Durante su último viaje a México, la tierra que cuatro decenios atrás había conquistado con la finura de su arte y las primicias del toreo fluidamente ligado en redondo, un Manuel Jiménez “Chicuelo” ya sesentón declararía su admiración por el Rodolfo Gaona que conoció al presentarse ahí, coincidiendo con la temporada final del Califa de León. “Torero de un garbo y un arte excepcionales”, apostilló al aire José Alameda… “Un extraordinario artista, sí… pero sobre todo, ¡cómo les podía a los toros…!”, repuso el exniño de la Alameda de Hércules, entrevistado por televisión en aquel Brindis Taurino de 1962.

Con Chicuelo, Gaona alternó en El Toreo durante la temporada de 1924-25 -la última del Indio Grande- hasta en ocho ocasiones. Y fueron de tal calibre sus continuas muestras de grandeza que, conforme la fecha del adiós se acercaba -había avisado con antelación que al final de esa campaña se retiraría-, los continuos prodigios que realizó más eran de torero en plenitud que de alguien a punto de irse. Pero tal como lo había anunciado lo cumplió. Y eso que la afición entera, en su fuero más íntimo -allí donde el deseo suele despreciar las evidencias- tan se resistía a creerlo que para la corrida del adiós -12 de abril de 1925- la multitud que llenaba el coso de La Condesa permaneció silenciosa y como en trance, presa de un estupor que ni se había visto antes ni ha vuelto a ocurrir.

La temporada de su vida. A esas alturas, la verdad es que nadie -ni Antonio Márquez ni los hermanos Pepe y Victoriano Valencia ni Luis Freg ni mucho menos Mariano Montes o Juan Armilla, al que concedió Rodolfo la última alternativa de su vida (30.11.24)- le habían hecho sombra. Si acaso Manolo Jiménez, que luego de un arranque más bien flojo era ya el principal contendiente del leonés la tarde en que el primero de San Mateo, “Vivelejos”, sorprendió a Rodolfo en un desplante final y lo mandó a la enfermería, forzando a Chicuelo a despachar la corrida completa -toreaban mano a mano-, tarde en la que iba a cuajar con “Lapicero” la primera de sus grandes faenas mexicanas (01.02.25). La herida del Califa resultó leve, y siete días después le cortaba el rabo a “Turronero II” de La Laguna, reanudando su racha victoriosa de aquel invierno inolvidable. Si en años anteriores había alternado grandes faenas con reveses no menos célebres, en sus 16 presentaciones de 1924-25 redondeó la temporada cumbre de su vida, rozando casi la perfección. A lo largo de la misma fueron sucediéndose las más variadas lecciones magistrales bajo su acentuado sello de esteta inconfundible. Una lista que incluye a “Brillantino” de Piedras Negras (16.11.24), “Faisán” de Atenco (23.11.24), “Pavo” de Zotoluca (30.11.24), “Jorobado” de Piedras Negras (21.12.24), “Revenido II” de Zotoluca (11.01.25), “Cantarero” de Coaxamaluca (18.01.25), “Cornetín” de Atenco (25.01.25), “Turronero” de La Laguna (08.02.25), “Azote” de San Diego de los Padres (15.02.25), “Hortelano” del Duque de Varagua (15.03.25)…

El cartel. Curiosamente, para su despedida prescindió Rodolfo del concurso de los ases de la temporada y se hizo acompañar por un diestro modestísimo, cuyo nombre ha perdurado gracias a ese simple azar: el albaceteño de La Roda Rafael Rubio “Rodalito”.  Para ellos reses de Atenco, Piedras Negras y San Diego de los Padres. Se comprende que Rodalito, bajo el peso de las circunstancias, pasara la tarde prácticamente inadvertido.

Una corrida histórica. Aquel 12 de abril de 1925 amaneció nublado, y una lluvia mansa se dejó sentir hasta poco después del mediodía. Conforme se aproximaba la hora de partir plaza, la bruma fue abriéndose a un sol tímido, mientras los aficionados, comidos por la ansiedad, formaban largas colas ante las taquillas y frente a los accesos al coso. Desde lo alto, la espléndida banda de Lerdo de Tejada empezó a sonar como con sordina, y la ovación que recibió a las cuadrillas tuvo que esforzarse para romper aquel velo de extraño pudor, antes de desbordarse en honor del ídolo hasta obligarlo a dar la primera vuelta al ruedo de la tarde. Vestía Rodolfo un terno celeste y oro “de la aguja”.

