Lorenzo Meyer posa en una entrevista con EL PAÍS en 2019.
Lorenzo Meyer posa en una entrevista con EL PAÍS en 2019. Gladys Serrano

El proceso de Independencia de México fue algo insólito y plagado de contradicciones y paradojas. Mientras que Simón Bolívar o José San Martín lideraron verdaderos ejércitos, el caso mexicano fue un levantamiento genuinamente popular. Campesinos, trabajadores y familias enteras marchando en defensa de la religión católica —”¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!”— y en nombre del Rey —”¡Viva Fernando VII!”— espoleados por un cura criollo. Un levantamiento que además, tras 11 sangrientos años, fue capaz de triunfar solo porque en el último momento los insurgentes se aliaron con el mismo Ejército que estaba a punto de aniquilarles. El historiador y politólogo Lorenzo Meyer, profesor emérito del Colegio de México, analiza los recovecos del suceso histórico con motivo del segundo centenario de la Independencia de México.

Pregunta. ¿Cuáles fueron las motivaciones del levantamiento popular?

Respuesta. En primer lugar hay que remarcar que, efectivamente, fue un levantamiento popular, algo singular en relación a las otras experiencias de la región. Hay una carta de Simón Bolívar a un caballero inglés en Jamaica donde le explica cómo está siendo el proceso de independencia en el imperio español de América. Bolívar reconoce que el mexicano es un movimiento sui generis con un fuerte respaldo popular. Aunque ese respaldo popular se da en una región, el Bajío, no en toda la vastedad de la Nueva España. El Bajío era una región con una densidad de población alta para la época, donde se concentraba el negocio de las minas. Era una región ya capitalista, que surtía de plata a España y desde allí a Inglaterra y al resto de Europa. Era parte del capitalismo global de siglo XVIII y XIX y, por tanto, era una sociedad ya no tradicional, sino muy revuelta comparada con las otras regiones de México. Una sociedad en disposición de que algo la movilizara.

P. ¿Ese algo fue el golpe de Estado de 1808?

R. Sí, porque Hidalgo no quería una revolución, un levantamiento. Quería más o menos un golpe rápido, como había ocurrido en 1808 cuando Gabriel de Yermo, un español acaudalado, depone al virrey porque tiene miedo de que se una a la élite criolla. Aquel fue un golpe preventivo, pero que supone también la quiebra de la legitimidad. El nuevo virrey ya no lo puso el rey, lo puso ese grupo de españoles. Hidalgo piensa que se puede hacer lo mismo. Una conspiración, esta vez, de criollos, algunos incluso militares. Un ejército, además, que es muy reciente. Se crea después de que los ingleses tomaran La Habana e intentaran tomar Buenos Aires. Se pensaba que podían tomar también Veracruz y llegar al corazón de la plata que era El Bajío. Ese ejército, que apenas se está formando y está pensado para contener una invasión del exterior, va a ser usado para enfrentar la rebelión.

P. Pero los militares criollos tuvieron un papel crucial durante la rebelión.

R. Sí, Hidalgo está en unión con dos capitanes criollos de la zona, hijos de familias de comerciantes. La rebelión es descubierta y no tienen más que una alternativa: o aceptan que los prendan, los juzguen y los sentencien a muerte; o llaman a una clase que no estaba pensada, que es la clase popular. ¿Y quién hace el llamado? Un cura y oficiales del Ejército. Para los pobladores del Bajío, para las clases trabajadoras es una llamada de la autoridad. No es otro indígena, otro igual, son sus superiores los que les están llamando a la rebelión. Pero a la vez, la llamada es en nombre del Rey, de Fernando VII. No es una llamada a la Independencia. El grito es en puridad un engaño. Y prendió como no prendió en ningún otro lugar. Así que es indudable el carácter popular, pero no fue pensado así. Brotó de manera sorpresiva para todos.

P. ¿Cuáles fueron las razones para que se levantaran en defensa del Rey?

R. Por la amenaza protestante, que realmente no era para tanto. Pero se supone que desde afuera, en particular los franceses, querían introducir un elemento inaceptable en la colonia: el protestantismo, que retaba a dios y al rey a la vez. La rebelión es en favor de lo más tradicional que hay. Aunque, y esto complica más las cosas, es contra las autoridades existentes, precisamente porque están traicionando al rey y poniendo en peligro a la religión. Van a pasar años, ya muertos Hidalgo y Aldama, hasta que, con Morelos, la Independencia tiene un contenido realmente de separarse de la Corona. Pero, eso sí, asegurando siempre de una manera tajante que se defienda a la Iglesia, que no hay mas que una religión que es la católica. La América española se separa de España pero no de su religión. Es muy ilustrativo que el estandarte del levantamiento es la Virgen, algo que no sucede en otros movimientos. Aquí el levantamiento se hace religioso desde el primer momento, parte del fanatismo religioso.

La América española se separa de España pero no de su religión

P. ¿Por qué es tan importante Morelos?

R. Porque es un cura mestizo, ya no criollo. Y además, era de la gente de a pie. Antes de ser cura fue arriero y trabajador. Se hace cura ya de viejo como un salida para la movilidad social. Uno de los 14 puntos de la Independencia dice que es disminuir la distancia que separa a la opulencia de la indigencia. Parece simple y sencillo pero es realmente un principio revolucionario para una colonia como la Nueva España que estaba basada en la diferencia racial de grupos sociales. Era brutalmente clasista. Un objetivo central es que el peón gane el salario adecuado. Este énfasis en reducir la desigualdad social también es singular. No lo tenían todos los procesos independentistas. Y esto viene de Morelos, que proviene de las clases bajas y que siente como suyo ese reclamo en un país de gran concentración de riqueza. Porque a diferencia el resto de América, salvo Perú, en México había gran riqueza.

P. ¿De dónde venía el miedo a la clase baja?

R. El miedo de la clases altas y medias a la baja viene por la naturaleza inicial del levantamiento. Se genera un pánico porque inmediatamente se toma el corazón de Guanajuato, el centro de la riqueza y hay un matanza de españoles y de gente rica criolla. La matanza de Guanajuato horroriza a todo la clase alta, criollos y españoles, y parte de la media. Se genera una reacción muy dura que no necesariamente fue la que enfrentó Bolívar o San Martín en Sudamérica. Aquí se hacen muy conservadores por miedo. Se vuelve una guerra civil particularmente dura: reaccionarios contra insurgentes. Y van a ser derrotados inicialmente porque los criollos en su gran mayoría se niegan a seguir con la Independencia. Algo que no sucedió en gran parte de Sudamérica, donde sí continuaron con la guerra. Las clases populares fueron metidas poco a poco en Venezuela, en México llegan de golpe e Hidalgo no los puede controlar.

