Charles Chaplin, en el campamento gitano de 'Charlot, bohemio (The Vagabond)' (1916). En vídeo, una secuencia de la película.
 

Charles Chaplin pensó durante muchos años que había nacido en el gran Londres en 1889. Hijo de artistas del music-hall, nunca logró encontrar su certificado de nacimiento, algo por otro lado común en familias itinerantes del espectáculo. Chaplin siempre supo que su padre era medio gitano. Pero su madre, Hannah, no le reveló su origen hasta poco antes de morir, en 1928, cuando confesó a su hijo que ella era gitana 100%, y hermana de una reina romaní. Por lo tanto, Chaplin también era gitano. En 2011, 34 años después del fallecimiento del cineasta, su hija Victoria abrió el cajón de un escritorio en la mansión suiza de la familia, a punto de convertirse en museo. Y encontró una carta remitida al artista a inicios de los setenta por parte de un octogenario, en la que se concretaba que Chaplin había nacido en un campamento en el parque Black Patch, en aquel tiempo un enorme asentamiento gitano cercano a Birmingham. De los millones de cartas recibidas en vida, el artista solo había guardado esa misiva firmada por un tal Jack Hill.

Hoy la familia Chaplin quiere subrayar los orígenes de uno de los genios del siglo XX con el documental Charles Chaplin, A Man of the World, dirigido y coescrito —junto a Amaia Remírez e Isaki Lacuesta— por una nieta, Carmen Chaplin, y producido por otra de sus nietas, su hermana Dolores. La película, en fase de preproducción, repasa su vida en un viaje por Francia, Suiza, Serbia, Reino Unido, Rumania y España, y revisa su cine y su música desde el punto de vista de su origen romaní. Un pequeño avance del filme se ha presentado en el BCN Film Fest de Barcelona, y en él ya aparece quién será el motor de la narración, Michael Chaplin, hijo del cineasta y de Oona O’Neill, su cuarta y última esposa (y madre de ocho de los 11 hijos del cineasta).

Carmen y Dolores tenían previsto rodar a mediados del pasado año, pero la pandemia cercenó sus planes. Ambas son londinenses, hijas de Michael y de Patricia Betaudier, hija del pintor de Trinidad Patrick Betaudier. Mientras que Dolores, de 46 años, productora y residente en Madrid, ha desarrollado una carrera delante de la cámara, su hermana Carmen, un año mayor, ha preferido centrarse en la dirección. “Charlie [así llaman las dos a su abuelo] le contó a mi padre de niño toda la historia de los ancestros gitanos, y se lo reveló con mucha felicidad, y él a su vez nos lo dijo cuando éramos crías, lo cual multiplicaba nuestras ganas de aventura. ¡Éramos medio gitanas!”, cuentan. En la película, de la que no quieren contar quién participará más allá de un par de nombres, los de los cineastas Emir Kusturica y Tony Gatlif. “Participarán artistas que nos ayuden a reinterpretar con esta visión la obra de Charlie, creadores que sean de alma romaní o bohemia. No podemos decir más, porque queremos que sea sorpresa. Michael viajará y hablará con ellos”, explican. La película, pensada para cines, estará acabada en verano de 2022, y cuenta con una producción al 70% española (el resto procede de varios países europeos) e incluso ya ha cerrado su distribución en salas en España.

Chaplin, dirigiendo a finales de los años diez del siglo XX
Chaplin, dirigiendo a finales de los años diez del siglo XX

Las dos Chaplin recuerdan a su abuelo. “Éramos muy niñas”, arranca Dolores. “En Navidad nos juntábamos todos los hijos y nietos posibles en Suiza, y Charlie, desde su silla de ruedas, nos contaba historias a los niños. Por desgracia, no las recordamos, pero sí cómo nos empujábamos para estar lo más cerca posible de la silla”. Carmen completa el recuerdo: “Veíamos también muchas películas caseras. Nuestra abuela rodó muchas, para documentar sus viajes y sus momentos de felicidad familiar”. De ese material aparecerán extractos en Charles Chaplin, A Man of the World. “Es curioso porque nunca pensamos que nuestro abuelo era también Charlot, eran como existencias distintas; tampoco sentimos la presión del apellido, y cuanto mayores nos hacemos, menos impone”, aseguran. Chaplin falleció el día de Navidad de 1977. “Esta herencia gitana subrayó un sentimiento de nuestro padre, el de apátrida, que lleva con orgullo, que a su vez procede de Charlie, que no entendía los nacionalismos, que odiaba el concepto de patriota. Le gustaba subrayar, como en el discurso de El gran dictador, que era ciudadano del mundo. Por eso, cuando durante años decían que era judío, Charlie nunca lo negó. ¿Qué importaba? Si a la gente le provoca un shock saber que era gitano, mejor, significará que abrirá algunas mentes”.

Carmen (izquierda) y Dolores Chaplin, en el BCN de Barcelona este domingo.
Carmen (izquierda) y Dolores Chaplin, en el BCN de Barcelona este domingo. ADRIA SALIDO ZARCO / GTRES
Michael Chaplin.
Michael Chaplin. ROCH ARMANDO

En el avance del documental, Michael habla sobre el filme El peregrino (1923) en el que un policía estadounidense empuja a Chaplin a México. El protagonista cruza la frontera y se encuentra con un tiroteo. Al otro lado están las fuerzas del orden, así que Chaplin se aleja por el desierto con un pie a cada lado. “Es un buen ejemplo de lo que pensaba, era como los gitanos, que viven en dos mundos, el suyo y el marcado por los papeles oficiales”, explica Michael desde la pantalla. En persona, sus hijas narran otra anécdota: “Un día Michael pegó a un chaval, y como castigo su profesor le hizo copiar 20 veces el discurso de El gran dictador. De vuelta a casa, se lo contó a Charlie y este le preguntó, reflexionando en alto, si el texto todavía tenía sentido. Hoy, todos los días, directores de cine, raperos, dramaturgos, otros músicos piden los derechos de reproducción de ese parlamento. Es más relevante que nunca”.

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