El Indio Grande despachó entre palmas de aprobación a sus dos primeros adversarios, “Empresario” de Atenco, que abrió plaza, y “Bordador” de Piedras Negras, ambos de capa cárdena oscura y bien despachados de defensas. Pero no bastaba que el insigne torero, como culminación de su redondísima temporada, hubiese estado magistral con ambos. La afición esperaba una apoteosis a la altura del acontecimiento, y con “Veguero”, de San Diego de los Padres -en teoría el último de su vida-, Rodolfo salió apretando desde el principio, aunó eficacia e imaginación en quites y estuvo soberbio con los palos, sobresaliendo un tercer par de poder a poder. Brindó su faena al cronista Carlos Quirós “Monosabio” y a tres políticos prominentes: el general Arnulfo R. Gómez, el ingeniero Luis L. León y el abogado Miguel Alessio Robles. Llevóse al toro a los medios con asombrosa sencillez y le cuajó ahí una tanda de cinco naturales clásicos que pusieron al público de pie -muestra de la estética que Chicuelo venía realizando con cada vez mayor frecuencia-, entre música de dianas y revoloteo de sombreros. El resto fue un bello compendio de toreo al paso, de corte antiguo y armonía moderna. Pinchó antes de meter la espada, tardó “Veguero” en doblar y quedó en el aire una sensación de cosa inacabada. Gaona le salió al paso ofreciendo la lidia de un séptimo toro. Así fue como entró en la historia “Azucarero” de San Diego de los Padres, berrendo en negro, frontino, coletero, calcetero y veleto; cinco puyazos recibió de Adolfo y Juan Aguirre, y llegó franco al tercio mortal.

Faenón y adiós definitivo. Las crónicas de la época ensalzan unánimemente la faena de “Azucarero” sin revelarnos mayor cosa sobre su contenido. Pero existe una película más o menos completa de la lidia del berrendo que, con todas sus deficiencias, permite advertir la grandeza integral de Indio Grande, especialmente en los dos primeros tercios: asombrosa la elegancia de sus verónicas y gaoneras, su dominio absoluto para poner en suerte al animal y, sobre todo, la soberana naturalidad y versátil creatividad de remates tan diversos como suntuosos: recortes, medias verónicas con y sin giro, largas, molinetes a una mano… Con las banderillas, Rodolfo parecía no querer terminar nunca, pues prodigó pasadas en falso que resolvía en la propia cara con gracia sin par, galleos para cambiar de terreno al bicho -a partir de ahí, las cuadrillas desaparecen del campo visual, todo para el Califa en solitario-, pares al quiebro -uno en los medios por el pitón izquierdo-, al cuarteo y de poder a poder. Aun así, “Azucarero” llegó a la muleta con facultades para embestir unas 30 veces –faena inusualmente larga para la época- que Gaona aprovechó para adornarse de todas las formas posibles, derecho y mandón, y con un temple natural palpable tanto cuando se quedó quieto -en los pases altos del principio, rematados con uno colosal de pecho, y en una única tanda al natural, rematada con una especie de levísimo, deslizado desdén- que en toreo al paso de precisión y suavidad pasmosas. Como sus cambios de mano en la cara, doblones rodilla en tierra o erguidos kikirikíes. Se sabe que pinchó tres veces antes de la estocada, que el tendido se nubló de pañuelos blancos, que unos pocos se lanzaron al ruedo e iniciaron un conato de salida en hombros, que muchos espectadores se dejaron abrasar por el llanto. Y que Rodolfo, luego de deshacerse de los que pretendían auparlo, se metió entrebarreras y con su capote de paseo en el antebrazo, enteramente solo, hizo apresurado mutis por la puertecilla falsa de  cuadrillas sin poder, por única vez en su vida, contener las lágrimas.