P. Otra paradoja es el acuerdo con el Ejército cuando la rebelión estaba ya casi condenada.

R. La Independencia la gana la parte que no quería la Independencia. Agustín de Iturbide es un coronel que ha sido durísimo con los insurgentes y que no es precisamente muy honrado. Pero en España viene el levantamiento de Riego y la idea de que los liberales tomarán el Gobierno. En América, y en particular en México, esto provoca otra vez el miedo. ¿Estamos peleando para que lleguen lo liberales? Es la oportunidad de Iturbide, al que le habían encargado que buscara a Vicente Guerrero para acabar con él y su guerrilla. Iturbide ve la posibilidad de ser no un peón militar más sino el que tome el poder. Se lo estaban poniendo en bandeja de plata. Con el apoyo de los que no deseaban para nada que los liberales españoles impusieran un gobierno liberal aquí después de una guerra tan dura, se da la vuelta. Es una decisión muy inteligente porque los insurgentes no tenían ya la capacidad por sí solos de llegar al poder. Ante esa situación de debilidad, Iturbide les ofrece una alianza por la que les da la posibilidad de ser partícipes, pero manteniendo él el poder. Una vez ganada la guerra, se creará Ejecutivo conjunto donde hay incluso presencia española, pero el militar pronto se deshace de esos colegas y se asume Emperador. En ese mundo tan revuelto se le fueron las cabras al monte.

La Independencia la gana la parte que no quería la Independencia.

P. En esa época ya habían sucedido las revoluciones americana y francesa. ¿Qué influencia hay de las ideas ilustradas en el proceso de Independencia mexicano?

R. Mucha. Hay dos naciones que nacen antes de que empiecen los movimientos de independencia aquí: Haití y Estados Unidos. Tiene mucha influencia la idea de que se puede hacer nación de una colonia, que no es una utopía. La experiencia norteamericana, sobre todo, es más ejemplo de su experiencia que de su ideología. La creación de instituciones, por ejemplo. EE UU inventa la presidencia, algo que hereda México. La imagen de EE UU de una nación que se inventa a sí misma, que tiene éxito económico además de éxito militar contra Inglaterra es poderosísima.

P. Sin embargo la consolidación del proyecto nacional tardará el llegar.

R. La república llega pronto, el sueño de Iturbide dura apenas un año. Lo que va a tardar montones es la creación de una nación. Porque al inicio están muy separados los grupos políticos. Uno es monárquico, conservador y tiene a España como foco. El otro mira al lado liberal norteamericano y francés. Son dos bandos muy polarizados. Y en una sociedad que tiene decenas de pueblos indígenas que no son compatibles entre sí. No era una materia prima para hacer una nación muy rápido. Además, a diferencia de otros territorios sudamericanos, no tiene comunicaciones. Aquí no hay un río de la Plata, o un Orinoco que puedan ser navegables. Aquí hay sierras, desiertos y ríos pequeñitos. Hacer de eso una nación fue difícil. Iturbide después de todo no está tan loco, porque lo único que había de tradición, lo que unía era la religión y la Corona. Ni siquiera la lengua. El español no era mayoritario, eran las lenguas indígenas. Muchas lenguas que no se entendían ni simpatizaban entre sí. La idea de una nación solo la tienen entonces las élites. Va a costar muchísimo trabajo que llegue hasta las bases sociales. Quizá hasta principios del XX.

P. ¿Por qué la celebración oficial de la Independencia es el grito de Hidalgo de 1810 y no la victoria final de Iturbide de 1821?

R. Porque es Iturbide. La visión que va a triunfar es el esfuerzo del cura que levanta al pueblo, a la masa. Iturbide es un cambio de chaqueta. Eso no tiene nada de glorioso. Es oportunismo puro.

P. ¿Es cierto que fue el emperador Maximiliano quien fija el Grito como el hito a celebrar?

R. No, se celebraba desde antes. Pero Maximiliano es el que hace la primera pintura de Hidalgo. Nadie sabe cómo fue. No había ningún retrato hasta entonces. De esa pintura, que se la imaginó alguien, salieron todas las demás. Pero no tenemos ni idea que cómo era, solo su edad, y cabello blanco. Su imagen la inventamos.

P. El famoso grito de Independencia tenía también una coletilla final que se ha ido perdiendo: “¡mueran los gachupines!” (nombre despectivo de los españoles en la época colonial). ¿Cuánto tiempo dura esta confrontación tan directa?

La visión que va a triunfar es el esfuerzo del cura que levanta al pueblo, a la masa. Iturbide es un cambio de chaqueta. Eso no tiene nada de glorioso

R. Cuando me fui a los archivos españoles me encontré que, ya entrado el siglo XX, la fiesta de la Covadonga la tienen que suspender. El ambiente nacionalista y el hecho de que la colonia española apoyara el golpe contra Madero hace que durante un buen tiempo no se celebre la que era la fiesta nacional española.

P. ¿Esa animadversión tan prologada tiene que ver con que España mantuvo durante mucho tiempo la pretensión de reconquista?

R. En parte sí. Siempre se les vio como enemigos de la Independencia y la culpa la tuvo Fernando VII que no quiso nunca reconocer la Independencia. Se murió sin que la reconocieran. Los ingleses siguieron otro camino. Tras años de enojo lo reconocieron y volvió el comercio. México ofrecía un tratado comercial a España pero el Rey se negó. No fue hasta que se murió y la regente María Cristiana lo reconoce. Lo antiespañol también nace de que era una minoría muy rica y de que se metieron incluso para que el Vaticano no reconociera la Independencia. Si el Vaticano no lo reconoce entonces no hay obispos. Y si no hay obispos, ¿quién ordena a los sacerdotes? Querían ahogar lo eclesiástico que tan importan era para los mexicanos.

P. ¿Qué objetivo cree que busca Andrés Manuel López Obrador con las reiteradas peticiones a España para que pida perdón por los abusos de la Conquista?

R. Con esas declaraciones también está asimilando la parte de pedir perdón como mexicano y para los mexicanos en su conjunto por los abusos del México independiente contra las comunidades indígenas, sobre todo en el norte y Yucatán. Él se se pone por delante y diciendo que hay otros que también deben hacer lo mismo, como el Papa y España. Quizás no vaya a tener una respuesta positiva. Pero esto es secundario, porque lo que busca es recordar la parte durísima de la Colonia que involucran también a los mexicanos posteriores. Busca que la memoria colectiva sea olvidada.

P. La historia y lo símbolos tienen una papel central en el discurso de López Obrador. ¿Cómo cree que capitalizará el aniversario de la Independencia?

R. Va a volver a poner el énfasis en que su Gobierno está completamente comprometido con esos intentos a medias de rehacer la estructura social heredada de la colonia. La estructura de unos pocos explotando a uno muchos es vista como una herencia colonial. Los otros tres momentos de crisis social y política son vistos como esfuerzos por modificar esa herencia. Quizá el más serio es el penúltimo, la Revolución, aunque la tarea también quedó inconclusa. Lo que López Obrador está diciendo con su discurso y la política de gasto social es que todavía queda mucho camino por andar antes de que esa pirámide que todavía conserva los rasgos de colonia se convierta en otra cosa. No está claro en qué, pero desde luego, en una sociedad menos clasista, menos racista, menos desigual, algo que es una tarea de Hércules.

