  compromiso de erradicar o cuando menos disminuir  la pobreza,  se ha mantenido como un conjunto de  buenas intenciones. Tanto los gobiernos, los políticos y hasta muchos investigadores,  parecen olvidar  que los pobres y la pobreza,  no sólo tienen que ver  con bienes materiales, tienen que ver además con  información,   cualificación profesional, de educación y equilibrio personal y social, lo que  no se puede combatir  con dinero público o campañas electorales en donde se han repartido y se siguen repartiendo alimentos, materiales o dinero.

La desigual distribución del ingreso significa además una desigualdad en el acceso a muchos otros rubros,  un ejemplo de ello es la manera  en que desde el siglo pasado se ha  asociado a un bien particularmente importante en la lucha contra la pobreza: la educación.

Al inicio del gobierno de Carlos Salinas se creó un grupo para hacer un diagnóstico y proponer acciones,  lo que significó el inicio del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), cuyo propósito fue  trabajar en las causas de fondo de la pobreza, pero que se utilizó también para dar al sistema político autoritario una nueva oportunidad al renegociar su añeja alianza con las clases populares.

Con el  proyecto de Solidaridad se  creó una red de comités en todo el país, al punto que su estructura rivalizó con la del partido de Estado y que si bien tuvo  cierta  repercusión en la lucha contra los efectos de la pobreza, fue muy bien utilizado para que en las elecciones de 1994, el PRI pudiera retener el control de la presidencia.

Y es así es como históricamente ha evolucionado estos programas relacionados con la pobreza: en 1997 se pone en marcha el Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA); para el año 2002,  PROGRESA se transforma en el Programa de Desarrollo Humano OPORTUNIDADES  que  desde el 2014 es sustituido  por el de PROSPERA Programa de Inclusión Social.

Lo que es cierto, es que nuestro país  ha sido un laboratorio de experimentación de los programas de ajuste estructural impuestos por los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, tanto en materia económica como social, pero que  la historia ha demostrado que sus resultados no han sido los prometidos.  Basta  ver los comparativos en los niveles de pobreza en México, que  los  ubican  en niveles superiores a los de los años ochenta (Damián, 2004)  aunque ahora esta  medición de la pobreza esté clasificada en cuatro niveles: pobreza extrema, pobreza moderada, vulnerable por carencias en educación, salud, seguridad social vivienda y alimentación y además de los vulnerables por ingresos, que están por debajo de la línea de bienestar

Nuestro gobierno  ha expresado  que si hay un  gran logro consistente, porque   la pobreza ha dejado de crecer en términos relativos, aunque la explicación del fenómeno no es nada clara. Según el reporte del  Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social  Coneval realizado en el 2016,  la  pobreza en México aumentó entre los años 2008 y 2014 al pasar de 44.3 por ciento a 46.2 por ciento, con lo que sumaron 55.3 millones de personas. En ese reporte  se destacó que la mayoría de la población tuvo problemas en los ingresos, al dispararse la proporción de personas con entradas insuficientes para adquirir la canasta alimentaria y comprar bienes y servicios.

Ante ese escenario, en el  2016 se previó publicar una actualización en la medición de la pobreza, pero el cambio que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI realizó en la metodología de las encuestas usadas por el Coneval-cambios que se concentraron en crear una nueva forma de captar los ingresos de los más pobres-provocaron  una ruptura en la serie histórica, lo que impidió la comparación con años anteriores.

Estas  nuevas cifras del INEGI proyectaron una reducción de 11 millones de pobres en tan sólo un año, lo que provocó el descontento de especialistas y sociedad, quienes consideraron el nuevo método como una trampa estadística del Gobierno para acabar “por decreto” con la pobreza en el país.

Lo que sí es muy claro es que la pobreza está ligada a la desigualdad y la desigualdad está ligada al poder político, a su naturaleza y a su distribución, por lo que les invito a reflexionar en este supuesto: en buena medida, la pobreza es resultado directo o indirecto de decisiones políticas.

Tan solo esos ajustes en las metodologías, son una muestra de esa incapacidad histórica para hacer de la justicia la razón de ser de las instituciones públicas mexicanas. No olvidemos que la pobreza propicia una mengua de la dignidad, de la visión que el individuo tiene de sí mismo y de la que el resto de la sociedad tiene sobre él,  lo que en un país como el nuestro con un sinnúmero de actos de corrupción e impunidad,  la pobreza y su profunda injusticia pueden ser  causa de  rebeldía.

Un poco de justicia equivaldría a que el presupuesto destinado a estos programas de combate a la pobreza se gaste de forma eficiente, que se rindan cuentas sobre el destino del dinero y no se haga uso político ni electoral  del mismo.

Es lo menos que debemos exigir. 

Thursday, 08 June 2017 00:00

Panistas a la greña

Escrito por

Un problema que los panistas de Puebla no han podido resolver, pero que además tiende a complicarse en la medida que se acercan las definiciones electorales es la división que enfrentan en la capital del estado.

