Opinión

Opinión (1462)

Los enfrentamientos entre los grupos locales dominantes del PRI y el PAN está siendo el mejor caldo de cultivo para que el partido de Andrés Manuel López Obrador, Morena, se convierta en el gran triunfador en las elecciones de 2018, aún sin contar con grandes figuras para esos comicios.

Localmente el PRI se encuentra fracturado, dividido y sin un líder que unifique a los principales grupos que lo componen, varios de los cuales han comenzado a tender puentes con los operadores de López Obrador ante el previsible escenario de que el PRI siga estancado en el tercer lugar de las preferencias electorales.

De los grupos priístas, el dominante es el encabezado por el ex gobernador Mario Marín Torres, quien sin cargo sigue recorriendo el estado y reuniéndose en comidas y encuentros pueblerinos con diferentes liderazgos regionales y municipales, lo mismo en Tehuacán que en la Sierra Norte, la Mixteca o la Sierra Negra.

En los hechos, Marín se ha quedado como la única figura priísta capaz de convocar y sumar a diferentes grupos y estructuras del tricolor, sobre todo del interior del estado. El ex gobernador Melquiades Morales ha perdido esa capacidad, sobre todo por la activa y abierta participación de familiares suyos, como su hijo Fernando Morales Martínez o su sobrino Jesús Morales Rodríguez, en operaciones encaminadas a dividir al PRI en beneficio de los candidatos del PAN o del ex gobernador Rafael Moreno Valle.

La partida del ex gobernador Melquiades Morales Flores hacia Costa Rica, donde fue nombrado embajador, marca también el epitafio de su corriente política representada por el grupo 24 de Mayo.

Paradójicamente tanto el Comité Ejecutivo Nacional como la dirigencia estatal del PRI y algunos de sus principales aspirantes a la gubernatura de Puebla, como Juan Carlos Lastiri Quirós, tienen vetado o marginado al ex gobernador Marín, no obstante que en decenas de municipios y en no pocos distritos locales y federales podría representar la diferencia entre ganar y perder, por la presencia e influencia que aún mantiene entre algunos grupos y estructuras que tradicionalmente han simpatizado con el tricolor.

Morena, el partido de López Obrador, podría conseguir más con Mario Marín que lo que puedan aportarle el diputado federal Alejandro Armenta Mier, el ex candidato a la gubernatura Javier López Zavala, o el senador Manuel Bartlett Díaz.

Una cosa es que Marín sea un político públicamente indeseable y hasta impresentable, y otra que sea un político incapaz de ganar de elecciones en distritos y municipios fuera de la capital del estado para el PRI u otro partido donde lo aprecien mejor.

En el Partido Acción Nacional la purga de panistas yunquistas, anateresistas, riveristas o simplemente antagónicos del ex gobernador Rafael Moreno Valle no está siendo bien recibida por los ciudadanos en general, y menos por los simpatizantes del partido blanquiazul.

La inhabilitación del ex alcalde Eduardo Rivera está lejos de ser percibida como un acto de justicia o combate a la corrupción. Se ve como un ajuste de cuentas de quien busca conservar y prolongar su poder más allá del 2018, eliminando a quienes podrían representar un riesgo para su esposa Martha Erika Alonso Hidalgo dentro y fuera del PAN.

Varios panistas, reacios a una alianza de facto con el PRI, contrarios a coaligarse con el PRD, o que simplemente no encuentran espacios o la oportunidad de participar en las próximas elecciones, están considerando la opción de Morena.

Y para quien lo dude, solo hay que tomar nota de la estructura estatal que el ex titular de la Secretaría General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto, viene conformando a favor del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con varios de los que fueron sus colaboradores en la campaña de su cuñado, Rafael Moreno Valle, en el gobierno de éste y más tarde en las campañas internas del PAN cuando apoyó a Ernesto Cordero Arroyo y luego a Juan Manuel Oliva por la dirigencia nacional panista.

Los panistas que hoy trabajan con Manzanilla Prieto en Puebla capital y en municipios de la Sierra Norte de Puebla, como Teziutlán, en Tehuacán, San Andrés y San Pedro Cholula y en la Mixteca poblana son más de lo que parecen.

***

Correos: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. y This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Twitter: @periodistasoy

Facebook: https://m.facebook.com/RodolfoRuizOficial/

Monday, 17 April 2017 00:00

Dos balas (electorales) de Duarte

Escrito por

¿Para AMLO y Morena?

Merezco abundancia de dudas

Banderazo de salida 2018

 
Foto
HOMILÍA DOMINICAL. En la homilía dominical, el cardenal Norberto Rivera Carrera señaló que mientras suenan tambores de guerra y en nuestra patria la violencia y la corrupción parecen invencibles, la Iglesia anuncia la buena noticia de que Cristo venció a la muerte. En tanto, la Arquidiócesis de México expuso que los feminicidios en México son un mal que crece de forma alarmante e invisible y que impacta directamente en la familia. Subrayó que la violencia contra la mujer se ha elevado drásticamente y es un fenómeno que además enfrenta la incapacidad de las autoridades para responder de forma contundente.Foto Notimex
 
Dado que no levanta vuelo en el estado de México la campaña del primer primo del país, Alfredo del Mazo Maza (#PRIMazo), fue necesario acelerar el uso del recurso electoral denominado Javier Duarte de Ochoa. Tal vez algunos estrategas hubieran preferido que el ex gobernador veracruzano prestara sus servicios de escándalo en fechas más cercanas a la elección presidencial de 2018, pero las bajas expectativas del tricolor en la cuna del peñismo obligan a presionar en estos comicios regionales, para así mantener esperanzas del tricolor en los nacionales.

La reposición en escena del espectáculo duartista fue de muy mala factura, indicativa de premuras y descuidos. Cualquier libretista de medio pelo habría perdido el trabajo si hubiera presentado una historieta como la vista en este sabadazo de presunta gloria priísta: algún personaje, que ha de suponerse de alto nivel de influencia, convenció a un periodista experimentado, Joaquín López Dóriga, para que publicara en sus sitios de Internet una fotografía borrosa con la que se amparaba la falsa versión de que Duarte de Ochoa estaba en Canadá (ya de madrugada, bajo bombardeo en redes por la evidente pifia, el citado López Dóriga reconoció su error), mientras una caravana familiar, con menores de edad incluidos, viajaba en vuelo privado de Toluca a Guatemala, dando así a los sabuesos policiacos mexicanos la pista de oro que permitiría coronar una supuesta investigación de meses que apuntaba a que el corporalmente inconfundible político veracruzano estaba en Centroamérica, tal vez cerca del área de la Chiapas gobernada por el verde Manuel Velasco Coello, donde diversas voces dijeron con anticipación que el prófugo contaba con el apoyo de autoridades estatales.

En primera instancia, el regreso de uno de los Duarte al foro político-carcelario (falta, desde luego, César Duarte Jáquez, quien fue gobernador de Chihuahua) quitó reflectores a Tomás Yarrington, el ex gobernador de Tamaulipas que días atrás había sido detenido en Italia y cuyas eventuales delaciones de narcopolítica llegada a los sitiales más altos del sistema mexicano podrían meter en graves aprietos a personajes actuales, si tales revelaciones llegasen a ser recopiladas y difundidas desde Estados Unidos.

En particular, la irrupción del caso Duarte diluye con anticipación las fuertes salpicaduras del expediente Odebrecht en Pemex y, desde luego, en Los Pinos. La constancia judicial de que se ordenó la entrega de 5 millones de dólares a Emilio Lozoya Austin (aunque no hay constancia de que esa orden se hubiera cumplido), cuando éste era director de la empresa petrolera, es una veta parecida a la que en otros países ha alcanzado a la respectiva Presidencia de la República. Al menos en este primer tramo, los medios mexicanos de comunicación masiva parecen aplicadamente concentrados a desarrollar una agenda concentrada en Duarte de Ochoa y no en los negocios corruptores de la firma brasileña Odebrecht.

