Opinión

Opinión (1462)

Era Chance, the gardener, un hombre sin educación ni inteligencia alguna. Solo miraba televisión—su fuente de conocimiento—y cuidaba el jardín—su fuente de inspiración. Hasta que el dueño de la gran mansión en Washington donde vivía, trabajaba y era feliz, fallece. Chance debe partir entonces, para ver el mundo por primera vez. Sin tener donde ir, vestido con los costosos trajes de décadas pasadas donados por su benefactor pero desnudo en tantas otras dimensiones humanas.

Protagonizada por el gran Peter Sellers, el título original es Being There, aunqueDesde el jardín, como fue traducida al español, la retrata mejor. Atropellado por un auto, el mundo fuera del jardín era tan desconocido como accidentado. Es atendido por la dueña del vehículo, esposa del magnate Ben Rand, quien lo lleva a su propia casa para su recuperación. Al ser preguntado por su nombre, murmura una inentendible respuesta. Chance se convierte así en Chauncey Gardiner, un hombre en extremo elegante y de buenos modales.

Evidentemente, un miembro de la elite. Su manera simple y directa de ver el mundo cautiva a Rand, quien además es asesor del presidente de Estados Unidos. Su capacidad de hablar en un lenguaje común, y acerca de lugares comunes, se interpreta como un eximio talento para comunicar problemas complejos en términos simples. Así llega al propio presidente de la nación, quien también admira su aguda sencillez.

Si así está el Partido Republicano con Trump como candidato, no es difícil imaginar como estaría con Trump como presidente

Se hace parte del establishment político. Su creciente influencia lo lleva a los programas de televisión en los que su sabiduría causa fascinación. Chauncey—Chance—habla del crecimiento de las plantas de acuerdo a las estaciones del año, pero Washington escucha una disertación sobre los espontáneos ciclos de negocios. Explica que las plantas pueden volver a crecer con buenos cuidados si tienen raíces sanas, claramente en referencia a los fundamentos de la economía. Y por supuesto, que la ramas enfermas deben ser cortadas muy cerca del tronco, una explícita advertencia a tantos políticos corruptos.

En su crasa e ignorante literalidad Chauncey comunica exquisitez metafórica. Su proyección es inminente. Chauncey tiene que ser candidato a la presidencia, es el clamor de todos. Pero ese es el preciso momento en que abandona, se aleja caminando sobre el agua (en realidad, con los pies en el agua) y la película concluye, privándonos de una presidencia como ninguna. 

Es cuando la ficción se convierte en una modesta premonición de la realidad. Un candidato pedestre y literal, además de en permanente contradicción, que no termina de decidir si persigue la victoria o prefiere la derrota. Como Chauncey Gardiner, Trump es el perfecto candidato accidental, lleno de clichés y prejuicios, sin substancia, ignorante en los temas e indisciplinado en la campaña. Un candidato que insulta cuando apoya, repele cuando elogia y desprecia a los mismos votantes que convoca. Y todo ello en la misma oración. Ha regresado aquel sentido común del verano de 2015: solo quiere el rating de las primarias para lograr un nuevo ciclo con The Apprentice.

El problema central y mayúsculo dilema es para el Partido Republicano, a quien Trump puede arrastrar a la derrota en la elección presidencial tanto como en distritos fundamentales para controlar el Congreso. Para el partido como un todo, es la hora del soul searching, de buscar dentro del alma para entender cómo llegaron hasta aquí, este dramático escenario en el que perder es lo racional y la derrota, tranquilizadora. Es que si así esta el partido con Trump como candidato, no es difícil imaginar como estaría con Trump como presidente.

Pero dicha reflexión debería aceptar que Trump no es un accidente del destino sino la progresión lógica de un partido que solo ha ido en dirección de mayor radicalismo. De hecho, fue en los ochenta cuando Reagan cultivó el apoyo de las comunidades evangélicas del sur, politizándolas e incorporándolas de manera orgánica como facción. Ello marcó el comienzo de las llamadas guerras culturales: los cuestionamientos a la separación de Iglesia y Estado, y la influencia de la fe en el proceso legislativo. El viejo sur de la segregación se hizo Republicano; Lincoln no podría creerlo.

Fue en los noventa que la revolución conservadora de Gingrich inició la costumbre de cerrar el gobierno ante desacuerdos en la apropiación presupuestaria, tradición continuada y acentuada por el Partido del Té en este siglo. Así, es un partido de extremos en lo cultural y fiscal, y ahora también lo es en política migratoria, no importa cuanto Trump intente desdecirse en la última semana.

Es el partido campeón de la retórica anti-Washington, mientras son los mayores beneficiarios de las reglas que permiten a los distritos reconfigurados enviar diputados de por vida; a Washington, dónde más. La Cámara de Representantes de Estados Unidos tiene tasas de retención de escaño de más de 90 por ciento, solo comparables a China y Cuba.

Por su propia integridad y viabilidad, el Partido Republicano debe abandonar a Trump, volver a Lincoln y reconstruirlo como lo que era: un partido de centro-derecha, pragmático y anti-racista. La derrota es condición necesaria para esa reconstrucción, necesaria para la estabilidad de un sistema político que se ha hecho disfuncional. Como Chauncey Gardiner, deberían meter los pies en el agua, y en el barro de la autocrítica, y caminar en otra dirección.

Monday, 29 August 2016 00:00

El adiós a un mexicano legendario

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Juan Gabriel era una de las pocas figuras de la farándula mexicana a la que se le perdonaba todo. Era un ídolo reconocido y admirado por los muy diversos sectores de México sin importar las distinciones socioeconómicas y la región del país donde se le escuchara. En agosto de 2014, Juan Gabriel se entrevistó a sí mismo para anunciar su retorno a los escenarios. Cuatro meses antes había suspendido su gira por problemas de salud. Nadie más que él podía publicitar su retorno de esa forma. Alberto Aguilera Valadez habló con humor con su álter ego Juan Gabriel. “Extraño los shows, a mi mariachi, los aplausos, mi gente”, se dijo Aguilera a sí mismo.

Sin embargo, tras la confirmación de su muerte las despedidas y las muestras de cariño llegaron de todo el mundo. “Siempre fue una persona humilde, cariñosa, respetuosa y no le gustaba el chisme”, escribió el colombiano Carlos Vives. Juanes, que grabó la inmortal Querida junto al compositor mexicano para el discoLos Dúo, también expresó su "inmensa tristeza" por la partida de "Don Alberto". "Queda su espíritu de bondad y generosidad como lección, pero sobre todo su inmensa obra musical sin precedentes para nuestra música latina", escribió Juanes.

Elena Poniatowska, ganadora del Premio Cervantes en 2013, describió a la televisión mexicana una entrevista que hizo a Juan Gabriel junto a Carlos Monsiváis en una casa de campo en Toluca, en el Estado de México. "En su casa había libros y muebles de muy buen gusto, para mi sorpresa", contó en Televisa. La escritora de Tinísima y La noche de Tlatelolco definió sencillamente el éxito de el Divo de Juárez: "Hizo canciones que pegaron con tubo".

Los puertorriqueños Ricky Martin y Luis Fonsi también lamentaron la muerte del mexicano en Twitter. Y en México, Julieta Venegas hizo pública su tristeza por la muerte de un compositor que ha marcado a muchos compositores a ambos lados del Atlántico. Del mundo anglosajón también llegaron voces. John Fogerty, líder de Creedence Clearwater Revival, dijo que Juan Gabriel era una leyenda latinoamericana que admiraba. El mexicano había hecho recientemente un tributo a la banda estadounidense al grabar y convertir nuevamente en éxito Have You Ever Seen The Rain. "Habíamos hablado de tocar juntos la canción y esperaba una nueva amistad con este hombre increíblemente talentoso", dijo Fogerty. “No es una figura mexicana, es una figura latinoamericana”, dijo el secretario (ministro) de Cultura de México Rafael Tovar y de Teresa.

El dolor no se restringió a los artistas. “Se ha ido muy pronto”, escribió en las redes sociales el presidente mexicano Enrique Peña Nieto. A él se sumaron los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. El lamento de Peña Nieto también se extendió a varios miembros de su gabinete. “Extraordinario, irrepetible y brillante”, calificó al cantante el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, mano derecha del mandatario. Otro de los hombres cercanos al círculo presidencial, el secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong, despidió a un grande: "el hombre que abrió las puertas de Bellas Artes a la cultura popular. México te recordará siempre". Juan Gabriel fue calificado "embajador de México en el mundo” por Claudia Ruiz Massieu, la ministra de Relaciones Exteriores. La oposición también tuvo palabras para el cantante, que nunca negó su simpatía por el PRI. "Era pueblo, liberal y nacionalista". Así lo describió Andrés Manuel López Obrador, dos veces excandidato presidencial de la izquierda.  