El grupo político dominante (el morenovallista) no está haciendo nada para construir puentes de comunicación y acercamiento. Por el contrario parece empeñado en exterminar a sus críticos y opositores dentro del blanquiazul, iniciándoles procesos de suspensión de derechos o marginándolos aún más de cualquier posibilidad de acceder a un puesto de dirección partidista o de ser nominados a un cargo de elección popular.

Para comprobarlo sólo hay que ver cómo quedó integrado el Comité Directivo Municipal encabezado por Pablo Rodríguez Regordosa, del que fueron excluidos los panistas yunquistas o vinculados ideológica o afectivamente a Eduardo Rivera Pérez, Rafael Micalco Méndez y Ana Teresa Aranda Orozco, y quiénes están siendo perfilados en la capital para una diputación federal, una curul en el Congreso del estado o una regiduría en el Cabildo.

El agandalle de los morenovallistas es tal que hasta los galistas o galicistas quedaron fuera del Comité, con excepción de Mario Riestra Piña.

Las consecuencias de esta división comienzan a hacerse visibles, en detrimento del PAN y en provecho de otros grupos y partidos como Morena y el PRI.

Los regidores panistas que responden al interés de Eduardo Rivera no sólo han conformado un bloque opositor al presidente municipal sustituto Luis Banck Serrato, jugándole las contras en el Cabildo, sino que han comenzado a  rechazarle sus cuentas públicas mensuales.

Entre estos apunte los nombres de Juan Carlos Espina von Roehrich, Adán Domínguez Sánchez, Guadalupe Arrubarrena García, Marcos Castro Ramírez y, eventualmente, Myriam Arabián Couttolenc.

Otros que no son regidores, pero que tampoco han encontrado espacio en el PAN para proyectarse o buscar un cargo de elección de popular en 2018, han iniciado conversaciones con algunos operadores de Morena como el ex titular de la Secretaría General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto.

Y otros están a la caza de cualquier descuido, error o tropiezo del alcalde Luis Banck o el presidente del Comité Municipal del PAN, Pablo Rodríguez Regordosa, para reventarlo en medios o hacerlo llegar a los dirigentes de Morena o el regidor del PRI Iván Galindo Castillejos.

Estas divisiones al interior del partido gobernante en la capital del estado no tendrían mayor relevancia si no fuera por dos pequeños detalles: 1) que Luis Bank está siendo impulsado como una especie de Plan B a la gubernatura en 2018 y 2) que el municipio de Puebla representa el 30% del padrón electoral del estado.

***

La ex diputada Denisse Ortiz Pérez ya anda de regreso en Puebla, después de que hace unas semanas se le vio en la capital de Coahuila metida en labores electorales en apoyo del candidato del PAN, Guillermo Anaya Llamas.

Los que saben dicen que su reaparición no es fortuita, y que en los próximos días será sembrada como precandidata a diputada federal por el distrito 6 o 9 de Puebla capital.

Sobre Denisse Ortiz no pesa ningún veto por su parentesco con el alcalde de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, quien está casado con su hermana Liliana.

***

Este jueves a las 7 de la noche el director del Centro de Pobreza y Desigualdad de la Universidad de Stanford, David B. Grusky, dictará una conferencia magistral en el marco de la Cátedra Manuel Espinosa Yglesias que recibirá como reconocimiento de la UPAEP, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y la Fundación Espinosa Rugarcía.

La conferencia tendrá lugar en el Centro de Vinculación de la UPAEP y la entrada será abierta a todo el público.

***

Correos: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. y This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Twitter: @periodistasoy

Facebook: https://m.facebook.com/RodolfoRuizOficial/

Thursday, 08 June 2017 00:00

Objetivo: Irán

Escrito por

El asalto simultáneo acaecido ayer —en una acción reivindicada por el Estado Islámico— contra el Parlamento iraní y el mausoleo del ayatolá Jomeini en Teherán constituye un hecho de extraordinaria gravedad que se produce en un momento de máxima tensión en la región del Golfo Pérsico.

El grado de coordinación de la acción terrorista y el hecho de atentar contra el corazón del sistema legislativo iraní da muestra de la capacidad operativa del terrorismo yihadista. Con toda probabilidad, el balance de 12 muertos y casi medio centenar de heridos después de cinco horas de asalto podía haberse incrementado si los terroristas hubieran podido acceder al hemiciclo donde en esos momentos se celebraba una sesión plenaria. Afortunadamente no lograron ejecutar este plan, que habría tenido consecuencias imprevisibles.

