Photo by Diana Laura Montejo

De la casa de Juana Peñate Montejo en Tumbalá, Chiapas, México. Foto: Diana Laura Montejo.

Leer la poesía de Juana Peñate Montejo equivale a sumergirse en el rico y vibrante mundo de Chiapas, México. Sus poemas evocan a la naturaleza verde que rodea a su hogar en Tumbalá: sus ríos y montañas, las tormentas, la vegetación. Estos poemas, escritos originalmente en el idioma ch’ol pero traducidos por su autora al español y ahora, por primera vez, del ch’ol al inglés, quedan alojados en el corazón del lector. La voz de Peñate Montejo, encarnada, que no duda de su femineidad, captura con autoridad algunas de las batallas que ha protagonizado: encontrar su voz como poeta, ser mujer, mantener la memoria y la identidad de su pueblo. Sus palabras están arraigadas en las creencias de sus antepasados ch’oles pero también en sus vivencias en el México contemporáneo, creando una fricción productiva, sensual y cariñosa en un momento, feroz en el siguiente. Los poemas son encantadores y atemporales. Nuestros deseos y sueños son evocados con fuerza y frescura en poemas que son novedosos y estimulantes.

La traducción de la poesía es un arte curioso, una danza entre los polos de la exactitud y el compromiso. Se podría pensar que la complejidad añadida de la co-traducción haría casi imposible una tarea ya de por sí difícil. No fue ése el caso. A nivel práctico, algunos conjuntos de habilidades muy diferentes, el de una lingüista y el de una poeta, se fueron complementando entre sí. El punto de partida fue siempre una traducción literal cuidadosa, palabra por palabra, de cada poema, del ch’ol al inglés. El paisaje sonoro y la estructura lingüística tremendamente diferentes de cada idioma hicieron evidente que sería necesario un cierto nivel de compromiso. Cada palabra y cada poema fueron elaborados, conservando siempre el número de líneas del original y, en la medida de lo posible, la semejanza del poema en la página. Una profunda familiaridad y un conocimiento íntimo de la cultura ch’ol, así como del idioma, era indispensable. Mientras que solo dos de nosotras estaban sentadas a la mesa, reflexionando, imaginando, intentando y reintentando palabras y frases, era como si Peñate Montejo también estuviera allí. Su voz es así de poderosa.

Juana Peñate Montejo (publicada anteriormente como Juana Karen) abogada de profesión, es poeta, escritora, traductora, educadora promotora y gestora cultural ch’ol de Emiliano Zapata, Tumbalá, Chiapas, México. Es autora de varios libros de poesía en ch’ol con auto-traducción al español, entre ellos Mi nombre ya no es silencio publicado por CONECULTA en 2002, Ipusik’al Matye’lum/Corazón de Selva, publicado por primera vez por Pluralia en 2013, y más recientemente Isoñil Ja ‘al/La Danza de la Lluvia, que ganó el Premio de Literaturas Indígenas de América 2020 y será publicado este año por la Universidad de Guadalajara. Este mismo año saldrá la publicación del poemario Tsa’ Kñajle…Jump’ej K’iñ, Jump’ej K’iñ…/Y Soñé… Un Día, Un Día… copublicado por Oralibrura y Lakñichimal.

El ch’ol, cuyo endónimo es lakty’añ, es un idioma mayense con un cuarto de millón de hablantes en el sur de México y en comunidades de diáspora en otras partes de México y los Estados Unidos. Esta es la primera vez que la poesía de Peñate Montejo aparece en inglés, traducida directamente del ch’ol.

 

Carol Rose Little: Es bueno estar contigo aquí en Chiapas, en Tumbalá. Quiero empezar preguntándote sobre tus inicios. ¿Es aquí donde creciste y siempre has vivido?

Juana Peñate Montejo: Gracias por venir. Me alegro de que estemos haciendo esta entrevista en ch’ol.

Sí, nací en el Ejido Emiliano Zapata, en el municipio de Tumbalá, Chiapas y me mudé a San Cristóbal de las Casas después de la preparatoria donde recibí un diplomado en creación literaria de la Escuela de Escritores de México. Estudié la licenciatura en derecho y trabajé como docente en una comunidad muy apartada del municipio de Sabanilla, Chiapas. Regresé a Tumbalá en 2002 y he vivido aquí desde entonces.

CRL: ¿Cómo empezaste a escribir poesía?

JPM: Me ha gustado siempre la poesía desde que era pequeña. Concursé en quinto grado de primaria con un poema escrito en español. Cuando terminé la preparatoria hubo una necesidad de trabajar. En ese momento, solo sabía hablar ch’ol—me faltaba escribir mi idioma. Me impuse un reto aprender a escribir. Me preparé mucho para poder trabajar en una escuela bilingüe ch’ol-español con los niños.