El Gobierno mexicano ha anunciado a la familia de Juan Gabriel que está dispuesto a brindar todas las facilidades para despedir al cantante con los mayores honores. Si la familia accede, el cuerpo de Aguilera será despedido en el Palacio de Bellas Artes, el mismo recinto que el cantante abarrotó en vida en dos ocasiones. Esta distinción ha sido reservada a titanes culturales como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mario Moreno Cantinflas, Rufino Tamayo y Chavela Vargas.

El País
Dentro de dos o tres días, y a menos que ocurra algo inesperado e improbable, Dilma Rousseff, relecta en octubre de 2014 con 54 millones de votos, tendrá su mandato popular liquidado por decisión de al menos 54 de los 81 senadores brasileños. El golpe institucional abierto por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, apartado de su puesto por orden de la Corte Suprema gracias a sus reiteradas travesuras en su única verdadera especialidad, la corrupción más deslavada, se habrá consumado. Cunha, a propósito, sigue libre: será juzgado por sus pares cuando la farsa haya terminado. Mientras, esgrime su arma favorita: amenaza con decir todo lo que sabe, y lo que sabe tiene fuerza para destrozar a la mitad de los integrantes del Congreso brasileño.

Para completar el cuadro y determinar el ambiente, el pasado viernes la Policía Federal anunció, con pompa y circunstancia, que había denunciado por corrupción pasiva, lavado de dinero y ocultamiento de patrimonio al ex presidente Lula da Silva, su esposa, Marisa Leticia, y otras tres personas.

La misma Policía Federal, que en Brasil tiene funciones similares a las del FBI estadunidense, había divulgado, hace pocas semanas, el informe preliminar sobre las investigaciones relacionadas a un departamento que supuestamente sería del ex mandatario. En el informe no aparecía el nombre de Lula ni de su esposa.

Es una historia conocida: la acusación indica que Lula sería el verdadero propietario del inmueble que fue refaccionado por una de las constructoras involucradas en escándalos de coimas y desvío de recursos públicos. Lula admitió haber adquirido el departamento en la etapa de construcción, y que luego desistió del negocio. Sus abogados requieren, en la justicia, la devolución de lo que fue pagado. El inmueble devuelto ha sido puesto en venta por los constructores.

Nada de eso importa: ahora le tocará a la justicia decidir si transforma a Lula y doña Marisa Leticia en reos. El estrago político, sin embargo, está hecho.

Sobra decir que los medios brasileños, pilares esenciales del golpe, abrieron ahora el inmenso espacio que no dieron cuando se conoció el informe preliminar, que no mencionaba a Lula. También se olvidaron de levantar sospechas sobre las razones para esa súbita alteración que, no por casualidad, coincide con la etapa final del golpe institucional en curso.

Desde el pasado jueves desfilaron por el pleno del Senado los testigos de acusación y defensa. Al fin y al cabo, es esencial preservar las apariencias, insinuando que todo trascurre dentro de los preceptos constitucionales y democráticos.

Sometidos a pesadas preguntas de los senadores, los testigos de defensa no hicieron más que confirmar, con argumentos sólidos, lo ya sabido: Dilma Rousseff no cometió crimen de responsabilidad. La Constitución brasileña determina que un mandatario electo por voto popular sólo puede ser destituido por este delito. Pero para los senadores brasileños, sobran razones para librarse de Dilma Rousseff y hacerse con el poder que las urnas les negaron en las cuatro últimas elecciones presidenciales.

Entre los senadores, más de uno, para asombro de los lúcidos, pidió que se apresurasen las preguntas y respuestas, una vez que todos tenían consolidada su convicción. O sea: no importaba lo que se demostrase, la presidenta estaba destituida, y las formalidades no eran necesarias.

Tanta prisa tiene claras razones: cada día surgen nuevos indicios robustos de que a menos que se suspendan las investigaciones, el todavía interino Michel Temer y las principales estrellas de su constelación tumbarán por el viento las denuncias.

Todo eso pasa frente a la indiferencia de la opinión pública, anestesiada por los medios de comunicación, en especial los controlados por Globo (revistas, diarios, emisoras de radio y televisión).

Ocurre ante la pasividad bovina de las instancias superiores de justicia. El presidente del Supremo Tribunal Federal preside, por determinación constitucional, el juicio en el Senado. Sigue rigurosamente el guión de la farsa, mientras discute con los senadores el aumento de los sueldos de los funcionarios de la justicia.

Los efectos de las políticas anunciadas por el gobierno que está a punto de tornarse efectivo se harán sentir a corto plazo, y serán especialmente duros para las clases que supieron beneficiarse de los programas implantados a lo largo de los últimos trece años, a partir de la llegada de Lula da Silva a la presidencia en 2003.

Nada de eso, importante, es llevado a debate con la opinión pública.

Liquidado el mandato de Dilma Rousseff se abre la temporada para que se alcance el verdadero objetivo del golpe: eliminar a Lula da Silva del escenario político brasileño, y asegurar, a las oligarquías de siempre, el retorno al poder.

Que la Policía Federal lo haya indiciado sin pruebas ha sido el primer paso. El próximo podrá ser entregarlo en bandeja de plata a la saña persecutoria de un juez provinciano de primera instancia.

Más que de brumas, los tiempos que se abren sobre mi país son de vergüenza. La historia sabrá juzgar a los farsantes, a los traidores, a los indecentes. Pero será demasiado tarde para corregir sus ruindades.

Sunday, 28 August 2016 00:00

Tendencias del cine alemán

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Persistencias. Del 11 de agosto al 4 de septiembre, y con motivo de la celebración simultánea en México y Alemania del Año Dual, el Instituto Goethe ha venido presentando en la Cineteca Nacional y en salas comerciales su 15 Semana de Cine Alemán con una muestra muy ambiciosa de la producción fílmica reciente, acompañada de una retrospectiva de Rainer Werner Fassbinder, con 14 títulos que el público más joven aprecia por vez primera en pantalla grande en copias de calidad excelente.

Desde hace más de una década, la promoción del cine alemán contemporáneo ha sido una constante en nuestro país, no sólo gracias a las instituciones culturales encargadas de dicha tarea, sino a su continua difusión a través del video digital, tanto en el mercado formal como en el informal, más accesible el segundo, económicamente, para muchos cinéfilos. Las generaciones anteriores conocieron de modo muy oportuno el auge del llamado Nuevo Cine alemán durante los años 70, y pudieron así seguir, de modo puntual, el desarrollo de las trayectorias artísticas de autores como Wim Wenders, Werner Herzog, RW Fassbinder, Margarethe von Trotta, Volker Schlöndorff, entre los más populares; o de Jean Marie Straub, Alexander Kluge o Werner Schroeter, entre los apreciados por un público más restringido.

Uno de los aspectos más notables en la difusión de este cine alemán ha sido poder constatar hasta qué punto las cuestiones de identidad y memoria histórica han sido una obsesión para muchos de los autores mencionados, haciendo de Alemania el país en Europa que con mayor celo y persistencia ha combatido la amnesia colectiva que en ocasiones sigue aquejando a otras naciones con un pasado reciente ligado al totalitarismo fascista. Al respecto, la cinta de Lars Kraume Agenda secreta, el Estado contra Fritz Bauer (2015) registra, en una propuesta comercial y poco innovadora formalmente, el tema del esfuerzo de un fiscal (judío y homosexual) por llevar hasta los juzgados alemanes, y no sólo a Israel, a Adolf Eichmann, criminal de guerra escondido en un país sudamericano. La popularidad de estas confrontaciones mediáticas con un pasado incómodo era casi impensable en la Alemania retratada por JM Straub, Helma Sanders o Fassbinder en sus respectivas cintas No reconciliados, Alemania, madre líviday La tercera generación.

Algo parecido puede decirse de temas como la homosexualidad y la liberación con perspectiva de género que podían parecer transgresoras en el cine de Rosa von Praunheim, Doris Dörrie o, de nuevo, en el Fassbinder de La ley del más fuerte y Las amargas lágrimas de Petra von Kant,y que pocas décadas después se tratarán con un desenfado singular en alguna cinta del muy popular Tom Tykwer (Tres, 2010) o con una enorme franqueza, al hablar del aborto, en 24 semanas, la pertubadora cinta de Anne Zohra Berrachea, uno de los momentos más intensos de la 15 Semana de Cine Alemán.