En realidad, Los Pinos está volcado en la promoción de una versión exculpatoria de sus propias creaciones o complicidades corruptas. Con un banderazo de salida muy evidente y significativo, el peñismo busca convertir las detenciones de los amigos Yarrington y Duarte en muestras de una magna lucha contra la corrupción. Los burros sexenales hablando de orejas circunstanciales: las historias terribles de corrupción institucionalizada, transformadas en presuntos himnos de fin de fiesta, en un discurso laudatorio del peñismo justiciero que ya está inserto en varias instancias mediáticas).

El electorero intento de conversión de Peña en el emblema de una lucha sin cuartel contra la corrupción (capaz, por ejemplo, de hacer aprehender a dos gobernadores, miembros de su propio partido, dice el discurso sincronizado), tiene una contraparte claramente buscada: el lopezobradorismo que, a pesar de sus contradicciones programáticas y su conducción caudillista, representa una firme amenaza al predominio priísta en el estado de México y a la voracidad yunista en las elecciones municipales de Veracruz. Ganar, o perder, en estos comicios locales, serán galones y escalones tácticos rumbo a 2018.

En ese esquema de violento arranque de la temporada electoral 2018, el indicativamente sonriente Duarte de Ochoa puede ser una agradecida carta de sicariato electoral. No hay una afectación real de sus intereses: cual si hubiese un pacto mafioso en curso, se le está respetando a la familia: la esposa, merecedora de abundancia que por sí misma debería significar una obligatoria indagación judicial en su contra, está siendo colocada fuera de las investigaciones oficiales, al igual que otros familiares. Y Duarte podría abrigar fundadas esperanzas de que en su proceso sean sembradas las fallas intencionales que más adelante abran senderos procesales para su liberación y el garantizado disfrute de buena parte de la riqueza mal habida.

El pistolero (en términos políticos) Javidú tiene dos balas electorales que a sus carceleros mexicanos interesará que use (y así sería una suerte de Bejarano II, sin videos pero con confesiones personales): una, referida a las presuntas alianzas y ayudas económicas que se le habría dado a Morena en los comicios del año pasado. El panista Miguel Ángel Yunes Linares, ya como gobernador de Veracruz, ha lanzado la primera acometida fuerte contra el lopezobradorismo en ese terreno de las supuestas complicidades. Ahora, Duarte de Ochoa podría asegundar el asunto, dándose como fuente directa respecto al PRI-Mor (la supuesta alianza del PRI duartista y la Morena lopezobradorista en esa entidad). La segunda bala electoral sería consecuencia de la primera y tendría como presunto destino final el 2018. En el camino, según la ruta de trabajo desatada este sábado de falsa gloria, se despejaría el paso para el primo Del Mazo en el estado de México, para el panista Yunes y sus hijos en Veracruz y para el candidato presidencial que definan Videgaray-Trump y Peña Nieto. ¡Hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

 
Monday, 17 April 2017 00:00

Varias Argentinas, diferentes velocidades

Escrito por

Entre las movilizaciones de marzo más el paro general de comienzos de este mes, en una punta, y en la otra las imágenes del repugnante operativo policial sobre los docentes en la Plaza del Congreso, quedan trazados interrogantes con respuestas que no deben caer en el facilismo.

Desde ya, no puede ponerse en duda que un gobierno como éste tiene plena disposición a atemorizar y reprimir. Pero la graduación de ese espíritu tiene instancias diferentes. Juegan el oportunismo político de cada momento, y sobre todo, la fuerza de quienes participan activamente y de aquellos que revisten el papel de observadores (quienes consumen con indiferencia, o algún interés apenas mayor o menor, lo que los medios muestran sobre quienes participan). Veamos cierta cronología. El macrismo aprovechó el comienzo de su gestión con dos atropellos ejemplificadores: despido a mansalva de empleados estatales y el encarcelamiento de Milagro Sala. Solamente ñoquis los unos, solamente una negra corrupta la otra. Los primeros fueron reemplazados por tropa propia en número similar, e inventaron un show de nuevos ministerios y reparticiones públicas. Hay más trabajadores en el Estado que durante el tiempo K. Pero a nadie le importó. A Sala la mantienen presa en medio de un escándalo jurídico de alcances internacionales, pero se sostienen porque el reclamo por su libertad dista de ser masivo. Es la presa que necesitan para decir que no les tiembla el pulso, y si acaso fuera liberada tras el tormento que sigue sufriendo dirán que ello muestra la vigente independencia de la Justicia. Al cabo, también sugerirán, son sucesos del Macondo jujeño en manos de un patrón de estancia, el radical Gerardo Morales, y en el que la policía acaba de ingresar a la Universidad, sin orden judicial, para detener al presidente del centro de estudiantes y a otro compañero que compartían un asado con permiso de las autoridades. No fue La Noche de los Bastones Largos, como exageró algún zócalo televisivo, pero tampoco se veía algo parecido desde entonces, hace más de 50 años; y tampoco importa en forma masiva sino a quienes se muestran espantados porque es gente informativamente despierta, e ideológicamente conciente, de lo que está en danza bajo la prédica Pro del budismo zen y los manuales de autoayuda. Morales se despertó tres días después de producido el acontecimiento, sólo frente a la reacción de la comunidad universitaria, organizaciones sociales y referentes sueltos. Entretanto, un mutismo absoluto salvo por débiles expresiones de la FUA y Franja Morada.  En ese satélite mendicante en que se convirtió hace tanto rato la Unión Cívica Radical, ¿no quedó absolutamente nadie con vergüenza histórica, con memoria moral, para aunque más no fuere haber repudiado de inmediato hechos como los de Jujuy? El partido radical ya no existe como expresión orgánica, es correcto, respecto de alguna presencia conceptual que no sea puntear pueblos y ciudades para retener u obtener intendencias y lugares en las listas. Pero, ¿nadie? ¿No quedó nadie? ¿Nadie así fuere para demagogizar con la memoria de Alfonsín, la autonomía universitaria, las libertades civiles? ¿Es esto una alegoría acerca de un partido que altri tempi supo disponer de sustancia o rasgos progresistas? ¿O lo es en torno de unas anchas franjas de capas medias sin otra sensibilidad que la marcada por aspectos temporales del bolsillo, y el consumo de la imaginería que le edifica la máquina narcotizante de los medios? 

La cronología de los tiempos macristas, que debutó con aquellas medidas de pretensión ejemplarizadora, continuó con la táctica del si pasa, pasa. Y prosigue ahora mismo con el proyecto de ley para aumentar la penalización de manifestaciones públicas. Les salió relativamente mal cuando el intento de colar por la ventana a dos jueces de la Corte Suprema, porque después, producida la reacción de las familias judiciales, los negociaron y acordaron en el Senado. Ocurrió lo mismo con la brutalidad de los tarifazos en un solo saque, para terminar instrumentándolos con algo del gradualismo que ya tenían previsto. Esos, entre otros, fueron los momentos del año pasado que, en tanto estreno de gestión, tuvieron actitud contemplativa por parte del grueso social más voluminoso. Se entró en el desenfreno del endeudamiento externo, hubo el arreglo con los buitres, el consumo popular se desplomó, las fuentes laborales comenzaron a destruirse, la CGT no dijo ni jota, la expectativa de que el enfermo ya mejorará tenía gran consenso, la pata mediática arreció con el exclusivo festín de corruptos que había regido durante el kirchnerismo y, en síntesis, las reacciones quedaron reducidas a los grupos y personalidades políticos, sindicales, intelectuales, sectoriales, de toda la vida. Esa dinámica que favorecía al Gobierno comenzó a tener obstáculos en febrero, cuando, por un lado, estalla el affaire del Correo gracias a no poder morigerarse la impresión de tráfico de influencias desde el entorno presidencial. Además, la paciencia se agota –o debe testificar, como en el caso de la CGT– porque las evidencias del rumbo del modelo se tornan indesmentibles. Entonces surge marzo con su notable cadena de marchas multitudinarias, enfervorizadas, cual proceso de combustión desatado. El Gobierno pierde el centro de la escena a manos de las minorías intensas. Contesta –primero a regañadientes– con una manifestación que, ayudada por la lectura onanista de sus medios, lo envalentona a pesar de no haber estado, ni de lejos, a la altura de los caceroleos contra Cristina. Ni –más lejos todavía– de las imponentes exclamaciones gauchócratas de 2008, con sus piquetes que cercaron el acceso a las ciudades y con las ciudades protagonizadas por una alianza que supo juntar codo a codo el gorilismo más rancio con viudas nacanpoperas e izquierda radicalizada. Sin embargo, parece haber bastado el primer sábado de abril, con la fantasía de una multitud portando banderitas argentinas, gritando contra la yegua, para que la oratoria oficial arremetiera contra sádicos choripanes golpistas. Y para que ese odio de clase rodeara una instalación de maestros con un cordón policial de represión presta, sin otro argumento que la falta de permiso municipal. Lo que siguió a eso es de un cinismo surrealista. Los medios hablaron de “escaramuzas” frente al Congreso, de la habilitación que hacía falta, de la necesidad de cumplir la ley, de que reprimir no tiene por qué ser una mala palabra, de que Vidal doblegó a los docentes situándolos en el brete de provocar represión afuera de la provincia. ¿En qué cabezas puede sostenerse justificar policías contra docentes?