La estabilidad de Irán es una pieza indispensable para la paz en Oriente Próximo. El país persa se encuentra sumido en un proceso de reformas aperturistas encabezadas por Hasán Rohaní, que acaba de volver a obtener el respaldo mayoritario de la población al ser reelegido presidente. Cualquier acción que fomente la inestabilidad da argumentos a los halcones partidarios de una vuelta al endurecimiento del régimen. Rohaní está a favor de la normalización de relaciones con Occidente y ha sido el impulsor, desde la parte iraní, del acuerdo nuclear firmado por Teherán que garantiza la desactivación de una escalada militar que podría acabar en conflicto bélico. Este acuerdo cuenta con importantes detractores tanto fuera del Irán —el propio Donald Trump— como en el interior. Es muy peligroso que el ataque de ayer pueda ser aprovechado por los sectores extremistas iraníes contrarios al pacto.

Además, para el yihadismo, cuya estrategia de expansión se alimenta del caos —como demuestran los casos de Libia, Siria, Irak, Somalia y Malí—, nada resultaría más apetecible que un Irán desestabilizado. Y aunque no le sirviera para su crecimiento en territorio persa —el yihadismo es suní, mientras que Irán es chií— indudablemente le dejaría las manos libres en la región.

La acción terrorista llega en un momento de tensión inédita, cuando varios países árabes, instigados por Arabia Saudí y con el apoyo explícito de Trump, han aprobado medidas extremas contra Catar. No se trata de una simple crisis diplomática; además de que hay graves acusaciones al más alto nivel, se está produciendo una expulsión masiva de ciudadanos cataríes de esos países. Y todo ello, días después de que Trump realizara su primera visita a la región, que ha mostrado tener profundos efectos desestabilizadores.

Thursday, 08 June 2017 00:00

PRI revive fraude de Calderón

Escrito por

Comadres que se enojan

Coahuila: anular elección

Edomex: cómputo bajo consigna

 
Foto
IN MEMORIAM. En la entrega de medallas al mérito periodístico 2017 ayer en el Senado, se rindió homenaje a los siete periodistas asesinados en el país en lo que va del año, incluidos Miroslava Breach y Javier Valdez, corresponsales de La JornadaFoto Marco Peláez
 
Enojadas las comadres, sobre todo por el caso Coahuila, la priísta ha reprochado a la panista los favores extremos concedidos en 2006, cuando, según dijo ayer el diputado que es miembro de la élite tricolor, el yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín, probablemente le robaron la elección a Andrés Manuel López Obrador, pero fueron los legisladores del PRI los que dieron la cara y así hicieron presidente a Calderón, con medio punto porcentual de presunta diferencia en favor del personaje michoacano que cumplió su sexenio acompañado de la etiqueta de espurio. Otro priísta de altos vuelos, Emilio Gamboa Patrón, recordó a los ahora democráticos panistas que el PRI dio el cuórum en el Congreso federal para que Calderón rindiera protesta en diciembre de 2006.

Los recordatorios priístas a los panistas están cargados de cinismo, ilegalidad y corresponsabilidad política e histórica con lo que sucedió durante la administración funeraria y corrupta que encabezó Calderón: tanto peca el que mata a la democracia como aquel que le agarra la pata (para que el ladrón electoral rinda protesta).

Pero el PRI decidió sacarle los trapitos al sol a los panistas justamente cuando el segmento del calderonismo, ahora volcado en presionar para que la esposa Margarita sea candidata a regresar a Los Pinos, ha impulsado una importante movilización en Coahuila en busca de que sea reconocido el triunfo del compadre Guillermo Anaya. En el colmo de la desmemoria histórica a conveniencia, la precandidata Zavala Gómez del Campo ha acompañado los coros norteños que demandan una revisión electoral voto por voto, casilla por casilla, la misma que en 2006 exigió el candidato presidencial perredista, López Obrador, y le fue negada.

Los reposicionamientos de un priísmo que confiesa haber ayudado a hacerse del poder presidencial a alguien que probablemente no lo ganó, y de un panismo que ahora asume posturas callejeras de protesta (en tanto se negocia al estilo de siempre, entre cortinas palaciegas), tienen como contexto la paradoja de un lopezobradorismo mediática y políticamente constreñido para que no haga manifestaciones masivas de protesta por el fraude electoral en el estado de México, mientras el panismo (con sus tres principales precandidatos al frente: Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle), realiza en Coahuila movilizaciones y protestas que en la entidad norteña se proclaman como defensa de la democracia mientras, en el contexto mexiquense, la hipótesis de un fuerte activismo de Morena es prejuzgado, por sus adversarios, como provocación e inmadurez.

La presión calderonista buscaba vencer la resistencia de Rubén Moreira a reconocer el triunfo del panista Guillermo Anaya (en un video que ha sido difundido en Internet, se ve a Margarita Zavala eludir la pretensión del dirigente nacional del que aún es su partido, Ricardo Anaya, de enlazar sus manos en alto en un acto en Saltillo), pero ahora se orienta (al considerar que hubo irregularidades en 20 por ciento de las mesas receptoras de votos) a lograr la anulación de los comicios, el nombramiento de un gobernador interino y la convocatoria a nuevas elecciones.