En cuanto a temas tabú como el deseo sexual en las personas mayores, tan incómodo para algunos espectadores, de Todos los demás se llaman Alí (Fassbinder,1974) basta ver la manera en que un cineasta tan interesante como Andreas Dresen lo aborda en Cloud 9 (2008), de modo muy explícito, al hablar del erotismo de una mujer que a los 67 años, y luego de tres décadas de casada, inicia una relación con otro hombre mayor que ella. Películas más recientes comoCalle meteoro (Aline Fisher, 2015) oEn el Kölnberg (Laurentia Genske y Robin Humboldt, 2014) señalan la tentación totalitaria y la conducta marginal como forma de resistencia cultural en una Alemania cada vez más permeable al discurso político de la extrema derecha.

Lo que algunos grandes autores del cine alemán prefiguraban como una crisis de identidad producto de la gran derrota bélica (Wenders, Straub, Sanders), se agudizó todavía más luego de una reunificación territorial que no ha conseguido limar las asperezas y las contradicciones sociales, y mucho menos desterrar la exclusión y el racismo. El cine de autor, tal como se concebía en Alemania, y como aún se cultiva y realiza en Francia, ha cedido el lugar a un acercamiento más concreto, aterrizado y directo a una compleja realidad contemporánea. Tal vez por ello, algunas propuestas del cine alemán reciente parecen abiertamente comerciales, cuando en realidad muchas procuran hacer llegar a públicos más amplios los cuestionamientos críticos y el mismo combate contra la desmemoria histórica que tanto interesó y apasionó al cine alemán de los años 70 y a sus múltiples seguidores.

Twitter: CarlosBonfi1

Sunday, 28 August 2016 00:00

Bailando en la oscuridad

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¿Qué haremos con esos cuatro viejos? Preguntarles por qué decidieron ser bailarines y formar un cuarteto. (Es todo lo que sé de ellos.) Los emocionará responder a esas preguntas llenas de recuerdos. Sin embargo, pienso que es mejor partir de lo más personal: sus nombres. Tal vez hasta nos digan si en sus tiempos de gloria usaban algún seudónimo para no comprometer a sus familias. Recuerden que hasta hace relativamente poco se desconfiaba de los artistas.

¿Qué les parece si tomamos como primer entrevistado al viejo que ocupa el extremo derecho de la banca? Los pantalones de paño, la camisa a cuadros y el maquinof le dan aspecto de viejo marinero. Lo desmienten sus zapatos de charol. Por cierto: esa horma picuda ha vuelto a usarse.

A ver, tú; sí, tú, el que está recargado en la pared: acércate y pregúntale su nombre, pero con amabilidad y no como si estuvieras interrogándolo en la comisaría. Si no responde enseguida, no lo presiones. En el momento en que te parezca oportuno, repítele la pregunta. Una palabra jala a otra. Si logras que te responda se animará a contarnos una historia fascinante, de esas que aún no están escritas. Atención: cuando veas que abunda en detalles o se desvía del tema, devuélvelo al redil preguntándole si siempre fue miembro del cuarteto o alguna vez actuó como solista.

Te estás tardando demasiado. Si no te apuras el viejo del maquinof se quedará dormido o se irá. ¿Ves que no me equivoco? Está llegando a la puerta sin que nos haya dicho nada, ni siquiera su nombre.

II

¿Quién habrá tenido la idea de fundar el cuarteto de baile? Me parece que aquel viejo alto, de traje. ¿Notaron que las solapas de su saco son anchísimas y que en el ojal lleva una violeta? A cada momento la acaricia y sonríe: bellos recuerdos. Pienso que está ávido de que alguno de ustedes le dé oportunidad de revivir el momento de su juventud en que sugirió a sus colegas –ahora tan viejos como él– que en vez de pasarse la tarde animando fiestecitas de barrio formaran un cuarteto profesional. ¿Cómo creen que se llamaba?

Tú, el de la chamarrita azul, ¿podrías preguntárselo? Tu interés lo hará sentirse importante. Gana su confianza diciéndole que tus abuelos te han dicho que vieron su cuarteto en una tardeada del Salón Riviera o en el aniversario equis del Salón Colonia. Suena a verdad porque puede ser verdad: habrá muchos abuelos que les hablen a sus nietos de esa experiencia.

Has venido varias veces al taller (tu chamarrita es inolvidable.) Se me ocurre una tarea más complicada para ti: de momento ignoramos cómo se llamaba el cuarteto. Ponle tú el nombre, imagínalo. Haz un esfuerzo. Di lo que se te ocurra y luego se lo comunicas al fundador del grupo. Como estarás equivocado, él te sacará de tu error diciéndote que ellos eran conocidos como los… ¿qué? Piensa rápido antes de… ¡Olvídalo! También se va. Pudo haber sido el personaje de un cuento: El hombre de la violeta en el ojal.

III

Nos quedan dos viejos. ¿Se fijaron en lo mucho que se parecen? Tal vez sean hermanos. Su forma de mantener las rodillas juntas y de mirar al frente me hace deducir una infancia difícil y la estancia en un orfanatorio del que huyeron a los l2, l3 años quizá. ¿Por qué? Puede haber sido por muchas razones, entre otras el exceso de disciplina, la prohibición de bailar, la pésima comida y la necesidad de una vida más libre.

Siguiendo el hilo de la historia que estoy inventando, ¿quién puede decirme adónde se dirigieron al salir del orfanatorio? De entrada eliminen la posibilidad de que hayan ido a la casa de algún familiar que, para no tener que mantenerlos, los reintegraría a su vida de encierro. ¿Se encaminaron a la iglesia? No, a menos que tuvieran vocación religiosa.

Que levante la mano el que dijo:Fueron a un mercado. Como siempre, nadie se mueve. Quien lo haya dicho, acertó: dos niños, en medio de tanta gente, pasarían inadvertidos. Caminando entre los puestos escucharon la música salida de una rockola. Entonces se les ocurrió dar una exhibición de baile para ganarse unos centavos. Bueno, creo que ya que tienen suficientes elementos para interrogar a los viejos. ¿Quién dijo yo? Si no es ahora no tendrán otra ­oportunidad.

Un momento: creo que murmuran. Se están poniendo de acuerdo para salir. No puedo evitarlo. Si lo hago van a creer que los invité a venir con el propósito de secuestrarlos; pero no es verdad: sólo quería que nos dieran información suficiente para escribir la historia de su cuarteto, si es que en realidad existió.

Por hoy terminamos la sesión. Los espero el próximo domingo. Ojalá que lleguen más animados y colaboren un poquito más. No les digo quién será el invitado a nuestro taller porque quiero darles una sorpresa. Muchas gracias por venir y que descansen. Cuando salgan, cierren la puerta por favor.

El pasado jueves fui invitada por la Subsecretaría de Educación Media Superior  a participar en el Foro de consulta sobre el modelo educativo y su propuesta curricular para la Educación Media Superior, junto con otros académicos .

Las mesas de trabajo versaron especialmente sobre los elementos del perfil de egreso planteado en el modelo y sobre la propuesta de  aprendizajes fundamentales presentados en cada de los campos disciplinares (Matemáticas, Comunicación, Ciencias Experimentales, Ciencias  Sociales y Humanidades) específicamente en sus ejes y contenidos.

Distribuidos en salas diferentes, realizamos la actividad a  partir de  preguntas generadoras en una especie de panel. Participé en la mesa de Comunicación:

¿Cuáles son los elementos más positivos del Perfil de Egreso  que contribuyen a mejorar la calidad de la educación? ¿Qué habría que modificar, incorporar o fortalecer en el Perfil de Egreso? ¿Qué elementos se requieren   para hacer viable la propuesta del Perfil de Egreso?

De la misma manera se llevó a cabo lo relacionado con los aprendizajes fundamentales en el campo disciplinar de la comunicación:

¿Qué sobra y qué falta en los Ejes/Contenidos centrales de Comunicación? ¿Cuáles son los Elementos a modificar?

Presento ahora en lo que reflexioné y propuse en ese foro.

Si bien, en el perfil de egreso se especifica  el tipo de ciudadano  que se quiere desarrollar de manera deseable en un modelo educativo,  su planteamiento me parece demasiado   amplio y ambicioso,  lo que puede fomentar que siga siendo discursivo y muy alejado de la realidad existente en nuestras escuelas.

Es un intento de plasmar en el perfil el tipo de competencias deseadas, sin embargo no aparece explícita la relación entre el marco curricular común MCC  y las competencias, los ejes que lo sustentan y la determinación de contenidos. Además, tampoco refleja las condiciones que se requieren para gestionar este modelo educativo.