Jessica Hernández Sánchez, maestra en Física Médica, egresada de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), obtuvo el premio en ciencias The First Latin-American Congress Solid State Dosimetry and Radiation Measurements, en el primer Congreso Latinoamericano de Dosimetría del Estado Sólido y Medidas de Radiación para su artículo "Impacto de la Dósis en órganos periféricos en Kvcbct para Igrt radioterapia de cáncer de próstata: mediciones de Tld utilizando un fantoma antropomórfico".

La científica oaxaqueña, originaria de la ciudad de Tlaxiaco, presentó su tesis compuesta de cuatro partes, de las cuales una está basada en la medicina, considerando una alternativa en radiación para el tratamiento del cáncer en la próstata, la cual fue presentada en el primer Congreso Latinoamericano de Dosimetría, convocado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde llevó a cabo la investigación científica que dio lugar a obtener el reconocimiento internacional.

La tesis, catalogada como el mejor trabajo de investigación, nació en base al trabajo realizado en el campo laboral en el Hospital Guadalupe de la ciudad de Puebla, donde compartió experiencias al trabajar en el área de atención a pacientes con cáncer y el tratamiento a través de la radiación.

En base a lo anterior, la maestra en Física médica, Hernández Sánchez, comentó que fue esta parte la fuente de inspiración para comenzar a realizar un trabajo de investigación en beneficio de la humanidad.

En el año de 2018, una vez iniciada la maestría en Física Médica, decidió viajar a Francia, donde un grupo de científicos en Física, se convierten en su fuente de inspiración para lograr los estudios sobre el cáncer de próstata.

Actualmente, continúa su preparación en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde desde ahora permanece realizando estudios y perfeccionamiento del tratamiento del cáncer de próstata, pues su trabajo en México, como las investigaciones en Francia y la República de Chile, se han convertido en los pilares de su aprendizaje, esperando seguir aportando a la ciencia un avance en beneficio de la humanidad.

Luego de haber logrado este premio internacional, Jessica Hernández Sánchez llamó a los jóvenes a luchar por sus sueños y que no existen obstáculos cuando las cosas se hacen bien; es necesario seguirse preparando académicamente y no dejar truncados los sueños, tenemos que luchar por ellos, pues Oaxaca cuenta con un potencial de conocimientos de mujeres y hombres que le han dado un lugar importante a nuestro país.

Para saber

La científica oaxaqueña, originaria de la ciudad de Tlaxiaco, presentó su tesis compuesta de cuatro partes, de las cuales una parte está basada en la medicina, considerando una alternativa en radiación para el tratamiento del cáncer en la próstata, la cual fue presentada en el primer Congreso Latinoamericano de Dosimetría, convocado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde llevó a cabo la investigación científica que le dio lugar a obtener el reconocimiento internacional.

La formación inicial docente es el comienzo de un largo camino de actualizaciones. Quien toma el camino de la docencia, debe tener muy claro que los conocimientos aprendidos no se estacionan en la memoria de una vez para siempre, sino que están en “movimiento”, se incrementan y están alertas para conocer nuevas experiencias educativas. Los profesores nos sabemos sometidos al tiempo y a un continuo “devenir”, que debemos sumar día a día el conocimiento adquirido con la revisión en forma periódica y permanente lo que ya conocemos. Lo comparo con la experiencia de escalar montañas, llegar a una cumbre, que parece la más alta y llegando a su cima se distingue otra. El profesor que no tiene deseo de una formación permanente, “restringe la creatividad y la intuición congénitas. y contraría la imaginación. la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, …” (Gabriel García Márquez).

La formación docente de excelencia, sigue siendo la más clara garantía para una educación para todos y todas, por ello estamos obligados todos y todas a encarar el presente con compromiso pedagógico, ético y social para ir al encuentro del mañana desde el presente. Los profesores tenemos que mirar al futuro, pero el pasado es la pierna que tenemos en el suelo cuando avanzamos, necesitamos no olvidar el camino recorrido. Si hay buenas experiencias busquemos lo bueno y si es nuevo, perfecto, pero no confundamos lo bueno con lo nuevo porque caeremos en una ingenuidad y llamaremos «escuela innovadora» a cualquier deslumbrante novelería. “No podemos pretender comprender el presente y trazar una ruta hacia el horizonte con la mirada clavada en el retrovisor. Mucho menos cuando la velocidad y la aceleración continua de las innovaciones nos increpan sobre el futuro de la formación docente” (Luis Bonilla-Molina).

A los educadores, en general, -por experiencia-, sabemos que no todo lo viejo no vale, o que todas las innovaciones son buenas. Ahora tenemos la oportunidad de acompañar a nuestros estudiantes en proceso de encontrar el “equipaje” que necesitarán para vivir su futuro. Ya conocemos que es mucho más fácil educar a los estudiantes para nuestro pasado que para su futuro, por no mirar el futuro, por el poco interés por conocer las nuevas propuestas o por apatía para aprender nuevas rutas pedagógicas, -entre otras razones- que “justifican” la poca exigencia personal, el mantenerse en “zona de confort” o revalorizar la tarea docente.

Para Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, los sistemas educativos son (en su mayoría) sustancialmente conservadores, porque todo cambio o actualización causa ansiedad en los padres, al enfrentarse a la exigencia de aprender cosas que – algunos de ellos- no entienden. “Los profesores del Siglo XXI tenemos la exigencia de conocer “la historia de la pedagogía, de la educación, de los avances científicos en la materia. Los profesores debemos ser formados psicopedagógicamente con mucha exigencia, no dejar de estudiar y de prepararnos nunca, “ya que esta profesión requiere de una transformación y de una evolución personal continua”.

El mundo educativo no es estático, siempre ha habido, hay y habrá nuevas opiniones, propuestas y experiencias educativas, filosóficas, pedagógicas, psicológicas, didácticas, epistemológicas, tecnológicas, psicológicas, históricas y lingüísticas entre otras, que tocan tangencial o transversalmente el quehacer docente. “Sabemos que una sociedad evoluciona, tiene movilidad social cuando las diversas generaciones van aportando a una mejor y mayor calidad educativa. Es a través de una mejor educación con mejores profesores, como las personas mejoran su futuro laboral, se pueden adaptar a los cambios tecnológicos e incorporar los avances tecnológicos a los nuevos conocimientos, pero con ética. Los profesores tenemos que estar atentos a los cambios, porque no somos piezas de museo, sino seres humanos – con valores y trascendencia- que asumimos ser corresponsables de la generación, crecimiento y estabilización de “una escuela abierta para todos los alumnos, ya sea que vivan en una pequeña población rural o en grandes urbes, lo que permitiría una mayor equidad social”.

Un buen número de profesores estamos convencidos –sea cual sea el manejo de tecnologías educativas de última generación o no- que nuestra tarea en el aula no puede ni será reemplazada por la informática, la robótica o el 5G y, menos organizará el trabajo en equipo colaborativo y corresponsable. La presencia, comunicación, cercanía y la interacción del profesor con los alumnos, su palabra, su escucha, su mirada y sus emociones con huella propia, lo hace un agente necesario e indispensable en el proceso enseñanza – aprendizaje de los seres humanos. Porque estamos transitando una etapa “con menos lección tradicional y más aprendizaje autónomo (apoyado en soportes más interactivos), entre pares (colaborativo) y con la comunidad”. 