Mientras tanto, en el estado de México se desarrollaron ayer sesiones de cómputo distrital en las que se revisaron varios paquetes electorales y sus resultados. Previamente, a través de videos, gráficas y fotografías, se han difundido distintos ejercicios de análisis, a partir de las cifras anotadas en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que muestran que la proclamación de delantera para Alfredo del Mazo no solamente fue infundada sino mentirosa, y que esas cifras preliminares, no oficiales, deberían ser corregidas en los cómputos oficiales, con lo cual se tendría que confirmar la victoria real de Delfina Gómez Álvarez.

Los comicios mexiquenses siguen, sin embargo, entrampados en la contienda adelantada por 2018 que sostienen Enrique Peña Nieto y López Obrador. Coahuila podría ser cedida al panismo y en especial al calderonismo que amenaza con desequilibrar los pactos de bipartidismo inducido (PRI-PAN) que se han negociado con Ricardo Anaya. Pero Los Pinos está decidido a impedir que López Obrador, por la vía de Delfina Gómez, se instale en el Palacio de Gobierno de Toluca, buscando, además, que el tabasqueño se vea ante la necesidad de desplegar formas de protesta pacífica que, sin embargo, podrán ser utilizadas para demostrar el presunto talante rupturista y violento del dirigente de Morena.

Los caminos de Coahuila y el estado de México han producido, por lo pronto, una extraña apariencia de cercanía entre el morenismo y el panismo. El candidato de Morena a gobernar Coahuila, Armando Guadiana, ha estado codo con codo con el panista Guillermo Anaya, en movilizaciones en las que han participado, entre otros, Margarita Zavala, la esposa de quien, según el PRI, probablemente le robó la Presidencia de México al tabasqueño quien, a su vez, ha extendido su mano franca, sin condiciones, dice, a quienes luchan por la democracia en Coahuila. Una fracción de panistas, a su vez, analiza la posibilidad de apoyar a Morena en el estado de México.

No resulta fácil vaticinar una duración prolongada a estos gestos circunstanciales de solidaridad interpartidista. La distancia entre Morena y el PAN no está solamente en la doctrina y objetivos de cada partido, sino, sobre todo, en el hecho de que Acción Nacional sube y baja sus pretensiones democráticas conforme se frenen o avancen sus negociaciones con el poder priísta, al cual está asociado ese partido de manera informal, unidos PAN y PRI-Los Pinos contra su adversario natural, López Obrador y Morena.

Y, mientras Enrique Peña Nieto recibe a Leonardo di Caprio y a Carlos Slim en Los Pinos, y declara que cerrará su sexenio como los grandes atletas en el tramo final de las carreras, ¡hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

Thursday, 08 June 2017 00:00

El huevo de la sierpe corrupta

Escrito por
Las elecciones en México son uno de los nidos predilectos donde la corrupción empolla su huevo serpentino. Se trata de un proceso en el que intervienen, fundamentalmente, individuos con dinero suficiente para invertir en un candidato y su partido –a veces también financian a otros, como red de protección– y un grupo de políticos que busca dinero y poder financiando a su partido con recursos privados y públicos. Aquí entran las figuras delictivas conocidas: tráfico de influencias, sobornos, chantajes, desvíos del erario, peculadoy otras.

Los individuos con dinero lo ofrecen a cambio, por supuesto, de dos compromisos por parte de sus beneficiarios en el proceso electoral: que los conviertan en proveedores favoritos del gobierno bajo su mando y que éste ajuste sus políticas a los intereses vinculados al lucro encarnados en ellos. El mejor ejemplo es el grupo de empresarios que ha hecho negocios con la camarilla que encabeza Enrique Peña Nieto y el reparto de recursos públicos que éste ha hecho para fines electorales coincidentes con los de su partido. Ejemplo complementario es el de los gobernadores acusados o reos de delitos contra el erario. El enriquecimiento ilícito de todos ellos tuvo su origen en una elección.

Sería increíble pensar que los electores no se dieran cuenta de que aquellos a quienes han elegido son los que mayor daño le han hecho a su economía, a la del país, a la potestad soberana que tiene el conjunto social llamado pueblo. Más increíble aún sería pensar que, con todo, votan por los candidatos de ese partido y sus aliados (formales y disfrazados) una y otra y todas las veces que se pueda presentar la ocasión. La conclusión obligada sería que esos electores son masoquistas. No satisfechos con el castigo que han recibido piden más castigo aún, por favor.