Por ejemplo, cuestiono el  planteamiento denominado: “Tiene sentido de pertenencia y amor a México”, ¿Amor por una abstracción escribiría Pedro Flores Crespo? cuando lo importante es incorporar en  las estrategias para desarrollar los aprendizajes,  el desarrollo de los procesos identitarios de los alumnos, con lo que se podría lograr ese sentido de pertenencia que se plantea.

Está ausente en este perfil  la  construcción de ciudadanía,  entendida como  aquellas competencias ciudadanas  que comprenden los conocimientos, habilidades, actitudes y valores indispensables para una gobernanza eficiente, no es suficiente reconocer que la diversidad tiene lugar en un espacio democrático de dignidad, inclusión y diálogo. El desarrollo de las competencias ciudadanas es un proceso complejo, en donde el impacto de la educación formal es limitado y frecuentemente contrarrestado por las influencias de otras instituciones sociales, como la familia, los medios de comunicación o las autoridades, pero no por ello  las instituciones educativas pueden ignorar la demanda social de una educación  capaz de mejorar la eficiencia del actuar ciudadano y contribuir a la consolidación de la democracia. Así entonces la propuesta fue: Favorece la construcción de ciudadanía en un marco de convivencia, diálogo y respeto a la diversidad

Lo relacionado con  Piensa de manera crítica, se puede reconstruir a partir de una fundamentación consistente con el desarrollo de las competencias genéricas y las disciplinares básicas: Emite juicios evaluativos, análisis, emisión de juicios u opiniones personales, pensamiento formal y el  desarrollo de la metacognición realizando  un proceso de razonamiento y solución de problemas destacando los  componentes cognitivos y autorregulatorios involucrando   habilidades como la comprensión, deducción, categorización y  emisión de juicios en  contextos y  contenidos determinados (Díaz Barriga, 2011)

Propuse  además introducir el eje: Reconoce los aportes de la cultura local y regional en sus procesos identitarios y de su comunidad relacionados  con la  incorporación de la cultura regional  y las condiciones sociales y económicas regionales, comunitarias y familiares que inciden en los procesos identitarios de los jóvenes  rurales, urbanos e indígenas ; así como sus crisis y expresiones culturales específicas de la etapa de la vida que enfrentan en sus procesos y relaciones en la construcción de su identidad. La identidad entendida como una articulación compleja y multidimensional de elementos psicológicos, sociales, culturales e íntimo-afectivos, que se sintetizan de manera específica en cada persona (Díaz , 2006 )

 En lo referido a los elementos para la viabilidad   de la propuesta del Perfil de Egreso aporté que

  1. El perfil pareciera propuesto solamente para un medio urbano.
  2. b) El alumno deberá estar dentro de una escuela que sea vista como un espacio privilegiado para el cambio hacia mayores niveles de inclusión, participación y colaboración de la comunidad escolar. Para que cualquier perfil de egreso se concrete, la vida de la escuela debe de tener cambios generados desde dentro y por tanto contar con toda una organización que los facilite y apoye. Es muy importante  la relación con los pares en el tránsito de la familia a la sociedad y da cuenta de los proyectos profesionales y de trabajo que los jóvenes crean a partir de sus propias condiciones socioeconómicas y de su trayectoria escolar.
  3. c) También es importante ajustar la vida cotidiana de las escuelas a una realidad en la que todos quepan, estableciendo aspectos concretos de operación  de acuerdo a la diversidad social y comunal en las particularidades de sus diversos 

 

Sobre la propuesta de aprendizajes fundamentales de los ejes/contenidos centrales de comunicación propuse como elementos a modificar:

Primero, considero que este no puede ser solamente un campo disciplinar, sino que debe atravesar todo el currículo de manera transversal, interdisciplinar y transdisciplinar.

Segundo, si se sigue considerando como campo disciplinar, tendría que:

  1. a) Cambiar el nombre, de manera que se haga explícito el lenguaje, de tal manera que quedaría como Lenguaje y Comunicación.
  2. b) En el Eje 1 descrito como leer, escribir y hablar:

 El documento menciona que se busca transformar el enfoque de la disciplina de “aprender a leer y escribir” para enseñar a “leer y escribir para aprender”; sin embargo, desde el programa de la asignatura elaborado en 2013 ya se mencionaba que estas tareas debían ser redimensionadas hacia lo no verbal, la acción de comunicar y elaborar mensajes y discursos en diferentes códigos, lo que implica un proceso cognitivo mucho más complejo.

El eje “Leer, escribir y hablar” y sus contenidos centrales parecen enfocarse en la generación de aprendizaje permanente pero fallan en dos aspectos: primero, omiten el uso e identificación de elementos no verbales implícitos en el desarrollo de la comunicación al centrarse en la lectura, escritura y oralidad. Incluso esta última ha sido clasificada en primaria (falta de conocimiento de la escritura y la impresión) y secundaria (mediante el uso de medios tecnológicos) por Walter Ong (citado en Domínguez, 2011) y no necesariamente aborda características no verbales. Segundo: al hablar de aprendizaje permanente es necesario considerar lo plasmado en el documento sobre el enfoque hacia la “alfabetización disciplinar” que implica, a grandes rasgos, desarrollar formas de hablar, leer y escribir propias de cada disciplina y generar prácticas de comunicación y expresión que se concreten en textos de distintos géneros. La propuesta, sin embargo, no considera ofrecer espacios para que los estudiantes participen en actividades similares a los que realizan los especialistas de cada disciplina. Esto implica lo que diversos investigadores denominan como “literacidad disciplinar” que propicia que los estudiantes logren un aprendizaje profundo de los conocimientos disciplinares para transformar y producir nuevo conocimiento (López-Bonilla, 2013).

Además, la literacidad siempre implica una manera de usar la lectura y la escritura en el marco de un propósito social específico (Zavala, 2009) Si nos fijamos en los usos de la lectura y la escritura, más allá de la escuela, podemos darnos cuenta de que leer y escribir no son fines en sí mismos, son formas de lograr objetivos sociales y prácticas culturales más amplios. Los textos que leernos y escribimos se insertan en las prácticas de nuestra vida y no al revés (Libreros, 2016).

La propuesta de diseñar un modelo de “doble inmersión” para el aprendizaje en inglés resulta por demás ambicioso debido a que no especifica estrategias para su implementación. Además, el éxito de un modelo como este requiere de espacios físicos distintos, horarios distintos y maestros distintos para el aprendizaje de una lengua en un contexto de inmersión (Reese y Feltes, 2014).

Otro aspecto a considerar es el enfoque de “prácticas sociales del lenguaje” que pretende, entre otras cosas, “dominar el sistema de escritura y las convenciones ortográficas”. Este punto representa fijar un objetivo poco realista si se toma en cuenta (la misma propuesta lo señala)  que el Índice de Nivel de Inglés 2015 coloca a México en el lugar 40 de una muestra de 70 países (EF EPI, 2015). Este estudio considera el nivel de los estudiantes de bachillerato como “bajo” después de un promedio de 8 años de estudio

Así entonces, Mi propuesta es cambiar desde el título: 1.-“Leer, escribir y la literacidad” o “Lo que hacemos con la lectura y la escritura” con contenidos centrales como: a) Leer y escribir en el bachillerato) Prácticas no  verbales,  c) Prácticas  sociales y culturales d) La cultura digital  e) Aprendiendo inglés.  

Es esencial conceder a la lectura y a la escritura, tanto en el español, el inglés y las lenguas maternas, su condición de representaciones sociales, de enseñanza y de práctica, pero lo es aún más saber que  son procesos situados socialmente. (Cassany, 2006)

 

  1. c) Insertar los ejes 2, 3, y 4 dentro del eje: Alfabetización y competencias tecnológicas, con contenidos tales como  a)Alfabetización virtual, b) Comunidades virtuales de aprendizaje, c) Entornos virtuales de aprendizaje  d) Entornos personales de aprendizaje.

Los entornos personales de aprendizaje  de las personas se configura por los procesos, experiencias y estrategias que el aprendiz puede —y debe— poner en marcha para aprender y, en las actuales condiciones sociales y culturales está determinado por las posibilidades que las tecnologías abren y potencia ( Adell y Castañeda, 2013, ) Adell y Castañeda (2010) apuntan también  la existencia de dos corrientes en la definición del ple, una centrada en las estructuras tecnológicas, y otra que enfoca su atención sobre los aspectos pedagógicos, más directamente relacionada con el ámbito de aprendizaje de las personas

 

  1. d) Introducir el eje Recepción crítica en el siglo XXI, con contenidos tales como: a)Medios de comunicación b) Redes sociales c) Herramientas de la web

 

  1. En el eje 4. Comunicarse, relacionarse y colaborar propuse adicionar Centrados en la convivencia dado que  no representa solamente el contexto institucional y de aula para el aprendizaje, sino que también constituye un ámbito privilegiado para la construcción de valores y actitudes tendientes a una ciudadanía responsable, por ejemplo el  Concepto de Sociedad 3.0 implica  el establecimiento de relaciones y trabajo colaborativo. Sus contenidos entonces serían: a) El trabajo individual y el colectivo en un mundo de interacciones (Sociedad 3.0)   b) La convivencia escolar y social d) Participación ciudadana.