“De hecho, deshumanizamos a la gente para encajarlos dentro de las economías industriales, y creo que ahora debemos rehumanizarnos de nuevo a través de la educación” (Eva Millet).  El profesor, “está siendo menos transmisor de información y más diseñador de entornos, situaciones, experiencias y procesos de aprendizaje“. Y esa tarea no la haría un robot. 

Un buen número de profesores estamos convencidos –sea cual sea el manejo de tecnologías educativas de última generación o no- que nuestra tarea en el aula no puede ni será reemplazada por la informática, la robótica o el 5G y, menos organizará el trabajo en equipo colaborativo y corresponsable. La presencia, comunicación, cercanía y la interacción del profesor con los alumnos, su palabra, su escucha, su mirada y sus emociones con huella propia, lo hace un agente necesario e indispensable en el proceso enseñanza – aprendizaje de los seres humanos. Porque estamos transitando una etapa “con menos lección tradicional y más aprendizaje autónomo (apoyado en soportes más interactivos), entre pares (colaborativo) y con la comunidad”. 

“De hecho, deshumanizamos a la gente para encajarlos dentro de las economías industriales, y creo que ahora debemos rehumanizarnos de nuevo a través de la educación” (Eva Millet).  El profesor, “está siendo menos transmisor de información y más diseñador de entornos, situaciones, experiencias y procesos de aprendizaje“. Y esa tarea no la haría un robot. 

El gobierno del presidente Joe Biden renovó el lunes sus esfuerzos para proteger de la deportación a miles de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños.

La propuesta busca satisfacer las preocupaciones de un juez federal en Houston que dictaminó en julio que el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) era ilegal.

El juez Andrew Hanen dijo que la administración del entonces presidente Barack Obama se extralimitó en su autoridad y no buscó la retroalimentación adecuada cuando introdujo el DACA en 2012. El magistrado permitió que continuaran las renovaciones al programa pero prohibió las nuevas inscripciones. La administración de Biden está apelando. Al mismo tiempo, la nueva regla solicitaría comentarios del público para abordar el problema planteado por Hanen.

El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, volvió a pedir al Congreso el lunes que actúe con rapidez para brindar “el estatus legal que necesitan y merecen”. Dijo que la legislación debe promulgarse mediante negociaciones del gasto, pero las normas del Senado no lo permiten.

“La administración Biden-Harris sigue tomando medidas para proteger a los dreamers y reconocer sus contribuciones a este país”, dijo Mayorkas, utilizando un término comúnmente utilizado para los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos con sus padres cuando eran niños pequeños. “Esta propuesta de reglamentación es un paso importante para lograr ese objetivo”.

Stephen Yale-Loehr, profesor de leyes de inmigración en la Facultad de Derecho de Cornell, dijo que la propuesta del gobierno no conlleva cambios importantes y “es un esfuerzo para proteger de litigios al programa existente”.

La propuesta de 205 páginas se publicará el martes en el Registro Federal, lo que dará lugar a un período de 60 días para la retroalimentación del público, con lo cual se hace poco probable que entre en vigencia durante varios meses. Se adhiere a los mismos criterios, que incluyen haber llegado al país antes de los 16 años, residir continuamente en Estados Unidos desde su llegada y estar aquí desde 15 de junio de 2012.

Desde 2012, más de 825.000 inmigrantes se han inscrito al DACA.

con información de agencias

Una de las piezas de la exposición 'La Grandeza de México' en el Museo de Antropología de la Ciudad de México.
Una de las piezas de la exposición 'La Grandeza de México' en el Museo de Antropología de la Ciudad de México.NAYELI CRUZ
 
 

México ha puesto especial ahínco en la recuperación de piezas históricas repartidas por el mundo. Van más de 5.000 obras repatriadas en los menos de tres años de sexenio según anunció este lunes la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, durante de los actos de conmemoración de los 200 años de la independencia de México. Parte de ese acervo recuperado integra la exposición La grandeza de México, un recorrido desde los tiempos precolombinos hasta el siglo XX, que cuenta también con los últimos hallazgos arqueológicos en el país y un puñado de cesiones de museos e instituciones internacionales. 

Desde códices cedidos por el Vaticano a la llamada gobernanta huasteca, una escultura femenina del remoto primer milenio antes de Cristo, encontrada por el INAH a comienzos de este año en el territorio huasteco del estado de Veracruz. “Se representa todo México mostrando aquí que la historia de este país no inició apenas hace 500 años”, añadió la secretaria de Cultura en línea con unas polémicas declaraciones de hace un par de años del presidente Andrés Manuel López Obrador donde concebía ya como mexicanos a los pueblos prehispánicos.

Durante la conmemoración este año de la doble efeméride —la caída de Tenochtitlán y la Independencia— López Obrador ha sido más cauto con la delimitación de las épocas históricas. Durante la conferencia matutina de este lunes, dedicada íntegramente a los actos conmemorativos, el presidente entregó en persona una medalla honorífica a Roberto Riccardi, comandante de la unidad de Carabineros para la protección del patrimonio cultural de Italia, por su colaboración en la recuperación de piezas históricas mexicanas. Más tarde, a media mañana, durante la inauguración de la exposición en el Museo Nacional de Antropología, volvió a elogiar la actuación de los carabineros italianos y anunció incluso la creación de un cuerpo especial dentro de la Guardia Nacional dedicado a la protección y resguardo del patrimonio.

En la muestra se exhiben piezas arqueológicas de diversos pueblos prehispánicos.
En la muestra se exhiben piezas arqueológicas de diversos pueblos prehispánicos. Nayeli Cruz

En la última operación en Italia, del pasado 16 de septiembre, se consiguió intervenir una subasta de 17 piezas arqueológicas mexicanas de las culturas maya, tolteca, teotihuacana, azteca y mixteca. Pese a que ocho de las piezas ya se habían subastado, el Gobierno asegura que todas fueron aseguradas y están en proceso de repatriación a país.

Desde el inicio del sexenio, en diciembre de 2018, México ha repatriado 5.746 bienes, en su mayoría arqueológicos. “México está realizando alianzas internacionales para que más piezas retornen a nuestro país y sean conocidas por las propias culturas que las crearon”, añadió Frausto. La última intervención se produjo la semana pasada, con una reclamación formal por parte del Gobierno a una casa de subastas en Múnich, Alemania, que incluía 74 piezas arqueológicas en su catálogo.

Casaca de general brigadier que portaba Vicente Guerrero.
Casaca de general brigadier que portaba Vicente Guerrero. Nayeli Cruz

La muestra La grandeza de México, abierta al público el martes y con una segunda sede en el edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el centro histórico de la capital, cuenta con 1.525 obras, de las cuales más de 800 será la primera vez que se podrán contemplar en México gracias a acuerdos de colaboración para el traslado de obras desde Estados Unidos, Francia, Italia y Suecia.

