Repatrian cenizas de migrantes mexicanos fallecidos por covid en Nueva York

El teléfono de la abogada Lorena Lucero llegó a sonar hasta más de tres veces por hora en busca de auxilio. Le preguntaban qué hacer con los cuerpos de poblanos muertos por Covid-19 en Nueva York.

La enfermedad llevaba menos de un mes de estragos y ni las autoridades de Nueva York ni las de México respondían en oficinas. 

A la crisis se sumaba la idea de tener que mandar a casa a hijos hechos cenizas para reencontrarse con padres que no los habían visto en persona por décadas. El peso de la tradición católica que prefiere el sepulcro. El dolor de perder a alguien sin poderle decir adiós físicamente por la pandemia.

"Si lo envío no voy a poder mandar su cuerpo a México, voy a tener que mandar cenizas. ¿Qué hago?", escuchó la abogada más de una vez.

Su número, recuerda Lucero en entrevista telefónica, se había compartido de conocidos a conocidos, entre la comunidad de migrantes poblanos que radican en Nueva York y condados cercanos.

Tanto la integrante de la Barra de Abogados Mexicanos de esa ciudad, como trabajadores de gobierno y otros activistas, comenzaron a organizarse en marzo de 2020 para gestionar apoyos cuando escucharon de los primeros paisanos fallecidos. 

Conociendo la forma de vida y las limitantes de los mexicanos migrantes en Nueva York, auguraban que enfrentar al coronavirus sería complejo.

Con las rentas tan caras es común que en un departamento de dos cuartos lleguen a habitar más de 10 personas. Era de esperarse que alguna de ellas tuviera que salir a trabajar. El confinamiento y la sana distancia serían imposibles.

Lo otro era la comunicación y no solo por la barrera del inglés frente a migrantes que incluso hablan alguna lengua indígena. Lo que pasó en las semanas críticas del Covid-19 fue que las redes sociales fueron inservibles y lo poco que se llegaba a saber era en los hospitales donde no se decía mucho.

Los migrantes se enfrentaron a los congeladores de cuerpos que funcionaron en Nueva York para almacenar a las víctimas, a no poder identificar cuerpos y a los abusos de las casas funerarias.

Hasta antes del coronavirus un servicio fúnebre que incluyera el  traslado de un cuerpo a México llegaba a costar unos 8 mil dólares. En las semanas más críticas supieron de empresas que cobraban hasta 20 mil para resolver la salida de los restos del hospital, pero sin garantía de repatriación.

En medio de la crisis Lucero recuerda en especial la historia de un migrante que le llamó para pedirle pañales y comida de bebé con una energía que contrastaba con su historia.

En semanas había perdido a su hermano que viajó de México a Nueva York para una cirugía finalmente fallida. Su madre y padre se habían trasladado para acompañarlo en el procedimiento, enfermaron de COVID-19 y también murieron. Lo último fue perder el trabajo.

"Lo que más me impactó fue su voz, su perseverancia, eso me dio muchos ánimos", cuenta.

De esos días, lamenta, lo más triste fue darse cuenta de cómo la ciudad de Nueva York le falló a migrantes que le dieron 15, 20 y hasta 30 años de trabajo. Su país, México, tampoco tuvo respuestas para los deudos.

"Eran como los olvidados, no hubo apoyo rápidamente para la gente que lo necesitaba, no hubo manera de comunicarnos", recuerda Lucero, quien nació en Nueva York pero es parte de las historias de migración al ser hija de una madre de Chinantla y un padre de Piaxtla.

A un año del momento más crítico, la red de mexicanos sigue contando muertos y ahora el reto es motivar a los vivos para que no desconfíen de repercusiones legales al acercarse en busca de la vacuna.

Aunque la cifra sigue creciendo, explicó Lucero, estiman que al corte de junio de 2020 se hayan contabilizado los casos de unos mil mexicanos fallecidos por COVID-19 en la zona de Nueva York y que de ellos un 60 por ciento fueran poblanos.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) no reconoce un vínculo entre las repatriaciones y la enfermedad, pero sí da cuentas de cifras extraordinarias en el año de la pandemia.

La cantidad de poblanos fallecidos en el extranjero y repatriados alcanzó un pico histórico durante el primer semestre de 2020, según las estadísticas que consideran la última década.

Hasta el 30 de junio del año pasado se habían documentado 547 casos de repatriación de personas originarias de Puebla438 de hombres y 109 de mujeres, según detalla una base de datos de la dependencia que forma parte de la plataforma de Datos Abiertos del gobierno federal.

La cifra de sólo seis meses de 2020 es superior a las que se alcanzaron en años completos desde 2010.

En los 12 meses de 2018, por ejemplo, Puebla sumó 457 repatriaciones; en número de casos le sigue todo el 2019 con 356; el 2016 con 355; el 2015 con 346; y el 2013 con 331.

Las cifras alcanzadas en el estado de Puebla durante el primer semestre de 2020 también la posicionan como la entidad con más casos, seguida de Guerrero con 307Michoacán con 296Oaxaca con 255; y Jalisco con 245.

La base de datos de la SRE considera por otro lado, las representaciones consulares del extranjero que realizaron más repatriaciones, sin embargo, no realiza un cruce de datos que detalle de qué parte de México eran originarios.

A nivel nacional, en el primer semestre de 2020 se repatriaron desde Estados Unidos a 3 mil 295 mexicanos y desde otros países a 25. Al desglosar el primer grupo, Nueva York estuvo a la cabeza con 822 casos, siguió Chicago con 313Los Ángeles con 224Raleigh con 123 Miami con 120.

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