En tanto proceso, la convivencia se desarrolla en el gran continente de la gestión escolar a partir de las prácticas normativas y disciplinarias, las prácticas de cuidado y aprecio, y las prácticas pedagógicas, las cuales transcurren tanto en el ámbito del aula y de la escuela como del espacio socio-comunitario (Fierro, Carbajal y Martínez Parente, 2010).El conocimiento y la innovación se pueden generar dentro de la propia organización a través de procesos colectivos contextualizados, de las relaciones institucionales de trabajo y de ejercicio de los diferentes roles que condicionan el procesamiento de la información y la construcción de un conocimiento compartido con un doble propósito: Asegurar, por un lado, el desarrollo cognitivo de los educandos y  por el otro, promover su crecimiento socio-afectivo y ético. La convivencia escolar no representa solamente el contexto institucional y de aula para el aprendizaje siendo un factor esencial para el logro académico, sino que también constituye un ámbito privilegiado para la construcción de valores y actitudes tendientes a una ciudadanía responsable (Huguet, 2006 )

 

En cuanto a lo que qué se requiere para hacer viable la propuesta de aprendizajes fundamentales en Comunicación, consideré que los siguientes  elementos contribuirían a su  implementación.

Especificar y actualizar los contenidos temáticos es, sin duda, una tarea urgente en el área disciplinar. Tan solo los contenidos del programa vigente de Ciencias de la Comunicación abordan modelos que resultan obsoletos para analizar los procesos comunicativos actuales y que incluso no consideran el ámbito social y comunicativo de nuestro país. El currículo del nivel medio superior menciona que éste debe reflejar “los fines y los objetivos de una acción educativa, las formas y los medios para lograrlos, y los instrumentos para evaluar en qué medida la acción ha producido el efecto deseado”. En el caso de los contenidos de Comunicación, la propuesta se limita a describir cuáles son las acciones que se deben implementar en la práctica escolar, pero aún no brinda propuestas sobre las formas y medios para lograrlos, ni los instrumentos de evaluación necesarios.

La comunicación como parte esencial de la relación del ser humano, esa necesidad de interrelacionarse, implica entrar en vínculo con los demás. De allí que, ésta sea considerada como el núcleo del pensamiento, sentimiento y acción del individuo que responde a una condición natural de la persona en donde el lenguaje es fundamental-

Por todo lo anterior, insisto que  Lenguaje y Comunicación debieran introducirse de manera transversal, interdisciplinar  e intradisciplinar dentro de la propuesta curricular , relacionada con todos los campos temáticos , asignaturas, MCC y el diseño de los programas con sus respetivos contenidos dado que siempre y en cada momento los alumnos necesitan desarrollar habilidades comunicativas, a saber: escuchar activamente, hablar con claridad, habilidad para responder, agudeza sensorial (visual, auditiva, tacto, gusto y olfato) flexibilidad, asertividad, empatía y sinergía entre las principales.

Termino esta primera reflexión considerando que esta propuesta requiere de espacios físicos distintos, horarios distintos y maestros distintos para el aprendizaje en un contexto de comunicación continuo y sistemático mediado por el lenguaje.

Sunday, 28 August 2016 00:00

El Mexit le gana al futbol

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Aunque se trate de un entorno tan enloquecido como el futbol, y de un país tan melodramático como Argentina, la descomunal polvareda que levantó la renuncia de Lionel Messi a su Selección sólo puede calificarse de delirante. Con mucho, copó la semana, sepultando todo lo referente al futbol-futbol, del bravo liderazgo chileno y la caída de la España bicampeona a las proezas de los vikingos islandeses y los mineros gaélicos o una Italia surgida de la nada (o de la chistera de Conte). Nada, ni el nuevo fracaso argentino, ha podido con la desazón provocada por el divo que arrojó la toalla –o la albiceleste--, luego de cuatro finales perdidas y una tóxica ola de incomprensión derramada desde muy antes por la crítica de su país. Frente al Mexit, olvide usted el Brexit y sus incalculables consecuencias para el futuro de la economía mundial. Hoy por hoy, para los argentinos, revertir la renuncia de Lio lo es todo, de Mauricio Macri –el presidente más rápidamente impopular en la historia del país—al último lustrabotas. Y acaso no tarden en unirse al clamor Putin y los fifos.

Ver para creer.

Chile, confirmación. Contra el repentino furor por Messi, la terca realidad. Porque la verdad es que la Argentina del Tata Martino no pudo con Chile, ni con el balón en juego ni desde los once pasos. Cercado permanentemente por hasta tres andinos, Lio quedó desconectado de la pelota y del resto de su mediocre equipo. Un equipo sostenido por Romero y Mascherano –lo mejor de la albiceleste—, con Di María en inferioridad física –dejó pronto la cancha-- y atenido a la maniatada genialidad del “10”, se vio impotente frente a los chilenos. Y fuera del fusilamiento errado por Higuaín tras grueso error de Medel (20´), no fue capaz de producir prácticamente nada. Luego de un primer tiempo tachonado de faltas e interrupciones –con saldo de un expulsado por equipo, Díaz y Rojo--, Chile controló el juego, sorteó un arreón desesperado de los pamperos, ya en la prórroga, y la cuestión se resolvió, como un año atrás, desde el punto de penal. Y, como en Santiago, en favor de Chile. Entonces 4-1, ahora 4-2. Con Messi enviando a las nubes su lanzamiento y Bravo conteniendo el cuarto de la serie, a cargo de Biglia.

Lio Messi, que había hecho una buena Copa, a la hora de la verdad se encontró con un rival durísimo y sin equipo que lo respaldara. Ni con todo el optimismo propio de los ches sería posible dejar de reconocer que los laterales chilenos Fuenzalida y Boseaujour tienen mucho más futbol en los botines que sus pares albicelestes Mercado y Rojo; que algo daría Martino por tener un central como Medel, y unos atacantes con el temperamento, la clase y el coraje de Vidal o Alexis; y seguro, cambiaría a Higuaín por Vargas, de ser eso posible. Agregue usted que la Selección chilena viene siendo prácticamente la misma desde seis o siete años atrás, desde Bielsa hasta Pizzi, paradójicamente argentinos, como lo es también Sampaoli, con el que se coronaron en Santiago y casi eliminan a Brasil en su malhadado mundial. Esa permanencia implica un conocimiento mutuo, traducido en asociaciones automáticas sobre la marcha (mensaje a tomar muy en cuenta por Osorio).

En vez de reconocer lo evidente, el país del Plata se empeñó en culpar a Messi de todos sus males. El clamor actual para que vuelva huele a arrepentimiento hipócrita y tardío.

Alemania aleja sus fantasmas. Italia, el peor de todos, no contaba con un plantel siquiera mediano –lesionados Candreva y De Rossi, más solo que la una Pellé allá arriba, apenas le quedaba la defensa de la Juve: Buffon, Bonanno y Chiellini, básicamente--; aun así mantuvo a raya durante 120 minutos a un campeón mundial empeñoso pero sin más señales de creatividad que los chispazos de Özil, autor del tanto teutón (64´) que luego fallaría su lanzamiento en el desempate. Boateng, que había cometido un penal para posibilitar el empate (78´), se redimió lanzando el suyo como maestro, todo lo contrario de Bonanno, que había acertado el de la igualada pero entregó el de la primera tanda al gigantesco Emmanuel Neuer. Al final, Alemania 7-6 desde los once metros.

Ahora le toca Francia, con quien la relación histórica es exactamente inversa a la que mantenía con los italianos. Una semifinal de la que se supone saldrá el próximo campeón.

Francia, sin problemas. Lo mejor de ayer en Saint Denis fue el tono casi inmaculado del partido, sin agarrones ni entradas violentas, marcado por el espíritu amateur de los islandeses, que nunca bajaron los brazos aunque Francia los superara en todo. Especialmente en la primera mitad, que terminó 4-0 con goles de Giroud (12´), Pogba (18´), Poyet (43´) y Greizmann (45´). Se cuidaron los bleus en el segundo tiempo y no dieron balón por perdido los islandeses, admirables de perseverancia y limpieza, evidentes tanto en sus dos anotaciones (Sigthorsson, 56´, y Bjamason, 84´) como en el respaldo incondicional de su alegre hinchada. Giroud completó doblete (58´) antes de su cambio por un sonámbulo apellidado Gignac. Y, por fin, los franceses se amistaron con su equipo.

