El famoso merenguero dominicano Johnny Ventura durante un evento en Santo Domingo, en septiembre de 2018.

El famoso merenguero dominicano Johnny Ventura durante un evento en Santo Domingo, en septiembre de 2018. Orlando Barría/EFE

Johnny Ventura, el legendario artista dominicano que cambió para siempre los tonos y el baile del merengue, ha muerto este miércoles de un ataque al corazón que le ha privado de continuar una carrera en la cual llegó a la cima de la popularidad y a ganarse la admiración de varias generaciones. A lo largo de 65 años de fructífera y multipremiada carrera, este cantante, autor, locutor, político, abogado y empresario, parecía que siempre estaría en los escenarios para brindar su ritmo merenguero inigualable.

Juan de Dios Ventura Soriano, su nombre de pila, nació en 1940 en Santo Domingo, y la muerte le ha sorprendido a los 81 años en la ciudad de Santiago (norte, la segunda del país), adonde viajó para trabajar junto a un amigo en los toques finales de un libro que desde hace dos años escribía sobre el merengue.

“El rey del merengue”, “el Caballo Mayor”, “la Industria Nacional de la Alegría”, fueron los más conocidos apodos que identificaron al “papá del merengue”, como le llamaba el también merenguero Wilfrido Vargas, con quien protagonizó una rivalidad artística desde mediados de los años de la década del 70.

Ventura formó parte de varias orquestas, entre estas la ‘Big Band’ del maestro Papa Molina, donde acrecentó sus conocimientos musicales, y para 1964 saldría con su propia agrupación: El Combo Show de Johnny Ventura, con el que dio un giro completo al merengue. Aceleró el ritmo y se colocó al frente de su orquesta para innovar con pasos coreográficos impensables para la época. Su estatura y contextura física las combinó con una amplia sonrisa para convertir su propia figura en el merengue mismo.

El impacto y el éxito llegaron de inmediato con el álbum “El llorón”, también el nombre de un sencillo que interpretaba el conguero Luisito Martí, además de otros como “Año nuevo” y el “Sancocho prieto”. Había creado Ventura una ‘revolución’ en el merengue e identificado con la juventud que salía de la Guerra de Abril de 1965, la posterior invasión de las tropas estadounidenses y la instauración de una “democracia con garrote” encabezada por el presidente Joaquín Balaguer.

El merenguero no fue ajeno a estos movimientos y se inscribió en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), la principal fuerza de oposición de entonces y fue cercano de quien se convertiría en líder de esa formación, José Francisco Peña Gómez. Uno de sus más sonados éxitos, “El tabaco”, es un merengue de protesta disfrazado con su popular estribillo: ‘el tabaco es fuerte, pero hay que fumarlo’. Su popularidad lo llevó a viajar a Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Ecuador, Centroamérica, México y Europa.

“Todo lo que nace muere, y pienso que la vida es una carrera de relevos y cada quien debe correr con la tea en la mano un buen trecho hasta donde sea prudente y de ahí pasársela a otros corredores”, dijo Ventura hace más de 15 años cuando anunció que su retiro estaba cerca. Nunca se retiró. En esa ocasión realizó una “gira de despedida” que solo hizo hacerle tomar más impulso para seguir en la música. Durante los años 80 produjo y condujo programas de televisión.

Fue diputado del Congreso Nacional dominicano y en el período 1998-2002 ocupó la Alcaldía del Distrito Nacional en representación del PRD. Hace varios años abandonó ese partido y pasó al de la Liberación Dominicana (PLD), para luego unirse al expresidente Leonel Fernández en la fundación de la Fuerza del Pueblo, del cual fue su candidato a alcalde por la capital en los comicios del año pasado.

Grabó Johnny Ventura 106 discos, por mucho el único dominicano con tal cantidad de álbumes. Trabajaba actualmente el que sería el 107 bajo la producción de Emilio Estefan. Fue galardonado con 28 discos de oro, dos de platino, un Grammy Latino en 2004 y un Grammy a la Excelencia por su trayectoria. En su país ganó todos los premios relacionados con la música popular.

Con su esposa Josefina Flores tuvo tres de sus siete hijos. Dos de estos fundaron hace años la orquesta Los Hijos del Caballo. “Cuando yo me muera hagan una fiesta, que las mujeres bailen y los hombres beban”, decía uno de sus tantos éxitos merengueros. El cariño y la admiración de República Dominicana por Johnny Ventura no podrá concederle ese deseo al “Caballo Mayor”.

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