Dejaba, tendido arriba y palcos adentro, a una multitud estupefacta y contrita, a la que le llevaría años reponerse de aquella pérdida inconcebible. Lo consiguió merced al ímpetu de los grandes toreros mexicanos de la generación inmediata, brotes todos, dentro de una amplísima paleta de estilos y coloraturas, del árbol monumental que sembraron el arte y la personalidad señeras de Rodolfo Gaona. El hombre cuyo genio incorporó a su México a la historia mayor del toreo universal.

Read 83 times

Cultura

    Un día como hoy pero de 1941, se estrenó El Ciudadano Kane. El 1 de mayo de 1941 se estrenó la película El Ciudadano Kane del director, actor, productor y guionista Orson Welles. Charles Foster Kane está inspirado en el personaje real William Randolph Hearst, magnate de
La actriz Sylvia Pasquel (izq) en una escena de la cinta El diablo entre las piernas. Foto Cortesía Alebrije CIE/Cinetec     Paz Alicia Garciadiego comenzó a escribir el guion de El diablo entre las piernas sin la intención de que fuese filmada. Comencé a plasmarlo después de verme en el
La ausencia de Francisco Toledo es notoria en la casa que en 1988 convirtió en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO). Pero su visión de la vida y las cosas perdura. Toledo vio detalles que el ojo común no detecta. Vio el arte en lo cotidiano y logró trascender a otros espacios y
Al quedar fuera de la configuración territorial y política del Nuevo Mundo, Italia no es considerada protagonista en la historia de México ni en el devenir de América Latina, sin embargo, la curiosidad intelectual ha sido el estrecho vínculo entre ambos.   Ello, quedó asentado en el primero de
La pekinesa Chloé Zhao se convirtió el domingo en la primera asiática y tan solo la segunda mujer en conquistar un Oscar en la categoría de dirección. La directora se llevó a casa dos estatuillas en la atípica gala de la Academia, marcada por la crisis del coronavirus y la debacle económica que
Phillip Bladh, Carlos Cortes, Michellee Couttolenc y Jaime Baksht bromean con su premio Oscar a mejor sonido por la película "el sonido del metal". En vídeo, el momento de la entrega del premio. Foto: Chris Pizzello   La película Sound of Metal, cuyo sonido fue editado y mezclado por una
Yuh-Jung Youn, la sensación de la noche en las redes, posa con su Oscar por mejor actriz de reparto por 'Minari'.CHRIS PIZZELLO / GETTY IMAGES     ¿Se puede ser gracioso? Según los Oscar, no es el momento. No hubo este año el clásico monólogo inicial que repasa a los nominados y al
Chloé Zhao, directora de 'Nomadland', con sus dos estatuillas. En vídeo, resumen de la gala.CHRIS PIZZELLO/AP   Hollywood ha abogado este domingo por el futuro del cine y de la diversidad en la industria. Uno de los principales motores del entretenimiento ha querido decir por qué sigue
El actor Anthony Hopkins fotografiado en 1991, en plena resaca de la fama estratosférica (y el amor de crítica y público) que conoció tras 'El silencio de los corderos'. MIRRORPIX / GETTY IMAGES   Cuando el pasado diciembre Anthony Hopkins (Port Talbot, Reino Unido, 1937) celebró en un vídeo de
Fotogramas de Hillbilly, La madre del Blues y Sound of Metal Los premios Oscar 2021 se celebran el próximo domingo, 25 de abril. En un año tan atípico, muchas de las películas nominadas a los Oscar 2021 ya están disponibles en las plataformas VOD. Aunque aún hay cintas que se pueden ver en
Esta semana llegan a las salas de cine españolas tres thrillers: Una joven prometedora, un homenaje a esas amigas que en algún momento de la vida lo han sido todo y a todas las mujeres que han sufrido no ya una violación, sino el cuestionamiento de su palabra por su manera de vestir o
Charles Chaplin, en el campamento gitano de 'Charlot, bohemio (The Vagabond)' (1916). En vídeo, una secuencia de la película.     Charles Chaplin pensó durante muchos años que había nacido en el gran Londres en 1889. Hijo de artistas del music-hall, nunca logró encontrar su
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…