Monday, 27 September 2021 00:00

Guerra, constitución e independencia

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Retrato de Agustín de Iturbide,
Retrato de Agustín de Iturbide. Bettmann Archive

Hace 200 años 35 varones declararon en la Ciudad de México que la empresa memorable que había principiado siete meses atrás en el sureño pueblo de Iguala estaba “consumada” y que la nación mexicana quedaba desde ese día libre de la opresión en que había vivido por tres siglos. Los signatarios reflejaban en su mayoría la elite propietaria, eclesiástica, letrada y titulada de la capital pero también figuraban un par de cántabros, un conquense, un vasco, un alicantino, un caraqueño y un bonaerense.

Consagrada como certificado de nacimiento, dicha acta tan indiscutida como ignorada, se ha convertido en el punto final del relato épico de la liberación patriótica mexicana. El participio ahí sembrado germinó con los años en el sustantivo con que hasta hoy se distingue tradicionalmente a esa etapa final del proceso independentista: la “consumación”. Los relatos patrios y las ansiosas conmemoraciones han batallado siempre con el peculiar Jano bifronte de la independencia mexicana que mira por un lado a 1810 y por el otro a 1821.

Afecto al maniqueísmo, ese relato patrio independentista ha cultivado a lo largo de dos siglos binomios antagónicos dentro de los cuales figura el inicio y la consumación: españoles-americanos, realistas-insurgentes o republicanos-monárquicos de los que luego se han desprendido otros para dar cuenta de tiempos posteriores (yorkinos-escoceses, centralistas-federalistas y liberales-conservadores). En esa narrativa binaria y reacia a los matices y a los procesos, el inicio y la consumación de la independencia no solo han funcionado como confines de la gesta emancipadora sino más aún como símbolos de dos proyectos antitéticos: la revolución popular y la alianza oligárquica. La del cura Miguel Hidalgo habría sido, entonces, el vértigo impetuoso y genésico de la libertad originaria; la de Agustín de Iturbide, en cambio, el calculado contubernio de los privilegiados. La ancestral dialéctica entre mayorías y minorías ha quedado sintetizada en el alfa y el omega de un conflicto que, visto así, no es sino un capítulo más de una espiral interminable.

Los protagonistas del independentismo trigarante en 1821 atizaron esa diferencia. El plan de Iguala con que comenzó ese movimiento recuperaba “la voz que resonó en el pueblo de los Dolores en 1810″ pero reprochaba las tantas desgracias que había originado por su desorden, su abandono y su multitud de vicios. En las numerosas cartas con que Iturbide buscó atraer complicidades a su proyecto insistió en diferenciarse del sistema bárbaro, sanguinario y grosero que él mismo había combatido años atrás, en contraste con la que hacía ver como una propuesta razonada, respetuosa de las propiedades, de los fueros y del nombre del rey. En esta visión, la empresa de la que se habló en la declaración de independencia había comenzado en Iguala, no en Dolores. Por su parte, los insurgentes que se fueron incorporando a la trigarancia también buscaron hacer valer siempre que pudieron la legitimidad de la independencia por la que siempre pelearon y los grados y galones que la nación —y no un virrey— les había concedido.

Ese contraste interesado e historiable, operativo y redituable en su momento y replicado por dos siglos en los usos políticos y cívicos del pasado, eclipsa el proceso histórico en el que puede ser mejor comprendida la independencia mexicana. Porque en cosa de 60 años América y Europa cambiaron radicalmente. La llamada era de las revoluciones derruyó las estructuras imperiales que relacionaban a ambos continentes e hizo aflorar estados nacionales cimentados en gobiernos representativos. Esa transición tuvo dos motores a veces complementarios: la guerra y la constitución. Las independencias de Estados Unidos y de Haití, la Revolución Francesa, la expansión napoleónica y las independencias hispanoamericanas se produjeron a golpe de cañón y de asambleas. Fueron colosales ciclos de movilizaciones armadas que condicionaron experimentos políticos de muy diverso signo en los que, a partir de marcos normativos discutidos y discutibles, el poder absoluto de origen trascendente se convirtió en poder de ejercicio limitado, originado por y para la comunidad política. Ese espíritu recorrió lo mismo Filadelfia que París, Cádiz o Apatzingán, Cúcuta o Lima.

Ni la guerra ni la constitución deben ser entendidos como episodios icónicos sino como experiencias concretas vividas y asimiladas por sociedades enteras. El independentismo mexicano de 1821 se asentó y se proyectó en ambas. La restablecida vigencia de la Constitución gaditana en 1820 habilitó discusiones, principios e instituciones que, sustentadas en la legitimidad representativa, canalizaron y cristalizaron la independencia trigarante y la creación del Imperio Mexicano. En los más de mil ayuntamientos constitucionales, en las diputaciones provinciales y en la libertad de imprenta fructificó un tipo de organización colectiva que ya no desaparecería.

Y la guerra practicada durante diez años explica el arraigo y los impactos de la violencia ejercida o insinuada por las partes beligerantes, la militarización del gobierno virreinal y de todas las provincias novohispanas, la masificación de las fuerzas milicianas, la proliferación de liderazgos carismáticos fincados en bases armadas, la persistencia guerrillera, la radicalización de las posturas y las políticas de “pacificación” traducidas en la multiplicación cotidiana de mecanismos de represión y vigilancia. Es la guerra también la que explica que el trigarante haya sido un movimiento armado que surgió y se propagó (mediante pronunciamientos, sitios y tomas) a través de ese fragmentado pero dúctil y agigantado aparato militar y miliciano paulatinamente convertido en brazo armado de un plan independentista que se anunció como el único medio (armado) para alcanzar la paz. Esa guerra fue la matriz de los jefes de armas y caudillos que dirigieron la política regional y nacional mexicana e hispanoamericana de las siguientes tres décadas. 
 
La generación de jefes de armas curtidos en la guerra, en la restauración y en la contrarrevolución (a favor o en contra) trató de construir un nuevo orden con las prácticas y la autoridad que su experiencia bélica forjó. Rigurosamente contemporáneos, Iturbide o Bolívar, San Martín o Riego, Guerrero o Guglielmo Pepe buscaron —cada uno a su modo y bajo sus distintas convicciones— gobernar la revolución y poner fin a la guerra pero siempre movilizando a sus fuerzas y blandiendo la espada para forzar negociaciones. No fueron casos excepcionales sino representativos de un tiempo revolucionado y de una forma de concebir conflictos y soluciones.
 
Creo que recuperar la independencia mexicana de 1821 con interés genuinamente histórico para encontrar ahí preguntas, problemas y explicaciones puede ser muchísimo más pertinente que la anacrónica búsqueda de más padres de la patria. En última instancia, me parece que esta y cualquier otra independencia es más un gerundio (y un proceso colectivo no lineal ni definitivo) y no el sustantivo pétreo que simbolizan un grito, un plan, un acta o la voluntad declarada de un puñado de sujetos.
 
 
Rodrigo Moreno Gutiérrez es investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

El 15 de enero de 2018, Luc Ferry, exministro de educación francés, declaró, en un canal de noticias de máxima audiencia: «en el día a día, las matemáticas no resultan de utilidad». Asimismo, añadió que nunca había usado, ni siquiera durante 30 segundos, las matemáticas que había aprendido en la escuela. Sin embargo, con toda probabilidad, desconocía que las matemáticas habían contribuido a la maduración del cerebro, para que este pudiera enfrentarse al mundo real de forma racional.

