Yuh-Jung Youn, la sensación de la noche en las redes, posa con su Oscar por mejor actriz de reparto por 'Minari'.CHRIS PIZZELLO / GETTY IMAGES
 
 

¿Se puede ser gracioso? Según los Oscar, no es el momento. No hubo este año el clásico monólogo inicial que repasa a los nominados y al estado de la industria del cine tirando de ironía e incorrección (aunque nunca tanta como aquel 2013 en que Seth McFarlane abrió la gala cantando un número llamado ‘Os vimos las tetas’ donde repasaba los desnudos de las actrices nominadas). Tampoco fueron exactamente graciosos los Goya. Los Globos de Oro, un poco. En todo caso, esta pregunta se aplica al mundo real. El de las redes es otro. En las redes no es que se pueda ser gracioso, es que la parodia, el meme y la chanza son uno de sus pilares, pero incluso en Twitter fue complicado encontrar el humor en una gala que apostó por la sobriedad en el contenido y la espectacularidad cinematográfica en lo visual.

¿Y las mascarillas?

Ya desde las imágenes previas de los Oscar, con las clásicas entrevistas en la alfombra roja, las redes asistían atónitas a la primera gala de premios que se parece a las celebradas antes de la pandemia. Había menos estrellas que en un año normal y no estaban las habituales nubes de paparazi que otorgan esa textura de gran evento a la alfombra roja, pero la imagen no deja de ser tan esperanzadora como epatante: gente sin mascarilla hablando entre sí en un lugar cerrado sin que aparezca la policía para pedirles el DNI.

¿Ha dicho lo que creo que ha dicho?

El primer gran GIF que nos deja la gala (el segundo, y el último, será Glenn Close haciendo twerking) es esta reacción de la madre de Daniel Kaluuya, entre el público mientras él recogía el Oscar a mejor actor secundario por Judas y el Mesías Negro y decía lo siguiente: “Es increíble. Mi madre conoció a mi padre y tuvieron sexo. Es impresionante, ¿entendéis lo que digo? Estoy aquí, ¿entendéis lo que quiero decir?”. La madre, a raíz de su reacción, lo entendió perfectamente.

Preguntado al respecto por esta frase, Kaluuya respondió: “Aún no he hablado con mi madre. Voy a dejar el móvil apagado un rato. Pero le habrá parecido bien. Tiene sentido del humor”.

Glenn Close, tendencia (y ‘perreo’) a los 74

Desde el comienzo de la alfombra roja Glenn Close se convirtió en tendencia en Twitter en Estados Unidos, por encima de superestrellas de las redes sociales como Zendaya. Glenn Close no es solo tendencia en internet por sí misma por ser una leyenda de la interpretación: también ha venido a jugar a perder y lo ha hecho con una sonrisa. Glenn Close no solo perdió esta noche un Oscar por octava vez (se lo llevó la abuela de Minari), sino que compartió este año nominación al premio de la Academia con una nominación al Razzie, o sea, justo lo contrario: por peor actriz. Por el mismo papel. Solo Amy Irving por Yentl y James Coco por Solo cuando me río pueden decir lo mismo. Para celebrarlo, Close terminó bailando. 

Eso sí, la ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria, Yuh-Jung Youn, se detuvo ante Glenn Close para presentar sus respetos antes de subir al escenario a recoger el Oscar, algo que hizo que la actriz fuese aún más querida en redes. Y con su discurso sobre el escenario ya lo remató.

La estrella de la noche

Si alguien no había visto Minari y no amaba ya a Yuh-Jung Youn, probablemente empezó a hacerlo tras su discurso al ganar el Oscar a mejor actriz de reparto. Especialmente por ese “Señor Pitt, ¡por fin, encantada de conocerle! ¿Dónde estaba usted cuando estábamos rodando?”. Youn ya es una estrella en Corea del Sur, pero anoche nació una estrella para el resto del mundo. 

Thomas Vinterberg, hasta la lágrima

El humor no está demasiado bien visto en plena pandemia y en una gala en la que la Academia intenta curar sus heridas del pasado y apostar por la inclusión más que ningún otro año. Pero eso no quiere decir que no puedan entrar en juego otras emociones que en el cine funcionan tanto como la risa, sino mejor. El discurso con el que Thomas Vinterberg recogió su Oscar a mejor película internacional por Otra ronda hizo llorar no solo a gente en el plató, sino que desató una ola de simpatía hacia él en las redes sociales al contar la trágica muerte de su hija justo antes de comenzar el rodaje. Una ola que nadie se esperaba al comienzo de su discurso, cuando casi revienta todo el significado de estos Oscar al decir: “Gracias por invertir en una película sobre cuatro tíos blancos y depravados que empujan a los niños a beber”. Eso es lo bueno de los Oscar: siempre puede haber un giro. 

Lo que dirán mañana

“Dice Bong Joon Ho que a partir de ahora los Oscar serán en coreano”, bromeó el periodista de Vulture E. Alex Jung. “Estoy encantado con los cuatro días de cobertura que [la cadena conservadora] Fox dedicará a esto”, le responde el redactor jefe de TheRecount. Efectivamente, solo hace falta darse un paseo por las redes para ver que muchos espectadores perciben la gala de este año ―con un enorme peso en profesionales negros, asiáticos y LGTB, y con presentaciones y discursos efectuados en coreano, chino o lengua de signos― como un intento de lavado de cara, un “discurso de cuatro horas de la izquierda” o una “arenga de los izquierdistas ególatras”.

Madurar en Hollywood (o no)

En esta gala de los Oscar no solo fue un placer ver a estrellas de cine porque nos recordaban a las galas de antes, sino porque están todavía más guapos que antes. El buen aspecto de Brad Pitt, Halle Berry (pese a que su peinado fuese comparado con el peinado de un muñeco de Lego o con el de Dora la Exploradora), Harrison Ford (él iba mucho peor peinado que Halle, pero nadie comentó nada en Twitter) o Marlee Matlin vienen a recordar que la reivindicación no está reñida con una de las mayores ilusiones que ha exportado Hollywood: no envejecer nunca. 

Y ya que hablamos de cumplir años en Hollywood

El estreno del tráiler de la nueva adaptación de West Side Story dirigida por Steven Spielberg durante la publicidad de los Oscar se convirtió en uno de los asuntos más comentados en las redes, pero todavía más interesante fue este recordatorio del publicista Danny Denarey en Twitter: Rita Moreno, protagonista de la célebre adaptación de Robert Wise y que se llevó el Oscar a mejor actriz de reparto en 1962 por la película acudió a los Oscar en 2018 con el mismo vestido que había llevado aquella noche.

¿Y eso es todo, amigos?

Adelantar el premio a mejor película ya fue extraño, pero terminar la gala con ese Oscar a mejor actor a Anthony Hopkins sin que Hopkins apareciese a recogerlo y aquello simplemente se despachase con un “hasta luego” dejó a los internautas definitivamente boquiabiertos. Estos premios Oscar quedarán como un testigo perfecto de su era: los de unos tiempos muy, muy extraños. Tanto que en Twitter, donde nunca se guarda silencio, apenas hubo nada que decir.

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