Gales. Enorme proeza la suya. Irónicamente, la última nación británica en la que se hubiera pensado como semifinalista es el único bastión de las islas que alcanzó esa instancia. Y no por casualidad, aunque algo ayudó el árbitro eslovaco de su partido contra Bélgica. Ésta se sintió protagonista y es verdad que tuvo más pelota y presionó a los dragones de principio a fin. Pero la defensa galesa fue tan heroica como bien organizada, y sus contragolpes letales. Es decir, que controlar el medio campo y el balón de nada les sirvió a los belgas, puesto que en las dos áreas impuso autoridad su antagonista. Y ahí están los golazos del central Ashley Williams (31´), Robson-Kanu (55´) y Voker (86´) para corroborarlo. Justo es reconocer que Skomina ignoró claro penal sobre Lukaku cuando iban 2-1 y que, poco antes, éste erró, a bocajarro, el frentazo más sencillo de la Eurocopa.       

Portugal. El adversario de Gales en semifinales arriba a dicha instancia a tropezones, aferrado a la inercia de empatar y sin impresionar a nadie, ni siquiera cuando Cristiano se destapó con dos anotaciones de lujo –las únicas suyas—en el portal húngaro. Fuera de Renato Sanches –acaso el mayor hallazgo de un torneo abrumadoramente vulgar--, a los lusos les ha alcanzado con la solvencia de Rui Patricio, la vitalidad de Pepe, el oficio de Quaresma y poco más. Contra el recuerdo del soberbio Portugal semifinalista de la Euro 2000 --el de Figo y Rui Costa-- poco tiene que hacer este de Cristiano y Nani. Y contra Gales –ardor versus tibieza-- nada invita a confiar en los dirigidos por Fernando Santos.

Maravillosa Islandia. Su gesta al eliminar a Inglaterra y conmocionar al mundo ya es historia grande, inamovible en su nicho. Un futbol sin pasado (¿ni futuro?), reduciendo a la impotencia total a los inventores de este jueguito. Si la casualidad ha coincidido alguna vez con la justicia fue el 27 de mayo de 2016, en el estadio de Niza. Islandia no sólo se repuso en un santiamén del gol en contra –penal de Rooney a los 3´, tras novatada del arquero Halldorsson al derribar a Sterling con el balón ya ido, replicado a los 5´con largo saque de banda prolongado por  Bjarnasson y cazado por Sigurdsson en las barbas del sorprendido Hart--, sino, a los 17´, fue capaz de llevar una limpia combinación hasta la media luna del área, escenario de la perfecta triangulación que permitió a Sigthorsson, quitándose a un defensa, tocarla al rincón izquierdo del arquero, que alcanzó a manotear su remate pero no a impedir que se colara. Lo demás fue un muestrario de la impotencia inglesa contra la indómita pasión vikinga, que mantuvo ese 2-1 con entereza ejemplar. El resto es pura anécdota, incluida la inmediata dimisión del técnico Roy Hodgson, tan errático que su mejor hombre sería Rashford, que entró de cambio faltando 15 minutos. 

Nadie sabe qué pasará en el futuro con la Selección de un país sin liga profesional, a la cual dirigen dos DT al unísono y que sólo cuenta con 100 jugadores en el futbol de paga, desparramados por Europa. Pero lo cierto es que la clamorosa eliminación de Inglaterra, la hazaña vikinga de Niza, ya nada ni nadie podrá borrarla. 

Sunday, 28 August 2016 00:00

Mexicanos en San Isidro / y III

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Del San Isidro mexicanista de los primeros años 70 nada queda, salvo como punto de inflexión. El resto del siglo XX,  y aun después, la feria del santo madrileño ha sido un páramo para nuestros toreros. Ignorados olímpicamente durante las fugaces y fracasadas gestiones de Canorea y Martín Berrocal al frente de Las Ventas, al tomar Manolo Chopera las riendas del coso debió acordarse de tiempos mejores y se apresuró a anunciar la confirmación de César Pastor (con “Pelele”, de Martínez Benavides, 15.05.82), además de probar con el joven más en forma de la baraja mexicana. Ése era Jorge Gutiérrez y a nadie defraudó al presentarse en Madrid –sin rodaje previo en otras plazas—y hasta se les fue por delante a Manolo Vázquez (padrino) y Antoñete (testigo): saludos a la muerte de “Berlinés”, el cuajado ejemplar de Cuadri de su confirmación, y una vuelta a la muerte del 6º (22.05.82); no sería todo, al día siguiente cobraba la oreja de su primero de Moreno Silva y si no abrió la puerta grande fue porque al otro lo pinchó. Chopera se animó entonces a reprogramarlo para dos tardes de la isidrada de 1983, con el añadido, también por duplicado, de Miguel Espinosa –confirmó con “Piconero” de Gabriel Rojas, también por mano de Manolo Vázquez, 25.05.83—y de Manolo Arruza, éste a una sola tarde, de corte torista (Pablo Romero y Murteira Grave). Chasco. Entre los tres aztecas ni una salida al tercio. Y de ahí en más, la sequía.

Intentó romperla David Silveti, pero su única tarde en Las Ventas se saldó con aplausos –al confirmar con “Huidizo” de San Mateo, padrino Tomás Campuzano—y silencio a la muerte del 5º, de San Marcos. Lo único memorable fue el cartel de aquella corrida, sin duda la más internacional en la historia de Las Ventas: cuatro toros mexicanos (2 de San Mateo y 2 de San Marcos, las vacadas michoacanas de Ignacio García Villaseñor), dos portugueses de Samuel Lupi, y formando terna con el rey David un hispano, Campuzano, y el francés Nimeño II. El plan inicial de lidiar completo el encierro de San Mateo lo desmontó el reconocimiento veterinario. La mezcla ganadera salió dura y los diestros sudaron la ropa.

Los noventa. En la última década del siglo la empresa venteña pasó a manos de los hermanos Lozano, que para abrir boca se acordaron de Eloy Cavazos, gracias al cual un mexicano pudo volver a tocar pelo en Madrid: tras una promisoria reaparición –al lado de Roberto Domínguez y Joselito—, en su segunda salida, Eloy desorejó al 4º de Los Bayones (01.06.91). También foguró en dos buenos carteles Miguel Espinosa, que a diferencia de Cavazos se iría en blanco, en ese y en los demás sanisidros en que participó (1993, 95 y 97), siempre por partida doble, en buenas fechas y sin lograr ni una modesta salida al tercio; sufrió, en cambio, el percance más grave de su vida cuando una banderilla casi lo degüella mientras muleteaba a un cornalón astado de Garzón (02.06.95). Miguel se despidió de los madrileños en la corrida de la Prensa de 2001 y estuvo tan gris como de costumbre. En doce tardes solamente dio una vuelta al ruedo, perdida en el verano del 83.

Los Lozano también recurrieron más de una vez a Alejandro Silveti, aunque siempre a una fecha y con encierros duros. Gustó al confirmar (14.05.94, con “Pastelero” de Peñajara y por David Luguillano) y al año siguiente se fajó a ley con un marrajo de José Escolar, por lo que tuvo petición y dio vuelta al anillo (14.05.95); no fue venturosa, en cambio, su última comparecencia, pues a juicio de la crítica desaprovechó un bravísimo cárdeno de Partido de Resina (02.06.96). Tampoco lució, ese mismo año y pese a recibir trato de figura, el tacubense Manolo Mejía, indeciso con los de Valdefresno y lesionado al banderillear al 1º de Cuadri a invitación de Paco Esplá, que desorejaría al más bravo de la feria, “Poleo”, del lote de Manolito. Antes, Mariano Ramos tuvo una desafortunada y fugaz reaparición en 1993, ante morlacos decimonónicos de Murteira y Cuadri, y El Zotoluco, anunciado para abrir la isidrada del 97, poco pudo hacer con ganado intratable de Escolar. Pero tocaría al mismo Eulalio pasear la última oreja concedida a un mexicano dentro del siglo XX, la del 4º de una corrida de Puerto de San Lorenzo con la que Ponce y Caballero se fueron en blanco (22.05.2000).

