Guardianes del territorio: Comité en defensa del Bosque Nixticuil

El Nixticuil es un gusano. En el pensamiento de la agronomía capitalista, el Nixticuil es una plaga, ya que come las raíces de las plantas jóvenes. Pero cuando pensamos en la vida simplemente, el Nixticuil es un ser vivo que al igual que todos los demás habita un ecosistema del cual toma y deja lo necesario para el funcionamiento natural de la vida. Este gusano es veloz, esta siempre agitado, en movimiento y bueno, en el mundo actual no tiene muy buena aceptación (jajaja dice el Nixticuil).

En el municipio de Zapopan, Jalisco, México, hay un bosque llamado Nixticuil. De hecho, la gente dice que es un bosque urbano ya que ha quedado circulado por la ciudad. El municipio de Zapopan presume conservar las áreas boscosas que brinda al Estado de Jalisco, sin embargo, en las últimas dos décadas se ha desatado un interés descomunal sobre las áreas boscosas. Las inmobiliarias son las más voraces, siguen llevando a la ciudad en colinas antiguas, ríos sanos, bosques milenarios, que poco a poco desaparecen, hasta solo conservar un parque deportivo.

El Nixticuil es un bosque primario. Es hermoso, lo habitan miles de robles y encinos principalmente. Hay agua, ríos, cañadas, piedras enormes y preciosas, fauna y flora nativa. Su extensión territorial es de 1.861 hectáreas, aunque en la declaración de área Natural Protegida (ANP) solo contemplan a 1.591 hectáreas, dejando 270 hectáreas sin protección. La verdad es que la ANP no ha frenado los grandes intereses que amenazan la existencia de este bosque.

En el mes de mayo de 2005, el gobierno municipal de Zapopan taló por la noche, de manera ilegal y clandestina más de 400 encinos del Nixticuil con el pretexto de reubicar a los afectados de las gritas de Nextipac. Este hecho llenó de rabia a familias de la colonia popular del tigre 2 que se localiza a un costado del bosque. Ahí inició la digna resistencia de quienes se han convertido en los guardianes del territorio del Nixticuil.

Hoy son 16 años de organización y lucha colectiva por la defensa de nuestro territorio. La autogestión y la autonomía que hemos elegido como medio y fin de nuestras acciones solo son posibles en comunidad, por eso agradecemos a cada persona y colectivo que en formas diversas ha acompañado y fortalecido nuestros esfuerzos por resistir junto con el #Bosque #Nixticuil a los proyectos de destrucción y despojo que no dejan de amenazar su vida que es la nuestra, la de todxs. 18 de Mayo 2021

Son ya 16 años de vida del comité en defensa del bosque Nixticuil. No sé sinceramente sí los militantes del comité se han propuesto ser como los nixticuiles que abundan en su bosque, pues son veloces, agitados, en movimiento siempre y definitivamente los promotores del capitalismo (biólogos, inmobiliarios, gobiernos, todos) les temen.

Ellxs no solo resisten y enfrentan los constantes ataques a su bosque, sino que también han decidido construir comunidad, tejerse con los de abajo, ser los nadie. Los he visto enseñarse a combatir el fuego hasta controlarlo y apagarlo; han cambiado sus calzados para poder caminar su bosque y trabajar en él, y hacer guardarrayas y abonarlos. He visto cómo al salir y parar las máquinas que talaban los robles desde 2005, han construido su propia visión del mundo, y han abandonado la propuesta del mercado y el mal gobierno.

Ciudades comunitarias ¿existen?

El bosque Nixticuil y sus nixticuiles construyen comunidad desde la ciudad. Pelea contra gobiernos e inmobiliarias sin tener ningún titulo de propiedad. Pelean por la tierra, aun sin tener un documento que les diga que son los dueños. En realidad, no lo necesitan, ¡son los guardianes, son los dueños!

La lucha de los nixticuiles es ejemplar, pues desde las ciudades, desde el individualismo tan profundo que existe en las sociedades urbanas y desde la nada, han construido su todo. El comité en defensa del Nixticuil ha generado su brigada comunitaria, autónoma de cualquier gobierno. Una brigada que llaman los vecinos cuando hay un incendio en lugar de llamar a las autoridades locales. Cada año reforestan su bosque, ellxs han tenido que hacer su propio vivero ya que los gobiernos les niegan los pinos que utilizan para reforestar camellones o parques de la ciudad. Acuden a audiencias para pelear por su bosque. Van sin ningún título de propiedad, sólo su voz y exigencia de mantener las áreas naturales para todxs.

Uno de los principales retos que deben asumirse en las ciudades, es comenzar a construirse en comunidad. La lucha por la vida no sólo les corresponde a las comunidades indígenas, campesinas, rurales. La lucha por la vida necesita el esfuerzo colectivo y masivo de todxs los habitantes del planeta. Los Nixticuiles, guardianes de su territorio ya han comenzado a sumar a esta enorme lucha por la vida.

 

 

 

 

Rocío MorenO

Historiadora y defensora indígena coca de Mezcala, Jalisco, interesada en mostrar cómo las historias de vida están totalmente vinculadas a los proyectos que abanderan las resistencias en México, pues ¿qué son las resistencias sin la infinidad de historias de vida que las constituyen?

Read 296 times
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…