La verdad es otra. La minoría de esos electores tiene detrás de su voto intereses materiales y/o políticos particularísimos y ajenos a cualquier cosa que huela a pueblo, utilidad comunitaria, asomo democrático. La mayoría vota por miedo a ser perjudicada en su actividad económica, en su libertad y aun en su integridad personal. Encima de los electores que integran esta mayoría están empleadores, jefes, patrones, líderes sin escrúpulos que los han amenazado de muy diversas maneras –sutiles unas, descaradas otras. Hay un sector creciente de estos electores para los que nada significa votar o no votar. Son pobres y su horizonte se agota en el desayuno del día siguiente. Si reciben algo a cambio de su voto, cualquier cosa, se prestan al canje. Casi se podría pensar que el propósito del grupo gobernante es empobrecer al mayor número de mexicanos posible; así, con dádivas residuales, puede adquirir su dignidad humana por el mismo mínimo costo de su voto.

A pesar de tal infame circunstancia, esta mayoría salió a votar el domingo 4 de junio por un cambio: de rumbo, de partido, de una simple posibilidad de diferencia con lo que hasta ahora ha sido el gobierno en los estados donde hubo elecciones. Sobre todo aquellos donde el partido del Presidente ha convertido el ejercicio de gobierno en coto privado. Y no podemos minimizar ni soslayar esta realidad, por más que los funcionarios del partido presidencial y sus aliados pretendan arrebatarle el triunfo a la oposición mediante maniobras sucias.

El ritornelo del INE insiste en que el voto es equivalente a dar vida a la democracia. Lo que no explica es que elegir autoridades tiene por premisa necesaria condiciones democráticas hasta ahora inexistentes en la ley y en la práctica. De aquí que los mexicanos no podamos contar con una representación efectiva. Si el sufragio no es efectivo (comprado, robado o adulterado deja de serlo), tampoco lo es el carácter de nuestra representación. El gran problema político de México es que la mayoría carece de representación en los órganos de gobierno. Sabemos la causa: las elecciones no son limpias ni equitativas. Nuestro voto, así, se vuelve contra nosotros.

En vísperas de una elección, como será la de 2018 –trepidante si las habrá–, a nuestros legisladores les da por promover reformas a la legislación electoral.

En Nuevo León, el Congreso ha aprobado una reforma constitucional de efectos electorales contraria a cualquier intento de democratización. Niega a los candidatos no partidarios la posibilidad de coaligarse con otros independientes favoreciendo con ello las candidaturas partidistas; suprime el derecho a elegir por voto directo a los regidores en los gobiernos municipales, en contra del derecho constitucional de votar y ser votado para cargos de elección popular; restringe el acceso de las mujeres a posiciones políticas mediante una elección; mantiene la misma tasa de financiamiento a los partidos políticos y no los obliga al debate entre candidatos a diputados; elimina el derecho a revocar el mandato de gobernador, alcaldes y diputados, como está establecido en la Ley de Participación Ciudadana, y releva a los actuales diputados y presidentes municipales de la obligación de solicitar licencia de sus cargos para contender en caso de pretender relegirse. El PRI y el PAN fueron los principales artífices de esta legislación regresiva.

En suma, al país le urge tener una legislación electoral que modifique, casi radicalmente, a la que hoy nos rige. Es tan urgente como deshacerse del bipartidismo antidemocrático reinante.

Donald Trump acaba de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sin tener una buena razón. No digo que su decisión sea errónea. Lo que digo es que literalmente no nos dio ninguna justificación de peso que sustente esa decisión (bueno, sí mencionó algunas cifras sobre la supuesta pérdida de empleos, pero nadie cree que sepa, o le importe, de dónde sacó esos números). Solo fue algo que se le ocurrió.

Pasa lo siguiente: lo que acaba de suceder en materia climática no es un caso inusual, en parte porque Trump no es un republicano inusual. Al actual Partido Republicano no le preocupa el fondo; no recaba pruebas ni hace análisis para formular o incluso justificar las posturas que adopta en sus políticas. Hay un desdén por los hechos y el pensamiento razonado, y cualquiera que trate de incorporar esas cosas al debate es un enemigo.

Pensemos en otra política de suma importancia: la atención médica. ¿Cómo se conformó Trumpcare? ¿Acaso la administración y sus aliados consultaron a expertos, estudiaron las experiencias anteriores con las reformas de salud y trataron de vislumbrar un plan congruente? Claro que no. De hecho, los líderes parlamentarios insistieron en la aprobación del proyecto de ley antes de que la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos (CBO) —o cualquier otra entidad— pudiera evaluar su posible impacto.

Y cuando finalmente intervino la oficina presupuestaria, sus conclusiones fueron las esperadas: si se hacen recortes importantes al programa para personas de bajos recursos Medicaid y disminuyen los subsidios a los seguros de gastos mayores privados —todo para poder reducir los impuestos que paga la clase alta— mucha gente va a quedarse sin cobertura. La cifra estimada es de unos 23 millones de personas sin cobertura. ¿Es factible ese número? Sí, podrían ser 18 o 28 millones, pero sin duda los afectados estarán entre esas cantidades.