Esa pregunta, contrariamente a lo que indica cualquier sentido común, no tiene respuesta lineal. Excepto que quiera caerse en el panfleto, requiere complejizarla. La tensión explícita desatada desde marzo, que el Gobierno promueve en las redes y a través de sus figuras más notorias, no nace del Espíritu Santo. Ancla en una porción profundamente conservadora de la sociedad argentina, y recibe la respuesta de otra porción igual de significativa. Pero hay otra parte, demostrada por la historia sin que ninguna variante sociológica pueda refutarlo, que exhibe a gente sin ningún interés político, que no lee ni Clarín ni PáginaI12, que no mira TN ni C5N, que piensa que todo es la misma mierda, que vota a Cristina o a Macri sucesivamente sin complejos y que reacciona a estímulos de época, o de eventos, sin encuadre ideológico. Es lo que cualquiera, de un palo u otro, registra todos los días. ¿Cómo se explica, en hipótesis contraria, que pueda avanzar el renovado choque contra la misma piedra, endeudando al país en dólares alegremente para conducirlo al mismo destino que en los noventa? ¿Cómo puede desmentirse que el odio de clase está sellado antes en la antropología de esta sociedad que en la prédica de los medios reaccionarios? Los que salieron a la calle el 1º de abril son una sección constitutiva de los argentinos, bien que numéricamente devaluada como marchantes. Y los que salieron durante marzo son otra, callejeramente mucho más grande pero no mayoritaria. El resto, que determina mayorías o minorías electorales, mira, absorbe, tiene el humor predispuesto en un sentido u otro. Nada menos que en torno del cerco policial a los docentes frente al Congreso, la indignación corre por cuenta de los ideologizados que se movilizan. Hay otro sector que justifica la represión, y que incluso exige aumentarla. Y hay otro del que nadie sabe cómo procesará lo ocurrido, porque son aspectos de la subjetividad masiva que responden a lecturas e intereses momentáneos. ¿Será preponderante que la Argentina está mucho peor que durante el kirchnerismo? ¿O lo será que conviene darle más tiempo a esta derecha porque un gobierno que administra para los ricos no puede volver a equivocarse? Esa pregunta es la de la coyuntura electoral, semblanteada por si Cristina, que es el único el ordenador ideológico del país, será o no candidata. A ausencia de liderazgo concreto, en unos y otros, a valores de hoy se impone un pronóstico de dispersión de votos (y mucho más, tratándose de elecciones intermedias). 

Esa es la velocidad de la coyuntura. En la del mediano plazo se ve un país otra vez sumido en el quebranto y, quizás, otra vez arrepentido de haber optado por el retroceso. Y en el mientras tanto entre una velocidad y otra, la pregunta de qué miserias y grandezas habrá para certificar o evitar los males aún mayores. 

El sábado pasado, mientras PáginaI12 informaba sobre la peor inundación en Salto, con mil evacuados, un artículo en La Nación reducía así el problema agrario nacional: “Se elevó a un millón de hectáreas la superficie perdida del cultivo de soja como consecuencia de los excedentes hídricos de los últimos meses”.

En esos meses, no casualmente, se inundaron ciudades como Pergamino, Concordia y ahora mismo General Villegas y pueblos aledaños, lo que contribuye a trazar el más grande drama nacional contemporáneo, aún no admitido por autoridad alguna: la superficie cultivable perdida en todo el país es muchísimo mayor que ese millón sojero, y alcanza, ya, una dimensión trágica.

El desastre que implica el actual récord histórico de lluvias, tormentas feroces, desbordes de ríos y canales, y cauces de aguas incontenibles, afecta en estas mismas horas a la provincia de Tucumán y a decenas de ciudades cordobesas, santafesinas, santiagueñas, entrerrianas, bonaerenses y pampeanas, y viene a sumarse a las ya habituales y muy dañinas inundaciones que cada tanto afectan al Chaco y a Formosa; a los recientes aludes y descalces de ríos en Salta y Jujuy, e incluso, ahora mismo, al desbarajuste climático también en la Patagonia, donde Comodoro Rivadavia, Viedma y otros puntos empiezan a sentir efectos indirectos, como lo sintieron hace poco Mendoza y La Pampa.

Pero lo más asombroso, lo verdaderamente fenomenal e increíble, no es que esta calamidad suceda en casi todo el territorio argentino. Lo verdaderamente condenable es que no hay explicaciones sinceras. No se lee ni se confiesa la causa profunda del desastre que ensombrece el futuro de nuestro país. Y que no se llama “cambio climático” como mienten el Presidente Macri y sus secuaces. Se llama SOJA, que es el poroto productor del desastre agrícola argentino, y cuyos promotores y beneficiarios son los responsables de este crimen de lesa ecología, para el que cuentan con la infaltable contribución de un Estado bobo en manos de funcionarios corruptos. Así nomás.

¿Por qué semejante aseveración? Porque la Argentina fue un territorio privilegiado por la Naturaleza, en el que, históricamente, cada hectárea de bosque consumía entre 1800 y 2200 milímetros por año/hectárea. A la vez, las pasturas consumían entre 800 y 1200 milímetros de agua/año/hectárea. Esto garantizaba la absorción de lluvias en proporciones entre ideales y adecuadas. 

La soja, en cambio, apenas consume entre 400 y 600 milímetros de agua/año/hectárea. De donde es obvio que si en dos décadas 10 millones de hectáreas pasaron de la ganadería al monocultivo y dejaron de absorber agua en aquella proporción equilibrada, las napas freáticas sólo pueden subir. Que es lo que viene sucediendo en la hasta hace poco llamada pampa húmeda, donde históricamente las napas estaban a 10 o 15 metros bajo la superficie, pero ahora están a sólo un metro o incluso menos... 

Así la Naturaleza, al no poder absorber más agua, la exporta a ríos, lagunas, arroyos y cunetas y, cuando llueve mucho, a los conglomerados urbanos. Que es lo que está sucediendo hoy en la Argentina. Por obra de tipos avorazados y no por “cambio climático”. 

Lo he podido comprobar en las últimas semanas, llevado por trajines diversos a Mendoza, Tucumán, el centro y sur de Córdoba, el interior del Chaco profundo, toda la larga geografía de Santa Fe y buena parte de las llanuras bonaerenses. Es fácil ver los efectos de las lluvias macondianas que se desatan casi a diario sobre todo el territorio nacional. Y que en cada caso se suman a las que llegan de otros distritos, porque cuando el agua sumerge una ciudad o un campo la estúpida “solución” es romper rutas, puentes y bardas para que el agua corra y joda al distrito vecino, con lo que los daños se extienden y no pueden siquiera ser bien estimados.

La soja se ha convertido por lejos en la principal exportación de este país, con tres consecuencias grotescas: a) ser la más fabulosa fuente de ganancias de apenas un centenar de empresarios, banqueros y amigos del poder; b) ser una fuente de corrupción porque ha necesitado de la vista gorda de miles de funcionarios de todos los niveles a lo largo de más de 30 años y los necesita ahora mismo, y cada vez más, para profundizar el engaño: y c) es la mayor desgracia de millones de argentinos y argentinas que padecen los efectos devastadores de esta planta explotada brutalmente.