Así concluye un estudio, publicado en tiempo reciente por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, en el que participaron 87 estudiantes de Reino Unido, de entre 16 y 18 años. El objetivo era dilucidar si la educación matemática antes del bachillerato inducía cambios en el cerebro. De forma sorprendente, los investigadores hallaron que la concentración del neurotransmisor GABA permite conocer, casi con un 90 por ciento de fiabilidad, si un alumno ha cursado, o no, estudios de matemáticas. Además, los niveles de base del neurotransmisor no influyeron en dicha relación. Es decir, el aumento de GABA aparecía tras estudiar matemáticas, ya que los investigadores no hallaron diferencias entre los grupos antes de elegir la materia. 

Pero, ¿qué papel desempeña GABA en el cerebro? Cuando esta molécula se une a sus receptores, localizados en la superficie de las neuronas, inhibe la transmisión de los impulsos nerviosos. Su acción complementa la de otros neurotransmisores excitatorios, como el glutamato, que favorecen la comunicación entre las neuronas. Durante la juventud, el equilibrio entre la inhibición y la excitación define períodos críticos del desarrollo cerebral, que facilitan la plasticidad. Es decir, la formación de nuevas conexiones para almacenar conocimientos y habilidades. El componente excitatorio siempre se halla presente, mas la inhibición por GABA puede resultar insuficiente. No obstante, la investigación de George Zacharopoulos y sus colegas de Oxford muestra que cursar matemáticas puede potenciar la función inhibidora de GABA.

En los estudiantes de matemáticas, la producción de GABA resulta crucial para una zona del cerebro conocida como corteza frontal medial. Esta área participa en el razonamiento complejo, que a menudo requiere bloquear las respuestas intuitivas sin fundamento. También interviene en el razonamiento de tipo algorítmico, que precisa de un pensamiento metódico, desplegado en el tiempo, con el fin de alcanzar un objetivo preciso. Y al parecer, GABA favorece estos dos procesos, pues la corteza frontal medial, de los estudiantes con niveles altos del neurotransmisor, desconecta fácilmente las otras áreas del cerebro durante el razonamiento, para evitar distracciones y sesgos. Por el contrario, en los alumnos con niveles bajos de GABA, todas las áreas del cerebro se activan al mismo tiempo, hecho que consume energía y dificulta concentrarse en el proceso de razonamiento.

Así pues, desarrollar toda la plasticidad cerebral durante la adolescencia, así como adquirir la capacidad de inhibición, favorece que el cerebro razone sin fallos. Por consiguiente, las matemáticas sí resultan de utilidad para toda la vida.

 

Sébastien Bohler* Redactor jefe de Cerveau & Psycho, edición francesa de Mente y Cerebro.

 

Referencia: «The impact of a lack of mathematical education on brain development and future attainment», de G. Zacharopoulos et al., en Proceedings of the National Academy of Sciences. 118 (24) e2013155118, publicado el 15 de junio de 2021.

Hace un par de lustros, un escritor estadounidense se atrevió a lanzar al aire una pregunta retórica que muchos tildaron de exageración: "¿Nos está volviendo Google más estúpidos?"

Poco después, ese mismo autor, Nicholas Carr, publicó un superventas del New York Times, finalista del Pullitzer y traducido a 25 idiomas, que le reafirmó como el principal crítico de internet en ese momento:The shallows: what the Internet is doing to our brains ("Superficiales: lo que internet está haciendo con nuestras mentes").

Los hipervínculos no nos permiten concentrarnos, dijo entonces Carr. Hoy traslada su teoría a los celulares que, asegura, debilitan nuestra forma de pensar incluso cuando están apagados.

"Por desgracia, mis predicciones sobre internet se han cumplido y son incluso peores de lo que esperaba", le dice a BBC Mundo.

En esta entrevista con el escritor analizamos sus pronósticos (y cómo han evolucionado a lo largo de esta década).

Han pasado 10 años desde que describiste enThe shallows: what the Internet is doing to our brains ("Superficiales: lo que internet está haciendo con nuestras mentes") los efectos perjudiciales que tendría internet en nuestra capacidad de concentración, memoria y procesamiento de la información. ¿Esperabas que el tiempo te diera la razón?

La verdad es que cuando escribí el libro no se habían hecho tantas investigaciones como ahora sobre la influencia de internet en nuestra manera de pensar.

Mi sensación —por mi propia experiencia y por las de otras personas con las que hablé, además de los estudios que se estaban realizado entonces— era que internet iba a suponer un gran cambio en la manera en que pensamos y leemos, pero tenía dudas sobre si estaba dándole demasiada importancia a esa tendencia.

Lamentablemente, los estudios que se han publicado en los últimos años respaldan lo que predije.

De hecho, los efectos adversos de la tecnología en nuestra capacidad mental son incluso mayores de lo que yo me esperaba.

Tapa de The Sallows
The shallows: what the Internet is doing to our brains ("Superficiales: lo que internet está haciendo con nuestras mentes") fue reeditado en 2020 por su décimo aniversario.
 

En estos 10 años he analizado interesantes y a la vez aterradoras investigaciones que muestran que, cuando tenemos cerca el teléfono (incluso aunque esté apagado), nuestra capacidad para resolver problemas, concentrarnos e incluso tener conversaciones profundas disminuye.

Nos volvemos tan absortos con la información que nos ofrece el celular que hasta cuando no lo usamos estamos pensando en hacerlo.

El uso de esta tecnología tiene grandes repercusiones mentales porque que nos roba nuestra atención, y eso hace que pensemos más deficientemente.

¿Cuáles son para ti los cambios más preocupantes en nuestra forma de pensar y de procesar información que se derivan del uso de las nuevas tecnologías?

Sabemos que el cerebro humano se adapta a su entorno; nuestra mente se vuelve muy buena en los modos de pensar que practicamos mucho, pero si no los practicamos comienza a perder esa habilidad.

En términos generales, internet nos brinda información de una manera que debilita nuestra capacidad para prestar atención.

Obtenemos una enorme cantidad de información cuando navegamos por internet o cuando usamos el celular, pero nos llega de manera muy fragmentada; muchos pedacitos de información multimedia (sonidos, fotos, imágenes en movimiento, textos) que compiten entre sí, solapándose mutuamente.

A eso hay que sumar las muchísimas interrupciones de las alertas y notificaciones, y el hecho de que sabemos que siempre hay nueva información disponible.

Hemos aprendido a estar constantemente estimulados para recabar pedacitos de información todo el tiempo, pero no nos sentimos estimulados para tomarnos las cosas con calma, para concentrarnos, para estar enfocados en algo, para prestar atención. 

¿Por qué te parece grave esa falta en nuestra capacidad de prestar atención?

Las formas más elevadas de pensamiento —la contemplación, la reflexión, la introspección, incluso la respiración profunda— requieren que prestemos atención, que eliminemos las distracciones y las interrupciones.

Sin embargo, la tecnología de internet hace exactamente lo opuesto: nos interrumpe y nos distrae constantemente.

Como consecuencia, estamos perdiendo nuestra capacidad de implicarnos en las formas más elevadas de pensamiento que tenemos disponibles los seres humanos.