¿Y cuál fue la respuesta de este gobierno? Tratar de atacar al mensajero.

“No estudian los problemas, solo deciden y atacan los motivos de cualquiera que cuestione sus decisiones”.

Mick Mulvaney, director de presupuesto de la Casa Blanca, atacó a la CBO; los acusó de haber hecho un trabajo “mediocre” al tratar de pronosticar los efectos del Obamacare (la verdad es que se equivocaron en algunas cosas pero, en general, lo hicieron bastante bien). También acusó a la oficina —encabezada por un economista elegido por republicanos y exfuncionario de la administración de George Bush— de tener un sesgo político; en particular difamó a su principal experto en salud.

Pero, Mulvaney, ¿dónde está su evaluación del Trumpcare? Usted contó con amplios recursos para hacer su propio estudio antes de tratar de aprobar un proyecto de ley. ¿Qué encontró? (Por cierto, la Casa Blanca sí realizó un análisis interno de una versión anterior de la reforma de salud propuesta por Trump; el documento fue filtrado a Politico y sus predicciones eran todavía más sombrías que las de la CBO).

Sin embargo, Mulvaney y su partido no estudian los problemas, solo deciden y atacan los motivos de cualquiera que cuestione sus decisiones.

Lo anterior me lleva de vuelta a la política climática.

En lo que respecta al cambio climático, conservadores de gran influencia se han aferrado durante años a la que es, llanamente, una descabellada teoría de conspiración: que el consenso científico aplastante de que la Tierra se está calentando debido a las emisiones de gases de efecto invernadero es una falacia, que ha sido orquestada por miles de investigadores de todo el mundo. Esta es básicamente la postura dominante entre los republicanos.

¿Acaso los líderes del Partido Republicano realmente creen que esta teoría es cierta? La respuesta, seguramente, es que no les importa. La verdad, como algo que existe de manera independiente a la conveniencia política, ya no es parte de su universo filosófico.

“La verdad, como algo que existe de manera independiente a la conveniencia política, ya no es parte de su universo filosófico”.

Lo mismo ocurre cuando afirman que tratar de controlar las emisiones causará un terrible daño económico y destruirá millones de empleos. Dichos alegatos, si realmente te pones a pensar en ellos, son totalmente incongruentes con todo lo que los republicanos supuestamente creen en materia de economía.

Insisten en que el sector privado es infinitamente flexible e innovador y que la magia del mercado puede resolver todos los problemas. No obstante, argumentan que estos mercados mágicos se replegarán y morirán si ponemos un precio modesto a las emisiones de carbono, que es básicamente lo que haría una política climática.

No tiene ningún sentido, ni se supone que lo tenga. Los republicanos quieren seguir quemando carbón y dirán lo que sea para lograrlo.

Y así como lo han hecho con la atención médica y el clima, pasa con todo lo demás. ¿Hay alguna otra política importante en la que el Partido Republicano no esté ubicado en la posverdad? Pensemos en el presupuesto, un aspecto en el que líderes como el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, siempre han justificado los recortes fiscales para la clase alta argumentando la capacidad de conjurar billones de dólares en ingresos adicionales y ahorros sin especificar. El presupuesto de Trump-Mulvaney, que no solo se inventa dos billones de dólares sino que además los cuenta dos veces, lleva todo a otro nivel pero sirve apenas como punto de partida.

Pero ¿acaso algo de esto importa? El presidente Trump, respaldado por su partido, dice disparates con los que destruye la credibilidad de Estados Unidos de manera progresiva. Pero, momento, “las acciones y bonos están al alza”, así que ¿cuál es el problema?

Bueno, pues no olvidemos que hasta ahora Trump no ha enfrentado una sola crisis que no sea de su propia autoría. Como hizo notar George Orwell hace varios años en su ensayo In Front of Your Nose, ciertamente la gente puede decir tonterías durante mucho tiempo sin pagar ningún precio evidente por ello. Pero Orwell advierte que tarde o temprano estas falsas creencias se topan contra la dura realidad, por lo general en un campo de batalla. A estas alturas eso sí que suena bien.

Me impactó la noticia de que Trump, articulador del diktat fósil desde la presidencia imperial, sacara a Estados Unidos de un compromiso voluntario, pero de intención valiosa como el Acuerdo de París, que los (¿nerviosos?) poderes fósiles consideraron peligroso a pesar de que fue negociado bajo amenaza de veto republicano si alcanzaba el estatus vinculante necesario y urgente de tratado internacional. Las calles de París también quedaron bajo el veto de terroristas que mataron, hirieron y aterrorizaron salvajemente a la población de París que quedó, junto a cientos de miles que se desplazaron a la COP-21, sometida a un estado de excepción sui generis, sin vigencia para las multitudes que van al futbol o a actos similares.