Han sido unas cuantas corporaciones nacionales y extranjeras, y puñados de ex banqueros, políticos y corruptos varios, quienes junto con empresarios del llamado “campo” en los últimos 20 años, y de manera bestial, se forraron de dólares generando un crecimiento irresponsable del cultivo de la soja, devastando para ello los fabulosos bosques de riquísimas maderas que tenía nuestro país. Defecaron sobre leyes y controles, corrompieron en todos los gobiernos y talaron y deforestaron provincias enteras. Y además, mintiendo y atropellando comunidades enteras, expulsaron y desarraigaron a decenas de miles de familias que hoy se arraciman en las villas miseria de todos los conurbanos. 

Pero eso no es todo, porque, adicionalmente, la acción de estos tipos con la soja indirectamente ayudó a la expansión de diversos tipos de cáncer. El paso de esas 10 millones de hectáreas de bosques y de pastoreos al monocultivo sojero, ha significado, además, la volcadura de unos 100 millones de litros de veneno sobre el territorio argentino, lo que según algunos estudios produjo a lo largo de 20 años por lo menos una duplicación de la media nacional de cáncer.

Permanentemente veo escuelas fumigadas, chicos enfermos en lo que era El Impenetrable, en la otrora Cuña Boscosa santafesina que es hoy poco menos que un desierto; en la devastada Santiago del Estero, o en ese país de algarrobos y especies preciosas que era Córdoba, provincia hoy vaciada de árboles en más del 95 por ciento de su territorio. 

Obviamente, los lectores/as de esta nota saben que no faltarán los necios que difundirán que este texto exagera. Eppur si muove.

Hace unos meses, el famoso director de cine colombiano Víctor Gaviria dijo en una entrevista: “Del maltrato de género no surge un relato placentero”. Gaviria discutía su nueva película, La mujer del animal (2016), que trata de forma cruda un tema que cada vez se discute con más urgencia en América Latina: la violencia contra las mujeres. “Esta película es un homenaje a las mujeres que murieron en silencio,” añadió.

La Semana Santa arrancó con la muerte —no tan silenciosa— de una de ellas. En la noche del lunes, un hombre llamado Julio Reyes asesinó a su ex pareja, Claudia Rodríguez, en un centro comercial de Bogotá.

Gaviria, el primer director colombiano que llegó a la selección oficial de Cannes y que es recordado por La vendedora de rosas (1998), filmó de nuevo un largometraje desde el punto de vista de una niña de los barrios más pobres de la ciudad de Medellín. La mujer del animal se enfoca en una adolescente llamada Amparo que se escapa de un internado para mudarse al barrio de su hermana. Es allí donde el líder de una pandilla, que todos los vecinos temen y apodan el Animal, la viola y la mantiene secuestrada durante varios años.

La película son dos horas de golpes, insultos, violaciones, pandillas y drogas. Gaviria pintó un mundo en blanco y negro. Pintó a un hombre con el que el espectador no puede identificarse porque su único papel es insultar, disparar, violar. “El Animal no tenía ningún rango de redención, era el mal encarnado,” dice Gaviria. Por otro lado, pintó a una mujer golpeada repetidamente por el Animal, que llora porque él la trata como a una vaca. En una escena en la que ella le cura una herida, él le pregunta hasta dónde lo quiere. “Hasta ninguna parte”, le responde ella. No es una película en la que hay matices.

A veces las cosas sí son blanco y negro, como lo fueron para Margarita Gómez, la mujer en la que está basada esta película. Ella estuvo secuestrada siete años por Libardo, con quien tuvo tres hijos productos de múltiples violaciones.

Pero la película no sólo habla de Amparo y del Animal, sino de todos aquellos que no la ayudaron.

En una escena, el Animal obliga a Amparo a vivir en un colina donde él la puede vigilar y controlar. Desde allí, Amparo también ve todos los edificios y calles de Medellín. Quizás es la imagen más poética con la que Gaviria puede explicar que la violencia contra Amparo sucede frente a toda la ciudad; nadie se detiene a verla a ella. Otras tomas se enfocan en los ojos: los de El Animal vigilando a Amparo y los de los vecinos mirando hacia otro lado. 

En marzo, cuando Gaviria estrenó su película en Colombia y la presentó también en el Festival de Cine de Nueva York, otro símbolo cultural colombiano vivió su propia polémica de género.

El director técnico de la selección colombiana de fútbol designó, en un partido contra Bolivia para las eliminatorias del Mundial de Rusia 2018, a Pablo Armero como lateral izquierdo. Armero, un futbolista de treinta años que juega en el equipo brasileño Bahía, fue arrestado hace un año en Miami por golpear a su esposa, María Bazán. Desde entonces, no había vuelto a jugar representando a la selección.

Según las autoridades, Armero no solo golpeó a su pareja sino que también la arrastró del pelo y luego se lo cortó. El pelo, arma de seducción femenina en miles de propagandas de acondicionadores, es también el karma de Amparo en La mujer del Animal. En varias escenas, el hombre la agarra del pelo para arrastrarla y golpearla frente a los vecinos. Ella se cansa de que su pelo se vuelva una herramienta para el Animal, y se lo corta. Cuando él la encuentra, con su corte “de niño”, ella le dice que nunca más la podrá arrastrar.

A diferencia del Animal, Pablo Armero es un tipo que sí se ha ganado el cariño de la audiencia. Fue una de las estrellas del equipo en el Mundial de Brasil 2014 (la primera vez que Colombia llegó a los cuartos de final), y era adorado por las cámaras cuando bailaba salsa después de cada gol. Armero está en la cúspide del éxito, es guapo y talentoso. En la pantalla chica o grande, es lo contrario del Animal.

Continue reading the main storyFoto
 
A la derecha, el futbolista Pablo Armero con su compañero en la selección colombiana JamesCreditFernando Vergara/Associated Press

Por eso, cuando la presentadora de deportes Andrea Guerrero dijo que la federación no debió dejarlo jugar, empezó a recibir insultos y amenazas. “No comparto que mi selección, la que tiene mis ídolos, tenga un hombre que maltrató a su mujer”, dijo Guerrero, la única mujer entre los cinco presentadores que discutían el partido en ese momento.

“Entonces no vea el partido”, “lo deportivo va aparte de lo personal”, “quítenle el micrófono”, “vieja loca”, “debería retirarse de la TV, irse de Colombia” y “no más mujeres hablando de fútbol” son algunos de los mensajes que recibió en Twitter.

Guerrero denunció que recibió amenazas de muerte y de violación. La polémica creció a tal punto que ONU Mujeres publicó un comunicado en el que expresó su “preocupación hacia la vida e integridad de la periodista”, y reiteró que la violencia contra las mujeres nunca es un “asunto privado”.

Pero Pablo Armero jugó su partido.

La mujer del Animal es una película que ayuda a pensar en casos como el de Armero y, a la vez, no lo hace. Al pintar la violencia de género de forma binaria, no nos da respuestas para esos miles de casos en los que el abusador sí genera simpatía en su barrio, entre sus amigos o en su país. La violencia no solo surge en los barrios pobres de Medellín, sino en todas las esquinas, incluidas las del fútbol. Son en esos casos en los que se pone a prueba nuestra capacidad de mirar y reaccionar. 

Es fácil odiar al Animal en la sala de cine. Pero no es igual de fácil odiar a Armero antes del partido. Como no es fácil odiar a Bruno Fernandes de Souza, el nuevo arquero del Boa Esporte en Brasil que fue contratado tras purgar una condena por asesinar a su exnovia y darle de comer los restos a sus perros. Aunque este no es un problema sólo de deportistas o pandilleros.

Tampoco es fácil odiar a amigos o miembros de nuestras familias que admiramos, y nos sorprende cuando nos enteramos que también golpearon a las amigas, primas o tías que queremos. Es más difícil reaccionar frente a todos esos casos que también pasan en esa colina hacia la que podemos mirar.