El nuevo siglo. No empezó bien ni para Armillita (2001) ni para Cavazos (2002) ni para Leopoldo  Casasola, conmocionado por el primer novillo que le soltaron en la isidrada de 2001, aunque se ponderó su valentía. Tampoco sacó los pies del tiesto El Zotoluco cuando lo llamaron a despachar Miuras  --divisa ausente hacía doce años de Las Ventas--, y tuvo que pechó con dos sobreros no miureños (02.06.04). Un año después, volvería a estrellarse, lo mismo que Ponce y El Juli –única vez que alternó con figuras tras cometer el desacato aquel de la oreja del año 2000—ante una corrida de El Puerto de San Lorenzo impuesta por el valenciano y muy protestada por su absoluta falta de trapío (24.05.05).

Tuvieron que transcurrir ocho años del presente siglo para que un novillero de Querétaro, Octavio García “El Payo” diera un buen aldabonazo ante encastados utreros de La Quinta: en su primero perdió apéndices por pinchar, el otro lo hirió de gravedad cuando quitaba por espaldinas (19.05.08); al confirmar en el siguiente San Isidro, apadrinado por Miguel Abellán y con señores toros de Peñajara (20.05.09), dio una vuelta al ruedo. En 2010 tocó turno a Arturo Macías, cuya probada valentía sólo le sirvió para taparse, con ganado difícil de Martelilla –lo confirmó Abellán, 11.05.10—y El Cortijillo.  Ese año compareció también, sin mayor suerte, el novillero hidrocálido Arturo Saldívar, triunfador del verano anterior.

Apariencias que engañan. En 2011, la publicrónica nacional coreó a Manuel Martínez Erice poco menos que como benefactor y mecenas de nuestra tauromaquia, y todo porque se permitió programar a cinco paisanos, incluidas las confirmaciones de Saldívar (15.05.11) y Joselito Adame (25.05.11). Ambos anduvieron bien –Arturo, incluso, cazó posterior sustitución--, pero el que más cerca estuvo de tocar pelo fue el tlaxcalteca Sergio Flores, sólo que la autoridad desoyó unánime petición tras notable faena a un utrero de Montealto (23.05.11); Diego Silveti, el otro novillero mexicano en liza, muy valiente con los de El Ventorrillo (30.05.11). Y a Nacho Garibay le perforó el muslo un marrajo de Partido de Resina con 672 kilos (22.05.11). No obstante la pobreza de resultados, la empresa reincidió –más por abaratar la papeleta que por otros móviles--, y en 2012 daría cabida a ocho nombres de mexicanos –récord absoluto para San Isidro--. Eso sí, a una sola aparición por coleta y en carteles poco apetecibles, de modo que sólo pudieron compartir frustraciones Saldívar, El Payo, El Zotoluco, Fermín Spínola y Garibay; de nuevo, el mejor fue el novillero Sergio Flores –otra petición desatendida por el palco, 25.05.12--. Sin pena ni gloria confirmaron sus alternativas Juan Pablo Sánchez  (por Morante y con “Danzarín” de Juan Pedro Domecq, 23.05.12) y Diego Silveti (por Castella y con “Tarifeño” de Núñez del Cuvillo, 24.05.12).

¡Por fin! Pero en la isidrada de 2013 iba a quebrarse un maleficio que duraba todo el siglo XXI, y hasta tres mexicanos pudieron pasear apéndices. Uno Diego Silveti (19.05.13, de “Orador”, de Bohórquez) y Arturo Saldívar (28.05.13, de “Afrentoso”, de El Ventorrillo) y, dos Joselito Adame (4 y 7 de junio, a una oreja por tarde), que a punto estuvo de abrir la puerta grande; Sergio Flores, valiente y torero, resultó herido por el de su confirmación (de Juan Manuel Criado, padrino Uceda Leal, 06.06.13) y Juan Pablo Sánchez estuvo borroso el día 7, que asimismo rompía con 60 años sin dos mexicanos en un cartel madrileño –El Cid, Joselito y Juan Pablo con toros de Alcurrucén--.  No obstante, para 2014 Taurovent decidió cerrar su grifo mexicanista, limitado a Silveti –sin suerte en su única actuación—y Adame, anunciado  tres tardes, y cuya cosecha se redujo a una fortísima petición de oreja, desoída por el presidente (14.05.14). Volvería el hidrocálido, ya torero de Madrid a esas alturas, y desorejó al 6º de El Montecillo (17.05.15), tercer apéndice suyo en Las Ventas, suma no alcanzada por mexicano alguno desde los años de Cavazos, Rivera y Lomelín, principios de los 70 del siglo anterior. En 2015 también comparecieron, a una tarde por coleta y sin mayor fortuna, Saldívar, Silveti y un muy entonado Payo.

Como todo mundo sabe, Diego y Octavio se anunciaron para el San Isidro de este año, pero al salmantino le soltaron una torada imposible de Flor de Jara y El Payo se quedó vestido y alborotado cuando un diluvio suspendió su corrida. Por su parte, Luis David Adame, cambiando oreja por cornada (16.05.16), se convertiría en el novillero de la feria. Mientras su hermano Joselito quedaba fuera, ya que la empresa insistió en desconocerle méritos adquiridos y sólo le ofrecía fechas, alternantes y ganado de segunda.

Comparativo. Por las 70 ferias de San Isidro hasta hoy habidas (1947-2016) desfilaron 35 matadores y nueve novilleros aztecas –cuatro de ellos regresarían ya matadores--. En el mismo período, confirmaron alternativa en la Plaza México 147 diestros hispanos, a los que hay que sumar los seis veteranos que lo habían hecho antes en el viejo Toreo.

Usted dirá, a la vista de tales cifras, si es posible hablar de reciprocidad.

Saturday, 27 August 2016 00:00

Un país sin gobierno

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El 2 de enero de 1492 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón —también conocidos como los Reyes Católicos— ocuparon Granada y terminaron de conquistar España de manos de los árabes. Desde entonces, la península siempre tuvo un gobierno (y, a veces, dos: cuando el ejército de Napoleón la invadió en 1808, cuando una guerra civil la partió en 1936). Pero nunca, en cinco siglos, no tuvo ninguno. Hasta el 20 de diciembre del año pasado. Entonces, unas elecciones no dieron a ningún partido la mayoría suficiente para formar gobierno, y sus intentos de pactos fracasaron. Hubo que repetir las elecciones.

Para los que participamos en sufragios más directos no es fácil entender la forma en que funciona la representación democrática en España. Un votante español elige diputados; esos diputados eligen al presidente. Si tiene mayoría, el partido más votado puede proclamar a su líder; si no, debe pactar con otros. Lo cual hace que alguien pueda terminar apoyando lo que nunca apoyaría. Ahora, por ejemplo, un voto al socialismo podría servir para formar una coalición de izquierda entre PSOE y Podemos, o una de centro-derecha entre PSOE, Ciudadanos y Partido Popular; un voto a Ciudadanos podría apoyar una alianza de derecha con el PP o una de centro con el PSOE. En el sistema parlamentarista, el voto se transforma en un cheque en blanco aún más que de costumbre. Pero ni así los políticos españoles consiguen gobernar.

El 26 de junio, en las segundas elecciones, el resultado se mantuvo, y por lo tanto la indefinición, que todavía dura. Las negociaciones siguen, poco esperanzadas. España ya lleva exactamente 250 días sin ser capaz de elegir un nuevo gobierno y cuanto más tiempo pasa, más personas se preguntan si es tan grave.

Hay, por supuesto, un gobierno provisorio. Se llama “gobierno en funciones”. Tiene límites: no puede nombrar nuevos ministros y su gabinete original de 13 ya ha quedado en 10, porque la ministra de Fomento se fue a presidir el congreso, el de Sanidad a candidatearse al País Vasco y el de Industria a intentar explicar sus cuentas panameñas. El gobierno provisorio no tiene autoridad para sancionar el presupuesto general del Estado, su herramienta básica, que debería entrar en vigencia en octubre; sus juristas buscan con denuedo aquel capítulo de aquel libro que sugiera que sí. Tiene, en cambio, desde su punto de vista, una ventaja (que muchos consideran inconstitucional): sus miembros, so pretexto de interinos, se niegan a someterse al control parlamentario. Y el parlamento lleva diez meses sin promulgar una ley, porque sus miembros están muy ocupados en sus campañas y negociaciones.

Mientras, el gobierno de mientras administra los asuntos corrientes y no los administra demasiado bien: en una situación provisoria, sin cobertura legal clara, nadie quiere hacerse cargo de decisiones importantes, así que muchas no se toman y los asuntos tardan. Más de 40 embajadas siguen en manos de diplomáticos que ya deberían haberlas dejado y se quedan porque no se les puede remplazar: Washington, Moscú, Berlín, Londres, Roma, entre otras. Los ejemplos se amontonan.