¿Traía dedicatoria ese estado de excepción para la protesta contra los grandes intereses de los combustibles fósiles, de la máquina de combustión interna y de la electricidad al carbón, beneficiarios de la posposición de cualquier regulación de un negociazo que emite gases de efecto invernadero (GEI)? La fuerza social dirigida a ocupar las calles de París fue pensada por más de 500 mil almas preocupadas por la ausencia de justicia climática mundial y por ver a las jóvenes generaciones y las por venir, en camino a un planeta bajo una ruptura climática catastrófica e irreversible. Tal es la ruta si permitimos vigencia al diktat fósil.

Cabe recordar ahora la notable nota informativa de Oxfam (2/12/15) que divulgó que la mitad más pobre de la población mundial tan sólo genera alrededor de 10 por ciento de las emisiones a nivel mundial y sin embargo vive mayoritariamente en los países más vulnerables ante el cambio climático mientras el 10 por ciento más rico de la población es responsable de alrededor de 50 por ciento de las emisiones mundiales. También se indicó que en sólo seis años, entre las cumbres sobre el clima de Copenhague y París, el número de milmillonarios con intereses en el sector de los combustibles fósiles pasó de 54 en 2010 a 88 en 2015. El conjunto de sus fortunas personales se incrementó en aproximadamente 50 por ciento, pasando de más de 200 mil millones de dólares a más de 300 mil (ibid).

Con Trump articulando el diktat fósil y al volante de Estados Unidos, cuya economía ocupa el primer lugar mundial en la acumulación de GEI en la atmósfera –entre 1751 y 2015–, con 25.7 por ciento (seguida por China con 11.2 por ciento) se acelera la carrera lejos de la justicia climática, hacia al abismo climático. Las advertencias son contundentes: En la introducción de un sólido estudio de James Hansen et al, sobre “derretimiento del hielo planetario, el aumento en el nivel marítimo y las supertormentas, basado en evidencia paleoclimática, en modelos del clima y en observaciones modernas de que un calentamiento de 2º C es de muy alto peligro (highly dangerous)”, se advierte sobre la rápida extracción y uso de combustibles fósiles sin un entendimiento cabal de las consecuencias, entre ellas, el aumento de olas de calor extremo, de sequías, lluvias copiosas, inundaciones y mares invasores.

A pesar de estas advertencias, “las emisiones globales de CO2 aumentan ya que los combustibles fósiles siguen como fuente primaria de energía. Se argumenta que es económica y moralmente responsable (sic) el uso de los combustibles fósiles en pro de mejoras en las condiciones de vida y con la expectativa de que la humanidad puede adaptarse al cambio climático y encontrar formas de minimizar sus efectos por medio de tecnologías avanzadas… esta opinión no aprecia la naturaleza de la amenaza de la inestabilidad de las plataformas de hielo y del aumento en el nivel de los mares. Si el océano sigue acumulando calor y aumenta el derretimiento de las plataformas de hielo de Antártida y Groenlandia, llegará un punto en que será imposible evitar su desintegración a gran escala y un aumento del nivel oceánico de al menos varios metros. El costo económico y social de perder la funcionalidad de todas las ciudades costeras (del mundo) es incalculable. Sugerimos que una estrategia que se basa en la adaptación a tales consecuencias es inaceptable a la mayoría de la humanidad. Importa entender y tratar esto lo antes posible”.

En un juicio realizado en la Corte de Oregón (Estados Unidos) a favor de jóvenes que reclaman al gobierno federal de ese país no tomar medidas que eviten un deterioro climático catastrófico para ellos y sus descendientes, Hansen advirtió que es probable que si los GEI no son reducidos rápido, la pérdida de hielo en la Antártida continuará aumentando exponencialmente, lo que exige urgente acción nacional e internacional para abatirlos. La desintegración completa del glaciar Totten en la Antártida del este podría aumentar los niveles oceánicos entre seis y siete metros; el del hielo del glaciar Cook agregaría entre tres y cuatro metros y el hielo en la Antártida occidental en los glaciares del Mar Amundsen tienen el potencial de aumentar el nivel del mar entre tres y cuatro metros.

jsaxef.blogspot.com

Facebook: JohnSaxeF

Thursday, 08 June 2017 00:00

¿A dónde debe ir #NiUnaMenos?

Escrito por

“Solo los besos taparán la boca”. Esta frase colgaba de la espalda de una mujer parada junto a mí, y con ella y miles de manifestantes nos unimos en un abrazo para gritar “#NiUnaMenos, vivas nos queremos”, la misma consigna que en 2015 tronaba en todo el país durante la histórica movilización que reunió a más de 200 mil personas.

El sábado pasado éramos menos, pero estábamos más fuertes, más serenos y mejor organizados. Grupos, banderas, fotos de mujeres asesinadas, carteles escritos a mano, cuerpos pintados con símbolos y consignas que reclamaban respeto por la diversidad, igualdad de derechos y una urgente revisión del machismo que somete a las mujeres a abusos. Los reclamos no nos representaban a todos, pero no hubo división al momento de rechazar la violencia sexista contra las mujeres. Creo que el logro más visible de #NiUnaMenos es que un reclamo de género se transformó en agenda pública y terminó siendo una demanda nacional.