CRL: ¿Tuviste algún mentor que fuera importante para ti?

JPM: Comencé a trabajar como traductora de leyes en San Cristóbal de las Casas y allí conocí al poeta y maestro José Antonio Reyes Matamoros.  Con él llevé talleres de poesía y aprendí mucho de él, era muy exigente porque sabía de mi capacidad de creación. Él decía que debía prepararme mucho para poder darle fuerza a mi voz creativa, a la voz de los ch’oles, de esta manera ir reivindicando nuestra palabra.

Al principio, cuando le mostré mis escritos, él me hizo muchas observaciones, ¡garabateó por todos lados! “¡Esto no es bueno, Juana Karen! ¡Esto no funciona en absoluto!” Le pregunté qué le pasaba y me dijo que tenía que trabajar más duro. “Si realmente quieres ser poeta, tienes que esforzarte más. Hay tres reglas que debes seguir,” dijo. “¡La primera es trabajo, la segunda es trabajo y la tercera es trabajo!” Eso fue lo que me dijo. “Trabajar, trabajar, trabajar, leer, leer, leer. Un buen poema les llega al corazón,” me dijo.

CRL: ¿Y por qué la poesía y no otro tipo de escritura?

JPM: Para mí, la poesía es algo que lo llevo en la piel, me llama, me jala, porque tiene una forma metafórica de expresar las ideas. La narrativa me cuesta más, la poesía es algo que me nace, me hace sentir plena. La poesía es como la lluvia, como el viento, como el caminar. En fin, la poesía es fuerza y delicadeza, por eso escribo poesía.

CRL: ¿Qué tipo de impacto tiene ser mujer en tu escritura?

JPM: Las mujeres de aquí, no hemos tenido mucha voz. En el pasado, cuando se realizaban las fiestas religiosas, las mujeres se encargaban de atender a los asistentes, pero no podían decir ni una palabra, nos enseñaron a guardar silencio. Simplemente las mujeres se sentaban junto a su compañero en silencio. Solo sonreír levemente, así nos contaba mi madre.

Mi madre siempre me dijo que las mujeres también somos importantes. No quería que sus hijos e hijas se quedaran aquí [en Emiliano Zapata, Tumbalá]. Ella esperaba que saliéramos al mundo y encontráramos nuestro propio camino. Mi madre no sabía leer ni escribir, ni siquiera hablar español. Su vida consistió en cuidar a su esposo y criar a sus hijos. Recuerdo que dijo que le hubiera gustado aprender español pero que era demasiado mayor. Nos dijo que deberíamos aprender español, y aunque no nos vistiéramos de manera tradicional ni viviéramos como lo hacían nuestros antepasados, nunca deberíamos olvidar nuestra raíz ch’ol, nuestro idioma ch’ol, de donde venimos, nuestra esencia. Entonces comprendí el poder de nuestro lenguaje, de nuestras voces, y la voz de las mujeres.

Escribo para aquellas mujeres que son abusadas, que han sido violadas, que ya no están con nosotros. Mis poemas no solo intentan capturar la alegría, la tranquilidad, sino también reflejar el dolor y la cotidianidad de la comunidad, de las mujeres, de los jóvenes. Escribo sobre el viaje que muchos emprenden en busca de un trabajo mejor. Muchos corren el riesgo de morir en busca de una vida mejor en otras ciudades de México y Estados Unidos. A través de mi palabra espero generar conciencia para que trabajen aquí en Chiapas porque tiene muchas riquezas.

CRL: Háblanos de tu libro Ipusik’al Matye’lum/Corazón de Selva.

JPM: Aquí donde vivo, nuestra identidad se ha ido perdiendo poco a poco, las vestimentas tradicionales, los rituales, los cantos sagrados, la sabiduría de nuestros antepasados ​​se han ido desvaneciendo. Entonces, pensé en este libro como un regalo, como una ofrenda a la Madre Tierra. Expresa la belleza de la tierra, pero también revela de manera sutil el dolor y la tristeza. Cada palabra es profunda, debe calar, debe concientizar al mundo. Nosotros también sentimos dolor y tristeza en nuestros corazones, en nuestros cuerpos, como la tierra, que la hemos olvidado, maltratado. Me gusta mucho este libro. Espero que dé fruto para las futuras generaciones de hablantes de ch’ol.

CRL: ¿Hay algún poema en particular del libro del que te gustaría hablar?