Quienes critican la llamada "economía de la atención" o el "capitalismo de vigilancia"que permite a las empresas ganar dinero consiguiendo nuestra atención, ofrecen argumentos similares. Me viene a la cabeza el documental de Netflix "El dilema de las redes sociales". ¿Crees que ahora nos preocupa más que las nuevas tecnologías nos hagan más vulnerables, que tal vez somos más conscientes de ello?

¡Sin duda! Y creo eso es algo muy positivo.

Hace 10 años, cuando escribí The Shallows, todavía estábamos muy entusiasmados con internet, con nuestros nuevos smartphones, con Facebook y Twitter. Nos fascinaba la cantidad de información que obteníamos todo el tiempo.

Yo no fui el único en suscitar preocupaciones pero, sin duda, cuando el libro se publicó hubo muchas críticas y cuestionamientos hacia mis argumentos.

Desde entonces nos hemos vuelto, tanto como individuos como sociedades, mucho más conscientes de que esta tecnología está cambiando cómo pensamos y de que está haciendo que nos resulte mucho más difícil concentrarnos.

La tecnología no es para nada el grandioso boom que se concibió en el 2010. Lo bueno es que al menos nos estamos dando cuenta de nuestra dependencia hacia ella y de los problemas que causa.

Ilustración
Malte Mueller/Getty Images. La manera en la que usamos internet tiene un efecto perjudicial en el intelecto humano, dice Carr.
 

Lo que no hemos hecho todavía es pasar de ser conscientes a cambiar nuestro comportamiento... y esa es la parte crucial.

Nos quejamos de los efectos de internet y de las redes sociales, pero nos resulta muy difícil reducir nuestra dependencia.

La contraportada de tu libro recoge la pregunta con la que titulaste un artículo en The Atlanticque tuvo mucha repercusión en 2008: Is Google making us stupid? ("¿Nos está volviendo Google más estúpidos?") Si te lo pregunto ahora, ¿qué me respondes?

Pues te diría que sí.

Me explico: hay muchas maneras de pensar y de ser inteligente. Sin duda, Google, al proporcionarnos toda esa información, nos ayuda a ser inteligentes de cierta manera —a investigar más rápidamente, a encontrar información específica que buscamos— pero, a la larga, Google (y otros servicios de internet) quebranta nuestra capacidad de pensar en profundidad.

Partiendo de esa base, creo que Google y otras empresas tienen un efecto perjudicial en el intelecto humano.

Algunos expertos dicen que los nativos digitales tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres...

Hay algunas indicaciones de que eso sea así, aunque todavía es pronto para sacar conclusones.

Pero podemos observar el famoso efecto Flynn. Durante todo el siglo XX, el coeficiente intelectual subió de manera consistente y continuada. Pero más recientemente, hemos visto algunas señales de que los resultados de tests y pruebas de inteligencia han comenzado a descender.

Creo que habrá que esperar para ver qué pasa, pero esos resultados son reveladores.

Cuando llegó internet, todo el mundo pensó que nos íbamos a volver más inteligentes, pero si te fijas en los indicadores de inteligencia, más bien vemos lo contrario.

Todas las esperanzas que teníamos de que internet nos haría más inteligentes, más abiertos de mente y más intelectualmente conscientes no parecen haberse cumplido.

Más bien estamos yendo hacia la otra dirección. Nos estamos volviendo menos inteligentes, más cerrados de mente y, de cierta manera, intelectualmente limitados por la tecnología.

Algo que ha cambiado mucho en los últimos 10 años es la explosión en el uso de las redes sociales, ¿qué opinas al respecto?

La mayor parte del tiempo que pasamos en internet es usando las redes sociales, que además se han convertido en la principal fuente de información para muchas personas. Pero se nos olvida que las redes sociales no fueron diseñadas para ese propósito.

Tendemos a obtener fragmentos de noticias y de titulares, y terminamos poniendo mucho énfasis en la información que llama nuestra atención al instante, que suele ser muy emocional y muy exagerada, y a menudo son noticias falsas.

Las redes sociales se han beneficiado ampliamente de ello. Eso hace que vivamos en sociedades más polarizadas, que pensemos de manera más emocional y menos racional, aun cuando se trata de asuntos muy complejos.

Hemos visto todo tipo de efectos dañinos que emergen de la pereza y la conveniencia de nuestra decisión de usar las redes sociales como el principal medio para informarnos sobre casi cualquier cosa.

Es un poco triste porque, cuando la gente comenzó a usar internet, todo el mundo pensó que nos permitiría obtener información de fuentes muy diferentes, que cuestionaría nuestras presunciones, que ampliaría nuestra forma de pensar. Pero lo que ha ocurrido es que el suministro de información ha sido controlado por un puñado de grandes tecnológicas.

Esas empresas saben exactamente qué información deben darnos para que sigamos volviendo a por más, para que sigamos adictos a sus servicios.

Como los seres humanos somos animales sociales y tenemos tanta información en las redes socialmente relevante disponible todo el tiempo, tendemos a volvernos más compulsivos cuando usamos esos servicios.

Por un lado, está esa enorme consolidación de poder de las grandes tecnológicas. Por otro, nuestro propio comportamiento, que aumenta nuestra dependencia hacia ellas.

Es fácil sentirnos indefensos. ¿Qué podemos hacer para gestionar esa dependencia?

Hoy día, como sociedad, estamos teniendo dificultades para determinar cómo responder a todos los problemas políticos, sociales y culturales que emergen del hecho de que unas pocas compañías tengan tanto poder sobre la información.

Y creo que todavía no hemos encontrado la respuesta.

Ilustración
Getty Images. Carr cree que aunque somos más conscientes de nuestra dependencia hacia internet, nos falta lo más importante: cambiar nuestro comportamiento.

 

La buena noticia es que somos más conscientes de ello y cada vez cuestionamos más el poder de estas empresas, pero no hemos cambiado realmente nuestro comportamiento porque sus servicios nos atraen mucho.

Un cambio de dirección requerirá cambios en el comportamiento individual, cambios legales que establezcan controles en el poder de estas empresas y cambios sociales.

Tendremos que cuestionar nuestras normas sociales, además de nuestros comportamientos, y cambiarlas.

Yo tengo mis dudas sobre si seremos exitosos en eso o no. Dar marcha atrás en este punto de un comportamiento al que ya nos hemos acostumbrado es un reto muy difícil.

La pandemia también ha supuesto un reto y ha cambiando enormemente el uso que hacemos de la tecnología.

Sí, pero también es cierto que si tuviéramos que pasar esta pandemia sin teléfonos, sin computadoras, sin redes sociales y sin aplicaciones para hacer reuniones online sería todavía mucho más complicado y nos sentiríamos todavía más aislados.

Al menos, la tecnología nos ha ayudado a seguir trabajando, estudiando y socializando sin tener que estar presentes físicamente.

Así que, por un lado, deberíamos sentirnos agradecidos de tener estas poderosas herramientas para conectarnos.

Pero también es cierto que ahora nos estamos volviendo todavía más dependientes hacia la tecnología.