Pero esto representa solo el comienzo. Los feminicidios no se han reducido, la violencia se sigue ejerciendo en todos los planos y luego de siete años de vigencia la Ley de Protección Integral a la Mujer se aplica perezosamente. ¿Qué se logró, entonces, con el #NiUnaMenos? ¿Qué está faltando hacer?

A pocos días de la marcha, podemos hablar de un gran triunfo: un tribunal popular sentenció a cadena perpetua al feminicida Fernando Farré por haber asesinado de 66 puñaladas a Claudia Scheafer, su esposa de 44 años, mientras negociaban el divorcio. Hasta hace poco, este exejecutivo de mercadotecnia hubiera sido eximido de prisión por la figura legal de “emoción violenta” y se hubiera hablado de un crimen pasional. Hoy, la sociedad vigila y el poder judicial siente ese control. Hay una fuerza común que se construyó desde la primera marcha y que volvió el dolor individual en un reclamo colectivo.

Sin embargo, cuando hablamos de números, sentimos que solo dimos un primer paso. El registro único de feminicidios es aún una deuda pendiente. Todavía hay tres estadísticas diferentes para el año 2016: el Ministerio de Justicia indica que fueron 226; la Corte Suprema de Justicia, 254; y la ONG La Casa del Encuentro sumó 290. ¿Por qué esa diferencia? Ada Rico, titular de La Casa del Encuentro, explica que los organismos oficiales no cuentan a los feminicidas que se suicidan ni a las víctimas transexuales que no documentaron su cambio de género. Unificar estos criterios ayudaría a tener un punto de partida común y demostraría una política de Estado más sólida.

El poder judicial y las fuerzas de seguridad fueron el principal objetivo contra el cual se marchó esta vez. Las leyes sancionadas hasta el presente son buenas, pero el reclamo apunta a la falta de compromiso estatal en su cumplimiento. La impronta patriarcal es fuerte y falta capacitación del personal en fiscalías y comisarías para atender a las víctimas, así como el acceso a un patrocinio jurídico gratuito durante todo el proceso judicial. En el ámbito de la educación, se suman fuertes resistencias de la iglesia para poner en práctica la Ley de de Educación Sexual Integral. La presidenta del Consejo Nacional de la Mujer, Fabiana Tuñez, entiende estas dificultades como resabios feudales que quedan en las provincias, principalmente. “Si bien estoy implementando todo lo que exigí mientras dirigía la Casa del Encuentro, los resultados se verán si logramos convertir este tema en una política de Estado, independientemente del partido que gobierne”, me dijo Tuñez.

“Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer”. Este canto lo repetí como un mantra en mi cabeza mientras pensaba en los 133 femicidios que ha habido en los primeros seis meses del año en Argentina, según el registro de MuMaLa, Mujeres de la Matria Latinoamericana. Esto significa que cada 25 horas una mujer muere a consecuencia de la violencia de género.


 
Mujeres llevan colgando de sus cuellos carteles con las fotos y las señas de identidad de mujeres víctimas de la violencia de género en Argentina. CreditNatacha Pisarenko/Associated Press

¿Por qué no disminuyen los crímenes y abusos contra las mujeres? Las respuestas son muchas, pero todas se concentrarían en un Estado que mira para otro lado en vez de protegerlas contra la violencia machista fomentada desde sus propias instituciones. La ley del aborto y la red de trata en complicidad con las fuerzas de seguridad son temas que aún no se han discutido en el congreso pese a la insistente demanda de movilizaciones como #NiUnaMenos.

Los cambios culturales necesitan tiempo y para lograrlos hacen falta un compromiso, un plan de acción ordenado en el tiempo y un presupuesto. Está el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y el presupuesto para su funcionamiento, también. Pero los recursos son destinados, principalmente, a lidiar las consecuencias de la violencia de género más que a prevenirla y erradicarla. Hay que redistribuir los recursos hacia la educación y capacitación de todos los sectores de poder en el Estado, principalmente el poder judicial y el de seguridad, para que este cambio cultural pueda producirse de raíz, así como se logró hacer con los derechos humanos. La sociedad civil está haciendo su parte, pero el Estado no.

“Ni una menos es un grito colectivo, es meterse donde antes se miraba para otro lado, es revisar las propias prácticas, es empezar a mirarnos de otro modo unos a otras, es un compromiso social para construir un nuevo nunca más”, dice el documento fundacional de #NiUnaMenos, presentado el 3 de junio de 2015 ante una nación conmocionada por tanta violencia. Este llamado sigue teniendo vigencia. Debemos hacerlo realidad.

 
Page 10 of 133
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…