JPM: En el poema “Chajk”, chajk significa rayo pero no es solo un rayo, por eso no lo traduje al español. Chajk tiene muchos significados: puede ser un rayo, una persona que lanza fuego, una persona con poderes. Chajk no solo viene del cielo. Si tuviera que traducirlo como un rayo, éstos otros significados no se manifestarían. Este poema en particular tiene mucho significado para el público ch’ol. Es fácil para la gente imaginarme sentada en mi ventana viendo estas magníficas luces.

CRL: ¿Hay algún ejemplo de una palabra en ch’ol que te haya resultado difícil traducirla al español?

JPM: Un ejemplo es la palabra pom. No puedo traducirlo al español como incienso, porque le quita importancia. Para nosotros, pom es algo que nos identifica, es un sentir profundo. Para nuestros padres, pom no es solo el sahumar, sino también para ahuyentar el mal y dejar entrar el bien, la luz, para que la oscuridad se mantuviera alejada. Ésta fue la creencia de nuestros antepasados.

CRL: ¡Pom también nos fue muy difícil traducir al inglés! La palabra incienso tiene diferentes asociaciones en inglés y no transmite el mismo significado cultural que pom en ch’ol.

En 2020 ganaste un prestigioso premio internacional, el Premio de Literaturas Indígenas de América (PLIA). ¿Cuál fue la respuesta del pueblo ch’ol cuando ganaste ese premio?

JPM: Algunas chicas se me acercaron en la calle en mi camino al trabajo. Me dijeron que me habían visto en la televisión y que habían visto que había ganado un premio por mi poesía ch’ol. Me preguntaron cómo había aprendido a escribir en nuestro idioma ch’ol porque ellas también querían aprender. Dije que con mucho gusto les enseñaría. También les dije que hoy gané el premio, ¡pero mañana podrían ser ellas! Además, muchos hablantes de ch’ol de mi comunidad y de otros lugares me mandaron muchas felicitaciones.

CRL: ¿El premio PLIA ha cambiado tu acercamiento a tu trabajo?

JPM: El premio me ha motivado a seguir trabajando para las futuras generaciones y siento que ahora hay más oportunidades para los hablantes de idiomas indígenas. Este premio ha abierto puertas en mi carrera como poeta.  Estoy contenta y más animada para seguir trabajando con mayor responsabilidad y compromiso.

CRL: ¿Tienes poetas favoritos que te guste leer o que te inspiren?

JPM: Me gustan Walt Whitman, T.S. Eliot, Sor Juana Inés de la Cruz, y Eduardo Galeano, este último porque escribe poesía social. Me gusta leer historias y narrativas de diferentes partes del mundo. Así también disfruto leyendo poetas y narradores indígenas.

CRL: ¿Cómo te sentiste cuando escuchaste tu poesía en inglés por primera vez?

JPM: Aunque no entendía las palabras, sentí vibra en la piel cuando escuché las traducciones al inglés. Me sacudieron. Reconocí mi poesía y escuché la fuerza de mi voz. Ayer por la tarde estaba escuchando el inglés y me quedé asombrada. Me dije a mí misma: “Aaa, ¡esa es mi poesía!”

Traducido del ch’ol al español por Carol Rose Little y Morelia Vázquez Martínez

Photo by Diana Laura Montejo
De la casa de Juana Peñate Montejo en Tumbalá, Chiapas, México. Foto: Diana Laura Montejo.

Cinco poemas de Juana Peñate Montejo

Traducidos del ch’ol al inglés por Carol Rose Little y Charlotte Friedman

 

Chajk

Mi jk’ajtyiñ ap’ätyälel, chajk
joñoñ ik’älaloñ xu’chajk,
lok’sabeñoñ jiñi machbä tyajbilik.
Ña’tyañoñku.
K’ajtyibeñoñku yik’oty iwujtyaj jiñi ik’.
Mach joñoñik,
jiñi pañchañ machbä añik ityamlel,
woli ksäklañ tyi wäyel,
iyilo’ pañumil kty’añ.

 

Chajk

Lend your strength.
I am flame born from lightning’s strike.
Take from me what I will never know.
Understand me.
Ask for me with a breath of wind.
I am not like the sky,
eternal.
While I sleep, I am searching
for the birth of my voice.

 

Chajk

Invoco tu fuerza, chajk
soy el ímpetu de tu relámpago,
desgarra de mí lo imposible.
Descíframe.
Interrógame con el soplo del viento.
Yo no soy,
el cielo sin horas,
busco en mis sueños,
el nacimiento de mi palabra.

chajk - rayo

 

X-ixik

Acha’añäch ili tyamlel, x-ixik
mi ajoch’ majlel abäk’tyal yik’oty k’uxel
mi awäk’ abäk’tyal che’ bajche’ melbilbä xajlel
che’ bajche’ mi aboñ abä tyi yujts’il pom
cha’añ ma’añik mi ijilel ap’ätyälel.

