El Chagas inicia con la infección del parásito Trypanosoma cruzi (T. cruzi). Pero portar el parásito no necesariamente es sinónimo de enfermedad, sólo 3 de cada 10 casos tendrán los síntomas. Cuando estos aparecen, trastocan la calidad de vida de las personas ya que afectan al corazón, al esófago, al colon, o, en casos muy específicos, al sistema nervioso. Sin un tratamiento adecuado, el padecimiento puede causar la muerte.

La principal forma de transmisión del T. cruzi a una persona es por medio del excremento de la chinche de Compostela, también conocida como picuda, hocicona o besucona, talaje y, en lengua maya, pic. Se trata de un bicho que se alimenta exclusivamente de sangre.

En algunos casos, la transmisión ocurre de una mujer infectada a su bebé durante el embarazo o el parto, también cuando alguien recibe una transfusión de sangre infectada o, cuando por accidente, se consumen alimentos contaminados con las heces de la chinche.

 

Problema rural, urbano y global

Dado que en México es una enfermedad que afecta tanto a población rural como urbana, pero impacta con mayor fuerza a quienes viven en marginación, y no tiene la atención necesaria por parte de las autoridades sanitarias, el Chagas es un problema socio-ambiental.

Alba Rocío Valdez Tah, quien realiza el proyecto posdoctoral “Experiencias del rezago en salud: el proceso salud-enfermedad en pacientes de Chagas en Yucatán”, en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS), señaló que en México se estima que por lo menos hay 1.7 millones de infectados con T. cruzi, sin embargo, hay cálculos que indican que pueden ser hasta 4 millones.

“El Chagas es una problemática de salud socio-ambiental, tanto rural como urbana y es también un fenómeno global, algunos de nuestros paisanos en el norte están siendo diagnosticados allá. Porque en nuestra familia, comunidad o nosotros/as misma/os podemos tener Chagas, pero en la mayoría de los casos no son diagnosticados oportunamente, ni reciben un tratamiento adecuado”.

 

Desconocimiento del Chagas

La investigadora advirtió que un diagnóstico temprano es crucial para curar la enfermedad; pero el desconocimiento del mal entre la sociedad y su desatención en el sistema de salud, imponen barreras a las personas afectadas por Chagas que son más graves que la enfermedad misma.

Valdez Tah, quien coordina el ciclo de conferencias virtuales “La Problemática del Chagas desde la Perspectiva de las Ciencias Sociales”, expuso también que hasta ahora en nuestro país la conversación sobre el tema se ha centrado en lo relativo a la chinche, al parásito y sus efectos en el cuerpo y la distribución de la enfermedad, es decir, lo que la biomedicina y la epidemiología dicen del tema.

“Pero el Chagas es y significa mucho más que sólo una enfermedad, —continuó la experta— porque sus componentes biológicos, médicos y la forma como afecta a la población no son cosas aisladas, sino que su existencia misma, sus dinámicas y sus configuraciones están intrincadas en la cultura, la sociedad, la política y la economía”.

Por ello, hizo hincapié en que es necesario pasar de hablar de ‘la enfermedad de Chagas’ a hablar de una problemática compleja que “está definida y caracterizada por elementos que se conjugan dinámicamente conformando una especie de rompecabezas caleidoscópico”, según lo explica el grupo de investigación-acción “¿De qué hablamos cuando hablamos de Chagas?”, asociación Argentina.

 

Versión incompleta de la historia

“Visto así, cada una de las partes del Chagas —lo biomédico, epidemiológico, lo sociocultural y lo político-económico— puede entenderse sólo con relación al resto de los componentes y al cuadro completo que éstos conforman, pero sólo tenemos una versión incompleta de la historia y solemos desconocer las otras”, añadió.
Pensar y hablar del Chagas como una problemática compleja es sin duda un reto enorme, —opinó— pero también abre una ventana enorme de oportunidades. “Desde la inclusión de otros lenguajes, como el habla cotidiana, las lenguas indígenas y también de otros sistemas de conocimientos como el tradicional, el popular, sólo por mencionar algunos”.

Para Valdez Tah, el fenómeno “significa una veta de trabajo para ser explorada por la antropología, la sociología, la psicología, las ciencias de la educación y la comunicación, la historia, la economía, la geografía, y por qué no, por las artes y el mundo creativo en investigación, difusión, participación activa en la búsqueda de innovadoras soluciones y en colaboración interdisciplinaria para avanzar en visibilizar y sensibilizar sobre el Chagas en México, así como para entender su impacto social y su complejidad”.

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