Cada cuatro días en Colombia es asesinada una mujer por su pareja o expareja y 76 por ciento de los casos de violencia contra las mujeres en el país son cometidos por sus novios, exnovios o maridos, según datos oficiales. Catorce de los 25 países con la tasas más altas de feminicidios están en América Latina y el Caribe, de acuerdo con un análisis de ONU Mujeres. Las estadísticas sobre violencia son importantes pero incompletas, porque siempre está la sospecha que son más las mujeres golpeadas que las que denuncian. Por eso las producciones culturales, como las películas, vuelven a las mujeres algo más que cifras.

Algunos de estos casos mostrarán a un hombre como el Animal, pero otros a hombres como Pablo Armero. Víctor Gaviria pide que miremos y denunciemos la violencia contra la mujer.

Lo que no advierte es que no todos los hombres serán como el Animal.

 
Monday, 17 April 2017 00:00

Los abrazos

Escrito por

Las más de 60 mil personas que pasaron durante la primera semana por la Escuela Pública Itinerante nos mostraron una vez más que hay un pueblo comprometido con la defensa de la educación pública. 

Emociona ver cómo la represión a maestrxs y profesorxs del domingo 9 derivó en una marea de apoyo y aliento de quienes condenan los atropellos y las injurias. Miles de docentes que llegan a la “Escuela” con sus guardapolvos, niños que dejan sus dibujos de aliento, organismos de derechos humanos, artistas, poetas, músicos, académicos, intelectuales y periodistas, dijeron presente en esta lucha en defensa de la educación pública.

Las clases artísticas, de danzas, ajedrez o científicas realizadas por docentes echan por tierra el menosprecio que el presidente Macri y el ministro Bullrich expresan por los docentes y la educación. Nuestrxs queridxs jubilados también se hicieron presentes y pasaron la mañana del sábado tejiendo nuestra bandera, tejiendo la patria.

Las disertaciones en la Escuela Pública Itinerante sobre la Ley de Financiamiento Educativo y la paritaria nacional docente debieron repetirse varias veces ante la cantidad de ciudadanos que vienen a solidarizarse y a interiorizarse de manera más profunda acerca de la justicia de nuestro reclamo. La Escuela instalada en Entre Ríos 50 es el escenario de una sucesión interminable de emociones, como el conmovedor encuentro entre Teresa, la maestra de 83 años que enseñó junto a Isauro Arancibia, y Sandra Rodríguez durante el homenaje a su esposo, nuestro compañero Carlos Fuentealba. También nos conmueven las manifestaciones de afecto de la marea de gente que durante todo el día nos visita y se retrata junto al pizarrón que está en el aula o en los pupitres del patio. En estos días reunimos miles de firmas para impulsar la sanción de una nueva Ley de Financiamiento Educativo que eleve del 6 al 10 por ciento el presupuesto para Educación y también para reclamar la convocatoria a la paritaria nacional docente.

Hace 20 años se instalaba la Carpa Blanca de la Dignidad. Hoy la Escuela Pública Itinerante está en el mismo lugar, con idénticos reclamos. En aquel momento plantamos un arbusto que hoy es un árbol. Sus raíces profundas de amor y compromiso son las que la educación pública echó en el pueblo. El compromiso es el de seguir defendiendo tenazmente nuestros derechos, por el presente y el futuro. Hoy más que nunca “la escuela argentina enseña, resiste y sueña”.

Monday, 17 April 2017 00:00

Atole con el dedo

Escrito por

No está el mundo como para hacer planes a largo plazo, pero en la Femexfut eso no cuenta. Allí lo que de verdad importa es ofrecerse, venderse, prostituirse –barato o caro– con el primero que pasa. Y si alguien no está de acuerdo, peor para él.

Teniendo tan cerca a los Estados Unidos, los del pacto de gavilleros no se lo pensaron dos veces, fieles al antecedente lejano de Antonio López de Santa Anna y al muy actual de los fraudulentos jueguitos moleros: haga usted conmigo lo que guste, siempre que venga por delante un buen fajo de billetes verdes. Al cabo somos “socios comerciales”, como repiten a todas horas políticos y empresarios “mexicanos”. Y si hay que revisar el TLC, pues se revisa y todos contentos.

Así, con singular alegría, los altos directivos futboleros de México, EUA y Canadá –lindo bloque éste– anunciaron el lunes en Nueva York la presentación de una candidatura tripartita para organizar el mundial de 2026, que con 48 equipos en liza más va a parecer la feria del empleo. Pero, un momento, la cosa no es tan sencilla como se creía: resulta que de los 80 partidos programables, 60 se librarían en territorio estadounidense, y lo poco que quede –10 y 10– a repartirse entre México y Canadá. Qué tercera final de Copa del Mundo en el Azteca ni que nada. Pelé y Maradona, como si no hubiesen existido.

Hasta la publicrónica más sumisa puso el grito en el cielo, y hay que ver los apuros del inefable Decio para salirles al paso a las críticas que despertó su actitud entreguista, vivo reflejo de la de sus representados. Y es que aceptar semejante burla equivale a desconocer la historia futbolera de este país, su rico pasado mundialista, la larga y extendida afición que entre nuestra gente tiene el balompié, en contraste con la indiferencia de los gringos hacia un deporte que ni sienten ni siguen ni entienden ni les interesa.

Ciertamente, suena tonto planear a nueve años de distancia, tal como vienen los tiros y con los desembolsos colosales que la FIFA impone, y es una verdad del tamaño del Himalaya que los dirigentes de nuestro futbol no se distinguen precisamente por su agudeza mental –sí por su desmedida y avariciosa ambición–, pero lo peor no es eso: lo peor es que piensen que pueden regalarles ese mundial a los electores de Donald Trump por encima de befas y muros, y encima suponer que un pueblo tan zaherido y maltratado como el nuestro va a respaldar semejante iniciativa. Ojalá que quienes aún acuden a los estadios de la soporífera Liga MX les hicieran saber allí a nuestros federativos cómo nos ha sentado este nuevo TLC, tan lesivo a los intereses y a la dignidad nacionales como el otro. 

De Dortmund a Lyon, pasando por Madrid. Hablando de cómo está el mundo, qué tal la semana vivida por el futbol europeo. Desde luego, el hecho impactante, en más de un sentido, fueron los bombazos de Dortmund en contra del propio Borussia de allá. Al parecer fueron tres, y el que hizo blanco en el autobús del equipo local hirió de cierta gravedad al defensa catalán de la escuadra prusiana Marc Bartra, sometido a una cirugía urgente para retirarle numerosas esquirlas incrustadas en su brazo derecho, que entre otras cosas le lesionaron la muñeca y le fracturaron el hueso radio. La Uefa, imperturbable, aceptó la cancelación del encuentro, a condición de que se reprogramara para el día siguiente. Televisión e intereses económicos mandan y se tuvo que jugar.

Esa misma noche del martes, una nube de partidarios del Leicester City, reunidos en céntrica zona de bares madrileña, tuvieron un encontronazo con la policía: volaron sillas, mesas y botellas y quedaron bajo arresto más de un centenar de alborotadores, británicos en su mayoría. Quienes habíamos dado por muerto y enterrado el terrible problema hooligan tenemos aquí un tenebroso recordatorio en sentido contrario.

Y como culminación, el jueves “santo”, el encuentro entre el Olimpique de Lyon y el Besitkas turco tuvo que retrasarse cerca de una hora porque la porra visitante entró al estadio francés en plan de armar camorra y barrer con quienes encontrara a su paso: presas de pánico, centenares de hinchas locales invadieron el terreno de juego, la confusión se enseñoreó del lugar y los jugadores interrumpieron su calentamiento y se retiraron apresuradamente. La lenta respuesta policial se limitó a aislar en su tribuna a los rijosos, y el partido se jugó en ese clima –pensaría la Uefa que dos suspensiones son demasiado–. Besitkas tomó ventaja, pero Lyon anotó dos veces en el 82 y puso la ida 2–1.

Y es en esta atmósfera que a algún genio se le ocurrió proponerse de sede de un mundial todavía lejano. 