Antes de la pandemia ya pasábamos mucho tiempo en internet —recibiendo noticias, teniendo conversaciones, intercambiando fotografías, entretiéndonos— pero con la pandemia la tecnología se ha adentrado más profundamente en nuestra vida diaria. Trabajamos, nos reunimos, vamos a la escuela, compramos y socializamos a través de pantallas.

Me interesa mucho saber qué pasará cuando la pandemia remita.

¿Persistiremos en estos nuevos patrones de comportamiento que nos hacen muy dependientes de la tecnología o nos rebelaremos contra ellos?

¿Y cuál es tu apuesta?

Bueno, la gente es muy consciente de que hacer las cosas de manera remota, aunque es positivo, no es tan satisfactorio como hacerlas físicamente, cara a cara.

Pero también pienso que los seres humanos nos adaptamos muy rápidamente a nuevas maneras de hacer las cosas y puede que terminemos diciendo: "Lo remoto o virtual no es tan bueno, pero es más seguro, más conveniente y más fácil".

Yo supongo que muchas de nuestras nuevas formas de interacción van a continuar cuando remita la pandemia.

Así que probablemente, y a mi pesar, mi apuesta es que persistiremos en este nuevo patrón de comportamiento.

Pese a la falsa polémica que han querido provocar diversos medios, comentaristas y políticos, la Fiscalía General de la República consignará de nuevo el expediente que integra la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (Femdo) en contra de 31 integrantes del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico (FCCT), que será modificado para explicar clara y contundentemente la existencia de una organización criminal que estaba liderada por nueve exfuncionarios del Consejo que, de ser encontrados culpables de los delitos que se les imputan, podrían recibir una pena de hasta 82 años y medio de privación de la libertad.

Algunos de los funcionarios señalados por, entre otros delitos, el de lavado de dinero y delincuencia organizada son el ex director general del Conacyt, Enrique Cabrero Mendoza; la ex coordinadora del FCCT, Julia Tagüeña Parga; el director adjunto de Administración y Finanzas, David García Junco Machado, y el ex Oficial Mayor del consejo, Víctor Gerardo Carreón Rodríguez.

Estas personas ya eran señaladas por la fiscal Genny Franco Martínez desde que se consignó el expediente para solicitar las órdenes de aprehensión contra 31 personas pertenecientes al FCCT, el 24 de agosto pasado.

“De los hechos citados, se desprende la existencia de una organización encabezada por al menos 4 directivos del Conacyt (Cabrero Mendoza, Tagüeña Parga, García Junco Machado y Carreón Rodríguez), así como por miembros del Foro, en su mayoría nombrados por el propio Director General del Conacyt, que curiosamente desempeñaban las funciones de los cargos conferidos dentro de la estructura del FCCyT, organización en la que también participaron al menos 23 directivos del Conacyt”, indicó la fiscal en aquel momento. 

Es importante solicitar la detención de los indiciados debido a que las penas máximas aplicables generan una gran motivación de fuga, como señala la fiscal Franco en el documento: “Otro aspecto a considerar es el máximo de la pena que eventualmente se pudiera imponer. La pena que, eventualmente, podría imponerse a los imputados, constituye un factor que hace suponer que se podrían sustraer de la acción de la justicia”.

La denuncia que originó la investigación por parte de la FGR surgió de la actual dirección del Conacyt que, al revisar los reportes de la FCCT, detectó que se había constituido como una estructura paralela que distaba mucho de la labor principal de Conacyt, hecho que corroboraron recientemente unas de las personas indiciadas en entrevista para un medio, donde reconocieron realizar principalmente labores de “asesoría” y eventos de la comunidad científica.

Fue por esta razón que la actual directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, decidió retirar los fondos que se le otorgaban al FCCT y proceder a denunciar las probables conductas delictivas de los involucrados, como es obligación de todo servidor público al tener conocimiento de tales hechos.

Ante esto, la dirección del FCCT interpuso un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), mismo que fue desechado por notoriamente improcedente, resuelto sin entrar al reconocimiento de la legalidad de los movimientos del presupuesto realizados por el Foro.

Al respecto, el titular de la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (Femdo), Alfredo Higuera Bernal aclaró que “no se trata de ningún atentado, ninguna persecución contra la comunidad científica ni contra el sector académico, esto es simplemente un asunto estrictamente jurídico de naturaleza penal donde el Ministerio Público está buscando cumplir con su misión, que es investigar y sancionar los delitos”.

La penúltima crisis a la que se enfrenta la Administración de Joe Biden se ha complicado más este jueves con la dimisión del enviado especial de la Casa Blanca para Haití, Daniel Foote, que considera “inhumanas” las expulsiones de los migrantes haitianos que estaban retenidos desde hace días en el caótico e improvisado campamento bajo el puente internacional de Del Río, que conecta Ciudad Acuña (Coahuila, México) con el Estado de Texas. 

Foote fue nombrado para el puesto tras el asesinato a tiros el pasado mes de julio del presidente de Haití, Jovenel Moïse. Además del magnicidio, el país sufrió en agosto un devastador terremoto que causó casi 2.200 muertos y más de 12.000 heridos, y generó una crisis humana para más de medio millón de personas. El diplomático considera que el “Estado colapsado” de Haití no puede soportar además el regreso de los migrantes deportados.

En su carta de dimisión, fechada este miércoles y presentada al secretario de Estado, Antony Blinken, Foote anuncia su renuncia inmediata “con profunda desilusión”. “No permitiré que me asocien con la decisión inhumana y contraproducente de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados haitianos e inmigrantes en situación irregular a Haití, un país donde los funcionarios estadounidenses están encerrados en cuarteles seguros debido al peligro que significan las pandillas armadas en la vida cotidiana”, relata el diplomático.

Foote considera malograda la intervención de Washington en Haití. “El enfoque de nuestra política para Haití sigue siendo profundamente defectuoso y mis recomendaciones han sido ignoradas y descartadas, cuando no modificadas para proyectar una narrativa distinta de la mía”, expone.

Haití está devastado por “la pobreza, el crimen, la corrupción gubernamental y la falta de recursos humanitarios”, prosigue el funcionario en su misiva, que concluye con que “un Estado colapsado no puede proporcionar seguridad o servicios básicos, y la presencia de más refugiados alimentarán más desesperación y más crimen”. Como anotación final, Foote advierte que si se producen más desgracias sobre Haití provocarán consecuencias “calamitosas”, no solo para ese país “sino para Estados Unidos y los vecinos en el hemisferio”.

De los cerca de 14.000 migrantes que llegaron a contarse la semana pasada en el asentamiento en la ciudad de Del Río (Texas), solo quedan la mitad, ya que muchos han sido detenidos o expulsados en vuelos de vuelta a Haití. Otros decidieron volver a cruzar la frontera y asentarse en México, para evitar ser deportados.

Las crudas imágenes capturadas la semana pasada por los medios de comunicación que mostraban a agentes de fronteras a caballo persiguiendo a los migrantes que habían cruzado a territorio estadounidense e intentando impedirles que accedieran al precario campamento desataron un escándalo que llevó al Departamento de Seguridad Nacional a abrir una investigación.

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Cultura

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