Tierra sobre tierra, define el artista Oscar Formacio (Cholula, 1989), llama a entender la diversidad de formas, configuraciones y tensiones entre lo gráfico, lo volumétrico, lo arquitectónico y la instalación para pensar más allá de la práctica artística que se cuelga o se pone en una base, y reflexionar sobre las cualidades matéricas que se pueden poner en juego, ya que todo puede significar y estar.  

Abierta días atrás en Error, espacio de creación y producción artística ubicado en la calle 6 Oriente número 16, en pleno Centro Histórico de Puebla, la exposición reúne la obra de Oscar Formacio, Manuela García (México, 1982) y Calixto Ramírez (Tamaulipas, 1980), con una curaduría de Nina Fiocco 

Durante una entrevista para las redes sociales de este diario, los artistas hablaron sobre esta muestra que es la penúltima del ciclo curatorial Escuchar la calle que cuenta con el patrocinio del patronato de arte contemporáneo de la Fundación Jumex. Precisamente, Oscar Formacio señaló que fue en 2020 y a partir de ese patrocinio como el artista Calixto Ramírez pudo ser parte de una residencia artística en Error, con la que se empezó a delinear la sobreexposición como un concepto en común entre los creadores. 

En ese sentido, Calixto Ramírez señala que durante tras su estadía y diversos ejercicios, charlas e ideas que giraron en torno a la sobreexposición, pudieron a explorar la ciudad y generar un cuerpo de obra ahora visible en Tierra sobre tierra. El artista dijo que se trabajó con el barro de la región, los tepalcates, la arquitectura, el primer cuadro de la ciudad y su traza importada de una ciudad renacentista. 

Expuso que en su caso, para esta muestra, presenta un video de 2020 y otras obras de reciente manufactura realizadas en su estancia artística. En ellas, hay materiales de la ciudad como los anuncios pegados en los postes o cabinas de teléfono que inundan visualmente la ciudad y viran hacia la idea de sobreexposición, o las rejas que usan los vendedores ambulantes para exhibir sus productos y que tapan las calles de cuadrícula perfecta, rejas que con su tamaño refirieron a la medida castellana usada en la ciudad durante su fundación.  

Contó que el video es un gesto en el que su mano pasa sobre la arquitectura, dejando ver como pequeñas deformaciones en ellas. “Es la idea de cómo el espacio nos transforma y cómo nosotros lo transformamos (…), pues cualquier persona lo hace de un modo involuntario (…), me interesaba develar las capas históricas que tiene la arquitectura, los materiales con los que ha sido rehecho o modificado”, contó. 

 En su intervención, la artista colombiana Manuela García señaló que ella se integró luego a la conversación entre Calixto Ramírez y Oscar Formacio, la cual hizo suya. “Llegué con la idea de entrar con una pieza que tuviera pensada y que pudiese articular a esta conversación, en un asunto de sobreexposición pero de sobreexposición cultural”, narra.   

Dicha pieza, agrega, gira en torno a una jerga de gran tamaño que echa mano de un mecanismo que había probado, y que refiere a la resistencia y a la información transmitida en los tejidos, que se incrusta en un sistema capitalista de producción. “Percibo que para que las cosas se mantengan vivas tiene que haber un interés cotidiano de muchas personas, una masa que hace que esas cosas se mantengan”. 

Esa pieza, a la que se sumó el barro y el untar barro en la ciudad y en la arquitectura, derivó en otra pieza: una columna forrada en barro que se convierte en tepalcate. “Esta ahí pero esta fraccionada, en un hilo en el que se puede caer (…) es una estructura endeble”. 

Por su parte Oscar Formacio, cofundador de Error al lado de Nina Fiocco, expone que en su obra aborda la relación entre lo que está dentro y lo que está fuera de la ciudad, a la par de cómo se entienden conceptos como tierra y territorio. Es, asegura, la manera de ver cómo dos volúmenes, en términos de concepto y forma, están representados en un gran cubo de barro fresco que se está secando, y en el que se entromete un pedazo de cazuela –en la que se hacen los moles poblanos-, apareciendo un tercer elemento que los hace estar en tensión y en resistencia, como si fueran a caerse y romperse, cuando en realidad se sostienen. 

“Es una negociación entre el pueblo y la ciudad, configurados de una manera específica sobre cómo se trata de dar control a la tierra y el territorio (…) en esos volúmenes se ve launa disputa sobre quién vence al otro, o quién resiste más al otro, sin imaginar cómo construir una ciudad en donde la diversidad pueda encontrar un punto de equilibro”. 

Agregó que la pieza tiene una caducidad y en un momento se va a romper, pues las grietas son cada vez más grandes y cruzan el cubo, y quizá hasta cuando el agua se acabe todo el equilibrio acabará.  

En ese sentido, Manuela García señaló que a pesar de que hay muchas ideas detrás de las piezas que son bastantes serias hay una relación con el público gracias a que hay elementos de familiaridad. “Para todos es familiar encontrarnos con los afiches rotos, con la sobre exposición de información (…), los códigos de cada ciudad, la relación que la gente tiene con la cazuela y la información que lo hace aproximarse al tepalcate de otra manera”.  

Acotó que como artistas, los tres echaron mano de formas y significados que se relacionan con el título del ciclo Escuchar la calle, pues si las piezas tienen repercusión es porque ellos escuchan el mundo, siendo también parte de él. 

Destaca que Error, un laboratorio de investigación, producción y reflexión colectiva en contexto, alberga residencias, una huerta, una pequeña biblioteca y el project-room. De él, se puede conocer más en Instagram: @error.proyecto.

Read 2697 times
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…