Mucho Madrid. La visita del Real Madrid a casa de la trituradora llamada Bayern Múnich demostró que el ogro bávaro no era tan fiero como vociferaba su paso goleador por la bundesliga. Faltó gente clave en el once de Anchelotti –Lewandoswski, su baja principal–, pero el merengue también atraviesa una racha de lesiones, y se advirtió que no están a punto los recién reaparecidos Modric y Bale, por lo que el primer tiempo se inclinó del lado muniqués. Si Benzemá entrelló un frentazo picado en el larguero –por milagro, el rebote le cayó a Neuer en el regazo–, al gol de Vidal, rematando de cabeza el sexto córner llovido sobre el área madridista (24’), habrían podido sumarse al menos otro par: por el testerazo que el chileno erró por centímetros, y por el penal –mano de Dani Carvajal– que el mismo Arturo mandó a la estratósfera cerca del minuto 45.

Ni Vidal ni el Bayern se recuperarían ya del chasco. O, visto desde el otro lado, el Madrid en el complementario, supo manejar los hilos y estableció una superioridad definitiva. Si ya Müller había demostrado que los zapatos de Lewandowski le quedaban muy grandes, a su defección iban a sumarse las de Alonso, Alaba, Thiago, Robben y todos los demás. Con el marcador 1–1, Javi Martínez se hizo expulsar por un faul a Cristiano, que resurgió como héroe del Madrid anotando dos veces (57’ y 74’), y poniendo repetidamente a prueba a Emmanuel Neuer, principal responsable de que la victoria blanca no alcanzara cifras más abultadas. La llave maestra que arrasó con el Bayern se apalancó por los costados –Carvajal y Marcelo, imparables–, y se sustentó en la brega incasable de Casemiro, el empuje de Ramos, la recuperación de Modric y el trabajo entrelíneas de Benzemá. Y, por encima de todos, en el protagonismo goleador de Cristiano Ronaldo, que resurgió como Ave Fénix.

Poco Barsa. La víspera, en Turín, todo fue coser y cantar para la Juventus. Enfrente estaba un Barcelona enclenque, el tikitaka devenido toquecito lento e insulso de equipo argentino de los años sesenta. Con Messi arrastrando la cobija y sin acompañamiento, Dybala anotó dos veces en el primer tiempo –las bandas eran amplias avenidas para la cebra turinesa– y Chiellini redondeó en el segundo cabeceando un córner. Nadie habla ya de un nuevo milagro catalán para cuando el campeón de Italia les devuelva la visita.

En noche aciaga para los equipos alemanes, el Mónaco le aplicó un 2–3 a domicilio al Dortmund en el partido postergado por el bombazo contra el autobús del equipo teutón. Los monegascos castigaron a los prusianos a base de toque y contragolpes –dos veces anotó Mbappé; Fabinho lo hizo de penal–, y resistieron el gran partido del nipón Kagawa y el estadounidense Pulisic, únicas luces de un atolondrado Borussia. Y en el Vicente Calderón, el Atlético apenas pudo vencer 1–0 al Leicester –que se presume el más débil de los cuartofinalistas– gracias a un penal ejecutado por Antoine Greizmann (28’). 

Ay Puebla, Pueblita, Puebla… De seguir así las cosas, la copla triste podría tornarse en danza macabra. Naturalmente, ya no saben a quién echarle la culpa –desde luego, Campestrini nos debe varias–, cuando la verdad es que la directiva tiene todas las boletas necesarias para apuntarse a autora exclusiva del desastre. Llevan años desfigurando al equipo –a punta de malos tratos, bajas inexplicables, contrataciones ídem e insolvencia crónica– y todavía se quejan. Ninguna culpa tiene Cardozo y, si nos apuran, muy poca los jugadores.

Pero así es y así está la Liga MX, con líderes goleados por coleros –Chivas en el Volcán y Toluca en la Bombonera… ¡por el Cruz Azul!–, arbitrajes basura y espectáculos fulastres por doquier. No la salva ya ni la gritería de los telemerolicos.

Y, como cereza en el pastel, la postulación tripartita para organizar en 2026 diez partiditos moleros… pero, eso sí, muy mundialistas. ¿Qué tal, para empezar, un China–Belice en el Cuauhtémoc?

Monday, 17 April 2017 00:00

La guerra de los mundos II

Escrito por

La invención de la imprenta y el inicio de la era Gutenberg son antecedentes útiles para comprender el alcance y la magnitud de Internet, ese invento creado para la comunicación militar de Estados Unidos durante la Guerra Fría que ahora domina nuestras vidas. Con la llegada de la imprenta sucedió algo muy importante: se acabó con el monopolio del conocimiento.

Hasta ese momento, el poder estaba en manos de aquellos que tenían acceso a la cultura escrita, una clase dirigente cuyo dominio se basaba en el analfabetismo y la ignorancia de la mayoría, incluso sobre textos sagrados como la Biblia. Años después de esta revolución, Lutero inició su reforma, un movimiento que acabó con el concepto del poder único.

Lo mismo ha ocurrido con Internet en nuestro tiempo. Resultó tan fascinante que empezamos a descubrir, uno tras otro, los capítulos pendientes en la comunicación humana y la Red se convirtió en la panacea de la libertad personal. Y así, sobre el imperio que se ha ido construyendo con el software inventado por Bill Gates y los suyos, la batalla tecnológica y estética de Apple y el intento de Steve Jobs por convertirse en un dictador en su compañía, hemos creado un mundo donde a lomos de Facebook, Twitter, Instagram y el resto de las redes sociales se ha producido una contrarreforma que se refleja en el rechazo a la estructura política y social que gobierna el planeta.

La gran contradicción es que la Red fue en sus orígenes un invento impulsado con dinero público que un grupo de jóvenes brillantes, desde los Zuckerberg hasta los Gates, aprovecharon para imponer —según la doctrina política y social de Estados Unidos— el sacrosanto ejercicio de la libertad mediante la inviolabilidad de las comunicaciones humanas.

Pero existen otros jugadores que están en esta guerra, no solo ideológica sino profesionalmente. Me refiero a los tres únicos países que pueden interrumpir el flujo de Internet. El primero es China, que ha conseguido crear casi una Administración paralela, de forma que cada avance tecnológico sea usado como un elemento de control social y cohesión militar.

En Estados Unidos, la esencia del sistema es defender la libertad individual

El segundo es Israel que, desde que recluta a sus jóvenes hackers en el mundo de los videojuegos, ha desarrollado toda una industria cuyo único propósito es la defensa y ha sido capaz no solo de desarrollar los más eficaces cortafuegos en las comunicaciones, sino también los mejores ataques cibernéticos. Finalmente, está Rusia, que utiliza la Red como una prolongación más de sus sistemas militares o de inteligencia, usando a los hackers como agentes capaces de comprar todo lo necesario en la parte oscura del mundo flat de Internet.

En Estados Unidos, intentar abrir el iPhone de un terrorista para tratar de obtener información acerca de un atentado en San Bernardino, California, es una batalla legal de primer orden porque el sistema, lejos de usar los avances tecnológicos como un elemento defensivo, los emplea, incluso a riesgo de vulnerar sus propias leyes porque la esencia del sistema es defender la libertad individual.

Para China, Rusia e Israel el problema es que el uso de la tecnología está directamente al servicio del Estado y de sus objetivos cívicos y militares. No hay ningún intermediario, no hay complejos, no hay leyes, no hay nada.

Sabido es que con un simple ordenador pueden apagarse todos los semáforos al mismo tiempo o anular el funcionamiento de los aeropuertos de un país. Estamos en manos del software y es muy importante saber que, más allá de la cooperación con los gobiernos del mundo libre, hay alguien que controla la irrupción y desarrollo de esas armas de destrucción masiva que han transformado el mundo a partir de la creación de Internet.

Estados Unidos fuerza sus leyes cada vez que intenta usar el sistema en beneficio propio porque está alterando elementos constitucionales de primer orden. China, Rusia e Israel, por el contrario, no tienen ese problema, que nos conduce a una guerra vergonzosa, una guerra oculta desde el lado libre, y una guerra plena sin complejos y sin inhibiciones desde el lado del mundo considerado como el menos democrático.