 

X-ixik

Time is yours, x-ixik,
embroidering your body with pain
like stone to chisel, you give yourself up,
bathe in the sharp fragrance of incense,
so that your strength will not run out.

 

X-ixik

El tiempo es tuyo, x-ixik
entrelazas tu vida con dolor
entregas tu cuerpo como piedra labrada
como si te bañaras del perfume del incienso
para que tu fuerza nunca termine.

x-ixik - mujer

 

Alä tsäñlawbä

Ñäch’äloñ tyi ityamlel kña’tyibal,
ch’ixikñayoñ che’ ts’äylaw lemlaw,
joñoñ tse’tse’ñayoñ yik’oty ja’al tyi iwich’ jiñi ik’.
Jiñi kty’añ tsiltsilña tyi imosil kolem pañchañ.

 

Glimmerings

I am silent in the depths of thought,
shattering when there are glimmers, flickers,
a smile and rain on the wings of the wind.
My voice, unsteady, beneath the shelter of an immense sky.

 

Breves destellos

Estoy silenciosa en el sitio más hondo de mi pensamiento,
me estremezco en breves destellos,
soy sonrisa y lluvia en las alas del viento.
Mi voz tiembla sobre el cobijo del inmenso cielo.

 

Xwujty

Jiñäch xwujty mi ixäk’e’ iyujts’il jiñi yopotye’,
cha’añ kbäk’tyal yik’oty kch’ujlel.
Iyäxty’ulañlel jiñi xpasoñtye’,
iyäxmajañlel jiñi ts’äkal bäk’eñ,
ik’añjuch’äñlel iñich xtyijol,
yik’muläñlel jiñi pom,
isäsäklel jiñi x-alcanpor,
jiñäch iyujts’iltyak muk’bä ijam kbijlel tyi pañumil.
Jiñäch xwujty mi iletsañ ity’añ tyi ityojlel ch’ujultyaty tsa’bä imele iñi’ kolem lum,
Mi ik’ajtyiñ tyi wokol ty’añ kñumib,
mi ilok’sañ tyi ityi’ ch’ujulbä ty’añ tyi ktyojlel,
käñtyayaj, yejtyal weñ ach’tyobä,
tsijib päk’embä cha’añ yambä ch’ok-ayaj.
Jiñäch itsajakñäyel yopotye’tyak mi ik’el majlel kok,
jiñäch xwujty, kñusaj-ty’añ jts’äkayaj.

 

Healer

The healer mixes herbs, fragrance
for my soul and body—
greenness of epazote
clarity of mint, fear’s cure,
yellow of the marigold
black incense
white camphor.
These clear my way in the world.
The healer raises her voice to the sun,
creator of the earth,
and asks a favor.
From her lips, sacred words of protection,
freshly tilled,
for new creation.
Aroma of leaves around my steps,
this, my healer, interpreter and cure.

 

Curandera

Es la curandera quien mezcla el aroma de las hierbas
curativas para mi cuerpo y mi espíritu.
El verde montaña del epazote,
el verde claro del mentol,
el amarillo encendido de la flora de muerto,
el gris del incienso
y el blanco redonde del alcanfor
son la fragrancia que apertura mi andar por el universo.
Es la curandera quién eleva su conjuro al creador de la madre tierra,
invoca su consentimiento por mi travesía,
susurran sus labios palabras sagradas a mi nombre,
protección, señales recién mojadas,
recién ensangrentadas para la nueva creación.
Son la fragancia de las hierbas que cubren mis pasos,
es la curandera, mi depositaria, mi curadora.

 

Ixu’chajklel ñichty’añ

Jiñi ja’al mi imek’ ich’ujlel jiñi x-ixikob,
ik’ay jiñäch ch’ujulty’añ icha’añ matye’lum,
tyambä ik’,
ixu’chajklel ñichty’añ.

 

Poetry’s lightning

Rain embraces the women’s souls,
sacred language of a wild land,
eternal wind,
poetry’s lightning.

 

Poesía del relámpago

La lluvia abraza el espíritu de las mujeres,
su canto es conjuro de la selva,
aire eterno,
poesía del relámpago.

 

Estos poemas fueron escritos por Juan Peñate Montejo y publicados por primera vez en Ipusik’al Matye’lum/Corazón de Selva en ch’ol y español por Pluralia en 2013. El texto ch’ol se ha actualizado de la versión original a los estándares ortográficos actuales.

 

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