Pero, a primera vista, resulta que un país sin gobierno se parece peligrosamente a uno con: algunos ensalzan por eso la fuerza del aparato del Estado, muchos empiezan a preguntarse si los gobiernos son tan necesarios. Y se desinteresan de los intentos de formarlo: los artículos sobre esas negociaciones nunca aparecen entre los más leídos de los diarios.

Hay, sin embargo, quienes sí se preocupan por la acracia: el CEO del mayor banco español, el Santander, José Antonio Álvarez, dijo hace unos días que aunque “por ahora la falta de gobierno no se ha notado, si los periodos se alargan las cosas pueden cambiar”. Mientras tanto, la economía sigue su curso: en estos días la prima de riesgo país bajó de 100 puntos por primera vez en más de un año, y la Bolsa española resiste mejor que la mayoría de las europeas los embates del brexit y la crisis bancaria. En un mundo donde las finanzas están regidas por otros centros, los gobiernos nacionales no son tan importantes.

Pero la mayoría de los españoles sigue estando harta de sus políticos: las encuestas muestran que los ve corruptos, egoístas, cada vez más incapaces de solucionar los problemas que deberían preocuparlos. La primera gran manifestación de esa idea fue, en mayo de 2011, el movimiento de los Indignados, que ocupó durante semanas la Puerta del Sol, centro neurálgico de Madrid. De aquel hartazgo nacieron, en los últimos años, dos partidos: Podemos, el supuesto renovador de la izquierda política, y Ciudadanos, el supuesto renovador de la derecha. Los parloteos y regateos de los últimos meses los han despojado de su aura de diferencia y convertido en dos partidos más, tan enredados como los otros en el póker politiquero. Si finalmente hay terceras elecciones, los pronósticos prevén una abstención histórica y un rechazo radical a esta generación de políticos sospechados.

Que no parecen entender el descrédito que los amenaza, y siguen en sus trece. Quizá no tengan toda la culpa: lo que parece no funcionar es el sistema. La democracia parlamentaria fue eficiente durante los más de 30 años de sistema bipartidista. Ahora, cuando cuatro partidos se reparten el grueso de los votos, el mecanismo los obliga a negociar, y no parecen saber cómo. No tienen la costumbre de pactar, lo cual es bueno y malo al mismo tiempo: no traicionan demasiado sus mandatos; no logran gobernar.

La falta de gobierno es como una amenaza que a veces se ve terrible, otras inocua. Habrá servido para algo si consigue mostrar que el sistema debe cambiar para seguir sirviendo. Si no, seguirá siendo la burla de todos —y el espacio donde el discurso de la antipolítica conseguirá instalar nuevas opciones—.

Hasta ahora, la diferencia española fue que esa insatisfacción no había derivado hacia el populismo de derecha, xenófobo, racista, que crece en muchos otros países, sino hacia esos dos partidos que debían renovar el juego democrático. No lo están haciendo; todo puede pasar.

La semana próxima Mariano Rajoy intentará, sin muchas esperanzas, ser reinvestido presidente. Si no lo logra, su partido ya ha dicho que convocará a nuevas elecciones y que se harán el 25 de diciembre. Entre besugos y turrones, burbujas y resacas, la esperanza de que el Niño Jesús o Santa Claus traigan al fin un gobierno es una burla demasiado subrayada. Los populares están convencidos de que la abstención prevista para ese tercer sufragio caricaturesco los favorecerá, y apuestan de algún modo a ella: como si el desprestigio del sistema tuviera espacio para seguir creciendo sin romper todos los marcos. En mi barrio a eso lo llaman escupir para arriba… y hasta el más tonto sabe que es mejor no hacerlo.

 

Después de cuatro años de deliberaciones en La Habana, Cuba, finalmente se logró un acuerdo para que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), la guerrilla de izquierda más antigua del hemisferio occidental y la más desafiante para el Estado colombiano, deponga sus armas y se transforme en una organización política. El desafío ahora es que el acuerdo final de paz no se vuelva rehén de las mezquindades políticas partidarias y personales, y se convierta en un logro del conjunto de la sociedad colombiana, que debe apropiarse de él.

Para que este acuerdo se legitime, las partes decidieron llevar a cabo un plebiscito en el que los colombianos deben decir sí o no a la totalidad de lo pactado. Esta votación se hará el 2 de octubre y, según el resultado, será el punto de partida para implementar el acuerdo, o significará el fracaso de la negociación.

Lo que sigue ahora es la disputa para refrendar la paz, que enfrenta un serio problema: la creciente identificación del acuerdo de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. En los últimos cuatro años, las negociaciones en La Habana se convirtieron en el centro de gravedad de la casa presidencial y, a su vez, en el campo de batalla de la oposición política de derecha encabezada por el expresidente Álvaro Uribe, ahora un influyente senador por el Centro Democrático. Esta confrontación se agudizará aún más durante la campaña por el plebiscito. El tono beligerante del debate ha impedido una reflexión serena y constructiva sobre los desafíos y las oportunidades que representa la paz para el futuro de Colombia.

La identificación del proceso de paz con el presidente Santos y su gobierno es problemática por varias razones. Por un lado, se ha generado una relación de doble vía muy perversa entre la impopularidad del gobierno (que actualmente ronda el 65 por ciento) y la desaprobación de los colombianos frente al proceso de paz (que está alrededor del 50 por ciento). La ecuación es simple: la mala imagen del gobierno empaña la percepción de la población sobre este proceso, y los obstáculos que surgieron durante la negociación aumentaron la impopularidad del gobierno. Como consecuencia, la oposición y Uribe han enfocado la campaña por el no en la impopularidad de Santos. Uno de los principales argumentos es que la aprobación del acuerdo —que prevé la desmovilización y una amnistía amplia para la mayoría de los 8000 combatientes de las Farc— generaría una grave impunidad para los perpetradores de crímenes que han causado enorme daño a la sociedad colombiana. Agitando esa amenaza, los sectores hostiles a lo pactado han llegado a tergiversar posiciones del gobierno en temas de política económica, educación, seguridad y justicia.

Lo que la oposición no dice es que si gana el no, los colombianos perderíamos la oportunidad más concreta de poner fin a este conflicto armado que ha frustrado el desarrollo del país, y nos ha anclado a odios y luchas que pertenecen al pasado.

La polarización asfixia la posibilidad de un debate más fértil sobre las agendas de la transición y de construcción de paz. Esto, por supuesto, no se da en el vacío sino en una sociedad fragmentada. Décadas de violencia han sido un obstáculo para lograr consensos sobre temas fundamentales como la democracia, la descentralización, los modelos de desarrollo territorial y la inclusión social y económica.

En este momento los colombianos nos encontramos atrapados en un ajedrez político donde el gobierno y la oposición defienden pragmáticamente sus intereses.

Con mayor frecuencia vemos cómo distintos grupos de interés intentan chantajear al gobierno diciendo que votarán por el no a los acuerdos de paz a menos que se adopten determinadas políticas o se cumplan compromisos adquiridos en el pasado. En un ejemplo caricaturesco de cómo opera esta conducta centrada en el interés particular, el gremio de taxistas anunció que apoyará el no para cobrarle al gobierno el que no haya prohibido el servicio de Uber como, según dicen sus líderes, lo había prometido el presidente Santos en su campaña electoral hace dos años. Y no es el único.

Este tipo de actitudes alimentan la polarización reinante. Pero no hay que olvidar que la paz que derivará de los acuerdos no es del gobierno ni de las Farc, sino de toda la sociedad colombiana.

Sin duda, la culminación de las negociaciones de paz genera un escenario de esperanza. Debemos respaldarlo. Pero para garantizar su éxito hay que hacer comprender a los colombianos que la paz es una ventana histórica para unirnos en torno a las agendas que transformen las condiciones responsables de la reproducción de la violencia política en el país.

Y para ello es indispensable impulsar de manera inmediata una estrategia que separe al plebiscito del debate sobre el éxito o el fracaso del gobierno de Santos para que los colombianos comprendan que la paz —o la guerra— está en sus manos. ¿Cómo se logra esto? Un primer paso es comprometer a diversos movimientos de la sociedad civil, como plataformas empresariales, grupos estudiantiles y de jóvenes y colectivos de artistas, entre otros, en una campaña para debatir las oportunidades que ofrece la paz para impulsar el bienestar del país. Estamos ante una coyuntura decisiva que nos ofrece la posibilidad de dejar de soñar con la paz para convertirla en una realidad. Y tal vez sea nuestra última oportunidad para hacerlo.

María Victoria Llorente es directora ejecutiva de la Fundación Ideas para la Paz.

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