Monday, 17 April 2017 00:00

“Clarinero” y su tiempo

Escrito por

Falleció Rafael Morales “Clarinero”, cronista queretano de vasta trayectoria, cuando a punto estaba de cumplir 97 años. Larga vida la suya, cuyo eje estuvo siempre en el toro, el toreo, la Fiesta. Novillero de la legua en los años 40, de periodista adoptó como alias el nombre de aquel Pastejé inmortalizado por Fermín Espinosa en El Toreo el 31 de enero de 1943, misma fecha en que Silverio cuajó para los restos al célebre “Tanguito”. Ni qué decir tiene que este “Clarinero” queretano sentía por la tauromaquia una pasión irrefrenable, que lo llevó a dominar los diversos palos de la reseña, el análisis, la reflexión y la información taurinas, desplegadas en todos los medios a su alcance. Escritos y hablados.

Autor de numerosos libros sobre toros y toreros, “Clarinero” escribió además para la revista Tiempo, cuyo director era Martín Luis Guzmán, unas cartas taurinas anteriormente a cargo de Juan Pellicer Cámara, que fuera juez de plaza en la México y destacadísimo cronista, hermano del poeta tabasqueño Carlos Pellicer, a quien se podía ver cada domingo en la Monumental. Pero sería la entrevista la actividad informativa en la que Rafael Morales alcanzó el grado de maestro. La desarrolló asiduamente por la radio (“Clarinazos por Clarinero”, su programa dominical, permaneció varias décadas en el aire) y era una de las páginas más buscadas de El Redondel, precisamente porque, a su oportunidad para elegir al personaje de la semana, unía la habilidad de hacer hablar a sus entrevistados de lo que realmente sentían y más interesaba al aficionado, permaneciendo él como un interlocutor discreto, casi oculto, mientras reservaba prácticamente todo el espacio de la charla al personaje protagónico. Fue con “Clarinero” con quien Paco Camino habló en primicias del “temple lento” que le hizo descubrir el toro mexicano, y a quien declaró El Capea, tras cortarle a “Corvas Dulces” de Garfias su primer rabo en la capital, su orgullo de haber obtenido semejante galardón ante “el público más exigente y conocedor del mundo”. Naturalmente, no es que ambos figurones se murieran por reconocer a viva voz una y otra cosa: hacer que el entrevistado se sincere requiere del entrevistador un oficio, un tacto y unos conocimientos que no están al alcance de cualquiera. Por eso afirmo que la faceta maestra de “Clarinero” fue, justamente, la entrevista. 

Las secciones taurinas de su tiempo. Estamos hablando de un recorrido que, grosso modo, abarca de finales de los años 40 hasta casi clausurar el siglo XX. Cuando el aficionado agotaba la prensa del lunes para enterarse de cómo habían visto la corrida no menos de diez revisteros expertos que eran además excelentes prosistas y avezados conocedores de la Fiesta, muy al tanto de sus tejemanejes internos y, cómo no, dispuestos a argumentar –en muchos casos sesgadamente– de los toros y los diestros de sus preferencias o aversiones particulares. En ese clima de esgrima mental, sabrosamente condimentada, se nutrió y se desarrolló la pasión y la competencia taurina de varias generaciones de aficionados. Y por eso se entiende y justifica lo dicho por Pedro Gutiérrez Moya acerca de la calidad crítica y analítica del cónclave que reunía en sus tendidos la gran cazuela metropolitana. Y también, estoy por afirmarlo, la de los públicos de las principales plazas de los estados, que no sólo veían toros a menudo sino los tenían cada domingo en televisión abierta, y leían con interés y delectación, en los diarios de la capital que hasta su ciudad llegaban, a los cronistas de sus preferencias, sabedores de que cada publicación disponía de más de uno, en una gama que abarcaba desde viejos sabios como Verduguillo, Ojo, Manuel Horta, García Santos, Septién García, Renato Leduc, Sosa Ferreyro, Bohórquez, Don Luis, Don José, Tapabocas o Flamenquillo, hasta los que estaban en plena madurez –Alameda, Malgesto, José Octavio Cano, Pellicer, Carlos León, José Manuel Ramos, Jarameño, Rafael Solana hijo, Alberto A. Bitar, Paco Hidalgo, Giraldés, Macharnudo, y esporádicamente Luis Spota, Blanco Moheno y algún otro colado notable: reseñas, crónicas y artículos ornamentadas con fotografías de gran belleza plástica, además de los instructivos y agudos cartones de Abel Quezada o los humorísticos del Chango García Cabral; y no podían faltar, en temporada grande, los trazos maestros de Pancho Flores, Navarrete, Reynaldo Torres o Epifanio Ortega, y hasta fotos de pequeñas esculturas, salidas de las manos de Humberto Peraza o Raymundo Cobo e inspiradas en los instantes cimeros de la corrida, todo lo cual daba a las páginas taurinas, generosas en número, un gusto y una variedad que no tenían, ni de lejos, las demás secciones de los diarios, fuesen éstos deportivos o de información general. 

Círculo virtuoso. ¿Qué significaba todo lo anterior? Que el toreo estaba en el centro de la escena pública, poseía fuerza propia y sumaba adeptos no como resultado de una promoción deliberada, sino al influjo de lo que ocurría en el ruedo y reflejaban, vívidamente relatado, desmenuzado y discutido, todo tipo de medios –impresos y audiovisuales, noticiarios cinematográficos incluidos–, para deleite tanto del aficionado fiel como de las masas ávidas de emociones, sin distinción de clases sociales. Los precios de las localidades eran muy razonables, los de los diarios, las revistas y el cine otro tanto, las corridas se transmitían cada domingo por televisión abierta y la retroalimentación entre los distintos actores y factores de la Fiesta fluía con perfecta naturalidad.

La caída. Años procelosos fueron los 80, la década del siglo XX con menos festejos en la capital. En correspondencia, las secciones taurinas empezaron a contraerse, pese a que los cosos de los estados continuaban funcionando a todo tren, con el inconveniente de una falta de rigor cada vez mayor, que la reapertura de la Plaza México, en 1989–90, no conseguiría desterrar. Y que al ser asumida sin ambages por la empresa Alemán–Herrerías dio como resultado la progresiva decadencia de la tauromaquia en nuestro país, arrastrados asimismo al hoyo la Plaza México y su otrora competente público, ya limitado a “gente bonita” y alborotadores etílicos, un coctel no por costoso –adiós precios populares– menos tóxico y deplorable.

 

Lo que sobrevive. Sería una flagrante injusticia negar que existen actualmente señores de la pluma y la palabra a la altura de los mejores de otros tiempos. Pero así como aquellos conformaban una animada y numerosa grey, variadísima de estilos y puntos de vista, los que ahora puedan hacer sus veces caben en los dedos de una mano, de suerte que ni falta hace mencionarlos por nombres y apellidos. Y es un hecho que, habiendo excelentes portales especializados en internet, los conoce y consulta exclusivamente el muy aficionado, nunca el simple curioso habituado a ojear eventualmente un diario o revista, que cuando enciende el televisor lo único que encuentra es futbol o deportes norteamericanos a destajo, y eso en canales de paga. Porque en los medios de acceso general, la información taurina quedó reducida a su mínima expresión, ya sin los atractivos condimentos de antaño. Hasta existen diarios deportivos que la suprimieron por completo, para ponerse a tono con lo políticamente correcto… y porque lo que hoy vende son el chisme, los memes y las fotos de chicas ligeras de ropa, por no hablar de espacios obviamente pagados y destinados a pormenorizar interminablemente sobre eventos y deportes de moda.

 

Rectificación. Informa la Empresa Pagés, de Sevilla, que Joselito Adame “está firme” en el cartel del domingo 23 en la Maestranza (con Urdiales, El Cid y toros de Fuente Ymbro). Menos mal, y ojalá tenga mucha suerte, pues por decisión y torerismo no quedará. Parece, eso sí, que como es corrida de preferia no habrá televisión, lo que no ocurre con todas las demás del ciclo abrileño. Una feria en la que Morante parte plaza cuatro veces y tres Manzanares –incluida la corrida que ambos torearon este domingo de Resurrección–, y van por dos Roca Rey –tercer espada de ayer–, El Juli, Talvante, El Fandi, López Simón, Padilla, Ferrera, Manuel Escribano, Pepe Moral y Antonio Nazaré. Ciertamente, hay figuras –Ponce, Castella, Perera– que también firmaron un solo festejo, pero con ternas de primera, a diferencia de Joselito y sus compañeros de cartel, que en realidad fueron puestos por la empresa a un nivel semejante al de meritorios como Álvaro Lorenzo, Esaú Fernández, Ginés Marín, José Garrido, Javier Jiménez e incluso Paco Ureña, o veteranos a la vuelta de todo, como los hermanos Rivera Ordóñez.

