Nadia López García, joven escritora, promotora y tallerista, señaló que la edición de Tikuxi Kaa El tren, un libro bilingüe escrito en Ñuu Savi -mixteco- y español, lleva un mensaje: el derecho que tienen los jóvenes para contar en su propia lengua, pues es necesario “pensar otras formas de narrarnos y acercar la poesía y la palabra”. 

Editado por Almadía, sello del que la autora aplaudió la forma en que se arriesgó al publicarlo, este libro en cierta forma valida la idea de los jóvenes en lenguas originarias de hacer narrativa en su lengua propia. 

Presentado por el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, su directora Teresa Márquez Martínez explicó que el poemario cuenta con las ilustraciones de Cuauhtémoc Wetzka y surgió de las vivencias de la autora tras su trabajo en un museo infantil instalado en la estación del ferrocarril mexicano del sur de Oaxaca. 

Acotó que el libro ofrece la posibilidad de sembrar el amor por la diversidad cultural y habla sobre la importancia de oír, ver y tener de cerca del corazón a las lenguas originarias. “Nadia es migrante e invita a vivir un viaje en el que se puede recordar y leer, con la mirada de un niño, el libro que tiene como principal motivo la memoria”. 

La también poeta Natalia Toledo señaló que, al leer el libro, su memoria la condujo a la estación de Juchitán, a las comerciantes, a su madre y a otras mujeres subiendo para ir a vender o a comprar, recogiendo su enagua y aventando sus canastos. “El tren como la vida pasa, pero la memoria se transmite a todas horas”, afirmó.  

Agregó que este libro formó parte de un taller que tomó la autora sobre lo que representó el tren para ella y su familia: el viaje a san Quintín para trabajar, añorando su regreso. “Ha vuelto llena de palabras para nombrar al mundo lleno de poesía… Las flores de las que escribe Nadia no mueren…”, consideró la Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y becaria del Fonca. 

Toledo dijo además que la experiencia de trabajar en los talleres es de ida y vuelta, pues hay un momento en que los niños se vuelven maestros como ella cuando ha trabajado en El camino de la iguana, un taller en su Juchitán natal. 

De las imágenes de Cuauhtémoc Wetzka mencionó que le gustaron sus helechos que aparecen como las vías del tren y las mujeres porque visten huipiles de peces, “siendo mujeres que hablan mar”. 

En su caso, la poeta Nadia López refirió que Tikuxi Kaa El tren es resultado de varios talleres pues su labor es trabajar con niños en sus propias lenguas, un renglón pendiente cuando se habla de Literatura Infantil y Juvenil.  

En ese sentido dijo que, al ser bilingüe, en mixteco y en español, el libro fue seleccionado para ser parte de la serie Libros del rincón de la Secretaría de Educación Pública, y si bien su viaje se ha complicado por el Covid-19, se están abriendo rutas para que lleguen a los lectores finales: los niños. 

El tren, continuó la poeta, ha recorrido el territorio físico, pero también el de la memoria. Abundó que, si bien no hay una palabra en mixteco para tren, ella se dioa una licencia: el tomar las palabras Tikuxi Kaa que de manera literal significan “gusano fierro”, pues los niños vieron así al tren. 

“El libro está pensado para niños, pero seamos de la edad que seamos, es un llamado a regresar a donde está la memoria primera, la casa, el ombligo enterrado, pues el tren será la manera de volver ahí”, afirmó Nadia López. 

Para cerrar dio lectura a uno de los poemas: “El aire es un niño grande que juega se esconde y grita al son del silbato de un tren que corre presuroso con pies de hierro, chu chuu, gritan los pequeños vagones entre anchos helechos de agua”. 

En tanto, el ilustrador Cuauhtémoc Wetzka, dijo que el libro ha sido como un sueño, un viaje a su infancia, pues los indígenas son migrantes que viven de más cerca ese desplazamiento. “En mi caso migré en la región, me tocó viajar con mis papás y cuando Nadia me mostró los poemas, todo se transformó en imágenes y me remitió a la comunidad”. 

Expuso que sus ilustraciones son en blanco y negro, pues la obra le remite a esos colores, a la comunidad, a la televisión en blanco y negro de su infancia y al tizne que dejaba el tren con su paso. “La propuesta grafica fue con carboncillo y con los trucos de lo digital se resolvió de la forma final. Esa sensación sigue estando presente en el libro: pasas el dedo y piensas que te puedes manchar”, detalló.  

Por último, Wetzka expuso que como a Nadia, a él también le interesa trabajar con niños, por lo que ha sido maravilloso que el tren regrese de esta forma a los lectores.  

Destaca que, al ser editado por Almadía, el libro se puede conseguir en librerías como Gandhi y Sótano, en Profética en el caso de Puebla, y en línea a través de Amazon. 

 
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