Por cierto, el debut sevillano del hidrocálido Leo Valadez está anunciado para la novillada del 14 de mayo con utreros de Guadaira, y los noveles Colombo y Toñete como alternantes.

Sunday, 16 April 2017 00:00

Sentidos concentrados

Escrito por

Del duelo hacemos potencia porque eso es lo que nos enseñaron las Madres y las Abuelas en esta misma plaza”, se dijo en la Asamblea a cielo abierto que se hizo al atardecer del martes, en Plaza de Mayo. Es una certeza y a la vez, la reafirmación de una voluntad que tenemos que poner en juego mientras corren las lágrimas. Enterrar a Micaela y también a Belén y a Agostina, en la misma semana, cuando todavía dolían los palos y la reivindicación pública de la reprensión a los y las docentes frente al Congreso no dejaba enjugar el agua de los ojos.

El miércoles, a la noche, llegó la noticia de la aparición del cuerpo de una chiquita de 16 al sur de la provincia de Tucumán.

El jueves a la mañana, otra vez la discusión sobre los femicidios estaba en los medios. Se prestó atención a los dichos de una vedette que se animaba a pedir que no se transmitan más las marchas #NiUnaMenos, esa inversión de la prueba, la reiteración de la pregunta sobre la efectividad de las movilizaciones masivas y a la vez, la demanda de mano dura, la única idea de señalar a algunos monstruosos violadores que esperan al acecho a jóvenes desconocidas es escuchar clarito la voz del patriarcado aunque parezca enmascararse detrás del horror frente a las jóvenes y niñas torturadas y asesinadas. Me tocó contestar esas preguntas, en la radio, en otra nota que me hicieron en la calle en la puerta de mi casa. Veinte minutos después de terminada esa entrevista, el periodista volvió a llamarme:

-Diculpame, pero la portera de tu edificio sufre violencia de género, está acá conmigo, desesperada.

Bajé otra vez, a abrazar a Noemí, que nunca se había atrevido a contarme que algunas noches dormía en el cuarto de máquinas del edificio por miedo de volver a su casa, porque ninguna de las órdenes de restricción que había conseguido se había hecho efectiva. “Ayer tire todos esos papeles, de la bronca”. De la impotencia. Qué más podía hacer que compartirla? Además de volver a repetir los caminos burocráticos del pedido de protección que de todas maneras iba a necesitar, una vez más. Ella dejó de llorar, prometio tocar el timbre antes de decidir dormir sentada entre los tanques de agua de su lugar de trabajo una vez más.

Mientras me preparaba para salir de casa, ese feriado de sol tibio, me siguió la sensación del estallido permanente, de la violencia machista asediando y de la conciencia colectiva develándola, creando redes para resistirla, denunciarla, ponerse a salvo. De hecho, los siguientes pasos que di fueron camino al hospital Pirovano, a visitar a Olga, que se habia despertado hacia tres días de un coma inducido después de haber sobrevivido a las puñaladas que le dio su marido que por muy poco no la mataron. El pedido de donación de sangre para ella habia llegado por las redes de chat que últimamente, y sobre todo después del proceso asambleario que desembocó en el Paro Internacional de Mujeres del 8M, llevan y traen infinitas voces. De esa comunicación habia surgido una red solidaria entre trabajadoras del Hospital, vecinas de ese centro de salud, trabajadoras de la Unidad fiscal contra la violencia de género (Ufem), militantes. Olga quería hablar con alguien de Ni Una Menos, aunque no podía hablar. La traqueotomia se lo impedía pero ella lo hizo igual, obligándome a leerle los labios. Lo que entendí es que el hombre que la agredio, el padre de sus cuatro hijos, habia estado casado con ella 40 años. Y que tenía miedo. Esos 40 años pesan en el cuerpo, tienen que pesar en la conciencia de todos y de todas. Porque no puede ser que nadie más hubiera escuchado. De hecho, habia cinco denuncias previas contra el tipo, ordenes de restricción que no se cumplieron y ningún botón antipático disponible.

A la vuelta de esa visita desoladora, leo en las redes las declaraciones de un tipo, un opinador de la mano dura, Baby Etchecopar, diciendo que las nenas de 12 años “provocan a los degenerados”. No se puede minimizar esa declaración porque dialoga con otras, más ilustres, como la del secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires diciendo, todo el mismo jueves, que las mujeres violadas son “muertas en vida”, entronando el poder disciplinador de ese modo de la tortura que en la mayoría de los casos no lo ejecutan desconocidos si no tipos del círculo íntimo de las víctimas y a la vez negando nuestra potencia, la capacidad de hacer del duelo acción como lo hacen las mujeres cada vez que denuncian, cuentan sus historias, las marcas de su biografía, lo que antes avergonzaba porque nos hacían creer el verso de nuestra culpa.

No es posible sustraerse a estos dos movimientos en pugna: el hartazgo frente a lo que antes se toleraba y las redes y lazos sociales fortaleciéndose para resistirlo, el discurso disciplinador y auto exculpable que pretende hacer responsables a las victimas a la vez que señala como monstruos a quienes actúan como fusibles extremos del patriarcado.

El día no habia terminado y otra historia llega: una trabajadora de la linea 137, la única que actúa cuando hay violencia en curso. Por falta de personal y móviles, habia llegado dos horas más tarde a asistir a una mujer con la cara completamente desfigurada para quien la policia que recibió su denuncia no había dispuesto ninguna ayuda médica. Esta trabajadora se comunicó con el juzgado interviniente -Criminal y Correccional 14- para agilizar el principal pedido de la mujer: que sus hijos de 11, 10 y 7 años fueran retirados de su casa donde habían quedado con el golpeador. “Están aterrados, me golpeó delante de ellos”. El secretario de turno no cumplió el pedido, aduciendo que no podía ordenar un allanamiento para sacarle los hijos al padre, que si la señora habia esperado 13 años para denunciarlo podía esperar hasta el lunes. Otra vez, la culpa sobre las victimas. Otra vez, la figura del padre como fuente de autoridad aunque ese padre hubiera desfigurado la cara de la madre de esos hijos.

El viernes y el sábado pasan mientras se organiza y se lleva a cabo una jornada de búsqueda de Araceli en la localidad de San Martín, a la vez que se debate -era la propuesta- sobre como defendernos de la violencia machista y cómo defenderse también de los discursos de mano dura que ocultan las verdaderas razones que arrojan cuerpos de mujeres sobre nuestros territorios cada día.

Es verdad, puede haber mucho de razón en que la violencia machista está exacerbada frente a la toma de conciencia general y las movilizaciones masivas como experiencia que nos devuelve transformadas a nuestras casas, nuestros lugares de trabajo, de estudio o de militancia. La relación de fuerzas se ha transformado, ya no toleramos lo mismo a pesar de lo mucho que se sigue tolerando. Pero no es el silencio ni aceptar las ordenes disciplinadoras lo que protege nuestras vidas. Es, al contrario, la voluntad, la persistencia, la generación de redes de sostén y de activismo. En cada una de las historias que apunte está clara la responsabilidad del Estado, no la de las victimas. En los discursos en pugna, en los sentidos que se concentran cada vez que los aparatos de comunicación intentan cerrar los debates que abrimos con nuestros cuerpos en la calle, quedan expuestos los estertores de un patriarcado que se defiende porque sus cimientos crujen. Un sistema ancestral como ese que tambalea puede amenazar con aplastarnos. Da miedo, si. Pero en seguir removiendo las piedras de sus muros está la chance de figurarnos un futuro, y aunque todavía no tenga contornos definidos, en este ir haciendo puede anticiparse. Del duelo hacemos potencia, que se sepa, porque así es como aprendimos a enfrentar al poder. Así es como nos enseñaron nuestras Madres y Abuelas.

Page 7 of 105
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…